May 17, 2022
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Hogar batwa quemado tras ataque de los ecoguardias en el Parque Nacional Kahuzi-Biega | Foto: MRG

鈥淧rimero fuimos despojados en nombre de reyes y emperadores, luego del desarrollo del Estado y ahora de la conservaci贸n鈥, dijeron los delegados ind铆genas al Quinto Congreso Mundial de Parques organizado en 2003 por la Uni贸n Internacional para la Conservaci贸n de la Naturaleza (IUCN) en Durban, Sud谩frica. Su contundente testimonio contra la definici贸n unilateral de 谩reas protegidas en sus territorios parec铆a anticiparse al mensaje de Kofi Annan, por entonces secretario general de la ONU, en el que afirmaba que en algunas 谩reas los pueblos son parte del ecosistema, pero otras 鈥渄emandan protecci贸n estricta, bordes r铆gidos y una ausencia de actividad humana鈥. Este modelo conservacionista es tributario de las ideas de Theodore Roosevelt, 26掳 presidente de Estados Unidos, quien desde 1901 cre贸 centenares de bosques nacionales y decenas de reservas y parques en m谩s de noventa millones de hect谩reas habitadas por nativos americanos. Con diferencias y matices locales, la conservaci贸n estricta o de fortaleza (fortress conservation en ingl茅s) se extendi贸 a todo el globo. 驴Las 谩reas de conservaci贸n estricta son una divisi贸n artificial que complica m谩s de lo que ayuda? Peor a煤n: 驴son una idea terrible? Por Valeria Foglia (Emergencia en la Tierra).


Un trabajo reciente de Colin Luoma, profesor de la Facultad de Derecho de Brunel, en Londres, e investigador del Minority Rights Group International (MRG), ech贸 luz sobre algo siniestro: el modelo tradicional de conservaci贸n de la naturaleza que llevan adelante algunas ONG se traduce en violaciones a los derechos humanos de poblaciones ind铆genas.

驴Colonialismo ecologista?

Escrito en franc茅s, un cartel de ingreso al Parque Nacional Kahuzi-Biega (PNKB), en la Rep煤blica Democr谩tica del Congo, antigua colonia belga, define el lugar como 鈥渟antuario de gorilas鈥. Pero en esos seis mil kil贸metros cuadrados de selva tropical tambi茅n viv铆an los batwa, para quienes el bosque es un lugar sagrado. All铆 cazaron, recolectaron y comerciaron entre comunidades durante milenios hasta que en 1970 fueron expulsados por la fuerza para crear una reserva natural pensada y financiada por ONG 鈥渄el norte global鈥, dice Luoma. Bajo falsos cargos, organizaciones internacionales 鈥揕uoma apunta directamente contra la Sociedad para la Conservaci贸n de la Vida Silvestre (WCS en ingl茅s), la Unesco y la UICN鈥 culparon a los batwa por la degradaci贸n de las tierras en las que hab铆an convivido en armon铆a con los ecosistemas de generaci贸n en generaci贸n. La comunidad conoce la selva y la cuida como nadie: en lugar de talar 谩rboles, recogen la madera 鈥渕uerta鈥; cazan animales peque帽os y recolectan frutos. Hasta se mudaban peri贸dicamente al interior del ecosistema para no agotar los elementos de la naturaleza.

Mientras el sitio, declarado Patrimonio Mundial de la Humanidad en 1980, se convirti贸 en el 鈥減ara铆so鈥 de los safaris 鈥渆col贸gicos鈥, a los batwa se les prohibi贸 la caza de subsistencia, acceder a sus hierbas medicinales y sitios sagrados. Pero la rica biodiversidad que hizo al parque acreedor de ese notorio galard贸n no hab铆a sido producto de 鈥渓o dado鈥, sino del saber ancestral batwa.

Los 鈥ecoguardias鈥 que protegen los confines del parque son en realidad una fuerza paramilitar, entrenada en el uso de armas letales, que violenta y asesina a ind铆genas batwa que se esfuerzan por sobrevivir y recuperar sus tierras. Los guardias del parque no act煤an solos contra los batwa: en ocasiones patrullan y atacan junto a las Fuerzas Armadas.

Una viuda batwa relat贸: 鈥淣o sab铆amos que ven铆an. Entonces de repente uno de ellos forz贸 la puerta de nuestra casa y comenz贸 a gritar que ten铆amos que irnos inmediatamente porque el parque no es nuestra tierra. Primero no entend铆 de qu茅 estaba hablando porque todos mis antepasados 鈥嬧媓an vivido en estas tierras鈥.

