January 18, 2023
De parte de Grup Antimilitarista Tortuga
209 puntos de vista

Juan Carlos Rois.

La aportaci贸n de las mujeres a la lucha por la paz ha sido hist贸ricamente, y sigue siendo hoy, uno de los regalos m谩s enriquecedores de los que podemos aprender quienes nos sentimos comprometidos por la causa por hacer de la paz el camino en vez de buscar caminos para la paz, como pretenden ciertos pacifismos institucionales que confunden paz con paz negativa y argumentarios tranquilizadores que poco tienen que ver con la paz con contenidos y con su correlato de desmilitarizaci贸n, profundos cambios estructurales y culturales o salto personal y global (si no fuera un t茅rmino con tan pesada carga 茅tica y religiosa me atrever铆a a llamarlo conversi贸n) a una nueva conciencia basada en la -noviolencia-cooperaci贸n en vez del actual paradigma rector de violencia-dominaci贸n de las relaciones humanas.

Pero el motivo de este art铆culo es recuperar una experiencia hist贸rica que me resulta muy a prop贸sito para este inicio del a帽o y acerca de algunas intuiciones pertinentes en las que necesitamos profundizar en la lucha por la paz de hoy en d铆a. Me refiero al Primer Congreso Internacional de Mujeres por la Paz, celebrado en la Haya en 1915, y los principales argumentarios de su comunicado final, que hoy siguen siendo un reto y una apelaci贸n que nos sigue hiriendo en nuestras conciencias tranquilas.

1).- El contexto del Primer Congreso Internacional de Mujeres por la Paz.

Recordemos que en 1915 se estaba produciendo el gran desastre de la Primera Guerra Mundial con la tr谩gica sangr铆a de vidas y energ铆as que supuso; por otra parte, un hecho de tan grave catadura que deber铆a haber alterado nuestra conciencia 茅tica y permitido una evoluci贸n de la propia idea de paz y de nuestros comportamientos, algo que, obviamente, no sucedi贸.

El Congreso fue convocado por un grupo de mujeres sufragistas (por cierto, una de las luchas de mujeres que emple贸 la metodolog铆a noviolenta en contra del constructo patriarcal antes de que 茅sta metodolog铆a tuviera tal nombre) que asumieron el riesgo de promover un foro contra la guerra en mitad de aquella guerra (lo cual a su vez supon铆a doble problema y doble peligro, no s贸lo por la cr铆tica a la guerra en s铆 cuando los 谩nimos y la testosterona estaban disparados, sino tambi茅n porque quien realizaba tal cr铆tica eran 鈥渕ujeres鈥 y, encima, con pretensiones pol铆ticas, algo que creaba controversia en aquella 茅poca y en un contexto de amplia afirmaci贸n de los valores m谩s violentos y machirulos posibles, cuales son los que afirma el militarismo y el atavismo de la guerra).

Por precisar m谩s, fue convocado por el empe帽o contracorriente de algunas mujeres feministas especialmente comprometidas en hacer de la paz algo m谩s que un ideal bienintencionado (Aletta H. Jacobs, la primera mujer m茅dica en Holanda, Anita Ausburg, la primera doctora en derecho en Alemana, la abogada y primera graduada en ciencias de Edimburgo Chrystall MacMillan, la l铆der sindical y pol铆tica Kathleen Courtney y la activista y periodista inglesa Catherine Marshall, todas ellas importantes personalidades de la lucha sufragista) y no cont贸 con el apoyo de la principal liga internacional de sufragistas, la International Woman Suffrage Alliance, bastante m谩s contemporizadoras con el hecho de la guerra y las mentirosas justificaciones que la alimentaban.

