November 30, 2022
De parte de Nodo50
241 puntos de vista

En alg├║n momento alguien tendr├í que explicar por qu├ę algunas feministas terminaron del mismo lado que la ideolog├şa m├ís reaccionaria de las que campan por el mundo.

Ilustraci├│n de Se├▒ora Milton.

Cuando pase el tiempo se ver├í que una parte del feminismo cay├│ en una especie de ÔÇťcampana de paranoiaÔÇŁ con la cuesti├│n de la ley trans. Algunas feministas, muchas con intereses espurios, decidieron levantarse contra la aprobaci├│n de una ley que ellas mismas hab├şan defendido un a├▒o antes; una ley que replica lo que ya existe y lo que viene ocurriendo hace a├▒os en la mayor├şa de las Comunidades Aut├│nomas y que afecta, en el mejor de los casos, a un 0,3 de la poblaci├│n. Un grupo de poblaci├│n vulnerable seg├║n todos los est├índares de vulnerabilidad conocidos. PeroÔÇŽese 0,3 tiene un poder fabuloso: las mujeres borradas, todo el feminismo negado, los ni├▒os y las ni├▒as en peligro, la sociedad a punto de descarrilar, el mal apostado en cualquier esquina. La amenaza absoluta con la intenci├│n de generar un p├ínico moral de libro que, en tiempos de crisis y dolores varios, siempre funcionan. Alg├║n d├şa estoy segura de que alguien se arrepentir├í por el apoyo dado al uso estrat├ęgico de los bulos, al uso consciente de la mentira para ganar una guerra pol├ştica y de poder sin importar la inmensa crueldad, el odio y la deshumanizaci├│n desatados contra una minor├şa vulnerable. (S├ş, ya s├ę que parte del asunto es negar que sean vulnerables; pero eso es, precisamente, una de las partes m├ís terribles del asunto, esa misma negaci├│n, ese convertir a esa poblaci├│n en chivo expiatorio de otras cuestiones que no se visibilizan). Se ha generado una violencia extrema en redes (y fuera de las redes) que busca humillar, deshumanizar y presentar la mera existencia de estas personas como un peligro. Se llama ÔÇťManoloÔÇŁ a las mujeres trans con ├ínimo exclusivo de humillaci├│n, porque no se merecen otra cosa. Si no se merecen otra cosa que la humillaci├│n, lo siguiente es pensar que no se merecen otra cosa que la violencia, porque, en definitiva, no se va contra esta ley, que ni se conoce, se va contra estas personas; se est├ín negando ahora derechos que recogieron las leyes hace casi 25 a├▒os. No es verdad que sufran agresiones, dicen, las cifras est├ín manipuladas, es una conspiraci├│n global a su favor y si no quieren sufrir agresiones que sean normales. Todo esto tiene traslaci├│n a la vida real en el aumento de la violencia contra ellxs pero el uso de los argumentos de la extrema derecha, de las mentiras y los bulos, contribuyen a introducir el trumpismo all├ş donde se le deb├şa combatir. Nos afectar├í a las mujeres, al feminismo y tambi├ęn al PSOE, que se ha sumado a defender dicho trumpismo, dilapidando as├ş su papel de defensor de derechos LGTB sin que eso le vaya a reportar m├ís que el aplauso del sector m├ís reaccionario y minoritario del feminismo.

Alg├║n d├şa alguien reconocer├í que no fue buena idea convertir a Judith Butler o a la teor├şa queer en aquello mismo en lo que la han convertido los evang├ęlicos brasile├▒os cuando persegu├şan a la fil├│sofa por un aeropuerto enarbolando unas cruces y queriendo quemarla en una hoguera, mientras la llamaban ÔÇťbrujaÔÇŁ. No es buena idea porque esas hogueras son las mismas en las que arder├şamos las feministas si alguien tuviera finalmente el poder de quemar a Judith Butler. Muchas se han convertido en esos evang├ęlicos aterrados que identifican a la fil├│sofa con el mismo diablo. El ÔÇťgenerismo queerÔÇŁ es el gran invento para ayudar a prender fuego a determinadas corrientes de pensamiento; un supuesto subtexto perverso y oculto que late debajo de cualquier reivindicaci├│n de derechos trans pero tambi├ęn de cualquier cosa que no guste. El generismo queer son los protocolos de los sabios de Si├│n, y combatirlo lo justifica todo; incluso admirar y alentar a unos se├▒oros que en su vida han le├şdo un libro de feminismo, pero que ahora los escriben y dan lecciones. Alg├║n d├şa alguien se avergonzar├í de haber defendido desde la academia, por pura estrategia pol├ştica, la zafiedad intelectual m├ís descarnada. Alguien se arrepentir├í de no haberse dedicado m├ís a establecer debates intelectuales con la teor├şa queer -y ganarlos- que a quemar nada.

