July 31, 2021
De parte de La Haine
303 puntos de vista


Sin disparar una sola bala, pero con la metralla ideol贸gica opresora tableteando, d铆a y noche, contra nuestras vidas. Hasta asfixiarnos

El mundo est谩 haci茅ndose irrespirable por la emisi贸n descontrolada de baratijas intelectuales con que se quiere debilitar toda organizaci贸n social emancipadora, toda fuerza rebelde y toda insurrecci贸n de la inteligencia ante los basurales 鈥渇ilos贸ficos鈥 burgueses. Esto no lo incluye el 鈥淎cuerdo de Par铆s鈥. Y deber铆a.

Nada m谩s t贸xico que imponer el individualismo como camino merit贸crata hacia el confort y el 鈥溍﹛ito鈥 de 茅lites. Nada m谩s asfixiante que la l贸gica mercantil embadurnada con empirismos y escapismos solipsistas; nada m谩s contaminante que la avaricia, la moral b茅lica, la voracidad bancaria y las anestesias medi谩ticas. Todo revuelto en la licuadora postmoderna con tufo neoliberal y palabrer铆o autocomplaciente predicados con tono pontificio. Nauseabundo.

A la ideolog铆a dominante le encanta que sus hedores sof铆sticos floten por el mundo, imp煤dica e impunemente. Se esmeran en esparcir dogmas de clase a los cuatro vientos hasta enrarecer toda atm贸sfera cerc谩ndola con charlataner铆a de mercado para 鈥渢odos los p煤blicos鈥. Lo mismo diseminan bagatelas m铆sticas que tesis doctorales emanadas de las cloacas 鈥渃reacionistas鈥, 鈥渘egacionistas鈥 o 鈥渃onspirativas鈥. Lo mismo parlotean con su halitosis mercenaria que se autocomplacen con flatulencias te贸ricas. Por ejemplo. Son hedores t贸xicos emanados por la descomposici贸n del capitalismo. Emisiones contaminantes lanzadas al mundo con la doble intenci贸n de que nos acostumbremos, resignadamente, a la pestilencia y, al mismo tiempo, que las celebremos mientras ellos se enorgullezcan por la potencia de sus tufos.

El plan de ellos consiste en imponernos sus basureros como para铆sos terrenales. Aspiran a distorsionarnos toda noci贸n democratizada de la econom铆a, de la pol铆tica y de la inteligencia emancipadora, para que nos quedemos contentos, resignados y mansos. Que no se nos ocurra organizarnos y, si se nos ocurre, fallezcamos de pavor por el miedo al enojo oligarca y a sus represalias. Que aceptemos que somos menores en inteligencia, en fuerzas y en esp铆ritu. Que aceptemos la superioridad de ellos porque siempre han tenido la raz贸n de tratarnos como nos tratan y que encontremos la felicidad en las migajas que nos tiran. Eso apesta planetariamente.

As铆 se ha hecho insoportable el medioambiente intelectual intoxicado por los 鈥渕edios de comunicaci贸n鈥, las demagogias reformistas y los 鈥渞epresentantes de Dios鈥 (en todas sus presentaciones) que nos han infestado con emisores de bo帽igas disfrazadas de 鈥渋nformaci贸n鈥, 鈥渙pini贸n鈥, relator铆as deportivas o moral de concursos鈥 hasta la n谩usea. La derecha inunda el mundo con su esti茅rcol eid茅tico para hacerle la vida insoportable al pensar cr铆tico, a la acci贸n transformadora y a la voluntad revolucionaria. Ellos han esparcido los efluvios t贸xicos de sus antivalores hasta imponernos derechsferas insufribles que hacen de la vida un muladar.

Nada nuevo, por cierto. A los pueblos les han dejado, hist贸ricamente, para vivir, los peores lugares, la peor comida, la peor ropa y las peores violencias鈥 la mugre, los basurales, los p谩ramos y la miseria enervada en los hacinamientos, en las paredes, en las almohadas, en las mesas y en las letrinas. Para los pueblos, la mierda y la suciedad, el hambre, la enfermedad y la desesperanza. El desamparo y la indiferencia, la muerte, la podredumbre y la peste. Es una historia larga, largu铆sima, de canalladas descargadas contra las clases subordinadas como si se tratase de heredades del 鈥渄estino鈥; como si la miseria fuese gen茅tica, como si se tratase de un castigo que solo se sobrelleva con obediencia y mansamente.

Ellos, que acumulan el 鈥渆sti茅rcol del diablo鈥, expelen a la atm贸sfera terr谩quea sus deyecciones 鈥渋ntelectuales鈥 y sus detritos sabiondos convertidos en eslogan, en propaganda鈥 enciclopedias del gusto burgu茅s, artes decorativas del ego y dogmas reverenciales de la 鈥減ropiedad privada鈥, instintos violentos contra las protestas sociales, y la condena estigmatizante contra el pensamiento y las organizaciones hartas de la poluci贸n intelectual. Todos esos desechos ideol贸gicos crean nubes teledirigidas que intoxican, incluso, porque apuntan hacia sectores de poblaci贸n, y por edades, discriminados meticulosamente.

Esas derechsferas se crean, e infiltran, desde la infancia m谩s 鈥渢ierna鈥. Se desplazan como un gas subterr谩neo que va ganando zonas profundas y extensas. Van tomando bajo control espacios emocionales y plataformas conductuales desde donde asaltan, cotidianamente, con preferencias, inclinaciones y simpat铆as hacia todo lo que implique nuestra propia esclavitud. En el momento m谩s insospechado, inclinan la balanza de las decisiones, de los placeres, la admiraci贸n y las predilecciones, en favor de los intereses de la clase dominante. Y, frecuentemente, se ve a los oprimidos solidarizando con la l贸gica y la conducta de los opresores. Eso es un peligro para la humanidad por cuanto implica poner en peligro su propio destino en un mundo acosado objetiva y subjetivamente. Es, en su forma m谩s descarnada, la manipulaci贸n simb贸lica. (Ana Jaramillo).

Con las derechsferas se actualiza y expande el opio del pueblo. 鈥溾s, al mismo tiempo, la expresi贸n de la miseria real y la protesta contra ella鈥 Es el sollozo de la criatura oprimida, es el significado real del mundo sin coraz贸n, as铆 como es el esp铆ritu de una 茅poca privada de esp铆ritu. Es el opio del pueblo鈥. Esta vez, tambi茅n, convertido en negocio rentable y en sistema de salvaguarda para derrotar a toda voluntad de organizaci贸n comunitaria, popular y soberana, antes siquiera de que se exprese. Sin disparar una sola bala, pero con la metralla ideol贸gica opresora tableteando, d铆a y noche, contra nuestras vidas. Hasta asfixiarnos. Hay que revolucionar los ecosistemas intelectuales. Urge.

Cubadebate




Fuente: Lahaine.org