November 3, 2020
De parte de La Haine
846 puntos de vista

“Este art铆culo es parte de la serie Abolici贸n para el Pueblo, presentada por una asociaci贸n entre Kaepernick Publishing y LEVEL, una publicaci贸n de Medium para y sobre las vidas de hombres negros y morenos. En 1981, un integrante del Partido Pantera Negra, Mumia Abu-Jamal, fue condenado a muerte por un 鈥渏uez de la horca鈥 por el supuesto asesinato de un polic铆a blanco en Filadelfia. En el a帽o 2000, Amnist铆a Internacional encontr贸 que el caso estaba ‘irremediablemente corrompido por pol铆tica y raza y que no cumpli贸 con las m谩s m铆nimas normas internacionales para un juicio imparcial’. Mumia forma parte de la generaci贸n de radicales negros sujetada por el Estado a pruebas de propaganda y encierro bajo el concepto de 鈥渓a ley y el orden鈥 en los a帽os 60, como preludio a la represi贸n carcelaria desplegada contra las comunidades pobres y urbanas constituidas por poblaciones negras y morenas en los a帽os 80 y 90. En el corredor de la muerte, Mumia se volvi贸 un escritor de gran poder literario, y nos da gusto presentar esta pieza como parte de Abolici贸n para el Pueblo”. 鈥 Los Editores, Kaepernick Publishing

Al considerar el t茅rmino 鈥渁bolici贸n鈥, uno con frecuencia tiende a verlo como una amenaza que surge de la izquierda. Seg煤n otra perspectiva, sin embargo, se entiende la abolici贸n como una respuesta natural a una situaci贸n que se ha vuelto insoportable.

驴Cu谩l condici贸n se extendi贸 ante la naci贸n en sus tiempos de fundaci贸n? La esclavitud: el cautiverio humano que se pos贸 como un 铆ncubo sobre los cimientos de la nueva naci贸n y transform贸 sus declarados fines e ideales en mentiras. Despu茅s de reflejarnos un poco, tal vez veremos que la noci贸n de abolici贸n tiene profundas ra铆ces hist贸ricas. Consideren, por ejemplo, el verano de 1776, cuando los delegados al Congreso Continental se juntaron en el calor sofocante de un sal贸n en Filadelfia. Estos hombres de la 茅lite intelectual del pa铆s eran cient铆ficos, escritores, doctores y pensadores, pero sus pretensiones con respecto a las ideales de la nueva naci贸n llevaban densas contradicciones. Escribieron y adoptaron un documento que dijo, entre otras cosas, lo siguiente:

鈥淪ostenemos que estas Verdades son irrefutable; que todos los Hombres son creados iguales; que est谩n dotados por su Creador con ciertos Derechos inalienables; que entre estos est谩n el derecho a la Vida, la Libertad y la B煤squeda de la Felicidad; que para garantizar estos Derechos se instituyen entre los Hombres los Gobiernos, los cuales derivan sus Poderes leg铆timos del Consentimiento de los Gobernados; que cuando cualquier forma de Gobierno se torna Destructiva de estos Fines, es el Derecho del Pueblo el alterarla o abolirla鈥.

Estas palabras sobresalen en la Declaraci贸n de Independencia, adoptada el 4 de Julio de 1776, y celebrada en todas partes de Estados Unidos cada a帽o en el D铆a de la Independencia.

Cuando muchas personas se juntaron en el siglo diecinueve para oponerse al sistema de esclavitud en plena expansi贸n, fueron llamadas abolicionistas. Fueron considerados por los gobernantes y la prensa exc茅ntricos en el mejor de los casos, y locos de atar en el peor. A pesar de la existente opini贸n popular, la esclavitud era el aire que la gente respiraba. La naci贸n era tan profundamente y abiertamente negrof贸bica y racista, que la idea de un grupo multi-racial y anti-esclavista se consider贸 aberrante.

Adem谩s, el documento firmado por figuras destacadas como Ben Franklin, Thomas Jefferson, Dr. Benjamin Rush, y John Adams, incluy贸 frases piadosas como 鈥渢odos los hombres son creados iguales鈥, mientras a los hombres de piel oscura, hombres blancos sin propiedades, y todas las mujeres les prohibieron votar o postularse para una puesta de poder. Los pueblos ind铆genas fueron vistos como parte de un territorio salvaje y no como parte de la naci贸n contemplada.