El congreso se celebr贸 entre el 28 de abril y el 1 de mayo de 1915, nada menos que despu茅s de la batalla de Ypr茅s, en B茅lgica, donde murieron en combate m谩s de 100.000 personas y se utilizaron de forma masiva armas qu铆micas (clorina y gas mostaza) contra el 鈥渆nemigo鈥. Reuni贸 a m谩s de 1.300 mujeres de todo el mundo, representantes de m谩s de 150 organizaciones de 12 pa铆ses 鈥渂eligerantes鈥 y enfrentados en el conflicto, lo que da muestra tanto del riesgo asumido (hubo boicots de los diversos gobiernos para evitar la participaci贸n de mujeres de sus pa铆ses) como de la ineludible fortaleza, convicci贸n de conciencia y compromiso que asume la lucha por la paz y sus protagonistas, una opci贸n contracorriente en tiempos de guerra. El Congreso fue un hito importante y no s贸lo por la valent铆a de convocarlo. Tambi茅n por su contenido y camino 鈥渁lternartivo鈥 a la paz de los Estados. Tambi茅n porque dio lugar al Partido de Mujeres por la Paz, que luch贸 por el fin de la Primera Guerra Mundial, y despu茅s, a la creaci贸n de la Liga de Mujeres por la Paz y la Libertad, que actualmente sigue existiendo.

Dice Carmen Magall贸n en un texto precioso y accesible en internet ( https://ifc.dpz.es/recursos/publica…) que 鈥淩eclamaban

cordura donde s贸lo hab铆a irracionalidad, y v铆as de di谩logo donde predominaba la idea de que la guerra segu铆a siendo la pol铆tica por otros medios鈥.

2).- Las conclusiones:

El congreso desarroll贸 unas conclusiones y difundi贸 un manifiesto. Las primeras eran muy pr谩cticas y precisas, pues quer铆an parar la guerra de inmediato y establecer canales para la resoluci贸n amistosa de los conflictos. Se compusieron en 19 resoluciones, organizadas en cinco apartados (Las mujeres y la guerra, Acciones para la paz; Principios para la paz; Cooperaci贸n Internacional y Comit茅 internacional de Mujeres para la paz permanente). Podemos tener copia de estas en el siguiente enlace: http://www2.ub.gu.se/kvinndata/port…

Hemos elaborado un pdf en espa帽ol, con una traducci贸n sui g茅neris (advierto que me he valido de la ayuda externa de mis hijos para ello dado mi desconocimiento del idioma saj贸n) que puede descargarse aqu铆 : https://drive.google.com/file/d/1_a…

Dichas resoluciones ofrecen una idea de paz alejada de la ausencia de guerra, a rellenar con contenidos de justicia y derechos humanos, pero tambi茅n de reconocimiento del papel pol铆tico de las mujeres y de la emancipaci贸n. Del mismo modo afirma la tarea de quitar poder al discurso y justificaciones militares y violentas, de establecer reglas de resoluci贸n de conflictos alternativas y de ir m谩s all谩 del desarme, hacia la abolici贸n de la guerra.

3).- Algunas propuestas que se infieren de su manifiesto:

Pero el manifiesto que, junto con las resoluciones fue difundido, a mi parecer, tiene m谩s enjundia si se quiere porque, al menos en mi lectura, abre mucho m谩s y m谩s novedosamente la propia idea de paz, asumiendo algunas l铆neas que hoy deber铆an formar parte de las agendas de lucha pacifista de forma rotunda. El mismo se puede encontrar en internet (en catal谩n) en la revista Feminal 99 p谩ginas 1 y 2, en el enlace siguiente:

https://www.google.com/search?q=(https%3A%2F%2Farca.bnc.cat%2Farcabib_pro%2Fca%2Fcatalogo_imagenes%2Fgrupo.do%3Fpath%3D1066793)&oq=(https%

Haciendo una lectura actualizada de este manifiesto yo destacar铆a las siguientes l铆neas (https://arca.bnc.cat/arcabib_pro/ca…)

A) El esencial compromiso (y espejo en que mirarnos) de las mujeres para enfrentar la guerra:

鈥 1) Piden el compromiso de las mujeres para rebelarse contra la guerra y oponer el buen sentido al error y la sinraz贸n de la guerra: las mujeres, en plural, son actoras principales de la lucha por la paz.

鈥 2) Sugieren la negativa a servir a la guerra, negarse a recurrir a la violencia y a pagar impuestos para la guerra: Los principales instrumentos de la afirmaci贸n y lucha pacifista incorporan la negaci贸n de la l贸gica de la violencia y de la guerra, la resistencia y desobediencia a sus pr谩cticas e imposiciones. 鈥 鈥 3) Llaman a las mujeres a ir presurosas y adelante hacia la paz, sin temer las burlas ni los ultrajes , 鈥渆n masas m谩s compactas que las nubes de langostas y m谩s poderosas que la luz del sol 鈥 para reclamar 鈥渇rente a los monarcas, los pueblos y los campos de batalla, frente a las prisiones y las penas capitales鈥. La opci贸n por la paz es urgente, tiene tanto enemigos concretos e identificados, como un agente colectivo (masas compactas usando su poder). Del mismo modo, debe ser 鈥渋mpuesta鈥 por el poder del com煤n y deben saltar el muro de la demonizaci贸n/burlas y de los ultrajes/represi贸n con la que pretende deslegitimar la l贸gica violenta.

