May 15, 2021
De parte de Arrezafe
129 puntos de vista



CANARIAS
SEMANAL.ORG
– 14/05/2021

SOLO EL BOICOT
INTERNACIONAL PUEDE PARAR AL ESTADO GENOCIDA DE ISRAEL

Indignarte y de vergüenza
la declaración del Ministerio de Asuntos Exteriores de ese gobierno
de España que se califica “de izquierdas”, sobre la nueva
ofensiva militar de Israel sobre la Franja de Gaza. Al parecer, ser
de “izquierdas” significa decir y hacer lo mismo que la derecha;
en este caso, besarle los pies a un Estado que justifica el
exterminio de un pueblo en alegadas revelaciones divinas y construye
sus leyes sobre los supuestos privilegios de una sola etnia sobre las
demás.

Desde hace décadas
estamos siendo testigos de la aniquilación lenta, continua,
sistemática y cuidadosamente planificada del pueblo de Palestina
por parte del Estado sionista de Israel
. Lo hace con toda
impunidad
porque cuenta con la complicidad de las
principales potencias del capitalismo mundial disfrazadas de
democracia.

El Estado sionista de
Israel
es el hijo predilecto de Estados Unidos, su gran
baza imperialista en Oriente Medio, al que inyecta todos los años
millones de dólares gran parte de ellos en armamento. Que se lo
pregunten si no a la vicepresidenta “progre” de EEUU,
Kamala Harris, que lo dijo bien claro en una reunión de la
AIPAC (American Israel Public Affairs Committee), el mayor
lobby sionista
del mundo arrullado por las sectas
fundamentalistas evangélicas
de la potencia norteamericana.

Por mucho que la ONU –ese
inútil monstruo burocrático– haya emitido repetidas condenas a
Israel por su constante violación de las leyes internacionales â€“ese
enorme tocho de papel mojado– o por su violación de los derechos
humanos –esa letra muerta– del pueblo palestino, con el simple
veto de Estados Unidos en el Consejo de Seguridad o la vergonzante
abstención de Reino Unido –responsable en primer lugar de la
tragedia palestina–, Israel tiene asegurado el seguir a placer con
su operación de limpieza étnica y su Estado de verdadero apartheid.

El Estado sionista de
Israel
es una potencia militar y económica que gasta parte de su
presupuesto en mantener grupos de presión en todo el mundo
para que políticos y empresas mediáticas adopten y repitan su
discurso falaz, mediante compra, sobornos o bajo serias amenazas si
se topa con la más mínima disidencia u objeción. De ahí que hoy
día cuente con un ejército de políticos y periodistas
mercenarios a su completo servicio
.

Este ejército de
esbirros del sionismo tiene por misión hacer creer al mundo
que Israel es “la única democracia” en Oriente
Medio
, cuando en realidad es una etnocracia, un régimen
racista de apartheid
; que Israel “tiene derecho a
existir”
cuando lo que eso significa de facto es que ese
derecho se lo niega a los habitantes que estaban allí mucho antes de
que Israel se constituyera como Estado
en un territorio que era
“protectorado” del imperio británico.

Rahad al Masri, niña de
6 años asesinada en uno de los últimos bombardeos de Israel

Ese ejército
mercenario
tiene la misión de hacer creer, por añadidura, que
el robo de la tierra palestina, la opresión de su pueblo y el
intento de su exterminio derivan del
“derecho de Israel a
defenderse”
; y que cualquier crítica a la ideología
sionista
sobre la que se construye el Estado de Israel, provenga
o no de la propia comunidad judía,
es “antisemitismo”
y por tanto
“delito de odio”.

Como decía Malcolm X,
los periódicos te harán amar al opresor y odiar al oprimido. De eso
se trata. En este caso, los esbirros político-mediáticos del
sionismo convierten al opresor en oprimido y a éste en opresor. De
ahí que las organizaciones palestinas hayan pasado a engrosar la
lista negra del “terrorismo”, lugar a donde van a parar
todas las entidades que no se pliegan a las exigencias del Pontífice
Máximo de la Casa Blanca y su lugarteniente de Tel Aviv.

Con esta calificación de
“terrorista” o “promotor del terrorismo”, se
criminaliza toda forma de solidaridad con el pueblo oprimido de
Palestina, como puede atestiguar el caso más reciente de la
cooperante andaluza Juana
Ruiz
, encarcelada en Israel por “pertenencia a
organización ilegal”
, como están considerados los Comités
de Trabajo para la Salud
que prestan ayuda sanitaria al
pueblo palestino.