La exclusi贸n de la tribu hizo que donantes extranjeros, ONG y funcionarios del llamado 鈥渘orte global鈥 dicten las agendas de conservaci贸n del PNKB. En cambio, 鈥渓os derechos, las cosmovisiones y el conocimiento tradicional de los batwa se distorsionan o silencian de manera rutinaria鈥, denuncia el investigador brit谩nico.

Medio siglo despu茅s y pese a su 鈥historial de sostenibilidad鈥, como lo define Luoma, este pueblo ancestral a煤n no fue reintegrado a la gesti贸n del PNKB de manera significativa. Para el especialista de MRG, la protecci贸n de la biodiversidad y el combate a la crisis clim谩tica 鈥se usan como arma contra ellos, proporcionando cobertura a las autoridades estatales para cometer abusos a los derechos humanos鈥, como los ocurridos dentro del PNKB entre 2019 y 2021.

Sali贸 La geolog铆a del Antropoceno, publicaci贸n de Roberto Andr茅s sobre la que les cont茅 en una edici贸n anterior | Descarga gratuita

驴Qu茅 protegen las 谩reas protegidas?En 2018, Victoria Tauli-Corpuz, por entonces relatora especial de la ONU sobre los derechos de los pueblos ind铆genas, public贸 un informe lapidario contra la 鈥渃onservaci贸n de fortaleza鈥. Con el t铆tulo de Acorralados por 谩reas protegidas, plantea la relaci贸n entre p茅rdida de bosques, efectos de la crisis clim谩tica y persecuci贸n a los defensores de la tierra, en gran medida pueblos ind铆genas.

驴C贸mo proteger los bosques si se ataca a sus guardianes?

El caso de los batwa no es at铆pico: las poblaciones originarias han cuidado los ecosistemas que habitan desde mucho, mucho antes que los Gobiernos y las ONG conservacionistas levanten muros y alambrados sobre hect谩reas de r铆os y selvas. Adem谩s de una p茅sima idea para los ecosistemas, tambi茅n implica una 鈥渇uente de injusticia鈥 para comunidades locales y pueblos ind铆genas, que al decir de Tauli-Corpuz son 鈥渁dministradores efectivos de la biodiversidad y la conservaci贸n鈥. Un reporte reciente de MapBiomas da cuenta de esto: las tierras kayap贸, munduruku y yanomami en la Amazon铆a brasile帽a forman una barrera contra la deforestaci贸n. En los 煤ltimos treinta a帽os perdieron apenas el 1 % de su vegetaci贸n, contra el 20.6 % de 谩reas privadas.

Sin embargo, los originarios de Brasil fueron noticia recientemente por la denuncia del femicidio contra una ni帽a yanomami, que hab铆a sido secuestrada y violada por garimpeiros 鈥搈ineros ilegales鈥 en Araca莽谩, en el estado de Roraima. M谩s de cien ind铆genas murieron en 2021 por estas invasiones a sus territorios.

Parques y reservas de Per煤Panam谩Rep煤blica del CongoIndonesia e India son cinco casos de estudio mencionados en el reporte de la exrelatora de la ONU. En 2019 una investigaci贸n exhaustiva de BuzzFeed revel贸 que la WWF financi贸 y equip贸 a los 鈥渆coguardias鈥 acusados 鈥嬧媎e un sinn煤mero de cr铆menes entre torturas, abusos sexuales y asesinatos en sus sitios de conservaci贸n en Camer煤n, Nepal, Rep煤blica Democr谩tica del Congo y Rep煤blica del Congo. Tras encargar una 鈥revisi贸n independiente鈥, la organizaci贸n expres贸 鈥渦n pesar profundo y sin reservas por aquellos que han sufrido鈥 los abusos de los ecoguardias. 鈥淣os horrorizan y van en contra de todos los valores que defendemos鈥.

