October 24, 2021
De parte de La Haine
250 puntos de vista


Nuestra batalla dentro de Cuba es por mantener hacia lo interno una correlaci贸n de fuerzas socialista aplastante que contrarreste la hegemon铆a imperialista de fuera

Vivimos en un planeta dominado por la hegemon铆a del capitalismo-mundo, manifestada en formas imperiales y subimperiales, en primer lugar de EEUU desde su emergencia luego de la Segunda Guerra Mundial. En un momento de declive de la hegemon铆a imperial norteamericana en el planeta, vemos la conformaci贸n cada vez m谩s evidente de bloques regionales que, de alguna manera, son contraposici贸n a ella. Esos bloques, en algunos casos, son incluso manifestaci贸n de determinadas burgues铆as nacionales cuyos intereses no tienen que alinearse necesariamente con los de EEUU

Por razones hist贸ricas y geogr谩ficas, Latinoam茅rica tiene una supeditaci贸n a la hegemon铆a norteamericana mucho m谩s marcada y en condiciones de vasallaje mucho m谩s manifiesto que otras regiones del mundo. Por la misma raz贸n, en nuestra regi贸n desde hace d茅cadas se da batalla aguda en t茅rminos contrahegem贸nicos. Las burgues铆as latinoamericanas carecen, desde hace mucho, de la capacidad y fuerza de erigirse en contraposici贸n a EEUU, incluso si este limita su propio desarrollo como clase: es una burgues铆a clientelar.

Hay intentos de determinados sectores nacionalistas de las burgues铆as latinoamericanas de contraponerse a la hegemon铆a norteamericana, pero su alcance real ha estado muy limitado. Su propia hegemon铆a dentro de sus pa铆ses es, si acaso, muy inestable, lo que ha conducido a no pocos golpes de Estado y otros derrocamientos violentos mas o menos disfrazados de determinada legalidad 鈥渄emocr谩tica鈥.

Esa realidad mundial y en particular regional, hace que nuestros ordenamientos jur铆dicos, incluyendo la constituciones, no son un ejercicio end贸geno que se realiza al margen de ese contexto. Ahora mismo, esa puja la vemos en la Uni贸n Europea, donde, en estos d铆as, se discute en t茅rminos muy concretos sobre la relaci贸n entre las constituciones nacionales y el ordenamiento pol铆tico que consagra de manera supranacional el bloque. El Tribunal Supremo polaco ha determinado que determinadas disposiciones de la UE son contrarias a la constituci贸n de ese pa铆s.

En Europa esa puja disfraza la violencia con que se dirime detr谩s de una puesta en escena 鈥渄emocr谩tica鈥. En otras regiones, no hay mucha paciencia para tales escenograf铆as y estas son desmanteladas r谩pidamente para mostrar su violencia de manera manifiesta y brutal. Cuando Zelaya quiso cambiar el orden constitucional de su pa铆s, con el intento manifiesto de acotar la capacidad imperial de intervenir en 茅l, un golpe de Estado termin贸 aquello r谩pido y de manera expedita, mientras la secretaria de Estado Hillary Clinton aplaud铆a sin pudor la violentaci贸n de las reglas teatrales aparentes, y el fin abrupto de la obra con esa intervenci贸n deus ex machina.

Las constituciones, como toda la jurisprudencia que emana, en un momento dado, de la organizaci贸n pol铆tica de una sociedad, reflejan correlaciones de fuerzas hacia lo interno y hacia lo externo. Pero, en 煤ltima instancia, como lo analizara Marx, responden a las relaciones de producci贸n subyacentes, cu谩l es la clase en el poder y la solidez de su hegemon铆a frente a las otras clases.

Pero, desde la emergencia imperial capitalista, de alcance global, esas relaciones de producci贸n y esas correlaciones de clases ya no se circunscriben al pa铆s; responden de manera marcada a las relaciones de clase que se establecen a nivel supranacional. Ellas pueden reflejar, por ejemplo, la capacidad de una burgues铆a nacional de protegerse frente a la invasi贸n de burgues铆as for谩neas.

Los sistemas econ贸micos y sociales no son consecuencia de la constituci贸n que se dan, es al rev茅s. Las constituciones responden a los sistemas econ贸micos de las que emergen. Eso es argumento ya viejo y conocido, sistematizado por muchos, incluyendo un buen numero de p谩ginas del viejo Marx.

Bandera cubana en el Hotel Habana Libre.

Algunos en sus an谩lisis constitucionales lo olvidan, o quieren que lo olvidemos. Lo nuevo, quiz谩s hoy, es que ese car谩cter clasista de las leyes es mas evidente y directo que no se limita a la naci贸n-Estado, sino que va mas all谩 de 茅l, por m谩s que las leyes mantengan su car谩cter nacional.

En Cuba, todas nuestras constituciones, pero en particular las que han emergido despu茅s del triunfo de la Revoluci贸n, no son solo manifestaci贸n de un determinado ordenamiento econ贸mico y pol铆tico interno, sino que responden a un contexto supranacional que determina en 煤ltima instancia nuestra capacidad de ser naci贸n; es decir, de nuestra soberan铆a vista tambi茅n como un tema de clases.

Todo an谩lisis que ignore esa realidad como hecho esencial, grita m谩s por sus silencios que por lo que dice. Nuestros art铆culos constitucionales sobre irreversibilidad del socialismo y partido 煤nico son, en primer lugar, art铆culos que responden a ese contexto supranacional; es decir, de agresi贸n del imperialismo global, en particular el norteamericano, contra Cuba como naci贸n-Estado. Verlos desde una perspectiva end贸gena es pura miop铆a inconsciente o sesgada. En ese sentido, esos art铆culos no son puramente 鈥渋deolog铆a鈥, son manifestaci贸n, en el espacio del derecho, de una voluntad de defensa del Estado como representaci贸n de la soberan铆a clasista que nos hemos dado frente al imperialismo norteamericano.

Llama la atenci贸n como todo eso se obvia en an谩lisis que pretenden erigir como derecho 鈥渕oral鈥 justificado por determinadas doctrinas, dictadas al margen de nuestra realidad concreta, acciones pol铆ticas en contra de esos preceptos constitucionales y que pretenden reducir el debate a una mera cuesti贸n end贸gena.

Toda acci贸n pol铆tica en Cuba determina su car谩cter, sea del tipo que sea, por el posicionamiento que asume en los hechos frente a la disyuntiva esencial de la naci贸n cubana: su forma de existencia clasista frente al imperialismo yanqui. Toda acci贸n pol铆tica que le sea instrumental a la agresi贸n norteamericana es, esencialmente, violenta e ileg铆tima, porque le es 煤til al ejercicio violento de ese imperialismo.

Nuestra batalla dentro de Cuba es por mantener hacia lo interno una correlaci贸n de fuerzas socialista aplastante que contrarreste la inmensamente desfavorable correlaci贸n de fuerzas de la hegemon铆a imperialista fuera de Cuba. Nuestras leyes han de responder a esa realidad. Como dijera Fidel en clara s铆ntesis, la Constituci贸n cubana es hija de la Revoluci贸n y no viceversa. Y esa revoluci贸n, amparada por nuestra historia, es nacionalista, antiimperialista y socialista. Lo dem谩s son galimat铆as para vendernos gato por liebre.

Cubadebate




Fuente: Lahaine.org