鈥 4) Lanzan su exigencia m谩xima conta los actores de la guerra: 鈥溌eponed las armas, hombres: 隆Las mujeres lo queremos!鈥: los 鈥渙bjetivos鈥 de la apuesta por la paz y sus 鈥減rogramas鈥 nacen de la voluntad, del deseo (y la esperanza) de las mujeres (un signo de la afirmaci贸n y de la novedosa pol铆tica del feminismo), no s贸lo de la raz贸n fr铆a y ret贸rica, de la militancia triste, o del c谩lculo oportunista.

鈥 5) Hacen un llamamiento a todas las mujeres del mundo a alzarse contra la guerra: Mujeres: 隆alzaos contra la guerra! 隆Adelante por la paz!隆Armas en tierra!鈥; Nuevamente se enfatiza el papel protagonista de las mujeres y su diferencia para llevar adelante la paz y alzarse contra la guerra, lo que a su vez indica la desconfianza en que los hacedores de la guerra, los hombres y su prisi贸n patriarcal, sean confiables para alzarse contra la guerra de forma eficaz y radical.

鈥 6) Reclaman acciones de todo tipo: persuasi贸n, imploraci贸n, sacrificio, resistencia o cualquier otro modo contra la guerra y constituyen un Secretariado de Acci贸n contra la Guerra, al cual se puede informar de las diversas luchas para coordinarlas.

B) La denuncia (y exigencia de cambio de actitudes y de acci贸n) a las complicidades con la guerra:

Se帽alan a lo largo de su comunicado y denuncian la l贸gica de la guerra, la violencia envolvente que la refuerza, y la responsabilidad de sus c贸mplices fundamentales, los hombres y la actitud colaboracionista de estos con la guerra:

鈥 1) Quienes, fatalistas y obedientes, hacen la guerra, la preparan y no la rechazan,

鈥 2) Hombres a los que acusa de despreciar la causa de la paz porque les parece 鈥渘o realizable, sin saber lo que puede vencer el entusiasmo y lo que el 茅xtasis puede crear鈥 ( entusiasmo u 茅xtasis que ahora podr铆amos designar con m谩s propiedad como fuerza de la noviolencia en t茅rminos gandhianos, o resiliencia, que est谩 m谩s de moda y que es una necesaria fuerza interior para persistir en una lucha exigente y contracorriente que puede pasar alta factura).

鈥 3) Hombres que se burlan de un ideal, podr铆amos decir 鈥渂ondadoso鈥 (buenista en palabras de los halcones), pero sin tener ni aportar ning煤n proyecto cre铆ble frente a la guerra.

鈥 4) Hombres que nos llevan por la v铆a de la miseria, no saben elegir y se dejan conducir por la guerra y la violencia.

鈥 5) Apunta tambi茅n a quienes 鈥渞etroceden ante la violencia, condenan, discuten, pero no act煤an鈥 (驴ser谩 que la paz no es una cosa de decir, sino de hacer?).

C) Una denuncia 鈥渄e contraste鈥 al encuentro de un paradigma de paz con contenidos.

Me parece que la denuncia de las mujeres que se juntaron para coordinarse contra la guerra en el Congreso de La Haya anticipaban algunas intuiciones de las que no debemos dejar de sacar lecciones pr谩cticas, pues profundizan y ampl铆an el horizonte de la idea de paz con contenidos. Apunto mis apreciaciones:

鈥 1) La guerra (y hoy podr铆amos ampliarlo a la violencia rectora que se despliega en la violencia directa, estructural, cultural y sin茅rgica que envuelven las relaciones sociales e interpersonales y que hacen la guerra 鈥減or otros medios鈥 en 鈥渢iempos de paz鈥) ocurre por nuestra responsabilidad; luego la paz aparece como una exigencia que impone cambiar la orientaci贸n de nuestra responsabilidad y nuestras prioridades y adoptar opciones claras (tambi茅n cre铆bles) e implicadas de construcci贸n de la paz.

