November 26, 2021
De parte de Nodo50
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La polic铆a lleva desde las siete de la ma帽ana intentando desahuciar a Joaqui, en Bilbao, de la casa donde vive con su hija y dos nietas menores de edad. La vivienda ser铆a para su exmarido, condenado por violencia de g茅nero.

Ilustraci贸n: Se帽ora Milton.

La polic铆a lleva desde las 7.00 de la ma帽ana de hoy, 25 de noviembre, intentando desahuciar a Joaqui, una mujer v铆ctima de violencia machista y vecina del barrio de Olatxu, en Bilbao. La mujer, que vive con su hija y sus dos nietas menores, se divorci贸 de su marido, sobre el que pesa una condena por violencia de g茅nero. El agresor nunca entr贸 en la c谩rcel, ni siquiera despu茅s de haber quebrantado la orden de alejamiento. Esto oblig贸 a Joaqui a estar dos a帽os con escolta.

Durante los a帽os de relaci贸n, ambos firmaron un documento notarial por el cual ella deb铆a de abonar 625.000 pesetas a su marido para obtener la propiedad de la vivienda, mientras
que 茅l ostentaba el usufructo de esta. Esto supone que Joaqui, a pesar de no vivir all铆, tendr铆a que hacer frente a todos los costes de la comunidad. Evidentemente, se trata de un
acuerdo injusto, que fue firmado en condiciones de manipulaci贸n y desconocimiento, en un contexto de desigualdad de poder. Bas谩ndose en este acuerdo, su expareja denunci贸 a
Joaqui en 2019 con la intenci贸n de echarla de casa a ella, su hija y sus nietas, y as铆 poder volver el a residir en esa vivienda. Ella, acostumbrada a vivir todo esto en soledad, no
comparti贸 su situaci贸n con nadie m谩s que su abogado y los servicios sociales de base hasta 2021. Cuando el agresor volvi贸 a denunciar a Joaqui, ella le cont贸 a una vecina lo que
le estaba sucediendo. Fue entonces cuando nos movilizamos la Asociaci贸n de Vecinas de Abusu y la Red de Apoyo Mutuo Batu para denunciar este caso y tratar de ayudar a Joaqui y su familia.

Desde la Asociaci贸n de Vecinas y el Sindicato de Vivienda de Batu se han llevado a cabo numerosas acciones para revertir esta situaci贸n y visibilizar la injusticia de este caso, tales como negociaciones, apoyo y acompa帽amiento a Joaqui, intermediaci贸n con servicios sociales, contacto con medios de comunicaci贸n, difusi贸n del caso, solicitud de apoyo a otras redes de vivienda y grupos feministas鈥

A pesar de ello, hoy, 25 de noviembre, d铆a contra la violencia de g茅nero, ha sido necesario reunirnos para defender el hogar de Joaqui y su familia.

Resulta necesario cuestionar la actuaci贸n de los 贸rganos judiciales y cuerpos policiales, que lejos de proteger a nuestra compa帽era de la violencia econ贸mica y psicol贸gica que su ex marido ejerce sobre ella, protege a su verdugo, mientras que relega a Joaqui a unas condiciones precarias e inestables. Paso a paso, gracias a la lucha popular, han surgido peque帽as victorias, consiguiendo una alternativa habitacional provisional y limitada en tiempo para nuestra compa帽era y su familia. Est谩 claro que todav铆a tenemos mucho camino que recorrer hacia una alternativa que se ajuste a las necesidades y la realidad. Y es que, todav铆a, este macabro sistema de protecci贸n obliga a Joaqui a pagar el mantenimiento del edificio donde vivir谩 su agresor, adem谩s del alquiler de etxebide al que finalmente ha podido optar, teniendo unos ingresos m铆nimos mensuales y estando a cargo de sus nietas y su hija con discapacidad. Tras dar a conocer su caso en p煤blico en la asamblea abierta que realizamos en el barrio el pasado d铆a 19, Joaqui ha recibido amenazas en su propio hogar, encontrando las palabras 鈥減or mala, mentirosa y chivata鈥 pintadas en su buz贸n. Mala, mentirosa y chivata por querer denunciar y colectivizar su situaci贸n; mala, mentirosa, chivata por decir basta; mala, mentirosa, chivata por querer hacer frente a su verdugo. El autor de esas pintadas puede que dentro de unos d铆as pasee impune y libremente por el barrio que ha sido un sitio seguro para Joaqui hasta ahora. 驴Como vecinas, hemos de aceptar esto? 驴Hasta qu茅 punto podemos sentirnos tranquilas en el barrio que nos ha visto crecer y vivir hasta ahora?
Resulta m谩s que cuestionable la actitud de los cuerpos policiales en este caso, que, frente a ser avisados de dicha amenaza, se han cruzado de brazos, alegando que no hab铆a nada que denunciar. Una compa帽era que por amenazas anteriores tuvo que precisar de escolta durante dos a帽os; y ahora esos mismos refer铆an protegerla en las calles, le dan la espalda. Somos conscientes de que la problem谩tica de vivienda tiene rostro de mujer precarizada. Esto se debe al entramado dictado por una l贸gica patriarcal y capitalista que desplaza y desampara a aquellas personas m谩s vulnerables, en este caso una mujer de clase trabajadora superviviente de violencia de g茅nero. Con respecto al sistema judicial, nos encontramos con juzgados con nula formaci贸n en violencia de g茅nero, que emiten sentencias que desamparan a aquellas compa帽eras supervivientes y protegen a los agresores. Estas din谩micas perpet煤an la desigualdad de poder existente y revictimizan a aquellas que osan enfrentarse judicialmente a sus opresores.

Por todo ello, constatamos la necesidad de seguir luchando para hacer frente a las embestidas de este asfixiante y represivo sistema de dominaci贸n. Nada ni nadie nos parar谩 frente a amenazas, autos judiciales o silencio administrativo; nada ni nadie nos parar谩 ante aquellos que callan y miran a otro lado frente a la represi贸n sufrida por nuestra vecina. Joaqui y su familia no est谩n solas: Os avisamos鈥 隆somos muchas m谩s que cuando empezamos!

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Fuente: Pikaramagazine.com