En octubre de 1859, el abolicionista blanco John Brown encabez贸 a 21 hombres en una redada al arsenal estadounidense Harpers Ferry en el estado de Virginia; fue un esfuerzo para armar a los cautivos africanos en plantaciones cercanas para que pudieran lanzarse a luchar por su libertad. Brown ha de haber enfrentado fuertes desaf铆os log铆sticos con respecto a las comunicaciones necesarias para ser escuchado y ganar la confianza de una comunidad esclavizada, en gran parte analfabeta, y ferozmente reprimida, continuamente sometida a la vigilancia de milicias blancas y armadas.

Los abolicionistas presentaron otra visi贸n y por eso, otro futuro. El asalto a Harpers Ferry, Virginia, fue un paso en la marcha crucial hacia la Guerra Civil que, despu茅s de tremendos sacrificios, por fin logr贸 la abolici贸n de la esclavitud.

Casi un a帽o despu茅s del fracaso de la redada de John Brown, Abraham Lincoln, uno de los presidentes m谩s admirados en la historia del pa铆s, describi贸 el ataque y los atacantes como hombres apenas mejor que lun谩ticos y regicidios. En Febrero de 1860, Lincoln habl贸 ante una multitud en el Instituto Cooper de Nueva York (ahora conocido como 鈥淐ooper Union鈥) para distanciarse personalmente y distanciar a su partido (Republicano) del asalto a Harpers Ferry. Lincoln le dijo al p煤blico que Brown no era Republicano y que los Republicanos no ten铆an nada que ver con la redada. De hecho, Lincoln asegur贸 al p煤blico norte帽o que 茅l no apoyaba la abolici贸n y su partido tampoco. A decir verdad, su perspectiva es lejos de ser singular, porque el hecho de ser propietario de esclavos era profundamente normal en la experiencia e historia estadounidense.

Lo que esto significa, por supuesto, es que las y los abolicionistas eran personas realmente notables quienes vieron m谩s all谩 del presente hacia un tiempo a煤n no nacido. Impulsados con frecuencia por sus convicciones religiosas, alentaron los ataques contra el sistema de esclavitud, el cual vieron como un mal innecesario.

En 1858, un a帽o antes de la redada contra Harpers Ferry, Lincoln opin贸 que la esclavitud iba a durar por lo menos cien a帽os m谩s, o tal vez hasta 1958 o los 1960s. Es importante notar que el pron贸stico de Lincoln era para tranquilizar a la esclavocrac铆a. No era una evaluaci贸n de la din谩mica contrarrevolucionaria, la cual deton贸 la guerra.

A pesar de esta observaci贸n, lo que esto significa para nosotros en el siglo 21 es que las personas ahora consideradas l铆deres o empresarios o africano-americanos exitosos, como Oprah Winfrey, Rev. Dr. Martin Luther King, Jr., Thurgood Marshall, Rev. Jesse Jackson, Duke Ellington, Lena Horne, Muhammad Ali, Dr. Maya Angelou, Debbie Allen, Toni Morrison, Malcolm X, Bessie Smith, Maxine Waters, Alex Haley, Lerone Bennett, Hank Aaron, y s铆, hasta el Juez de la Suprema Corte Clarence Thomas, habr铆an nacido en cautiverio si la opini贸n de Lincoln hubiera prevalecido.

Las y los abolicionistas dieron un paso adelante hacia la eliminaci贸n de la esclavitud. No era un paseo en el parque. La abolici贸n era un movimiento profundo y comprometido con la transformaci贸n social que buscaba derribar las instituciones que innecesariamente inflig铆an dolor en la gente.

Las y los abolicionistas como Frederick Douglass, Harriet Tubman, y John Brown forjaron un nuevo Estados Unidos, uno que hab铆a sido inimaginable para las generaciones anteriores. Vieron m谩s lejos que sus contempor谩neos y hasta les avisaron de problemas que los amenazaron desde la periferia.