鈥 2) Denuncian nuestros mecanismos de aceptaci贸n del papel rector de la violencia en nuestras vidas y de los principales cambios personales y colectivos que requiere la tarea de la paz: 鈥淪ab茅is bien que el monstruo no podr铆a vivir si no fuera alimentado por nuestra insignificancia, nuestra timidez y nuestro miedo al sacrificio鈥

鈥 3) Se帽alan la guerra y las armas como un atributo y un dominio de los hombres y del mundo de los hombres, que las mujeres no quieren y que exigen que sea depuesto o cancelado. La paz puede ser imperfecta, como gustan de decir los opinadores de la paz, pero esto no puede ser una excusa para descafeinar la apuesta principal por la cancelaci贸n radical del orden de violencia-dominaci贸n.

鈥 4) Apuntan a la raz贸n violenta como causa de todos los males (y por tanto la consecuencia coherente debe ser la lucha simult谩nea contra todas las violencias para hacer de la paz el camino alternativo a la violencia). En este sentido se me ocurre traer a colaci贸n una aclaraci贸n importante sobre la que luego volver茅: lo contrario a la paz no es la guerra, sino la violencia y su papel rector en forma de violencia-dominaci贸n; y la guerra es una exasperaci贸n (la m谩s brutal) de las pol铆ticas de violencia-dominaci贸n vigentes, cuyo contrario ser铆a m谩s bien la desmilitarizaci贸n radical y una alternativa noviolenta-cooperativa de seguridad, todo lo cual nos exige un cambio copernicano de mentalidad y de prioridades de lucha.

鈥 5) Entienden la lucha contra la guerra como un ideal de afirmaci贸n de la vida y negaci贸n de la pr谩ctica de la guerra (que en nuestro actual momento alcanzar铆a, dado lo que sabemos de la l贸gica de la guerra, tanto a su preparaci贸n, a su desarrollo y a su 鈥渄espu茅s鈥 de nueva preparaci贸n de otra guerra), del buen sentido y de la resistencia a la sinraz贸n de la guerra.

鈥 6) Desconf铆an de los caminos hacia la paz que no pasan por la abolici贸n de la guerra (y se supone que de sus estructuras e instrumentos; armas, ej茅rcitos, militarizaci贸n social, etc.), lo que nos sit煤a m谩s cerca de una idea de paz positiva que exige desmilitarizaci贸n ( y no s贸lo 鈥渄esarme鈥) tanto de las estructuras como de las conciencias (sin ellas no se pueden abolir las guerras), que de la paz jur铆dica y negativa, mera ausencia de guerra ( y como hemos visto, preparaci贸n constante de la nueva guerra).

鈥 7) Con ello se est谩 abriendo a su vez camino a un horizonte de sentido alternativo al que ofrece el paradigma vigente de violencia-dominaci贸n y una aspiraci贸n que aparece como un proyecto que requiere la participaci贸n en masa como nube de langostas y m谩s poderosas que la luz del sol (lo que indica tambi茅n el car谩cter procesual y abierto del camino de la paz y la necesidad de que la lucha sea colectiva y haga de lo colectivo su poder frente a la violencia rectora de la guerra) y construcci贸n de sus pr谩cticas y programas, desde el deseo, los sue帽os, la creatividad, la esperanza que nos impulsa a

caminar siempre un paso m谩s all谩.

鈥 8) La paz no es una idea, ni una virtud, ni una 茅tica, ni una ortodoxia, sino principalmente una pr谩ctica y una ortopraxis. Se hace haci茅ndola (y deshaciendo las violencias, sus conexiones, sus potenciaciones y sus mentiras): ni dici茅ndola ni viendo los toros desde la barrera.

鈥 9) Recalca el 茅nfasis de la negaci贸n como alternativa frente al paradigma dominante de la guerra y de la violencia, y de la resistencia-desobediencia como instrumentos de lucha. Me parece que estas anticipaciones nos permiten hoy reenfocar nuestras luchas y apropiarnos de nuevas mentalidades, porque son las creencias y mentalidades las que enmarcan nuestros sentimientos, nuestras buenas o malas ideas y nuestras acciones y pr谩cticas 鈥 y tambi茅n nuestros desaf铆os y agendas de lucha.

