November 25, 2022
De parte de Nodo50
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Por Marcelo Colussi

Dec铆a sarc谩sticamente el cineasta Pedro Almod贸var en alguna de sus pel铆culas que 鈥nueve de cada diez estrellas son de derecha鈥. Hoy deber铆amos ampliar esa consideraci贸n: la derecha, el pensamiento conservador, ese abanico amplio de posicionamientos que tiene en com煤n ser refractario a cualquier tipo de cambio, est谩 en auge. No solo las 鈥渆strellas鈥 son de derecha: amplias capas populares se sienten as铆 (o, m谩s precisamente, son llevadas a sentirse as铆). Hay un cambio en las ideolog铆as dominantes que tiempo atr谩s hubiera parecido imposible. Ello no se debe a una 鈥渘atural鈥 marcha de las cosas, ni a una espont谩nea reacci贸n conservadora a los cambios por parte de las grandes mayor铆as, sino a un fino trabajo muy bien realizado por parte de los poderes que han conducido a este estado de derechizaci贸n generalizado. Nadie nace 鈥渘azi鈥, antiaborto u homof贸bico; eso se construye.

Hay un fen贸meno nuevo en el mundo, que sin dudas da para largos an谩lisis. El ideario socialista no ha podido seguir creciendo y, por el contrario, los discursos conservadores van siendo la norma. Las posiciones antisist茅micas, anticapitalistas, que marcaron buena parte de los siglos XIX y XX dando como resultado profundas luchas sociales con triunfos evidentes (mejora en las condiciones laborales 鈥搄ornada de ocho horas, por ejemplo, prohibici贸n del trabajo infantil, seguros de salud y jubilaciones鈥, o revoluciones socialistas en varios pa铆ses, significativos avances sociales para las grandes mayor铆as populares), hoy d铆a parecieran estar esfum谩ndose. Eso no significa que hemos entrado en un para铆so sin contradicciones ni injusticias contra las que levantarse. Sucede, curiosamente, que las tremendas asimetr铆as que siguen poblando la din谩mica social del globo y mueven a reacciones, no alcanzan para provocar transformaciones sostenibles. Hay protestas, s铆, por todas partes, pero el sistema sabe absorberlas. La figura del Che Guevara, 铆cono de las izquierdas mundiales, s铆mbolo de la revoluci贸n socialista, pas贸 a ser una 鈥渂onita cara鈥 para estampar en una camisa, diluy茅ndose as铆 lo que su militancia y mensaje 茅tico signific贸. Definitivamente la derecha sabe manejar muy bien 鈥las mentes y los corazones鈥, como ped铆a Zbigniew Brzezinsky, el neoconservador estadounidense e inspirador de los ultra-conservadores Documentos de Santa Fe.

No solo parecieran lejanas las transformaciones profundas, sino que el sistema se permite ciertos cambios cosm茅ticos que dan la ilusi贸n de 鈥渁vance social鈥, pero que en realidad no cambian mucho en sustancia. De todos modos, en la actualidad asistimos a un proceso globalizado donde el pensamiento anti-cambios (cambios de cualquier tipo) va tomando cada vez m谩s fuerza. Las posiciones se endurecen y en vez de mirarse hacia el siglo XXII (China ya tiene planificados proyectos para ese entonces) todo pareciera indicar que volvemos al Medioevo europeo, con Inquisici贸n y posiciones hiper conservadoras. El fundamentalismo no ha muerto.

El mundo sigue siendo un hervidero, sin dudas. Inmediatamente antes que comenzara la pandemia de Covid-19, en 2019 hab铆a un malestar global que reventaba en movilizaciones populares. Por los cuatro costados del planeta bull铆an las protestas: Latinoam茅rica, Europa, Medio Oriente, Estados Unidos. El coronavirus vino a acallar todo. Lo curioso es que, llevado al plano pol铆tico, ese malestar no se est谩 viendo reflejado en los gobiernos que aparecen por el voto popular. Incre铆blemente, pese a tantos malestares acumulados, triunfan las derechas. Y si no triunfan electoralmente (caso Bolsonaro en Brasil, Marie Le Pen en Francia), obtienen enormes resultados a partir de los comicios de esa farsa llamada 鈥渄emocracia鈥.

