January 22, 2022
De parte de La Haine
262 puntos de vista

La experiencia muestra que m谩s all谩 de ese acto ritualizado del voto, las decisiones fundamentales de la vida social pasan a a帽os luz de las urnas

En una investigaci贸n desarrollada por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) en el a帽o 2004 en pa铆ses de Am茅rica Latina, se destacaba que el 54.7 % de la poblaci贸n estudiada apoyar铆a de buen grado un gobierno dictatorial si eso le resolviera los problemas de 铆ndole econ贸mica.

Aunque eso conllev贸 la consternaci贸n de m谩s de alg煤n polit贸logo, incluido el por ese entonces Secretario General de Naciones Unidas, el ghan茅s Kofi Annan (quien afirm贸: 鈥淟a soluci贸n para sus problemas no radica en una vuelta al autoritarismo sino en una s贸lida y profundamente enraizada democracia鈥), ello debe abrir un debate genuino sobre el porqu茅 la gente lo expresa as铆.

Esa democracia formal sin soluciones econ贸micas no sirve a las grandes mayor铆as, es un puro gesto cosm茅tico sin mayor implicancia en su cotidianeidad.

En el marco de las llamadas democracias representativas (sin贸nimo de econom铆as regidas por el mercado), las elecciones constituyen un episodio m谩s del paisaje social, que en realidad no alteran en lo m谩s m铆nimo la estructura de base. Es similar en cualquier pa铆s que presente esa estructura.

La diferencia entre los pa铆ses ricos del Norte y los pobres del Sur no est谩, precisamente, en su forma pol铆tica 鈥揳n谩logas en lo fundamental鈥 sino en su estructura econ贸mica, pilar de todo el edifico social.

驴Qui茅n manda en esas democracias ricas? 驴Realmente es el 鈥減ueblo鈥 a trav茅s de sus representantes, elegidos en comicios libres cada cierto per铆odo de tiempo? Dif铆cil creerlo. Tal como est谩n las cosas, hablando de la pol铆tica que ha devenido una actividad 鈥減rofesional鈥, vale la sarc谩stica definici贸n de Paul Val茅ry: todo esto 鈥渆s el arte de impedir que la gente se entrometa en lo que realmente le ata帽e鈥. Deber铆amos agregar: 鈥渉aci茅ndole creer que decide algo鈥.

La pol铆tica en manos de una casta profesional de pol铆ticos termina siendo una perversa expresi贸n de manipulaci贸n de los grupos de poder, lo cual no tiene nada que ver con la repetida idea de democracia, de gobierno del pueblo y rimbombantes palabras que no se cree nadie.

La experiencia muestra que m谩s all谩 de ese acto ritualizado del voto, las decisiones fundamentales de la vida social pasan a a帽os luz de las urnas.

驴Se le pregunta a alg煤n votante alguna vez sobre el aumento de los precios de los combustibles o de los productos de primera necesidad, sobre la declaraci贸n de una guerra, sobre el porcentaje del presupuesto nacional que se debe dedicar a educaci贸n o a salud?

驴Alguna vez el ciudadano de a pie es consultado realmente para ser tomado en cuenta? 驴Cu谩ntas veces un diputado discute los problemas sobre los que habr谩 de legislar con la poblaci贸n a la que se supone representa, cu谩ntas veces los vecinos participan en juntas municipales para decidir efectivamente en torno a problemas de su comunidad? La democracia, as铆, termina siendo un puro acto cosm茅tico.

La recomendaci贸n de pensar bien el voto antes de emitirlo en cada elecci贸n suena vac铆a, o incluso hip贸crita. 驴Qu茅 significa eso? 驴Acaso el desastre a que se asiste en Guatemala, por ejemplo (por mencionar uno de los tantos pa铆ses que se dice vivir en democracia), se debe a que los votantes no pensaron bien antes de votar? Resulta un tanto absurdo, cuando no perverso.

Las penurias de la poblaci贸n, 驴dependen de su mala decisi贸n entonces? 驴Tienen la culpa los mismos votantes de sus desgracias por 鈥渘o elegir bien鈥? No olvidar que si la masa votante elige alguien que el statu quo no aprueba, muy f谩cilmente se puede terminar ese experimento 鈥渟ocializante鈥 con un cruento golpe de Estado, o con lo que hoy Washington ha comenzado a ejecutar como 鈥済olpes suaves鈥.

