October 17, 2021
De parte de Todo Por Hacer
357 puntos de vista


Durante este mes de agosto, el Mar Menor, una de las lagunas saladas m谩s grandes de Europa, por fin ha tenido un especial protagonismo en telediarios y peri贸dicos a pesar de que lo ocurrido no ha sido m谩s que otra crisis dentro de un largo proceso de ag贸nica destrucci贸n de este h谩bitat. Una vez m谩s, miles y miles de peces y otros animales acu谩ticos muertos por anoxia, falta de ox铆geno, fueron arrastrados a la orilla de las playas del Mar Menor. El excesivo calor de aquellos d铆as, como hace dos a帽os lo fue la entrada de un elevado caudal de agua dulce procedente de las riadas formadas por la gota fr铆a, fue la puntilla a una laguna cuyo equilibrio se rompi贸 hace ya tiempo por la acci贸n de la agroindustria. Y realizamos esta afirmaci贸n con rotundidad pues la evidencia cient铆fica no deja lugar a dudas, el actual estado de las cosas es resultado de la acci贸n de determinados compuestos qu铆micos provenientes de abonos y fertilizantes as铆 como de los residuos generados por las desaladoras que plagan el Campo de Cartagena, por mucho que afirmen las m煤ltiples campa帽as del lobby agr铆cola, capaz de comprar p谩ginas enteras en los peri贸dicos locales o de tratar de desviar la responsabilidad hacia el sector tur铆stico, que a pesar de no ser el actor principal en el actual escenario, genera otros m煤ltiples problemas a nivel social, laboral y tambi茅n sobre el territorio. Si no estuviera en juego la vida de nuestro mar interior, podr铆amos sentarnos y disfrutar de c贸mo las diferentes patronales y capitales se enfrentan entre s铆 cuando sus intereses entran en conflicto.

El principal grupo de presi贸n, con fachada de Fundaci贸n, centra tambi茅n su discurso en repetir de forma reiterada el car谩cter sostenible de esta industria, algo imposible pues tantas hect谩reas de regad铆os son totalmente insostenible en un 谩rea tan seca, as铆 como en tratar de esconder que gran parte de los operadores presentes en el Campo de Cartagena son multinacionales agr铆colas con capital extranjero (ingl茅s, alem谩n, etc.) que concentran cada vez m谩s tierras. La imagen romantizada del peque帽o agricultor no existe desde hace ya muchos a帽os en el Campo de Cartagena. La Regi贸n exporta producciones enteras que inundan los supermercados de los pa铆ses del norte y centro de Europa. Aun as铆, la importancia de la agroindustria en la econom铆a local es reducida, las empresas asentadas en el Campo de Cartagena no generan ni el 1% del PIB de la Regi贸n, seg煤n datos de las organizaciones ecologistas, y los beneficios acaban concentrados en los caciques locales y los inversores extranjeros mientras que los trabajadores, la mayor铆a migrantes, sufren interminables jornadas a cambio de sueldos raqu铆ticos. Durante este 2021 hemos visto como las inspecciones laborales han sancionado a empresas agr铆colas que pagaban poco m谩s de 1 euro la hora o impon铆an jornadas de 12 horas al d铆a.

Pero hay otras consecuencias de este ecocidio que no son medibles. La generaci贸n de nuestras madres y padres aun recuerda como cog铆an el FEVE, el 鈥渢ren minero鈥 que une Cartagena con Los Nietos, para disfrutar de una jornada de ba帽o en el Mar Menor, cuando los caballitos de mar llenaban la laguna. Aun sus hijos disfrutamos de los 煤ltimos coletazos de este entorno 煤nico pero, en las dos 煤ltimas d茅cadas, se ha encaminado a toda velocidad a convertirse en un fangal t贸xico. El shock emocional que muchos de nosotros hemos vivido al ver las playas de toda nuestra vida convertidas en un enorme cementerio debe transformarse en acci贸n pol铆tica para evitar la par谩lisis fatalista. Debemos defender el Mar Menor como parte intr铆nseca de nuestra cultura popular, de la vida social de los pueblos de la zona y de nosotras mismas.

Durante el verano tambi茅n pudimos comprobar el consenso generalizado entre la clase pol铆tica auton贸mica y nacional para no alterar los privilegios de la agroindustria, polemizando sobre medidas superficiales, escenificando una falta de acuerdo para sostener cierto r茅dito frente a su electorado pero tambi茅n para justificar una situaci贸n de par谩lisis. Demasiadas promesas hemos o铆do desde agosto por parte de la Ministra de Transici贸n Ecol贸gica y del Presidente de la Regi贸n y seguimos exactamente en el mismo punto.

La imagen que proyectan al resto del pa铆s los 煤ltimos resultados electorales, ciertas declaraciones de pol铆ticos locales, etc., sumado a la versi贸n caricaturesca que se presenta de la Regi贸n, no transmite mucha esperanza sobre las posibilidades de un cambio que revierta la situaci贸n. Pero en los 煤ltimos a帽os, las gentes del sureste peninsular han mostrado su capacidad organizativa y de respuesta. La lucha por el soterramiento de las v铆as f茅rreas, presente de forma diaria durante casi dos a帽os, la contestaci贸n del antifascismo y del colectivo LGTBIQ+, las recientes protestas de #SOSMarMenor y el gran esfuerzo realizado para la recogida de firmas por la ILP, etc., es decir, el aumento de la presencia en la calle, junto a la experiencia acumulada m谩s el impulso de las victorias que ha habido, plantean un escenario con las condiciones m铆nimas necesarias para la creaci贸n de un tejido asociativo aut贸nomo con poder de transformaci贸n. Esperemos que se empiece a recorrer este camino.

Comparte y difunde



Fuente: Todoporhacer.org