4).- Espa帽olas en el Congreso de la Haya.

Se tiene constancia (y as铆 lo recogi贸 el peri贸dico ABC de la 茅poca) de la participaci贸n de una espa帽ola, J.M. Gay, como aparece en el listado colgado en Internet

(http://www2.ub.gu.se/kvinndata/port…) en la p谩gina 11, que probablemente fuera en realidad, como explica Carmen Magall贸n, Mercedes Vi帽as, la esposa del contable Joaquim Manuel Gay, contable y reconocido luchador por los derechos de las mujeres en la 茅poca.

Pero al margen de la representaci贸n, probablemente a t铆tulo individual (es decir, no representando a ninguna asociaci贸n) de Mercedes Vi帽as, el congreso tuvo repercusi贸n en Espa帽a (recordemos que Espa帽a permaneci贸 neutral en la Primera Guerra Mundial) y sus decisiones y compromisos fueron difundidos en la revista Feminal n煤mero 99, de junio de 2015 ( https://arca.bnc.cat/arcabib_pro/ca…) en sus p谩ginas 1 a 3 da cuenta de la celebraci贸n del Congreso y traduce su manifiesto al catal谩n.

驴Tuvo acogida en Espa帽a esta lucha tan relevante? Por de pronto, la artista catalana Do帽a Antonia Farreras, secretaria de la principal organizaci贸n pacifista de Catalu帽a, realiz贸 una propuesta de actuaci贸n pacifista y contra la guerra europea inmediatamente despu茅s del encuentro, de la que da cuenta el n煤mero de septiembre del mismo a帽o de la citada Revista Feminal, n煤m. 103, p谩g. 15 que puede consultarse en el enlace (https://arca.bnc.cat/arcabib_pro/ca…) y consistente en la emisi贸n de una 鈥渢arjeta postal de la paz鈥 cuya venta deb铆a servir para recaudar fondos para las v铆ctimas de la Primera Guerra Mundial. La postal tuvo sus incidencias, porque se convoc贸 un concurso para elegir la imagen de la misma, que qued贸 desierto, por lo que encargaron al escultor Julio Antonio el boceto de la misma, aunque no se edit贸 hasta 2022, una copia de la cual se encuentra en el Museo Reina Sof铆a de Madrid.

Carmen Magall贸n, apoyando en un trabajo del historiador y activista Josemi Lorenzo, nos habla del papel relevante de algunas mujeres espa帽olas en el cuestionamiento de la guerra, como Rosario de Acu帽a, Blanca de los R铆os, Concepci贸n Arenal, Emilia Serrano, Do帽eva de Campos, Teresa de Escoriaza o Carmen de Burgos. Lamentablemente toda esta memoria, como gran parte del desarrollo del pacifismo y antimilitarismo del Siglo XIX y XX, no ha pasado de forma creativa a la memoria colectiva de nuestro actual antimilitarismo desde el postfranquismo y est谩 a煤n pendiente de recuperaci贸n y reactualizaci贸n. Nuestra desgracia, por lo que se ve, es la de estar condenados, cual nuevo S铆sifo, a empezar siempre de nuevo sin aprovechar los caminos y los legados, tan ricos y densos, de quienes nos antecedieron, con el perjuicio evidente de creer que hemos inventado la rueda, y de caer en errores evitables o, peor a煤n, recaer en el de no saber transmitir nuestro acopio de experiencia a los que vendr谩n inevitablemente despu茅s.

5).- Las mujeres en las guerras hoy.

En nuestro siglo, y a pesar de ser las principales v铆ctimas de la guerra y constantemente ninguneadas y silenciadas, podemos rastrear las grandes lecciones de compromiso de las mujeres en las m煤ltiples guerras que anegan en dolor a la humanidad, donde la experiencia de lucha contra la guerra y de apuesta por los cuidados y la vida, es m谩s que evidente en conflictos como el palestino, el ruso-ucranio, los resurgidos conflictos irresueltos en los territorios de la antigua Yugoslavia, en los desplazamientos provocados por los conflictos Sirio, kurdo, et铆ope, centroafricano, en los conflictos irresueltos de Angola, Mozambique o Mali, y as铆 un largo etc茅tera.