Decir que candidatos con talantes centroizquierdistas, progresistas, con tinte social y popular, representan un avance radical de posiciones de izquierda es, cuanto menos, aventurado. En Latinoam茅rica se dio una primera oleada de estas administraciones a inicios del siglo (Hugo Ch谩vez en Venezuela, Lula y Dilma Roussef en Brasil, N茅stor Kirchner y luego Cristina Fern谩ndez en Argentina, Evo Morales en Bolivia, Rafael Correa en Ecuador, Pepe Mujica en Uruguay), pero nada cambi贸 en lo estructural. No cambi贸, ni podr谩 cambiar, porque esos planteos no superan los marcos del capitalismo, m谩s all谩 de ciertas mejoras, definitivamente importantes para el campo popular. La actual segunda oleada (Manuel L贸pez Obrador en M茅xico, Luis Arce en Bolivia, Gustavo Petro en Colombia, Gabriel Boric en Chile, Jorge Fern谩ndez en Argentina, nuevamente Lula en Brasil, Pedro Castillo en Per煤, Xiomara Castro en Honduras) no promete ir m谩s all谩 tampoco. Lo importante a destacar es que, independientemente de cierto buen desempe帽o electoral de estas propuestas, la derecha como ideolog铆a se impone y solidifica. Y es votada en forma creciente por masas populares. La gente eligiendo en las urnas a sus verdugos, igual que sucede en pa铆ses europeos, donde avanzan posiciones de ultraderecha, con ribetes neonazis en muchos casos, aceptados de buen grado por las mayor铆as. En otros t茅rminos: el Occidente llamado 鈥渄emocr谩tico鈥 no parece tan democr谩tico. Aunque se tilde de 鈥渁utoritarios鈥 a 鈥渞eg铆menes鈥 que le hacen ruido a la hegemon铆a del capitalismo blanco y rubio 鈥揳h铆 est谩n Rusia, China, Ir谩n, Cuba, Venezuela alzando la voz a su modo鈥, el autoritarismo marcha en forma creciente en esta zona del planeta, desplazando incluso posiciones de derecha liberal.

Ejemplos existen de sobra: aunque ahora en Latinoam茅rica hay mandatarios de centro-izquierda (lo cual no significa que triunfaron las revoluciones socialistas obrero-campesinas con milicias populares armadas), y eso puede hacer creer, tal como lo dice la prensa capitalista, que el sub-continente se 鈥渢i帽e de rojo鈥, la derecha ultra reaccionaria sigue trabajando, y creciendo. En M茅xico se re煤ne la Conferencia Pol铆tica de Acci贸n Conservadora, reuni贸n de hiper reaccionarios personajes con gran poder de decisi贸n, en una clara demostraci贸n de fuerza contra el 鈥渃omunista鈥 L贸pez Obrador. Las posiciones fundamentalistas crecen.

Por distintos motivos disparadores quiz谩, pero todas impulsadas por un mismo terrible terror al cambio, fuerzas oscurantistas que sacan lo peor y m谩s reaccionario de las sociedades (鈥渢odos llevamos un enano fascista dentro鈥, se ha dicho) hacen florecer posiciones conservadoras: xenof贸bico horror a los extranjeros 鈥渋nvasores鈥 en Europa o Estados Unidos, misoginia patriarcal y visceral anticomunismo en Latinoam茅rica 鈥搈ovilizados en muy buena medida por las mega-conservadoras iglesias neoevang茅licas鈥, lo cierto es que la derecha crece. Es la poblaci贸n la que vot贸 en su momento a candidatos ultra reaccionarios como Mauricio Macri en Argentina, Jair Bolsonaro en Brasil, Sebasti谩n Pi帽era en Chile, Iv谩n Duque en Colombia, o a Giorgia Meloni en Italia (heredera directa del Duce), o que le da el s铆 a legisladores neonazis en numerosos pa铆ses europeos, incluidos los hasta ayer para铆sos socialdem贸cratas, como los Estados n贸rdicos.

El pensamiento conservador est谩 imponi茅ndose con fuerza creciente, intentando dejar atr谩s los planteos de izquierda. Marx es condenado al olvido, y la lucha de clases 鈥損ara el discurso dominante que marca la pauta鈥 es vista como r茅mora del pasado. 鈥淚zquierda y derecha ya no existen鈥, se llega a decir. A los trabajadores se nos quiere transformar en 鈥渃olaboradores鈥, y los sentimientos anti-progresistas afloran por todos lados, a veces con tonalidad neofascista.

Lo preocupante es que ese discurso conservador, racista, patriarcal, xenof贸bico en algunos casos, denigrante de lo diferente considerado 鈥渘ormal鈥 (y ah铆 puede entrar cualquier cosa), sumamente violento, antidemocr谩tico, est谩 en auge. Con caracter铆sticas distintas, pero siempre con un com煤n denominador, est谩 expandi茅ndose globalmente. Ya no es un distintivo de sectores de clase media y alta, o de las 茅lites, sino que ha permeado incluso a las capas populares. Estos pol铆ticos neofascistas hablan un discurso populista, m谩s 鈥渆ntrador鈥 incluso que el de las izquierdas. El fantasma de la corrupci贸n 鈥搎ue, por cierto, tambi茅n la hay en los gobiernos progresistas鈥 sirve como gran disparador de discursos moralizantes, de los que se sabe aprovechar una derecha troglodita.

