December 7, 2021
De parte de La Haine
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Puede pasar como ocurre en el cuento de Pedro y el lobo y que, de tanto que se diga que una variante es m谩s peligrosa, cuando realmente llegue ya nadie se lo crea

En estos tiempos de la covid-19, donde la incertidumbre parece ser la 煤nica certeza y el futuro hab铆a pasado a llamarse 鈥渘ueva normalidad鈥 sin que quede muy claro qu茅 significar谩 eso, apareci贸 una nueva variante del coronavirus, bautizada como Omicron y detectada en Sud谩frica , que prendi贸 todas las luces de alarma en el mundo, estremeci贸 los mercados burs谩tiles y derrumb贸 los precios de las materias primas industriales.

Las cuarentenas y el distanciamiento social se presentaron desde hace m谩s de a帽o y medio como la mejor arma para enfrentar el virus. Y as铆, la depresi贸n y la soledad, ya en niveles muy preocupantes, se han disparado con la misma rapidez que el virus.

Durante la primera ola de la pandemia sucedi贸 la activaci贸n del 鈥渢odos juntos鈥 para salir de la peste; despu茅s, cuando parec铆a que se hab铆a superado lleg贸 la segunda ola y el impacto psicol贸gico fue importante, por la sensaci贸n de que todo lo que se hab铆a hecho no hab铆a servido de nada. Sin duda, el efecto acumulativo tras m谩s de a帽o y medio, es un peligro, ya que se han disparado mucho los trastornos en personas que no los sufr铆an y se han agravado los trastornos obsesivos. 

Y en esta evoluci贸n, el factor econ贸mico es 鈥渃lave鈥, porque aument贸 el desempleo, cay贸 la seguridad social, el cierre de negocios dej贸 sin ingreso a familias enteras, crecen las colas de hambre y las ollas populares solidarias. Los sic贸logos dicen que son repercusiones que se est谩n empezando a ver ahora, que no aparecen de forma inmediata.

La pandemia no termin贸 y ya entramos en la cuarta variante. Somos conscientes de que continuar谩 hasta que todos los pa铆ses accedan a la vacunaci贸n masiva, la que impiden las grandes empresas farmac茅uticas transnacionales que s贸lo piensan en la l贸gica capitalista del lucro. Ahora emergi贸 una nueva cepa que pone en riesgo el avance logrado hasta ahora en el mundo. 

Tambi茅n nos avisa del riesgo de jugar con el miedo con cada variante. La consecuencia es que puede pasar como ocurre en el cuento de Pedro y el lobo y que, de tanto que se diga que una variante es m谩s peligrosa, cuando realmente llegue ya nadie se lo crea.

La nueva variante es efecto del acopio de vacunas de los pa铆ses ricos y amenaza a Occidente a las puertas del fin de a帽o. A煤n se conocen muy pocos datos y habr谩 que esperar varias semanas para analizarlos y tener conclusiones. Pero de lo que se preocupan los medios hegem贸nicos es s贸lo de las ca铆das burs谩tiles y de los precios del petr贸leo. 驴La vida no vale nada, querido Pablo Milan茅s?

 Si bien la variante Delta monopoliza el paisaje internacional de infecciones, una nueva variante, denominada Omicron (B.1.1529), enciende las alarmas de la comunidad cient铆fica. Reportada por primera vez el 11 de noviembre en Botsuana, ya fue identificada en Sud谩frica y en pa铆ses de otros continentes como Hong Kong, Israel y B茅lgica. Tiene m谩s de 30 mutaciones en su prote铆na Spike (S) y se propaga con velocidad en 脕frica. Seg煤n la OMS, es una variante de preocupaci贸n

Macondo II

Miles de personas alrededor del mundo han descubierto durante la crisis del coronavirus que la peste del olvido que castig贸 a Macondo, el pueblo ficcional de Gabriel Garc铆a M谩rquez, es tambi茅n el relato presente de sus vidas.

脕lvaro Santana se帽alaba en The New York Times que en estos tiempos, cuando parece que vivimos en un Macondo global, muchos acuden a Cien a帽os de soledad como si fuese un libro de profec铆as para comprender el mundo en el que vivimos y sobre todo en el que viviremos tras la pandemia. Rodrigo Garc铆a, hijo del escritor, cont贸 en una carta a su padre que no pasa un solo d铆a sin cruzarse con una referencia a la peste del insomnio o alguna de sus variantes. 

El confinamiento f铆sico es tambi茅n para millones una cuarentena emocional. Un doble encierro que a muchos nos ha arrojado a esa soledad que aquejaba a los habitantes de Macondo. Pero ni en los momentos m谩s fatales de la peste, los habitantes de Macondo se quedaron solos. Se reun铆an. Se contaban historias. Se hac铆an compa帽铆a. Ayudaban a su comunidad. Pero en la peste de Macondo no muri贸 nadie.

