May 30, 2022
De parte de Nodo50
216 puntos de vista

Julen Bollain. Publicado originalmente para ctxt.

La teor铆a geoc茅ntrica prevaleci贸 durante siglos como dogma, asentado como principio innegable, debido a la repetici贸n y la recreaci贸n de la misma por parte del clero y la represi贸n de la evidencia cient铆fica que mostraba la nulidad de pilares fundamentales para su sustentaci贸n. De la misma manera, desde finales de los a帽os setenta y, sobre todo, desde la llegada de Reagan a la presidencia de los Estados Unidos y el nombramiento de Thatcher como primera ministra del Reino Unido, el neoliberalismo se establece como el nuevo dogma indiscutible en la econom铆a mundial. Libre comercio, Estado m铆nimo, privatizaciones, reducci贸n del gasto p煤blico, desregulaci贸n financiera y, ante todo, reducci贸n de impuestos a los ricos con el fin de dar rienda suelta a la famosa teor铆a del goteo 鈥trickle-down economics鈥. Unas pol铆ticas econ贸micas que, adem谩s, fueron ampliamente impuestas a trav茅s de t茅cnicas de psicolog铆a social, amparadas en desastres y contingencias que han conseguido legitimarlas. La doctrina del shock es, indudablemente, gran parte de la contrahistoria del neoliberalismo.

Sin embargo, dicha contrahistoria va m谩s all谩 del capitalismo de los desastres. Y es que los mitos del neoliberalismo van cayendo como una torre de naipes cuanta m谩s evidencia emp铆rica conocemos. Los nuevos datos sobre meritocracia, impuestos o riqueza permiten derribar a marchas forzadas los pilares conceptuales que han sustentado el dogma neoliberal por m谩s de cuatro d茅cadas. En este art铆culo tratar茅 de explicar brevemente por qu茅 las bajadas de impuestos patrocinadas por la teor铆a del goteo no han derramado m谩s que desigualdad y concentraci贸n de la riqueza en pocas manos. Como ejemplo, Reino Unido y Estados Unidos.

En el Reino Unido, desde la d茅cada de los cuarenta hasta el primer mandato de Thatcher como primera ministra a finales de los setenta, se mantuvo una tasa marginal m谩xima sobre la renta de las personas en niveles superiores al 90%. Para ser m谩s exactos, la modificaci贸n de 1979 redujo la tasa marginal m谩xima del 98% que estaba establecido hasta entonces sobre las rentas de las personas 鈥83% para las rentas de trabajo m谩s un 15% adicional a las grandes rentas de capital鈥 hasta el 60%. Posteriormente, unos meses despu茅s de que Thatcher revalidara su cargo tras las elecciones generales de 1983, se elimin贸 el 15% aplicable a las grandes rentas de capital y, ya en 1988, la tasa marginal m谩xima ser铆a reducida hasta el 40%. Es decir, en apenas una d茅cada, la tasa marginal m谩xima sobre la renta de las personas se redujo del 98% al 40%.

Si bien desde 1945 hasta 1970 se aprecia una gran reducci贸n en la participaci贸n del 1% m谩s rico de la poblaci贸n sobre la renta bruta nacional y una clara mejora de los 铆ndices de desigualdad en el Reino Unido, esta tendencia se invierte a partir de 1979. Ser谩 ya en el a帽o 2000 cuando la participaci贸n del 1% en la renta nacional supera por primera vez a la de 1945 y el aumento de la desigualdad despu茅s de impuestos es a煤n m谩s marcado que entonces.

