February 6, 2023
De parte de Indymedia Argentina
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Casa-museo en recuerdo de Chico Mendes y su lucha, en el estado brasile帽o de Acre.
ACUMULACI脫N POR DESPOSESI脫N

H茅roes (generalmente) olvidados de nuestro tiempo

La autodefensa ante la agresi贸n que sufren los pueblos por parte de actividades extractivas ofrece algunos nombres que son ejemplo de lucha por un mundo sostenible
David Roca Basadre 
Escritor y periodista peruano

Cualquier visita a Acre, en la Amazon铆a brasile帽a, incluye siempre una visita a la casa de Chico Mendes, un recorrido por los lugares en que vivi贸 y desde donde arranc贸 su lucha por la defensa y protecci贸n de la selva amaz贸nica, en beneficio de los recolectores de caucho, los seringueiros y los pueblos ind铆genas.

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La recolecci贸n de caucho, a pesar de tener siniestros antecedentes de explotaci贸n intensiva y muerte en la Amazon铆a peruana y colombiana, particularmente, es una actividad en s铆 misma sostenible y protectora del bosque. Pero constitu铆a un obst谩culo para la expansi贸n de los grandes hacendados y terratenientes, que encontraron en la lucha organizativa de trabajadores y el liderazgo de Chico Mendes un obst谩culo para sus ambiciones expansionistas de fundos, sobre todo ganaderos.

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Chico Mendes ten铆a clara su visi贸n pol铆tica, incluso fue uno de los fundadores del Partido de los Trabajadores, que ha llevado a Lula a la presidencia de la rep煤blica en Brasil en dos oportunidades.

Chico Mendes muestra c贸mo se extrae el caucho de un 谩rbol para producir l谩tex en julio de 1986.  
Foto: Miranda Smith (CC BY-SA 3.0)

Su asesinato en 1988, por obra de dirigentes gremiales de los ganaderos, conmocion贸 a Brasil y al mundo, y constituy贸 la primera llamada de atenci贸n a esa lucha por la tierra para cuidarla, conservarla y hacerla sostenible  cuya trascendencia finalmente empieza a traslucir hoy.

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Figuras como la de Chico Mendes, quiz谩 la m谩s visible en el mundo, abundan en Am茅rica Latina, y en todo el mundo de los pa铆ses productores de insumos para los pa铆ses m谩s ricos. Nos vamos a referir algunos ejemplos en Am茅rica Latina, pero en muchos otros pa铆ses de ese continente, en 脕frica, Asia, Ocean铆a y Europa hay h茅roes ambientales que es necesario rescatar y poner como referencias heroicas.

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Berta, Francia, M谩xima

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Mientras ve铆a la participaci贸n de Xiomara Castro, presidenta de Honduras, en el evento reciente de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribe帽os (CELAC), no pod铆a olvidar la imagen de Berta C谩ceres.

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Sin dudas, el martirio de la luchadora del pueblo lenca hondure帽o para proteger los r铆os de los grandes proyectos hidroel茅ctricos profundamente destructivos, y en particular su lucha contra el proyecto de la represa de Agua Zarca en el r铆o Gualcarque, tiene mucho que ver con el retorno a la democracia en su pa铆s, la desaparici贸n de la dictadura y el enjuiciamiento a los represores del pueblo hondure帽o. En 2015 recibi贸 el Premio Goldman, el mayor reconocimiento mundial para los luchadores ambientales.

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Fue asesinada en 2016, tras una intensa persecuci贸n que la obligaba a vivir escondida y con su familia exiliada. Su lucha no cedi贸 en ning煤n momento. Se trataba no solo de alguna demanda por beneficios econ贸micos, as铆 fueran colectivos, sino de la preservaci贸n de una forma de vida y de relaci贸n con la naturaleza que sea sostenible y permita preservarla para los futuros hondure帽os. Desde 2022 es oficialmente hero铆na nacional, y su trayectoria marca la ruta de las pol铆ticas de su pa铆s.

Berta C谩ceres en un fotograma del v铆deo de homenaje por el premio p贸stumo Champions of Earth 2017, otorgado por la ONU.

Berta C谩ceres es tambi茅n una figura latinoamericana. Su sacrificio tuvo un enorme efecto en el sentimiento de todos aquellos que, en Am茅rica Latina, se involucran en una batalla que puede ser de las m谩s importantes para el destino de la humanidad.