En mayo de 1865, un mes despu茅s de que los ej茅rcitos confederados se rindieron a las fuerzas armadas de la Uni贸n, Douglass di贸 una potente advertencia a sus compa帽eros abolicionistas sobre las amenazas contrarrevolucionarias que surg铆an de las ruinas de la Guerra Civil:

鈥淟a esclavitud ha sido fruct铆fera en adoptar nombres. Se ha llamado 鈥榣a instituci贸n peculiar鈥, 鈥榚l sistema social鈥, y 鈥榚l impedimento鈥欌 Ha tenido un gran n煤mero de nombres, y ahora va a adoptar otro. Ustedes y yo debemos esperar a ver cu谩l nueva forma el viejo monstruo va a asumir, en cu谩l nueva piel la vieja serpiente saldr谩鈥.

La Era de Reconstrucci贸n marc贸 la breve d茅cada de la libertad posguerra para los Negros hasta que la Suprema Corte derroc贸 la Ley de Derechos Civiles de 1875 y mantuvo su dictamen durante casi todo un siglo hasta el surgimiento y crecimiento del Movimiento de Derechos Civiles en los 1950s y 1960s.

Los abolicionistas intentaron obligar a la naci贸n a honrar sus promesas de justicia imparcial, libertad y los derechos plasmados en las Enmiendas 13, 14, y 15 de la Constituci贸n de Estados Unidos, dise帽ados para proteger los derechos de los ciudadanos negros, pero la advertencia de Douglass sobre la mutabilidad de la vieja serpiente racista no fue escuchada. Los logros del periodo conocido como 鈥榣a Reconstrucci贸n鈥 fueron ahogados en un mar de terror y sangre.

Desgraciadamente una cl谩usula en la Enmienda 13 garantiz贸 la continuaci贸n de la esclavitud bajo otro nombre en la forma del Estado carcelario. Hoy en d铆a las prisiones son el tercer empleador m谩s grande en la naci贸n, seg煤n la soci贸loga Lo茂c Wacquant 鈥 y una vez m谩s, las personas negras son su divisa.

Sin embargo, tenemos ante nosotros las lecciones del noble Movimiento Abolicionista contra la esclavitud: luchar y luchar de una a otra generaci贸n hasta que el pueblo por fin quede libre y la 鈥榲ieja serpiente鈥 no puede esconderse tras ninguna m谩scara.

Hemos citado el texto de la Declaraci贸n de Independencia sobre 鈥渆l Derecho del Pueblo鈥 a abolir鈥 sistemas injustos que amenazan la Vida, Libertad y Felicidad del Pueblo, pero ese derecho no viene del documento. Surge de los corazones, mentes e insistencia del Pueblo viviente que respira el aire que nos sostiene a todos. 驴No es la misma energ铆a que nos llama a apoyar al Movimiento Abolicionista actual que trabaja para derrocar el sistema que despoja a millones de personas enterradas en celdas carcelarias y aisladas en el enorme penitenciario de las naciones de su Vida, Libertad y B煤squeda de Felicidad?

No hace falta historizar nuestras preguntas o arrojarlas a los viejos d铆as del pasado. Viven dentro de nosotros en nuestras esperanzas, sue帽os, y visiones de un mundo libre de los sistemas represivos que son s贸lo las sombras de la esclavitud. 隆Abolici贸n Ahora!

Despu茅s de enfrentar ejecuciones programadas dos veces en los 90s, la vida de Mumia se salv贸 cuando un masivo movimiento internacional se moviliz贸 en las calles en su apoyo. En 2011, despu茅s de 28 a帽os en el pasillo de la muerte, un tribunal federal dictamin贸 que la sentencia de muerte hab铆a sido impuesta de manera anticonstitucional. Su sentencia fue conmutada a cadena perpetua sin la posibilidad de libertad condicional. Esto no es suficiente. Liberar a las y los presos pol铆ticos es la tarea moral de cada generaci贸n emergente de revolucionarios y luchadores sociales. Ya es hora de llevar a Mumia 鈥搚 a todos los y las presos pol铆ticos鈥攁 casa”.

鈥 The Editors, Kaepernick Publishing

鈥(c)鈥20maj

noviembre de 2020

Audio grabado por Noelle Hanrahan, www.prisonradio.org

Circulaci贸n por Fatirah Litestar01@aol.com

Traducci贸n Amig@s de Mumia en M茅xico




Fuente: Lahaine.org