Son las mujeres quienes, en tan inh贸spitos escenarios, se encargan principalmente de buscar a los desaparecidos de los conflictos, las que se hacen mayoritariamente cargo de los hijos menores, las que recorren largas distancias para procurarles alimentos y protecci贸n, las que guardan la memoria de los agravios para que no quede ocultada bajo la brutalidad de la violencia como si no existiera, las que reconstruyen la convivencia a pesar del da帽o recibido (en general espec铆fico y m谩s intenso que al resto de las v铆ctimas en las guerras), las que protegen a sus hijos y los inducen a desertar de las guerras, 鈥.

Son tambi茅n quienes de forma m谩s mayoritaria protestan conta las guerras, de forma espont谩nea o asociada, y quienes se organizan, incluso en condiciones muy adversas y con grave peligro para su integridad, cuando se desencadenan, para acortar su duraci贸n y sus efectos. Tenemos ejemplos bien elocuentes en las Mujeres de Negro, o la permanencia de la Liga Internacional de Mujeres por la Paz y la Libertad, entidad heredera del Congreso de La Haya antes visto, o el incansable (y aleccionador) trabajo de grupos feministas y de mujeres organizadas en espacios pacifistas, antimilitaristas o noviolentos.

Tambi茅n es ejemplar la abundante n贸mina de mujeres Premio Nobel de la Paz o, m谩s a煤n, el innumerable y silenciado trabajo por la paz cotidiana de millones de mujeres que por todos lados replican en lo cotidiano y en su pr谩ctica diaria la idea proclamada en el Congreso de Mujeres por la Paz de La Haya de que 鈥渓a influencia combinada de las mujeres de todos los pa铆ses es una de las fuerzas m谩s poderosas para la prevenci贸n de la guerra, y dado que las mujeres s贸lo pueden tener plena responsabilidad e influencia efectiva cuando tienen derechos pol铆ticos iguales a los de los hombres, este Congreso de Mujeres exige su emancipaci贸n pol铆tica鈥.

Podemos leer en El Salto, en un interesante art铆culo de Irene Zugasti referido a la medi谩tica guerra de Ucrania ( https://www.elsaltodiario.com/guerr…) algo que podr铆amos explicar de la posici贸n de las mujeres en casi cualquier conflicto y que define una muy esclarecedora perspectiva de lo que e s la paz con contenidos: 鈥溾, a todas ellas les pregunt茅 por la paz. Hablamos del odio, del perd贸n, de la reconciliaci贸n y del rencor, del reconocimiento y de los derechos. No todas coincid铆an en el cu谩ndo, ni en el c贸mo, ni en las consecuencias, pero s铆 en el derecho y el deseo 鈥攈umano, obvio y necesario鈥 de vivir en paz. La gente de a pie no vamos a estar en las mesas negociadoras, en los consejos de administraci贸n ni en los mandos militares que diriman esta guerra; pero hay una paz cotidiana que s铆 es nuestra responsabilidad y que nos pide, con urgencia, que dejemos de hablar de ellas y empecemos a hablar con ellas.鈥 En nuestro propio territorio los colectivos feministas encabezan gran parte de las protestas contra la implicaci贸n de Espa帽a en promover guerras y en general en toda la actividad de lucha contra la violencia rectora.

6.).- Guerra y violencia.

Lo he dicho en otras ocasiones y si la memoria no me falla, lo he dicho aqu铆. La guerra se construye de forma sistem谩tica y planificada y para que tenga lugar necesita un material apropiado, o que podr铆amos llamar ladrillos de la guerra. Una representaci贸n de la construcci贸n 鈥渁ntes鈥, 鈥渄urante鈥 y 鈥渄espu茅s鈥 de estos ladrillos puede ser la siguiente:

a) Paradigma dominaci贸n violencia: la violencia rectora.

Para que la guerra tenga lugar se necesita un soporte considerable en el nivel m谩s profundo de nuestras concepciones del mundo y creencias y una envoltura global de naturalizaci贸n de la violencia. Nuestro mundo est谩 trazado por el gran paradigma de la dominaci贸n y la violencia, que sirve de sustrato a nuestras pr谩cticas de toda 铆ndole, que aparece como obvio e incuestionable y que condiciona decisivamente nuestra manera de pensar, nuestra manera de sentir y nuestra manera de hacer, se帽al谩ndonos la violencia y la dominaci贸n como objetivos y como medios para obtener cualquier cosa o para solucionar cualquier problema.