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Francia M谩rquez es un ejemplo ep贸nimo de las luchas ambientales en Colombia, por su liderazgo para preservar la integridad del corregimiento de La Toma, en El Cauca, Colombia. Siendo a煤n estudiante de Derecho, encabez贸 las luchas contra la concesi贸n minera en su provincia, para lo que estaban obligando al desplazamiento de su comunidad. Lograron que se suspendieran los t铆tulos de la minera Anglogold Ashanti, francesa, pero eso le vali贸 amenazas de grupos paramilitares. Luego debi贸 enfrentar a la miner铆a ilegal, m谩s peligrosa, que con su actividad envenenaba los r铆os con mercurio, provocando una intoxicaci贸n que se extend铆a por m谩s de 200 kil贸metros. Adem谩s de la delincuencia, trata de personas y dem谩s calamidades que siempre surgen en torno a estas actividades.

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En 2014 lider贸 una marcha de mujeres afrocolombianas de 350 kil贸metros hasta Bogot谩, la capital del pa铆s, para denunciar la destrucci贸n de su entorno. Tras una intensa presi贸n, lograron desactivar las actividades mineras destructivas en su territorio, que han desaparecido casi por completo. En 2018, Francia M谩rquez recibi贸 el Premio Goldman. Declar贸 entonces: 鈥淧ara mucha gente puede ser nada, pero para m铆 ese territorio, donde nos siembran el ombligo, es todo. Nuestros ancestros nos legaron estas tierras y no podemos ser mezquinos al no garantizar un espacio para nuestros hijos鈥.

Francia M谩rquez celebra la victoria en las elecciones colombianas del 19 de junio de 2022.

En 2022, Francia M谩rquez fue electa vicepresidenta de la Rep煤blica de Colombia junto al nuevo presidente Gustavo Petro, con una agenda que incluye la protecci贸n del ambiente, y la lucha por el cuidado del territorio y contra el extractivismo, que Petro ha planteado con propuestas muy concretas.

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M谩xima Acu帽a es una modesta y m铆nima 鈥搕an solo de estatura f铆sica鈥 campesina peruana natural de Celend铆n, en la regi贸n Cajamarca. Ella y su esposo Jaime Chaupe son propietarios de un terreno de 25 hect谩reas en el distrito de Sorochuco, que se encuentra cerca de unas lagunas en las que una gran minera denominada Yanacocha, propiedad de la enorme minera norteamericana Newmont y socios peruanos, deseaba intervenir para extraer oro en el proyecto que denominaban Conga.

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Newmont aleg贸 tambi茅n ser propietaria de las tierras de M谩xima Acu帽a, imprescindibles para acceder a la zona en que quer铆an trabajar. Agentes de la minera destruyeron su casa y ninguna autoridad quiso recibir su denuncia. Luego fueron perseguidos y maltratados por personal de la minera. A pesar de todo ello, M谩xima no se amilan贸, su esp铆ritu era gigantesco, y se sum贸 a la organizaci贸n de comuneros que luchaban contra el proyecto Conga, abriendo sus tierras para que los comuneros acamparan. Esto le vali贸 una nueva denuncia de la minera. En aquel 2012 recibi贸 una sentencia y multa, y ninguna apelaci贸n le dio la raz贸n. Salvo la Comisi贸n Interamericana de Derechos Humanos que, en 2014, exigi贸 al Gobierno peruano salvaguardar los derechos de M谩xima Acu帽a y de otros comuneros.

Retrato de M谩xima Acu帽a en 2016.  Foto: Earthworks (CC BY 2.0)

A pesar de que las nuevas denuncias de la minera fueron rechazadas, esta prosigui贸 con el acoso y las acciones violentas contra la familia de M谩xima, incluyendo agresiones y una nueva destrucci贸n de sus bienes. Intervino Amnist铆a Internacional. A pesar de todo ello, hasta hoy ning煤n gobierno peruano ha decidido medidas de protecci贸n para la familia Chaupe Acu帽a. Sin embargo, M谩xima sigue all铆, conteniendo el avance de la poderosa empresa minera. En 2016, M谩xima Acu帽a recibi贸 el Premio Goldman.

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La pertenencia en el territorio

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El origen de esas resistencias es la cada vez mayor consciencia de los pueblos acerca de la prioridad de la defensa y protecci贸n de las fuentes de vida. El economista ambiental espa帽ol, Joan Mart铆nez Alier, que ha estudiado durante d茅cadas estas luchas, denomina a estos luchadores como ecologistas populares, pero aclara que es posible que muchos de ellos, si no la mayor铆a, a lo mejor ignora siguiera la existencia de la palabra ecolog铆a (o ecologista).

