July 19, 2021
De parte de Federacion Anarquista Uruguaya
228 puntos de vista


DECLARACI脫N ANARQUISTA INTERNACIONAL: A 85 A脩OS DE LA REVOLUCI脫N ESPA脩OLA. SUS ENSE脩ANZAS Y SU LEGADO.

El 19 de Julio de 1936 el pueblo logr贸 una victoria hist贸rica frente a un levantamiento militar que se alzaba contra el gobierno y la Rep煤blica espa帽ola. El levantamiento era una trama militar y civil que contaba con el apoyo de todos los sectores reaccionarios de la sociedad (Iglesia, carlistas, falangistas, conservadores, terratenientes o industriales) y con la financiaci贸n de banqueros derechistas o incluso de la Italia de Mussolini.

Ante esta trama bien organizada para tumbar un gobierno solo hab铆a un pu帽ado de militares leales y unas fuerzas de orden p煤blico de dudosa confianza. Sin embargo, el pueblo entendi贸 su papel hist贸rico a la perfecci贸n y desbord贸 cualquier previsi贸n de resistencia. Las masas trabajadoras tomaron ciudades enteras como Barcelona, Madrid, Gij贸n, San Sebasti谩n o Valencia.

La derrota de este golpe de estado deriv贸 en una guerra civil en toda regla, dado que los militares hab铆an triunfado en algunas ciudades y regiones (Navarra, Castilla, Sevilla, C贸rdoba, C谩diz o Galicia). Contaban con el ej茅rcito colonial de 脕frica y con el apoyo de las potencias fascistas. La victoria de Franco se ciment贸 gracias a la ayuda internacional. Pero a pesar de ello, la guerra dur贸 33 meses.

Debido al golpe, el estado republicano se desmoron贸. El empuje de las fuerzas populares fue tal que la resistencia deriv贸 en una revoluci贸n social en toda regla. Esta revoluci贸n estaba liderada por las fuerzas organizadas en la Confederaci贸n Nacional del Trabajo, la Federaci贸n Anarquista Ib茅rica, Mujeres Libres, la Federaci贸n Ib茅rica de Juventudes Libertarias y, en menor medida, el Partido Obrero de Unificaci贸n Marxista, pero hay que reconocer que afectaba a las bases de todos los partidos cuya gente de a pie tambi茅n participaba del clima revolucionario.

Las fuerzas obreras crearon milicias con las armas que hab铆an tomado en los cuarteles. El empuje popular rechaz贸 las columnas militares fascistas y cre贸 todo un ej茅rcito de milicias esencialmente financiado por los sindicatos, las organizaciones pol铆ticas y por los municipios. Con el trancurso del tiempo el gobierno central cre贸 un Ej茅rcito Popular con el planteamiento de responder al enemigo con sus mismas armas. Sin embargo, este ej茅rcito se encaminaba a apaciguar el esp铆ritu revolucionario de las milicias, aut茅ntico 芦pueblo en armas禄 y encauzarlo hacia una guerra convencional.

La revoluci贸n se hab铆a iniciado con la toma de empresas y tierras cuyos propietarios hab铆an huido al extranjero. La clase trabajadora se adue帽贸 de los medios de producci贸n y los puso en marcha gracias a los sindicatos. Por ello, en cuesti贸n de semanas se produjeron numerosas expropiaciones que derivaron en colectividades de f谩bricas y campos. Gracias a esta revoluci贸n se gener贸 de la nada una industria de guerra. M谩s adelante estas colectividades se agruparon en un intento de socializar toda la econom铆a, que no pudo culminarse debido a la reacci贸n gubernamental y a la aparici贸n de fuerzas contrarrevolucionarias que lo impidieron (en especial, el Partido Comunista). En el proceso revolucionario participaron millones de personas.

Son ejemplos de la construcci贸n popular de la revoluci贸n social: las colectivizaciones campesinas, mediante la recuperaci贸n de la propiedad y la gesti贸n comunal de las tierras; las colectividades industriales y de servicios a partir de la autogesti贸n de las empresas y la planificaci贸n obrera a trav茅s de las federaciones sindicales; la escolarizaci贸n casi total de la poblaci贸n infantil y juvenil y la implantaci贸n de una pedagog铆a basada en los principios de Ferrer y Guardia y de la pedagog铆a racionalista y libertaria; la mejora de las condiciones de vida (vivienda, salud, infancia, servicios esenciales鈥) de la poblaci贸n; la promulgaci贸n de normas que establec铆an la coeducaci贸n en los centros escolares, el aborto libre y gratuito, las uniones libres, etc. En definitiva, el anarquismo y el anarcosindicalismo ib茅ricos consiguieron poner en pr谩ctica durante meses aquellas ideas y propuestas que elaboraron y por las cuales lucharon, se organizaron y sufrieron una dura represi贸n a lo largo de d茅cadas, en un ejemplo de lo que supone la creaci贸n de Poder Popular.