Por ello no puede
sorprender que, ante la nueva agresión a la Franja de Gaza,
esa prisión a cielo abierto donde dos millones de almas
sobreviven en condiciones draconianas debido al bloqueo impuesto por
Israel, una vez más haya que cavar muy hondo para encontrar una
sola noticia en los grandes medios que no trate de deshumanizar al
pueblo palestino
.

La realidad que vive este
pueblo en los territorios ilegalmente ocupados por el ente
sionista
puede definirse, resumidamente, en cuatro puntos:

1. La ocupación
de sus tierras -reconocidas como tales en los tratados
internacionales-, es ya de entrada y de por sí violencia contra
Palestina
.

2. Israel
incrementa esta violencia
mediante el desalojo forzado y la
destrucción de las casas y propiedades palestinas, la tala de sus
olivos, la humillación en los puestos de control, las golpizas, los
apedreamientos y agresiones de las bandas de fanáticos sionistas, el
asesinato arbitrario de hombres, mujeres y niños, y un largo
etcétera.

3. Entonces los
palestinos responden mediante manifestaciones pacíficas
, que son
reprimidas con fuego real, como vimos en las Marchas por el Retorno,
o con cierto grado de violencia, la que le permiten sus escasos
recursos.

4. En cualquiera
de los casos, Israel responde con masacres.

Los medios al servicio
de Israel
, que es lo mismo que decir al servicio del imperialismo
estadounidense, comienzan informando a partir del punto 3, lo
cual no es informar, sino manipular, despistar y mentir a
fuerza de equiparar la violencia del oprimido con la violencia del
opresor, blanqueando de este modo la violencia estructural y
sistemática que Israel ejerce sobre el pueblo palestino.

Es el guion que
siguen las grandes corporaciones mediáticas, como la BBC,
cadena británica totalmente comprada por el lobby sionista
,
la CNN y tantas otras; así como los portavoces de los
gobiernos serviles a Estados Unidos
, cuyo Estado número 51 es de
facto –como acertadamente dijera una vez el sociólogo James
Petras– Israel.

Así hemos visto también
a la “izquierdista” ministra de Asuntos
Exteriores
del Reino de España, Arancha González Laya
,
repetir como un loro el guion del Amo sionista al declarar lo
preocupada que está por los cohetes lanzados desde Gaza, haciendo
tabla rasa del bombardeo con equipo militar de alta tecnología sobre
una población indefensa, que se ha cobrado ya más de un centenar de
víctimas mortales, entre ellas niños y niñas.

Y, como no podía ser
menos, a través de su Alto Representante para Asuntos Exteriores
y Política de Seguridad
, Josep Borrell, la Unión Europea
acaba de mostrar también su más firme apoyo a la matanza de
palestinos que está llevando a cabo el ente israelí, con un mensaje
que lleva implícita la exigencia al pueblo palestino de poner la
otra mejilla y dejarse masacrar.

Ninguna condena salió de
la boca de estos portavoces cuando la policía israelí asaltó la
mezquita de al-Aqsa
. Nadie recordó a Netanyahu que este tipo de
asaltos a los lugares de culto, sean de la religión que sean, son
ilegales según la Convención de La Haya de 1954. Podemos
imaginar qué distinta habría sido la reacción si, por ejemplo,
Irán hubiese enviado a un comando armado a irrumpir en una misa en
la catedral de Notre Dame de París.

Señora González Laya
y señor Borrell ¿En qué se diferencia su postura de la de
cualquier representante de la derecha o la extrema derecha? Son
ustedes una vergüenza y una desgracia
, un insulto a la
inteligencia de los millones de personas que quedamos en el mundo con
capacidad de discernir y reconocer que la violencia del amo y del
esclavo no se pueden equiparar, puesto que la propia relación de
esclavitud es en sí la forma suprema de violencia.

Hagamos nuestra la
causa palestina, defendamos con toda la fuerza moral de la razón su
derecho a la existencia, la vuelta de los refugiados, la recuperación
de su tierra, el fin de la ocupación
.

Desenmascaremos la
hipocresía
de quienes hablan de derechos humanos cuando permiten
bloqueos, sanciones y guerras de exterminio que violan los de
millones de personas en varias partes del mundo, incluida Palestina.
Sólo la solidaridad internacional activa, a través del boicot a
Israel, podrá parar la mayor operación de limpieza étnica de la
historia reciente.

Palestina Vencerá.
Viva la resistencia del pueblo palestino.

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Fuente: Arrezafe.blogspot.com