Alguien alg├║n d├şa se arrepentir├í del apoyo dado a esa extrema derecha global que invent├│ la llamada ÔÇťideolog├şa de g├ęneroÔÇŁ para combatir al feminismo, una estupidez reaccionaria de la que hace pocos a├▒os cualquier feminista sensata hac├şa mofa. Para sus creadores, evang├ęlicos de extrema derecha, la ideolog├şa de g├ęnero es la gran amenaza, equiparable al comunismo. La ideolog├şa de g├ęnero ha animado las campa├▒as de Bolsonaro, de Orban, de Putin, de la derecha polaca, impidi├│ que se aprobaran los Acuerdos de Paz en Colombia, se ha usado para pedir el voto a favor de la permanencia de la constituci├│n pinochetistaÔÇŽy por supuesto, es la l├şnea argumental fundamental de la extrema derecha mundial. Para acabar con las leyes trans, alguien desde determinado sector del feminismo decidi├│ que era bueno unirse a esa ideolog├şa y que, por tanto, hab├şa que proscribir una de las herramientas pol├şticas y te├│ricas m├ís ├║tiles que ha tenido el feminismo, el concepto de g├ęnero (hipertrofiado, en mi opini├│n, pero necesario) En alg├║n momento alguien tendr├í que explicar por qu├ę algunas feministas terminaron del mismo lado que la ideolog├şa m├ís reaccionaria de las que campan por el mundo. El g├ęnero ya no existe, volvamos a la biolog├şa, a la naturaleza y, sobre todo , a la ciencia. ┬íLa ciencia sobre el sexo, que tanto ha hecho por el feminismo y por aclararnos lo que son los hombres y las mujeres! Defendamos ahora que ÔÇťlo importante es tener clara la funci├│n reproductiva que el reci├ęn nacido beb├ę desempe├▒ar├í en el futuroÔÇŁ, frase literal de un libro alabado por te├│ricas feministas, escrito por un se├▒or que, al menos cuando escribe sobre feminismo, da verg├╝enza.
Sobre todo, ese sector ha decidido que es buena cosa hablar por ellas, por las personas trans, no hablar con ellas, ni leerlas, ni escucharlas con inter├ęs y seriedad, no vaya a ser que se las llegue a situar en pie de igualdad intelectual. Tampoco se les permite escoger c├│mo llamarse a s├ş mismas porque alguien, desde fuera ha decidido que usar ÔÇťpersonas transÔÇŁ es parte del problema, que ese nombre las hace parecer inofensivas; as├ş que hay que llamarlas como nos d├ę la gana: transg├ęnero, transhumanas, transexualesÔÇŽ no como ellas han decidido llamarse a s├ş mismas, porque se empieza reconociendo que los grupos sociales subordinados tienen derecho a escoger c├│mo quieren ser nombradosÔÇŽ y se acaba teniendo que usar el femenino en los discursos. Desde ah├ş se defiende que para discutir de los derechos trans hay que escuchar a expertas que no son trans, que no han hablado con ninguna persona trans y que sienten una evidente animadversi├│n hacia ellas. Es lo normal. Cuando hablemos de aborto, escuchemos a los provida y cuando hablemos de familias traigamos al Foro de la Familia, que tienen muchos expertos. Al fin y al cabo, las personas LGB ya tuvimos que escuchar la opini├│n de Aquilino Polaino en el Senado sobre si pod├şamos o no pod├şamos casarnos. Spoiler: sali├│ mal. ┬íEs que la transexualidad afecta a las mujeres, me dicen! Ya, y el matrimonio igualitario afecta a la familia y el aborto afecta a los hombres.

┬źSe ha dinamitado conscientemente cualquier posible alianza entre mujeres en momentos en que los derechos fundamentales de las mujeres est├ín en grave riesgo┬╗ ´╗┐Clic para tuitear

Sigamos ese camino. Reivindiquemos la ciencia oficial, a los expertos, y a la naturaleza que nos sexa, todos grandes aliados de siempre del feminismo. Y, ya puestas, vamos con todo: Soros, los jud├şos, la ONU, la Uni├│n Europea y las agencias internacionales, todo ello el mal internacional conspirando para que las sociedades occidentales asuman la perversa agenda trans incrustada en la Agenda 2030 de manera sibilina, despu├ęs de la cual no volver├í a crecer la hierba. Ahora es posible leer, en el mismo post, que las asociaciones LGTB son financiadas por Trump, por Soros, por la ONU, por la extrema derecha y por la izquierda posmoderna. Sobre todo, no nos olvidemos de las industrias farmac├ęuticas, que lo mismo sirven para hacer negocios con la transexualidad, que para hacer negocio con los embriones y los fetos provenientes de abortos; que quieren hormonar a todo el mundo y por eso, se supone, est├ín detr├ís de una ley que, precisamente, pretende convertir la hormonaci├│n en no obligatoria. Mi opini├│n sobre las farmac├ęuticas no ha cambiado con la cuesti├│n trans, opino que hay que nacionalizarlas.