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Esta afirmaci贸n, que pareciera dicha casi al pasar, es sin embargo muy importante. Estas luchas se dan por autodefensa ante la agresi贸n que sufren los pueblos por parte de actividades extractivas que los empobrecen, los dejan sin medios de vida. No tienen que leer ning煤n libro, saben de qu茅 se trata: nada menos que de sobrevivir, evitar su propia muerte, su pobreza y la de sus descendientes. Y para ello hay que cuidar el entorno que los nutre, que les da de beber y les permite respirar.

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Como bien explica el ambientalista uruguayo, Eduardo Gudynas, recurriendo al vocablo Pachamama, propio de las comunidades andinas, 鈥渓a Pachamama hace referencia al ambiente en el cual la persona est谩 inserta. Aqu铆 no aplica la cl谩sica dualidad europea que separa la sociedad de la naturaleza, con dos dimensiones claramente distintas y separadas. En el mundo andino, esa distinci贸n no existe ya que las personas son parte del ambiente, y su idea de ambiente no es solo biol贸gica o f铆sica, sino que es tambi茅n social. (鈥) esa interacci贸n siempre ocurre desde una comunidad (鈥) que incluye tambi茅n a seres vivos no humanos, como pueden ser animales o plantas, algunos elementos no vivos, en particular cerros o monta帽as, y a los esp铆ritus de los difuntos鈥.

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Aquello, con variantes, es propio de la mayor铆a de pueblos originarios, o ind铆genas, con diversas denominaciones. Tan estupenda ligaz贸n explica por qu茅 la lucha por la tierra es tambi茅n la lucha por la propia vida y c贸mo ello se convierte en motor de toda resistencia a la incursi贸n ajena en el territorio del que son parte.

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Sabino marca el camino

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La experiencia nos lleva a notar que, en la geograf铆a pol铆tica tradicional, las izquierdas suelen ser m谩s sensibles al cuidado del territorio que las derechas, demasiado atadas a los grandes intereses particulares de inversi贸n de capital.

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Pero si bien hay Petro y su compromiso extraordinario con la tierra, o Xiomara Castro y su determinaci贸n a seguir la huella de Berta C谩ceres, o Boric, en Chile, que ha declarado de primera prioridad la recuperaci贸n ambiental y social de lo que con justeza llama las zonas de sacrificio, su compromiso con la lucha contra el cambio clim谩tico y la ratificaci贸n del important铆simo Acuerdo de Escaz煤, tambi茅n hay el desafortunado caso venezolano.  

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En Venezuela no solo se trata del tema petrolero, que ya por s铆 solo ha sacrificado extensas zonas del pa铆s desde sus inicios en los primeros a帽os del siglo XX, y generado monodependencia del producto que la revoluci贸n bolivariana no alter贸. Reincidiendo, ha desarrollado m谩s recientemente el llamado proyecto del Arco Minero, en una zona al centro del pa铆s que ocupa el 12% del territorio nacional y que, seg煤n el propio Nicol谩s Maduro, cuenta con siete mil toneladas de reservas de oro, adem谩s de cobre, diamante, colt谩n, hierro, bauxita y otros minerales de alto valor industrial. Y donde la capacidad destructiva de la formalidad y la informalidad, unidas a otros tr谩ficos m谩s bien delictivos, ha llevado a un proceso de destrucci贸n grav铆simo del territorio.

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El Arco Minero destruye tierras ind铆genas y ha generado otro tipo de resistencia ante la invasi贸n que envenena aguas de los r铆os 鈥揷omo el mismo Orinoco en su brazo izquierdo鈥 y destruye tierras y agua dulce subterr谩nea (la aut茅ntica riqueza mayor de Venezuela): la huida de esas poblaciones amaz贸nicas originarias. La impotencia ante la dimensi贸n de la invasi贸n genera la 煤nica salida posible, que es buscar tierras m谩s acogedoras. El gobierno venezolano tiene abandonadas a las poblaciones ind铆genas, lo que hace m谩s grave su situaci贸n.

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Pero los pueblos amaz贸nicos venezolanos tambi茅n han generado figuras m铆ticas y de resistencia activa, que despiertan la admiraci贸n de miles. 鈥淪abino marca el camino鈥 es una consigna repetida entre los luchadores ambientales venezolanos. Recuerda a Sabino Romero Izarra, cacique yukpa asesinado en marzo de 2013 por su defensa de los derechos de su pueblo a una tierra que era objeto de codicia de la miner铆a a gran escala, y para la expansi贸n de tierras ganaderas por propietarios que son casi due帽os de la zona.

Sabino Romero durante una protesta ante la vicepresidencia del Gobierno en Caracas en 2012. | Foto: Luigino Bracci (CC BY 2.0)

Sabino Romero muri贸 asesinado cuando iba a la elecci贸n de dirigentes en una comunidad en la sierra de Perij谩. El gobierno venezolano hab铆a abandonado hace tiempo, tambi茅n, a los pueblos del Perij谩, en el estado Zulia. Los autores materiales del asesinato del dirigente yukpa fueron condenados a varios a帽os de prisi贸n. Pero los autores intelectuales permanecen intocados.