La evoluci贸n en Estados Unidos es similar. En 1936 la tasa marginal m谩xima del impuesto sobre la renta se elevaba hasta el 79% y, ya en 1940, hasta el 81%. No obstante, Roosevelt quer铆a ir m谩s all谩 y gravar al 100% los ingresos netos superiores a 25.000 d贸lares al a帽o 鈥揺quivalentes a aproximadamente 420.000 d贸lares actuales鈥. Si bien no consigui贸 su prop贸sito inicial de establecer una renta m谩xima, s铆 se implant贸 una tasa marginal del 94% para rentas por encima de los 200.000 d贸lares 鈥搖nos 3.350.000 d贸lares actuales鈥. Estas tasas marginales m谩ximas se mantuvieron durante d茅cadas, alcanzando un promedio del 81% desde 1944 hasta 1981 y excediendo, entre 1951 y 1963, el 90%. Como consecuencia, los estadounidenses m谩s ricos pagaban entonces muchos m谩s impuestos de los que pagan actualmente y, sin embargo, la clase trabajadora, la clase media y la clase media-alta pagan hoy en d铆a m谩s impuestos 鈥揺n proporci贸n鈥 que los que pagaban durante el transcurso de esas d茅cadas. 

Roosevelt quer铆a ir m谩s all谩 y gravar al 100% los ingresos netos superiores a 25.000 d贸lares al a帽o 鈥搖nos 420.000 d贸lares actuales鈥

 Entre 1946 y 1980 se vivi贸 en Estados Unidos un crecimiento alto y equitativo. Un crecimiento compartido, donde la renta nacional media estadounidense se incrementaba un 2% por persona adulta. Una de las tasas de crecimiento m谩s altas registradas a lo largo de una generaci贸n completa. Solamente el 1% de las rentas m谩s altas no crec铆an al 2%, sino que lo hac铆an m谩s despacio que la econom铆a en general. Sin embargo, la tendencia cambia a ra铆z de la llegada de Ronald Reagan a la presidencia de los Estados Unidos en 1981. El proceso se dar铆a en dos pasos. En primer lugar, con la aprobaci贸n en 1981 de la Economic Recovery Tax Act que reducir铆a el tipo marginal m谩ximo del 70% al 50% y, en segundo lugar, con la aprobaci贸n en 1986 de la Tax Reform Act, que reducir铆a el 50% anterior hasta el 28%. Es en este a帽o, en 1986, cuando se ilustra la muerte definitiva de la fiscalidad progresiva.

Tras dichas reformas, la renta nacional por adulto crece un 1,4% desde 1980 y tan solo un 0,8% anual desde comienzos del siglo XXI. Pero, lo que es a煤n m谩s importante, la mayor铆a de los grupos sociales ni siquiera se han acercado a la tasa de crecimiento promedio del 1,4%. Solamente el 10% m谩s rico tiene un crecimiento m铆nimo del 1,4%. As铆, desde 1980 los ingresos del 0,1% de los estadounidenses m谩s ricos han crecido un 320%, los del 0,01% un 430% y, los del 0,001% 鈥揺s decir, los 2.300 estadounidenses m谩s ricos鈥 m谩s del 600%. Al contrario, como bien afirman los economistas Emmanuel Saez y Gabriel Zucman, durante esas mismas cuatro d茅cadas la clase trabajadora 鈥搇a mitad de la poblaci贸n鈥 ha tenido, en promedio, un crecimiento anual del 0,1%.

Adem谩s, y por si estos datos fueran poco relevantes, un estudio realizado por investigadores de la London School of Economics y el King鈥檚 College de Londres con datos de las 煤ltimas cinco d茅cadas provenientes de 18 pa铆ses de la OCDE y publicado en 2020, evidencia que las reducciones de impuestos a los ricos han aumentado sus ingresos, pero no han tenido efectos en mejorar el crecimiento o la empleabilidad. En palabras del Dr. Hope, profesor de Econom铆a Pol铆tica, el 鈥渆studio muestra que los argumentos econ贸micos para mantener bajos los impuestos a los ricos son d茅biles. Las grandes reducciones de impuestos para los ricos desde la d茅cada de los ochenta han aumentado la desigualdad de ingresos, con todos los problemas que ello conlleva, sin que se hayan compensado los resultados econ贸micos鈥.