Dos ni帽as matsigenka en el Parque Nacional del Manu, en Per煤 | Foto: Charlie Hamilton James (NatGeo)

Con la gente afuera: casos testigo

  • Parque Nacional del Manu, en Per煤. Ubicado en los Andes tropicales, una de las zonas con mayor biodiversidad del mundo, surgi贸 a fines de la d茅cada de 1960 con financiamiento y asistencia t茅cnica de WWF y la UICN. El objetivo era establecer un 谩rea 鈥渓ibre de interferencia humana鈥, pero es parte de un territorio ancestral del pueblo ind铆gena matsigenka, entre otras comunidades. El parque, declarado reserva de la bi贸sfera en 1977 y Patrimonio Mundial de la Humanidad en 1987, es sede de la Estaci贸n Biol贸gica Cocha Cashu. Aunque se lo reconoci贸 como territorio ind铆gena, los pueblos dentro del parque no tienen el t铆tulo de sus tierras ni se los admite como socios en la conservaci贸n de la biodiversidad, amenazada por miner铆a y tala ilegales. Condenados a la caza y pesca de subsistencia, sufren desnutrici贸n y enfermedades.
  • Parque Nacional Nouabal茅-Ndoki, en Rep煤blica del Congo. Esta selva tropical no talada fue declarada reserva en 1991 por la alianza de la WCS y el Gobierno. Dos a帽os despu茅s, se lo nombr贸 parque para conservar su 鈥渘aturaleza virgen鈥 y estudiar su biodiversidad, bajo la administraci贸n de la WCS. Esta zona al norte del pa铆s no estaba despoblada: junto a los elefantes, gorilas y chimpanc茅s la habitaban los pigmeos ba鈥檃ka. Desde mediados de los 90 se expuls贸 a unas tres mil personas; en la actualidad, las comunidades ind铆genas est谩n comprimidas entre las m谩s de 420 000 hect谩reas del parque y las tres zonas madereras activas en los alrededores, propiedad de una empresa de Singapur. Los ecoguardias, de la etnia bant煤 dominante, abusan, manipulan y extorsionan a los ba鈥檃ka, prohibi茅ndoles cazar y acceder al bosque.
  • Parque Nacional Gunung Halimun Salak, en Indonesia. En las 煤ltimas d茅cadas del siglo XIX el Gobierno colonial holand茅s estableci贸 谩reas forestales estatales sin consulta a los pueblos ind铆genas. Esto afect贸 a unos cincuenta mil kasepuhan, que habitan en las sesenta mil hect谩reas de bosques de Halimun-Salak, en Java, designadas como protegidas en 1924. Con la independencia la situaci贸n no mejor贸: Indonesia estableci贸 el territorio como reserva natural en 1963, para convertirlo en 鈥渂osque de producci贸n鈥 en 1978, bajo control de la maderera estatal Perum Perhutani. Tras a帽adir m谩s y m谩s hect谩reas a lo largo de los a帽os, en 2003 el Ministerio Forestal crea el parque nacional. Mientras las madereras ilegales se aprovechan del bosque, a los ind铆genas se les impide talar madera de los 谩rboles que plantan para reparar viviendas o quemarla como le帽a. Desaparecen pr谩cticas ancestrales como la agricultura itinerante, y las mujeres pierden el derecho a participar en la toma de decisiones sobre la tierra, son hostigadas y criminalizadas.

Parque Nacional del Iber谩, Corrientes | Foto: Fundaci贸n Rewilding

En Argentina tambi茅n

En nuestro pa铆s, la ley 22.351, sancionada en 1980, tambi茅n divide las 谩reas del territorio que deban ser protegidas 鈥減or sus extraordinarias bellezas o riquezas en flora y fauna aut贸ctona o en raz贸n de un inter茅s cient铆fico determinado鈥. Entre esas categor铆as est谩 la de reserva natural estricta, como ocurre en sectores de los parques nacionales de Lago Puelo, Nahuel Huapi, Iguaz煤, Calilegua y Barit煤.