Tan antiguas como las pestes son sus efectos sociales. El temor, el miedo que roza y se disfraza de p谩nico, la desinformaci贸n sobre lo que pasa en realidad 鈥搕area de las trasnacionales del terror medi谩tico-, la discriminaci贸n hacia los enfermos y quienes los cuidan, la incompetencia de las autoridades para contener la enfermedad, las diversas teor铆as de la conspiraci贸n sobre el origen y la naturaleza de la pandemia鈥

Pero lo 煤nico cierto es que la incertidumbre colectiva crece con el paso de los d铆as, junto al brusco aumento de la pobreza y el hambre aqu铆 y acull谩 tambi茅n.

Los expertos advirtieron ya en 2020 sobre el car谩cter acumulativo de los efectos psicol贸gicos de la pandemia. Tambi茅n sobre la forma en que la salud mental y el estado an铆mico influyen sobre el sistema inmunol贸gico y sus respuestas. No hay dudas acerca de la relaci贸n entre aislamiento social y empobrecimiento de la salud mental

La revista Time se preguntaba si la covid-19 estaba empeorando a煤n m谩s la epidemia de soledad que ya afectaba a Estados Unidos. Antes de la pandemia, un 60% de los estadounidenses dec铆a experimentar alg煤n grado de soledad: sus consecuencias sobre la salud se han asimilado al efecto de fumar 15 cigarrillos por d铆a. 

En pandemia, un trabajo de Social Pro determin贸 que un tercio de los estadounidenses, en todos los grupos etarios, se sent铆a m谩s solo que antes de la llegada del coronavirus. Entre los m谩s afectados figuraba el segmento de 24 a 39 a帽os: el 34% dec铆a padecer esta sensaci贸n siempre o frecuentemente, mientras que un 47% lo hac铆a algunas veces.

Ministerio de la Soledad

El aislamiento y su agudizaci贸n por el Covid-19 tienen en alerta a varios pa铆ses, entre ellos Reino Unido y Jap贸n que han puesto en marcha dos dependencias gubernamentales para atender lo que pronostican ser谩 la pr贸xima pandemia a enfrentar en el mundo: la soledad. Es que en pleno confinamiento para evitar contagios de Covid-19, aument贸 la tasa de suicidios, principalmente en mujeres solas.

Para los adultos mayores, ser considerados como grupo de riesgo durante la pandemia tuvo un gran impacto: debieron adaptar sus rutinas, limitar sus contactos, dejar trabajos y ocupaciones y, en muchos casos, someterse al aislamiento.

El Ministerio de la Soledad no es un invento japon茅s: el Reino Unido ya cre贸 esta cartera en el 2018, bajo el gobierno de Theresa May. Fue una forma de reconocer que el aislamiento social de las personas se estaba convirtiendo en un grave problema de salud p煤blica.

Fue en febrero de 2021 que Jap贸n cre贸 su primer Ministerio para la Soledad, con la encomienda de atender de manera urgente una situaci贸n que, de acuerdo con sus datos, provoc贸 que 21 mil personas se quitaran la vida en 2020. Jap贸n es punta de lanza de diversos procesos sociales, como la desaz贸n provocada por el capitalismo (acentuada por la pandemia que se vive) y que la obra del pintor Tetsuya Ishida describi贸 en toda su crudeza.

Ishida naci贸 en junio de 1973 y muri贸 a los 32 a帽os, en 2005, en un accidente de tren que posiblemente fue un suicidio. Durante una d茅cada, el joven artista pint贸 lo que consideraba escenas de la vida cotidiana: un Jap贸n atrapado en la desolaci贸n de la vida moderna y las exigencias del capitalismo salvaje.

Estos tiempos de pandemia nos invitan a superar el humanismo construido sobre la deshumanizaci贸n de la mayor铆a y la explotaci贸n de la naturaleza. El mundo ser谩 diferente, tras la pandemia. 驴Comenzar谩 otra colonizaci贸n cultural? Los estados, tras el parate, carecer谩n de recursos y deber谩n decidir entre pagar deudas o alimentar a sus ciudadanos. El presente 鈥搚 sobre todo el futuro pr贸ximo- ser谩 de desempleo masivo y hambre, de depresi贸n y soledad. 

Hoy la desesperanza, el temor, la soledad, se han mudado tambi茅n a los murales de Am茅rica Lapobre, donde se describe en colores el sentir de nuestros pueblos.

CLAE




Fuente: Lahaine.org