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La destrucci贸n es a prop贸sito

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Me cabe seguir de cerca las luchas de los pueblos amaz贸nicos peruanos que quisiera exponer brevemente para explicar por qu茅 es totalmente leg铆timo asumir que la codicia de los agresores de los entornos para actividades extractivas, destruye y permite morir a pueblos enteros con toda conciencia de lo que hacen, y sin que ello les importe. Con la tambi茅n consciente complicidad de los gobiernos.

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El circuito petrolero de Loreto, en el Per煤, es objeto de exploraci贸n y explotaci贸n desde hace m谩s de 50 a帽os. Desde hace una d茅cada, m谩s o menos, ha generado una activa resistencia de los pueblos ind铆genas afectados, con muertes por obra de efectivos del Estado al servicio de las empresas, muertes que no suelen figurar como noticia en los grandes medios.

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Desde el inicio de esas actividades, hace cinco d茅cadas, las empresas arrojaban libremente a r铆os y lagos (cochas) lo que se llaman aguas de producci贸n, que son aguas altamente contaminadas que brotan juntas con el petr贸leo, a una temperatura de 90潞 C, y contienen hidrocarburos, cloruros y metales pesados como plomo, cadmio, bario, mercurio, ars茅nico y otros. Son altamente destructivas. La tecnolog铆a para reinyectar esas aguas existe desde los a帽os veinte del siglo pasado, pero no se utilizaba para reducir costos, a sabiendas del da帽o que causan. A ellos se suman los frecuentes derrames de petr贸leo.

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Las federaciones ind铆genas de Pueblos Afectados por la Actividad Extractiva Petrolera (PAAP) siguen en la larga marcha por recuperar su entorno, sin que el Estado haga otra cosa que firmar compromisos que nunca cumple. Esos compromisos son confesi贸n de parte de que se reconocen los da帽os y sus causas, y tambi茅n las consecuentes miles de muertes, enfermedades y pobreza generadas. Pero su incumplimiento tambi茅n delata la indiferencia.

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All铆 tambi茅n, la lucha contin煤a.

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Extractivismo y resistencia

Volvemos a Gudynas, que nos dice que el extractivismo es 鈥渦n tipo de extracci贸n de recursos naturales, en gran volumen o alta intensidad, y que est谩n orientados esencialmente a ser exportados como materias primas sin procesar, o con un procesamiento m铆nimo. Se considera que la orientaci贸n exportadora prevalece cuando al menos el 50% del recurso extra铆do es destinado al comercio exterior. Las etapas incluidas en el extractivismo comprenden las acciones de exploraci贸n, descubrimiento, etc., las actividades propias de la extracci贸n, pero tambi茅n las fases posteriores (como cierre y abandono de los sitios de apropiaci贸n)鈥.

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En los pa铆ses proveedores de insumos somos v铆ctimas de lo que el economista franc茅s Serge Latouche llama metaf贸ricamente 鈥渓a toxicodependencia del crecimiento鈥 en los pa铆ses ricos y altamente consumidores. Agrega que 鈥渁 la bulimia consumista de la adicci贸n a los supermercados corresponde el workaholism, la adicci贸n al trabajo, alimentado, llegado el caso, por el sobreconsumo de antidepresivos e incluso, seg煤n encuestas inglesas, por el consumo de coca铆na por los cuadros directivos que quieren estar al nivel de los dem谩s de su entorno鈥.

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La coca铆na nos regresa a Colombia y Per煤 que, sin tal demanda, no destruir铆an tanto territorio por el cultivo de coca para transformar en coca铆na, planta que es consumidora de demasiados nutrientes.

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Los h茅roes ambientales, que son muchos en todo el mundo, y sobre los que se puede averiguar de muchos casos 鈥揺ntre miles m谩s鈥 en la p谩gina web del Premio Goldman, resisten a esa invasi贸n que nace de un sistema que requiere del extractivismo para sobrevivir. 

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Esa resistencia de parte de esas hero铆nas y esos h茅roes, contribuye de muchas maneras a frenar tama帽a locura dedicada al crecimiento como mito y religi贸n. Su hero铆smo es mod茅lico y sirve de referencia de las principales aspiraciones para un mundo mejor, como el que contribuyen a forjar, tantas veces con su propia sangre.

redlatinasinfronteras.sur@gmail.com



Fuente: Argentina.indymedia.org