Corrientes, que este verano fue noticia por los incendios que arrasaron m谩s de un mill贸n de hect谩reas, se divide entre dos concepciones igualmente nocivas: el extractivismo que despoja, contamina y destruye, y la reserva de grandes 谩reas protegidas. Pareciera no haber t茅rmino medio en la gesti贸n capitalista de los ecosistemas: las comunidades siempre quedan afuera. La voracidad de las llamas en la provincia del litoral no se la puede adjudicar 煤nicamente a las plantaciones forestales que avanzaron sobre humedales hasta secarlos. La conservaci贸n estricta, con su visi贸n unilateral y fragmentada del territorio, tambi茅n contribuye al perseguir a las comunidades del Iber谩 por su cultura del fuego, parte del ecosistema de pastizales y sabanas. No casualmente, aquellos sectores donde ten铆an prohibido el fuego acumularon vegetaci贸n seca, que, con fuertes vientos y altas temperaturas, es la receta 鈥減erfecta鈥 para los incendios forestales. El Parque Nacional Nahuel Huapi, que ocupa m谩s de setecientas mil hect谩reas al sudoeste de Neuqu茅n y el oeste de R铆o Negro, es otro ejemplo. Fue creado en 1934 sobre tierras donadas en 1903 por el perito Francisco Moreno, pero varias comunidades ind铆genas ya las poblaban al menos desde el siglo XVII. Aunque Villa La Angostura y San Carlos de Bariloche son visitadas asiduamente por el turismo, las comunidades mapuches siguen reclamando la tenencia de sus tierras ancestrales, esenciales para su cosmovisi贸n. Mientras en R铆o Negro el magnate Joe Lewis se apropi贸 ilegalmente del acceso al lago Escondido, el Estado argentino sigue respondiendo con represi贸n, militarizaci贸n, acusaciones de usurpaci贸n y hasta asesinatos 鈥Rafael Nahuel鈥 al proceso de recuperaci贸n iniciado en Villa Mascardi en 2017 por la lof Lafken Winkul Mapu.

Descolonizar la conservaci贸n

La conservaci贸n de fortalezas y la crisis planetaria son contempor谩neas. Mientras, como vimos, la primera repercuti贸 negativamente en los ecosistemas y los derechos de las comunidades, la segunda avanz贸 en forma acelerada desde los 煤ltimos ciento cincuenta a帽os, con el aumento desigual en el consumo de energ铆a, la depredaci贸n de la naturaleza y la transformaci贸n de los paisajes planetarios.

La emergencia clim谩tica y de biodiversidad se retroalimentan, dice el reporte conjunto de Ipbes e IPCC. Este proceso se aceler贸 en la d茅cada de 1970: adem谩s del r茅cord de especies en peligro de extinci贸n, el calentamiento global pone al planeta al l铆mite del punto de no retorno. Sin embargo, la relaci贸n de la humanidad con la naturaleza no empez贸 hace un siglo y medio. Un estudio publicado en 2021 por la revista de la Academia Nacional de Ciencias de Estados Unidos asegura que las personas han dado forma a la ecolog铆a de la Tierra durante al menos doce mil a帽os, y en su mayor parte en clave sostenible. Estos nuevos datos contradicen los que afirmaban que hasta el 1500 (EC) la mayor parte del planeta estaba deshabitada o en estado 鈥渟alvaje鈥.

鈥淓n general, el uso de la tierra por parte de las comunidades ind铆genas y tradicionales sostuvo la gran mayor铆a de la biodiversidad de la Tierra durante milenios鈥, afirma el estudio llevado a cabo por un equipo interdisciplinario de ge贸grafos, arque贸logos, antrop贸logos, ec贸logos y cient铆ficos conservacionistas de Estados Unidos, Pa铆ses Bajos, China, Alemania, Australia y Argentina.

El problema no es el uso humano per se鈥, define la profesora y coautora Nicole Boivin, del Instituto Max Planck para la Ciencia de la Historia Humana en Jena, Alemania. 鈥淓l problema es el tipo de uso de la tierra que vemos en las sociedades industrializadas, caracterizado por pr谩cticas agr铆colas insostenibles y extracci贸n y apropiaci贸n sin paliativos鈥. Darren J. Ranco, profesor de antropolog铆a y coordinador de investigaci贸n de nativos americanos en la Universidad de Maine, considera que el trabajo confirma que 鈥渓os pueblos ind铆genas han manejado e impactado los ecosistemas durante miles de a帽os, principalmente de manera positiva禄. Para Ranco, ciudadano de la naci贸n penobscot, estos hallazgos tienen especial importancia para los derechos ind铆genas y los reclamos de autodeterminaci贸n actuales. El conservacionismo rooseveltiano a煤n es la norma en la mayor parte del mundo, pero ya no es indiscutible. La visi贸n idealizada de la naturaleza, que considera que su esplendor se debi贸 al aislamiento de los humanos, comienza a resquebrajarse. El abordaje interdisciplinario, con la participaci贸n decisiva e imprescindible de las comunidades locales y ancestrales, es clave para lograr un planeta habitable durante por lo menos otros doce mil a帽os.

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Valeria Fgl | Cafecito

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Fuente: https://www.getrevue.co/profile/valeriafgl/issues/descolonizar-la-conservacion-emergenciaenlatierra-1171845





Fuente: Anred.org