Queremos recordar tambi茅n que otro 19 de julio, pero de de 2012 Rojava declar贸 su autonom铆a respecto al estado Sirio. La autonom铆a kurda tambi茅n es un proceso revolucionario, una poderosa antorcha encendida en Oriente Pr贸ximo. Su lucha durante los 9 a帽os de autonom铆a mantiene en alto las aspiraciones revolucioarias de los pueblos a lo largo del tiempo. No podemos m谩s que solidarizarnos plenamente con su lucha.

El 19 de Julio representa la victoria de un pueblo contra una reacci贸n militarizada y bien preparada. Nos recuerda que la victoria es posible. Que la utop铆a se puede poner en pr谩ctica. Pone en valor nuestra fuerza cuando nos organizamos para ganar. Tambi茅n representa la eterna amenaza de intervenci贸n imperialista y reaccionaria de las potencias globales, que no dudar谩n en aplastar cualquier proceso transformador. Para ello es b谩sica la solidaridad internacionalista y la extensi贸n de esos procesos revolucionarios a otros lugares.

ALGUNAS ENSE脩ANZAS QUE NOS DEJA LA REVOLUCI脫N ESPA脩OLA

En primer lugar, podr铆amos se帽alar la necesidad del protagonismo popular y de los procesos previos de construcci贸n de dicho protagonismo, de lo que llamamos Poder Popular y que no es ni m谩s ni menos que el pueblo, las clases oprimidas, tomando en sus manos la resoluci贸n de todos los problemas y asuntos sociales, inclusive la lucha para frenar un golpe de estado como el de los militares reaccionarios y fascistas.

Fue en Barcelona, y en Catalu帽a por extensi贸n, donde por primera vez el pueblo gan贸 las calles, tom贸 los cuarteles y derrot贸 a la reacci贸n, todo ello en forma organizada y planificada, aplicando un alto y complejo nivel de acci贸n directa mediante los Comit茅s de Defensa de la CNT, derrotando el alzamiento fascista. La experiencia acumulada de lucha callejera y de grupos de acci贸n, se expres贸 en todo su esplendor el 19 de julio. Barcelona y Catalu帽a quedaron en manos de la clase obrera y campesina catalana.

Pero es all铆 donde comenzaron a evidenciarse los primeros problemas y limitaciones, en un proceso que no ser铆a sencillo, que, como todo proceso revolucionario lejos est谩 de ser id铆lico. En Barcelona y en Catalu帽a se instal贸 una especie de poder dual, permaneciendo la Generalitat como poder del Estado y apareciendo a su vez el Comit茅 de Milicias Antifascistas y de las colectividades, como organismo inspirado por el movimiento libertario. Teniendo la fuerza social y la victoria en la mano, la CNT y la FAI permitieron el mantenimiento de las instancias estatales, que luego se volver铆an contra la revoluci贸n. No se quiso imponer el predominio anarquista 鈥 a煤n siendo mayor铆a -, pero por otro lado, se abri贸 la puerta a las maniobras del Partido Comunista y a la intervenci贸n de la Uni贸n Sovi茅tica a trav茅s de 茅l.

En este sentido podemos se帽alar dos aspectos a tener en cuenta: el primero, permitir que se fortalecieran las fuerzas que no estaban a favor de un proceso revolucionario, y que prentend铆an mantener la Rep煤blica como forma de gobierno. Este aspecto tuvo su culminaci贸n en los enfrentamientos de los Hechos de Mayo de 1937 en los que la contrarrevoluci贸n impulsada por comunistas y republicanos derrotaron pol铆ticamente las fuerzas partidarias de la Revoluci贸n.

El segundo aspecto, que la victoria daba un margen mayor para avanzar en la concreci贸n de organismos populares que suplantaran completamente al Estado y permitieran ensayar nuevas formas autogestionarias y federalistas en grado avanzado. En este sentido fue totalmente acertada la consigna del anarquismo de que 芦la guerra y la revoluci贸n son inseparables禄. Para millones de personas la Revoluci贸n era una cuesti贸n esencial por la que luchar. Seg煤n lo resuelto en el Congreso de Zaragoza de la CNT, se procedi贸 a colectivizar pr谩cticamente toda la econom铆a catalana. Pero en cuanto la Rep煤blica mat贸 esa revoluci贸n, la moral decay贸 profundamente en toda la retaguardia. La guerra se hab铆a reducido a batallas entre los dos ej茅rcitos en liza. Las esperanzas del pueblo se basaron entonces en procurarse la mera supervivencia en medio de un creciente des谩nimo: en la retaguardia, hambre y represi贸n gubernamental, y en los frentes derrotas militares.