Pero, 驴cu谩l es el tipo 贸ptimo que maximizar铆a la recaudaci贸n y en el que se deber铆a gravar a los m谩s ricos en el impuesto sobre la renta? Si seguimos los c谩lculos de Saez y Zucman, basados en numerosos estudios emp铆ricos que se han llevado a cabo durante los 煤ltimos 20 a帽os, la tasa impositiva marginal m谩xima que recaude los m谩ximos ingresos posibles del 1% m谩s rico de la poblaci贸n ronda el 75%.

Vivimos en un mundo en el que el 10% m谩s rico de la poblaci贸n mundial posee el 76% de la riqueza. El 50% m谩s pobre, por su parte, tan solo el 2%. La situaci贸n espa帽ola no dista mucho de la realidad mundial: el 1% m谩s rico concentra el 24,4% del total de la riqueza y el 10% m谩s rico tiene m谩s riqueza 鈥揺l 55%鈥 que el resto de la poblaci贸n. Asimismo, el 50% m谩s pobre se tiene que repartir 7 de cada 100 euros 鈥7%鈥. Y te hablar谩n de meritocracia porque, como todos sabemos, ese 1% m谩s rico se ha esforzado mucho m谩s que el resto. Un modelo meritocr谩tico que permite que quienes dan forma a las reglas econ贸micas, sociales y pol铆ticas que estructuran la totalidad del sistema 鈥搚 que han sido las grandes beneficiadas鈥 legitimen estas enormes desigualdades. Una ideolog铆a que ha asentado las bases para la creaci贸n de un discurso de odio, juicio y rechazo al pobre. Una falsa meritocracia que permite estigmatizar y culpabilizar a las personas en situaci贸n de pobreza. Porque claro, si eres rico es porque te has esforzado mucho, pero si eres pobre es porque no lo has hecho lo suficiente.

Sin embargo, este pernicioso discurso meritocr谩tico no se sustenta en la realidad. El 66% de la desigual distribuci贸n de la riqueza en Espa帽a proviene de las herencias y 74 de las 100 personas m谩s ricas de Espa帽a, seg煤n la revista Forbes, lo son por haber heredado. Si adem谩s tenemos en cuenta que ocho de cada diez ni帽os que nacen pobres morir谩n pobres, queda bastante claro que tanto la riqueza como la pobreza son hereditarias. 

74 de las 100 personas m谩s ricas de Espa帽a, seg煤n la revista Forbes, lo son por haber heredado

Finalmente, me gustar铆a dedicar un peque帽o p谩rrafo a la acumulaci贸n de la riqueza. Los 2.153 milmillonarios que hay en el mundo poseen m谩s riqueza que 4.600 millones de personas 鈥搖n 60% de la poblaci贸n mundial鈥. Las tres personas m谩s ricas del Estado espa帽ol acumulan tanta riqueza como 14,2 millones 鈥揺l 30% m谩s pobre鈥. Una concentraci贸n de la riqueza que se ha visto agravada durante la pandemia. Tan solo en lo que ha durado el estado de alarma, y mientras la gran mayor铆a social ve铆a empeorar sus condiciones materiales, los 23 ultrarricos espa帽oles aumentaron su fortuna en 19.200 millones de euros. La acumulaci贸n de riqueza y las grandes desigualdades son una amenaza para la libertad de la mayor铆a. Una concentraci贸n extrema de la riqueza significa una concentraci贸n extrema de poder que permite inclinar a nuestro favor la distribuci贸n de la renta en el mercado, en los gobiernos y en los medios de comunicaci贸n. Es decir, la concentraci贸n de riqueza en manos privadas es tambi茅n un peligro para la propia democracia. Porque tal y como certeramente dijo Louis Brandeis, juez de la Corte Suprema de Estados Unidos de 1916 a 1939, 鈥減odemos tener democracia o riqueza concentrada, pero no podemos tener ambas鈥.

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Fuente: Attac.es