November 20, 2020
De parte de Asociacion Germinal
212 puntos de vista

El capital, carente de enemigos, no necesita ya efectuar concesiones a los asalariados para detener el avance del comunismo, y ha pasado a la ofensiva para recuperar cuanto antes el terreno perdido, tanto en el 谩mbito  pol铆tico, como en el econ贸mico y social, poniendo a cada cual en su sitio.

Reagan, Bush, Tatcher, Felipe Gonz谩lez, Aznar, Blair, Berlusconi, Merkel, Macron, Trump o Bolsonaro, s贸lo son caras visibles de esa ola de conservadurismo que domina la escena p煤blica.

Desde todos los 谩mbitos, tertulianos y creadores de opini贸n, bombardean sin cesar a la sociedad para que acepte recortes y sacrificios, indispensables, se dice, para mantener el bienestar colectivo, pues sabido es que, 鈥渜uien bien te quiere, te har谩 llorar鈥. Sin pudor alguno, las reivindicaciones sociales han sido sustituidas por las reivindicaciones del capital.

Su doctrina, impartida a diario desde el p煤lpito de los medios, sostiene que las pensiones son insostenibles, las huelgas irresponsables porque perjudican a los ciudadanos y da帽an la econom铆a del pa铆s, etc. Los convenios colectivos han dejado de ser instrumentos de mejora laboral para convertirse en legitimadores de retrocesos, imponiendo las virtudes contempor谩neas de la flexibilidad, la precariedad y la moderaci贸n salarial.

La consigna repetida hasta la saciedad, es que la creaci贸n de empleo, la mejora de la productividad, el crecimiento econ贸mico, la eficiencia y la competitividad, pasan, como no pod铆a ser menos, por la rebaja de salarios, el incremento de la jornada y de los ritmos laborales, la eliminaci贸n de d铆as de fiesta y de vacaciones, y como colof贸n a tan brillante carrera laboral, el retraso de la edad de jubilaci贸n, puesto que se es tan feliz en ella.

La vida profesional exige renunciar a la vida personal, y asumir el estr茅s permanente como el estado natural del ser humano, porque el camino a la felicidad pasa por ser cada vez un poco m谩s desgraciados.

En unos pocos a帽os, los derechos adquiridos se han convertido en privilegios a extinguir. Los empleados aceptan ya como un hecho normal que sus empresas les suban el sueldo como m谩ximo el IPC, mientras multiplican sin l铆mite sus ganancias, de igual modo, que se han acostumbrado a que les despidan para elevar los resultados empresariales y para que sus directivos puedan presumir de eficientes gestores, autoconcedi茅ndose remuneraciones desorbitadas.

Las subcontrataciones, las deslocalizaciones, el empleo sumergido y el hundido penden como una amenaza invisible sobre los cada vez menos trabajadores ocupados, que sienten que cualquiera es prescindible, y puede ser sustituido en cualquier momento por otro m谩s barato, robot o inteligencia artificial.

鈥淓mpleo鈥 se denomina eufemist铆camente al encadenamiento sinf铆n de contratos basura. Los padres se ven forzados a subvencionar el subempleo vitalicio de unos hijos a los que cada vez les resulta m谩s dif铆cil acceder a un puesto de trabajo, a煤n aceptando condiciones peores que las suyas. Sus estudios y superior cualificaci贸n ya no constituye una garant铆a de trabajo, ni les sirve de nada frente a ese  modelo Harvard de capitalismo, que luce bonitos trajes Armani de dise帽o, y sonr铆e con rostro de ejecutivo, pero en cuyos balances no cabe el ser humano.

Cuanta m谩s riqueza existe en el mundo, peores son las condiciones que padecen los asalariados, y m谩s sistem谩ticamente se les machaca. Los que de puro flexibles, se rompen, se dice que eran de mala calidad; la culpa es suya y no del mercado.

Los mismos 鈥渆xpertos鈥 que insisten sin cesar en la necesidad de rebajar impuestos y reducir cotizaciones, son los que  aseguran despu茅s con id茅ntico cinismo y desverg眉enza que no hay recursos suficientes para pagar las pensiones, o financiar la sanidad y la educaci贸n p煤blica, cuando todo eso se solucionar铆a acabando con los para铆sos fiscales. Pero eso ni se menciona.

Son falsos gur煤s y profetas econ贸micos que no se cortan un pelo a la hora de proponer rebajar el despido para crear empleo, de manera que cuando despedir sea gratis, todo el mundo pueda tener un trabajo 芦fijo禄 como dios manda, sin horarios, descansos, derechos, ni fronteras.

Como la tecnolog铆a actual permite producir cada vez m谩s, empleando  menos gente, y no se reduce el tiempo de trabajo, como ser铆a lo l贸gico, el futuro que se cierne sobre la humanidad, es elegir entre el trabajo basura y el desempleo (o una temporada en cada uno, para no coger vicio y apoltronarse).

Se comprende perfectamente que una exigua minor铆a aumente a帽o tras a帽o sus astron贸micas fortunas hasta el infinito, mientras el paro cr贸nico, la pobreza y la marginaci贸n, se extienden como una enfermedad incurable, y cada vez m谩s millones de personas carecen de lo m谩s elemental para vivir, porque tener un trabajo no se lo garantiza.

La violencia econ贸mica que se ejerce sobre todos los habitantes de la tierra, es la primera causa de muerte, por encima incluso de las v铆ctimas que provocan las armas de fuego, el terrorismo y las guerras.

Lo contrario del Estado de Bienestar es el Darwinismo Universal como mecanismo de selecci贸n humana, por el que solo los mejores, es decir, los m谩s aptos econ贸micamente, tendr谩n cabida en la sociedad, y los dem谩s, se conformar谩n con una renta b谩sica a lo sumo, a modo de limosna estatal,  para que no se mueran de hambre y se subleven.

El gran negocio en marcha del capital  no es otro que derribar el estado de bienestar, con un golpe de talonario incruento, y conseguir que el pobre vuelva a casa, no solo para Navidad, sino para quedarse (a su servicio) los 365 d铆as del a帽o.

Porque lo que realmente busca el capital, m谩s all谩 del lucro econ贸mico, es que toda la existencia del ser humano, desde la cuna a la tumba, transcurra en la m谩s absoluta indefensi贸n, sin seguridad ni protecci贸n alguna, sumido en una zozobra permanente, para que ambicione, sue帽e y agradezca ser explotado, y est茅 dispuesto a entregar su vida, su alma y hasta la 煤ltima gota de sudor a sus amos, sin rechistar.

El currante no puede caer enfermo, ni su mujer quedarse embarazada, ni cualquiera de los dos rendir menos al hacerse mayores, porque su suerte estar谩 echada. La dignidad constituye una reliquia del pasado; el ser humano no es ya m谩s que un producto, como cualquier otro, arrojado al mercado, que 茅ste adquiere o se quita de encima cuando le conviene.

El 煤nico que tiene derechos, el 煤nico al que hay que mimar, proteger y cuidar con todo el cari帽o e inter茅s del mundo, es al dinero. Lo importante es que 茅l est茅 contento, aunque la sociedad tenga que tomar tranquilizantes y antidepresivos para acallar un malestar que las urnas no le permiten expresar.

Desde hace ya tiempo, el tercer mundo se ha instalado en el primero, y lo 煤nico que hace falta es que lo homologuen, haciendo de las pateras un deporte ol铆mpico.

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Fuente: Asociaciongerminal.org