El dilema central que debi贸 enfrentar el anarquismo espa帽ol en plena Revoluci贸n fue el ingreso en el gobierno de la Rep煤blica. Se puede debatir sobre lo acertado o no de esta decisi贸n, la cual contraviene los principios de nuestra idelog铆a, pero hay que tener en cuenta que se operaba en condiciones adversas en varios aspectos (falta de armamento, escaso apoyo internacional y la amenaza inminente sobre Madrid) y la situaci贸n totalmente in茅dita en la que la fuerza de las organizaciones anarquistas variaba en las diferentes zonas del territorio espa帽ol.

La principal carencia del anarquismo espa帽ol en este todo este escenario fue la de una organizaci贸n pol铆tica que tuviera una estrategia y propuestas propias para tan in茅dita y dif铆cil coyuntura, y no quedar atados a estrategias de otras fuerzas pol铆ticas. Sin lugar a dudas mucho hubo que pactar, pero es preferible siempre hacerlo desde un planteo propio y con las fuerzas propias.

El hecho de que el anarquismo no estuviera organizado pol铆ticamente en Espa帽a incidi贸 incluso en el terreno b茅lico y de la acci贸n directa, ya que se pod铆an haber explorado otras formas de organizaci贸n miliciana y de niveles m谩s complejos en ese plano (de hecho hubo varios planteos en ese sentido), sin caer en la plena militarizaci贸n estatal, que otorgaba el control del ej茅rcito al Estado (y a quien controlara el gobierno, con el creciente peso del Partido Comunista) e indirectamente, a la Uni贸n Sovi茅tica.

Lejos est谩 de nuestra aspiraci贸n decir qu茅 se deb铆a de haber hecho. All铆 combatieron y dieron la vida hombres y mujeres del pueblo, nuestras hermanas y hermanos de ideas, que enfrentaron al fascismo con un coraje tremendo. El proceso revolucionario fue producto de la acumulaci贸n de luchas del pueblo espa帽ol antes de 1936, luchas que incluyeron deportaciones, exilio y prisi贸n, pero tambi茅n un ambiente de debate y acci贸n que exist铆a entre las clases populares y los distintos niveles de acci贸n directa que se desarrollaban a diario. Grupos como 芦Los Solidarios禄 (que en 1936 se llamaba 芦Nosotros禄 y que fue el grupo dirigente de la insurrecci贸n proletaria del 19 de Julio en Barcelona a trav茅s del Comit茅 de Defensa Local) estuvieron en Am茅rica Latina realizando finanzas para ese proceso que ya se ve铆a venir desde a帽os antes. En ese proceso, la existencia de una organizaci贸n pol铆tica anarquista hubiese aportado una orientaci贸n clara en todos los planos de la lucha y hubiese permitido procesar los debates que se dieron en el seno del movimiento anarquista de otra manera. Y adem谩s, teniendo en cuenta que el anarquismo no era la 煤nica fuerza existente y que otras fuerzas pol铆ticas tambi茅n jugaban y ten铆an sus propios proyectos pol铆ticos y sus alianzas.

Mientras el anarquismo espa帽ol se amoldaba a la dif铆cil situaci贸n que le toc贸 vivir, asumiendo un programa de unidad antifascista, surgieron otras agrupaciones de oposici贸n revolucionaria, como 芦Los Amigos de Durruti禄. Su planteamiento de mayo de 1937 de 芦un programa y fusiles禄 proponiendo una Junta Revolucionaria que asumiese el poder, evidenciaba la necesidad de organizaci贸n pol铆tica que indicamos.

Para nosotras y nosotros, la organizaci贸n pol铆tica es decisiva, y m谩s en un proceso de cambio. Nuestra organizaci贸n no es de vanguardia, no va delante del pueblo dirigi茅ndolo. Sino por el contrario, es un peque帽o motor que empuja a las organizaciones populares, que ayuda, que impulsa al pueblo a ser el constructor de su destino y avanza junto con ese pueblo, con sus problemas y limitaciones, pero tambi茅n con lo que ese pueblo sea capaz de construir.