Distinto a d茅cadas atr谩s, a帽os 60 y 70 del siglo pasado, cuando las posiciones contestatarias en su sentido m谩s amplio iban ganando lugar, hoy, por un excelente trabajo hecho por el sistema, todo lo 鈥減rogresista鈥 est谩 en entredicho. El sistema puede tolerar ciertas expresiones de cambio, pero no mucho m谩s. E incluso esos avances (ideolog铆a de g茅nero, cr铆tica al racismo, aceptaci贸n de las diferencias sexuales, un discurso de cierta apertura 茅tica) actualmente est谩n cuestionados. El proyecto furioso de una derecha cavern铆cola intenta arrasar con todo, tildando de 鈥渄茅biles鈥 a las posiciones de derecha liberal.

Vemos que distintas expresiones de pensamiento conservador pueblan Latinoam茅rica, aunque haya gobiernos de izquierda moderada. En Chile, luego de fabulosos alzamientos populares, la poblaci贸n vota contra la nueva Constituci贸n que promet铆a cambios, en Brasil Lula gana por muy escaso margen (creciendo el 鈥渂olsonarismo鈥 con un mensaje neofascista), en Per煤 y en Bolivia los gobiernos est谩n siempre acosados, tambaleantes incluso. Las posiciones antiaborto, homof贸bicas y racistas se afianzan. Ya no el fantasma del comunismo sino un esp铆ritu neonazi recorre Europa; solo cinco pa铆ses presentan gobiernos libres de partidos de ultraderecha: Irlanda, Malta, Luxemburgo, Croacia y Ruman铆a. Mandatarios que levantan banderas fascistas de d茅cadas pasadas (dios, patria, familia), van triunfando con aval popular. En Estados Unidos la derecha xen贸foba de Trump florece, pudiendo recuperar la presidencia; el discurso neoconservador gana terreno, con mensajes racistas y violentos.

En Guatemala hoy hay un mandatario 鈥揹e ultraderecha, conservador, aliado a los poderes m谩s arcaicos y oscurantistas鈥 que lleg贸 a la presidencia para 鈥evitar que una comunista como Sandra Torres tomara el poder y el pa铆s se convirtiera en una nueva Venezuela鈥. Y lo vot贸 la mayor铆a asustada (valga aclara que Torres es tan de derecha como Giammattei). Ese discurso quasi medieval se impone, promoviendo leyes retr贸gradas que van contra la marcha de la historia. Eso pasa tanto en Guatemala como en otras latitudes: Estados Unidos (驴progresista?) prohibi贸 el aborto en todo su territorio, y los planteos neonazis se expanden en Occidente.

驴La ca铆da de los socialismos reales prepar贸 este renacer ultraderechoso? Entonces 驴habr谩 que retomar las banderas socialistas para evitar nuevamente el fascismo? 鈥El discurso posmoderno (difundido a toda m谩quina y a todo vapor desde las  universidades norteamericanas y francesas y reproducido en todos los grandes monopolios de la comunicaci贸n de nuestros pa铆ses [latinoamericanos]) ha logrado seducir a algunas corrientes del campo popular con el siguiente argumento: 鈥渃ada movimiento social 鈥損or ejemplo las minor铆as sexuales o los grupos 茅tnicos, entre otros鈥 debe tener reclamos fragmentarios, porque si se articulan con otros movimientos en la lucha anticapitalista鈥 芦pierden su especificidad禄. No es casual que ese tipo de discurso haya tenido quien lo escuche en los a帽os 鈥80 y 鈥90, justo cuando el neoliberalismo fragmentaba y dispersaba toda resistencia anticapitalista y popular鈥 (N茅stor Kohan). Ahora la derecha va por m谩s: ya ni siquiera esos reclamos parciales son aceptados. El discurso autoritario pretende cerrar todos los espacios que suenen a emancipaci贸n, a liberaci贸n.

Mientras eso pasa en Occidente, del otro lado del mundo 鈥揺l mundo no es solo Occidente, no olvidarlo jam谩s鈥 se abren otras perspectivas. Quiz谩 las ideas de 鈥渓ibertad鈥, 鈥渄emocracia鈥 y 鈥渄erechos humanos鈥, tan caras a las potencias capitalistas hasta hoy dominantes, haya que revisarlas profundamente. En realidad, no son m谩s que la cara visible, el maquillaje de lo que significa en verdad el capitalismo desarrollado: cuando las cosas 鈥渧an bien鈥 se pueden permitir ser los 鈥減aladines鈥 del progreso social; cuando se empantanan 鈥揷omo sucede ahora con el sistema capitalista a nivel global鈥 surgen estos regresos a posiciones jur谩sicas. Es que, en realidad, el capitalismo, aunque se disfrace de 鈥渕odernizante鈥, en su esencia es primitivo.

Marcelo Colussi

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Fuente: Prensacomunitaria.org