En el pa铆s de marras, Guatemala (sigamos con ese ejemplo), ya van m谩s de 30 a帽os que se retorn贸 esto que se llama 鈥渄emocracia鈥. O m谩s precisamente dicho: a ese escenario en que cada cuatro a帽os los mayores de edad asisten a un centro comicial para depositar un voto.

Ya se sali贸 entonces de lo que hace unos a帽os atr谩s se denominaba 鈥渢ransici贸n democr谩tica鈥 (驴se habr谩 llegado a la democracia plena entonces?). Diez administraciones pasaron desde el final del generalato, y las causas que en la d茅cada de los 60 del siglo pasado dieron lugar a un sangriento conflicto armado con un cuarto de mill贸n de muertos y desaparecidos no se modificaron. M谩s a煤n: se han empeorado, salvo cambios cosm茅ticos m铆nimos.

Los ciudadanos van a votar cada cuatro a帽os, pero nada cambia en lo fundamental, m谩s all谩 de la cara del gerente de turno: el 70% de poblaci贸n bajo el l铆mite de la pobreza, el extendido analfabetismo cr贸nico abierto y/o funcional, la desnutrici贸n, la exclusi贸n de grandes mayor铆as, el racismo, el patriarcado, todo eso siempre sigue igual independientemente de la administraci贸n electa con voto popular. 驴Para qu茅 se vota entonces?

Dentro de los marcos del capitalismo no hay salida para esa crisis. No se trata de 鈥渂uenos鈥 o 鈥渕alos鈥 gobernantes, gobernantes un poco m谩s o un poco menos corruptos. El problema es estructural: los pol铆ticos profesionales no son directamente el problema a vencer. La corrupci贸n es un s铆ntoma m谩s, entre otros, junto a la impunidad, la violencia generalizada, etc. El problema es el sistema en su conjunto, por fuera del elenco gobernante.

Esta situaci贸n se repite por igual en todos los pa铆ses que presentan este modelo de 鈥渄emocracias de mercado鈥. M谩s all谩 de las caras visibles, no hay cambios sustanciales luego de cada elecci贸n. Estados Unidos o cualquier potencia capitalista europea sigue su curso allende el mandatario en cuesti贸n: son pa铆ses imperialistas con un relativo bienestar de su clase trabajadora. En el autonombrado 鈥減alad铆n de la democracia鈥, Estados Unidos, 驴qu茅 diferencia real existe entre alguno de sus partidos republicano o dem贸crata?

En el Tercer Mundo, sin despreciar las pol铆ticas redistribucionistas que pueden implementar gobiernos m谩s 鈥減rogresistas鈥 de centro-izquierda (los que se han dado recientemente en Latinoam茅rica, por ejemplo), la explotaci贸n y la miseria de las grandes mayor铆as persiste.

Hay matices, por supuesto; pero para las poblaciones votantes, y en relaci贸n a la din谩mica establecida hoy por hoy en el mundo (Norte imponiendo sus mandatos al Sur global, Sur pagando la inmoral deuda externa), las cosas no cambian en lo profundo con ese gerente que se sienta por algunos a帽os en la casa presidencial.

驴Desautoriza todo esto la lucha electoral para buscar cambios? No, por supuesto. Pero debe tenerse bien en claro que el sistema permite ciertos juegos pol铆tico-sociales, tolera algunas modificaciones cosm茅ticas, aunque cuando se trata de los resortes 煤ltimos que lo mantienen (los econ贸micos), ante cualquier posibilidad real de cambio profundo reacciona inmediatamente.

Ello no lleva a descartar la lucha en los marcos de la institucionalidad democr谩tica capitalista, pero debe advertirse de sus l铆mites, infranqueables por cierto. Vale entonces el ep铆grafe. Los cambios reales, profundos, los que mueven la historia, se consiguen con lucha, mal que nos pese. La violencia sigue siendo 鈥渓a partera de la historia鈥.

Telesur




Fuente: Lahaine.org