Es por eso que las y los anarquistas pol铆ticamente organizados hablamos de una concepci贸n in茅dita del poder. Entendemos el poder como la capacidad de acci贸n del pueblo y por eso hablamos de Poder Popular u otros conceptos que expresen la misma idea de que el pueblo es quien debe construir el proceso revolucionario y la sociedad socialista y libertaria que anhelamos. Ese concepto nada tiene que ver con el poder estatal, es m谩s, es la posibilidad de destruir al Estado y sustituir a la sociedad capitalista por un nuevo ordenamiento social.

Organizaci贸n pol铆tica, Poder Popular, y el convencimiento de que la sociedad libertaria no se instala de un d铆a para el otro luego de la revoluci贸n, sino tras un proceso de transici贸n donde varias fuerzas continuar谩n pujando cada una por su proyecto y donde las y los anarquistas debemos tener la capacidad y la fuerza suficientes para consolidar nuestros planteamientos, son elementos claves de un proceso revolucionario de clara orientaci贸n anarquista y antiautoritaria.

Creemos con total modestia, que estas pueden ser algunas de las ense帽anzas que nos deja la Revoluci贸n Espa帽ola para el anarquismo organizado. Con la construcci贸n de una nueva sociedad realizada 鈥 si bien parcialmente, pero que perdur贸 hasta 1939 鈥 la gente se habitu贸 a vivir bajo las Colectivizaciones incluso, en algunos casos, eliminando el dinero y sosteniendo el esfuerzo b茅lico.

Debemos destacar que muchas y muchos de las y los compa帽eras y compa帽eros sobrevivientes que se refugiaron en Francia y fueron encerradas y encerrados en verdaderos campos de concentraci贸n, participaron activamente de la lucha contra la ocupaci贸n nazi del territorio franc茅s e incluso fueron militantes anarquistas espa帽oles dentro de las y los primeros en entrar en la Par铆s liberada. Otros compa帽eros y compa帽eras continuaron militando luego en Am茅rica Latina y aportando su experiencia de lucha a organizaciones de otras latitudes. Muchas y muchos militantes internacionalistas participaron en los frentes de batalla y en la retaguardia, como ejemplo mencionaremos a Sim贸n Radowitzky, quien luego de cumplir una prolongada pena en Usuhaia (Argentina), fue a pelear a Espa帽a. Como 茅l, tantas y tantos otras y otros continuaron luchando, luego de la Revoluci贸n, en sus respectivos pa铆ses.

El legado de la Revoluci贸n Espa帽ola no es un pasado muerto, es parte de la historia y lucha de las y los de abajo, de los procesos de emancipaci贸n que ha protagonizado nuestra clase y de los anhelos de un ma帽ana distinto que se disputa desde el hoy. En Espa帽a algo de todo ello se desarroll贸, y es experiencia concreta de la cual las personas y los pueblos oprimidos del mundo debemos estudiar y aprender, sacar conclusiones, ver las limitaciones que existieron, pero tambi茅n tener en cuenta el potencial creador del pueblo en momentos de Revoluci贸n.

Convocamos a continuar su legado y su obra y tambi茅n a reflexionar sobre todas las ense帽anzas que nos deja este rico proceso hist贸rico popular.

隆隆A los 85 a帽os de la Revoluci贸n Espa帽ola, SALUD!!
隆隆LA VICTORIA SER脕 DE LAS Y LOS ABAJO!!
隆隆VIVA LA REVOLUCI脫N SOCIAL!!
隆隆ARRIBA LOS Y LAS QUE LUCHAN!!

EMBAT (Organitzaci贸 Llibertaria de Catalunya)
FAU (Federaci贸n Anarquista Uruguaya)
FA (Federaci贸n Anarquista, Grecia)
LA (Libert盲re Aktion, Suiza)
FAR (Federaci贸n Anarquista de Rosario, Argentina)
DIE PLATTFORM (Alemaria)
ZACF (Zabalaza Anarchist Communist Group, Sud谩frica)
OAC (Organizaci贸n Anarquista de C贸rdoba, Argentina)
AWSM (Aotearoa Workers Solidarity Movement, Aotearoa -Nueva Zelanda)
Grupo Libertario V铆a Libre (Colombia)
CAB (Coordenacao Anarquista Brasileira)
OSL (Organizaci贸n Socialista Libertaria (Suiza)
FAS (Federaci贸n Anarquista Santiago, Chile)
OAC (Organizaci贸n Anarquista de C贸rdoba, Argentina)
AL/FDCA (Alternativa Libertaria, Italia)
OAT (Organizaci贸n Anarquista de Tucum谩n, Argentina)
UCL Union Communiste Libertaire, Francia)




Fuente: Federacionanarquistauruguaya.uy