Se ha impuesto el insulto y la negaci├│n en lugar de la conversaci├│n, se trata a cualquiera que no est├ę de acuerdo como enemiga mortal, se ha dinamitado conscientemente cualquier posible alianza entre mujeres en momentos en que los derechos fundamentales de las mujeres est├ín en grave riesgo por el avance de la extrema derecha y no por ninguna ley trans (repito, llevamos 20 a├▒os con esas leyes). Se ha impuesto la estrategia de tratar a cualquiera que no coincida en todo como el mal que hay que borrar de la faz de la tierra. Y mientras, se deja que crezca el monstruo que s├ş quiere borrarnos, literalmente. Se utilizan, supongo que estrat├ęgicamente, los discursos de ese monstruo pero, mientras, el capital pol├ştico acumulado por el feminismo en los ├║ltimos a├▒os se nos escurre entre los dedos.

Y se niega que detr├ís de todo, adem├ís de los intereses pol├şticos descarnados y muy evidentes de las personas que han comandado esta operaci├│n, est├í, para la mayor├şa y como siempre, el miedo. Miedo a que las fronteras del g├ęnero (┬┐o el sexo?) se diluyan (ese miedo terrible ha estado siempre ah├ş, y siempre ha producido monstruos), que algo o alguien ocupe nuestro espacio, de por s├ş precario. Miedo a lo desconocido, a la duda, miedo a lo que no se entiende bien, miedo a la p├ęrdida del privilegio epist├ęmico, miedo a una sociedad que comprendemos solo a medias, miedo a una generaci├│n que nos hace poco caso, miedo a las j├│venes que no reconocen nuestro magisterio y que enuncian un feminismo que nos cuesta a veces reconocer. Todos ellos miedos humanos que tradicionalmente se combaten culpando a otras de todo. Y finalmente, buscando destruir a esos otros u otras. Solo que, hasta ahora, las personas de izquierdas trabaj├íbamos en autovacunarnos contra esos miedos. Es como si se hubieran roto las barreras que nos separan de la barbarie.

┬źReconocer los derechos de las personas trans solo da├▒a a la extrema derecha global, no al feminismo┬╗ ´╗┐Clic para tuitear

Por mi parte, soy una feminista radical ya mayor con algunos prejuicios producto de un mundo que era otro antes de ayer; tengo dudas, pero tambi├ęn convicciones firmes. Tengo dudas sobre cuestiones complejas que tienen que ver con la conceptualizaci├│n del sexo y del g├ęnero (s├ş, ya sabemos tambi├ęn que esto ha pasado de ser un tema central del feminismo a ser una cosa completamente banal que ni siquiera hace falta pensar porque basta con mirar los genitales). Como feminista radical tengo much├şsimas diferencias con la teor├şa queer, diferencias intelectuales que me estimulan al debate, a la lectura y a la conversaci├│n. Pero, sobre todo, las reivindicaciones de las personas trans no me producen ninguna inquietud. Apoyo cualquier medida que haga mejor y m├ís habitables las vidas de otras personas. Creo que hay cuestiones que son te├│ricamente muy abstractas y, otras, vivenciales e irreductibles, a las que es complicado acercarse del todo desde fuera. Respeto esas experiencias, escucho, aprendo, discuto a veces, y sigo teniendo dudas. Pero mis dudas no son m├ís importantes que sus vidas. Adem├ís, tengo algunas certezas muy asentadas: las leyes tienen que permitir que las personas vivan mejor, las sociedades que acogen y defienden los derechos de las minor├şas son siempre sociedades mejores para todas; si hay cuestiones que la extrema derecha global defiende a muerte, esas son las que yo combato a muerte. Las vidas de las personas trans son tan valiosas como cualquier vida y ellas mismas tienen que ser sujetos de las suyas. Reconocer sus derechos solo da├▒a a la extrema derecha global, pero desde luego no al feminismo, cuyos enemigos son otros.

En todo caso, cuando la ley se apruebe las cosas ser├ín m├ís f├íciles para ellas, pero no muy diferentes. Porque la ley no regula nada de lo dicen que regula, ni hormonas, ni operacionesÔÇŽ todo eso ya est├í regulado hace a├▒os y viene ocurriendo sin ning├║n problem.; Lo que se va a aprobar ya est├í reflejado en muchas leyes auton├│micas y en la ley del 2007, y lo vienen aplicando tambi├ęn -por la v├şa de los hechos- los tribunales, solo que el camino es mucho m├ís inc├│modo lento y humillante ahora. Lo cierto es que la ley que se pretende aprobar solo facilita lo que ya existe, lo nombra de mejor manera, reconoce a estas personas m├ís autonom├şa sobre s├ş mismas y m├ís protecci├│n.

Esta oleada de p├ínico e irracionalidad pasar├í y llegar├í el d├şa en que habr├í gente que se arrepienta por haber callado. Yo no quer├şa que me pasara lo mismo.


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Fuente: Pikaramagazine.com