El componente rector de la violencia que se concreta en ese paradigma de dominaci贸n violencia es el que facilita que la violencia se multiplique en forma de violencia visible y directa, que cristalice en forma de violencia sist茅mica y estructural, que legitime una cultura en forma de violencia simb贸lica y rectora y en forma de combinaci贸n, relaci贸n, potenciaci贸n, amplificaci贸n, coordinaci贸n de todas ellas, a la que desde hace tiempo venimos llamando violencia sin茅rgica.

Es este el primer ladrillo de la guerra. Igual que en un mundo trazado por la ley de la gravedad ser铆a absolutamente impensable e imposible ir flotando por el aire a voluntad, en un mundo regido por un paradigma antag贸nico al de dominaci贸n violencia, ser铆a francamente muy dif铆cil la aparici贸n de la guerra.

Cuando decimos que lo contrario a la paz no es la guerra, precisamente nos referimos a este papel rector de la violencia y a la necesidad de luchar contra todas las violencias de forma simult谩nea y coordinada para que la paz pueda construirse y provocar la transformaci贸n radical de nuestro paradigma rector por otro basado en las ideas fuerza de cooperaci贸n/noviolencia.

b) Infraestructura de la guerra:

Sobre la base de dicho paradigma de violencia rectora, se necesita construir un ladrillo m谩s para hacer posible la guerra. En este caso se necesita contar con la infraestructura suficiente para desencadena la guerra. En nuestro mundo moderno y complejo, esto pasa por ej茅rcitos bien dotados, armamentos cada vez m谩s brutales y letales, entrenamiento en las destrezas militares, tecnolog铆as enfocadas al desarrollo de la guerra y de la guerra por otros medios, espacios de entrenamiento, log铆stica, doctrinas militares y un largo etc茅tera. Todo esto se construye con pol铆ticas p煤blicas y con incentivos e inversiones privadas que

requieren de ingentes cantidades de recursos que se detraen de otros posibles usos. En nuestro caso, tambi茅n de un complejo militar industrial del que forman parte intereses particulares, pol铆ticos, industriales, econ贸micos, de prestigio y un largo etc茅tera. Del mismo modo se necesitan circuitos econ贸micos relacionados con las industrias militares que pasan por construcci贸n de canales de financiaci贸n y comerciales relacionados con la venta de armas, alianzas econ贸micas y miliares y un largo etc茅tera.

Es el segundo pelda帽o de la construcci贸n de la guerra y este ocurre inevitablemente en tiempo de paz, el tiempo de preparaci贸n de la guerra y por tanto el tiempo privilegiado para luchar eficazmente contra la guerra, porque, como bien dice el lema antimilitarista, 鈥渓a guerra empieza aqu铆禄.

c) Militarizaci贸n social y militarismo.

Con todo, resta que la poblaci贸n asuma sumisamente todo esto. Para ello aparece el tercer escal贸n t贸xico, la militarizaci贸n social encaminada a convertirnos en un engranaje de la l贸gica de la guerra y en ciudadanos siervos predispuestos a aceptarla como inevitable. No quiero insistir al respecto, pero estimo que el trabajo de resistencia y lucha (tambi茅n de experiencias alternativas de contraste y de ofrecer alternativas) contra el militarismo y la apuesta por agendas de desmilitarizaci贸n social son nuestras principales bazas de lucha contra la guerra, de lucha contra la violencia rectora y de b煤squeda de la paz.

d) Contexto.

Sobre la base de los tres pelda帽os anteriores, se construye por los se帽ores de la guerra el cuarto escal贸n, la fabricaci贸n de un contexto que 鈥渏ustifique鈥 la guerra, lo que implica un relato ama帽ado y simplificado de la realidad, la fabricaci贸n de la idea polarizada y lo m谩s alejada posible de nosotros del 鈥渆nemigo鈥 y la prefabricaci贸n (o el aprovechamiento) de las ventanas de oportunidades que ofrece a diario la realidad de un mundo a punto del colapso y transido por atavismos de 鈥渟谩lvese quien pueda鈥, 鈥渘osotros los primeros鈥 y otros similares.

e) Los responsables:

As铆 y todo la guerra, al igual que el flujo de violencias que atraviesan nuestro mundo y que son su principal caldo de cultivo, necesita el cretino que apriete el bot贸n, Quiero decir que, con toda la complejidad y problematicidad de nuestro mundo, la guerra tiene tambi茅n responsables con nombres y apellidos: pol铆ticos que la deciden, militares que la planifican, se帽ores de la guerra que la alimentan, banqueros que la financian, periodistas e intelectuales que la apoyan y legitiman, personas que la ejecutan, colaboradores que la apoyan, jueces y leyes que la legalizan, ciudadan铆a pasiva que guarda silencio a destiempo 鈥 Conviene recaer en este aspecto y, si queremos hacer un trabajo eficaz contra la guerra, tambi茅n tenemos que hacer pesar estas responsabilidades sobre los actores de la guerra. No

podemos dejar que se salgan con la suya.

f) La guerra interminable.

Considero que estos ingredientes conforman la actual construcci贸n de la guerra, que ha pasado de ser un episodio a ser un estado social, el de la guerra como una continuidad, que tiene tres per铆odos diferentes que no dejan de ser sino fases de la misma cadena y del mismo negocio. As铆, la guerra se concreta, en una serie procesos que construyen c铆rculos viciosos en tres momentos diferentes: el antes, de preparaci贸n; el durante, de desarrollo de la guerra; y el de despu茅s, de 鈥渞econstrucci贸n鈥 y vuelta a empezar.

g) Desmilitarizaci贸n, no desarme ni paz jur铆dica.

Concluyo. La guerra no se para con la aspiraci贸n de que los estados alcancen un acuerdo para dirimir sus conflictos de forma arbitral. Tampoco el desarme deja de ser otro paso m谩s de la escalada b茅lica, porque en esencia el desarme no apunta al problema de violencia rectora, el verdadero problema de la paz y el

verdadero generador de la conflictividad que causa la guerra. Tampoco los tratados internacionales, por necesarios que puedan ser para limitar la brutalidad

de la guerra (mientras sus firmantes no se sientan en la disposici贸n de incumplirlos, es decir, a menudo) facilitan una paz m谩s all谩 de la mera ausencia de la fase b茅lica de la guerra. La guerra es una parte, quiz谩s la m谩s grosera y sin茅rgica, de la violencia rectora. Acabar con la guerra, el gran ideal de nuestros deseos, exige transformar el papel rector de la violencia. Por eso la lucha por la paz ha de transformarse en lucha contra la violencia rectora y contra los distintos planos y escenarios donde la violencia impera.

Y sabemos tambi茅n que la paz no va a ser fruto de acuerdos de intereses entre actores contratantes, sino de la lucha contra la violencia y respuesta global a esta.

Si me apuran, ni siquiera las acciones noviolentas servir谩n para gran cosa si solo apuntan a presionar a los gobiernos a nuevos acuerdos que refuercen el statu quo y de contenci贸n del ardor guerrero, y no son capaces de convertirse en un veh铆culo de lucha social radical e incondicional para resistir, negar y quitar poder al paradigma violento y construir simult谩neamente procesos de cambio radical hacia un paradigma antag贸nico, incluida la construcci贸n de estructuras, cultura y sinergias noviolentas.

A帽adiendo un 铆tem m谩s a la brillante propuesta de Jorge Reichmann, necesitamos consumar una transici贸n hacia un modelo de civilizaci贸n postcapitalista, postcolonial, postpatriarcal 鈥 y postviolenta. Somos una sociedad en guerra contra los dem谩s, contra todas las firmas de vida, contra el sustento material y contra nosotros mismos.

Creo, por eso, que la agenda de lucha social que requieren los procesos actuales de b煤squeda de una salida del atolladero en que estamos metidos en el mundo, con sus m煤ltiples crisis y puntos de no retorno, pasa tambi茅n por construir en com煤n, junto con las grandes apuestas y agendas propias del ecologismo social, del feminismo radical y de la lucha social contra las l贸gicas de acumulaci贸n, injusticia y muerte del capitalismo, una agenda compartida de resistencia y de lucha por la desmilitarizaci贸n y contra la violencia rectora de base. Y eso exige dar un salto m谩s que importante a la propia acci贸n del pacifismo.

Fuente: https://alternativasnoviolentas.org…




Fuente: Grupotortuga.com