March 4, 2022
De parte de El Topo
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Flojos no, emprendedores. Pobres tampoco, expoliados. Emigrantes tampoco, exiliados. La realidad andaluza con datos en las manos y sin clich茅s marginadores.

Ya a mediados del siglo XIX, y antes que la mayor铆a del resto del territorio estatal, Andaluc铆a reun铆a los requisitos necesarios de la revoluci贸n industrial, con m谩quinas de vapor aplicadas a los nav铆os, ferrocarriles o para extracci贸n de agua en las minas. Conocido es que, en los a帽os 30 de dicho siglo, se levantaron en Marbella los primeros altos hornos sider煤rgicos y que, en varias d茅cadas siguientes, en Almer铆a o en Linares el plomo se fund铆a en hornos de vapor, en la costa de Granada y de M谩laga oriental se obten铆a el az煤car de ca帽a por medios mec谩nicos o que en M谩laga, C谩diz o Sevilla se implantaron modernas f谩bricas textiles.

A finales de siglo XIX y principios del XX proliferan en nuestra tierra f谩bricas harineras, cerveceras, de az煤car de remolacha, refinadoras de aceite, bodegas, f谩bricas de abonos qu铆micos, etc., lo que constitu铆a el sector puntero de la industria agraria espa帽ola con las m谩s modernas tecnolog铆as del momento. Paralelamente, se produce el boom exportador de la miner铆a andaluza debido en gran parte al uso de las tecnolog铆as m谩s avanzadas para la extracci贸n, fundici贸n y transporte del mineral (el hierro de las sierras de Almer铆a o de la sierra de Sevilla; el plomo de Linares y de la Carolina; el carb贸n y el plomo en Sierra Morena de C贸rdoba, o la pirita y el cobre en Huelva).

Tras la guerra civil, el r茅gimen, como principal inversor durante la dictadura, cre贸 colosales industrias de vanguardia como las aeron谩uticas, de astilleros, de armamento, etc., y otras de retaguardia como algunas textiles en Sevilla o en M谩laga, adem谩s de limitadas inversiones en los polos de desarrollo de la bah铆a de Algeciras, Sevilla, C贸rdoba o Ja茅n.

A pesar de todo lo dicho, el sector industrial andaluz no ha dejado de menguar en el contexto nacional y europeo durante los dos 煤ltimos siglos. El valor de la producci贸n industrial andaluza a mitad del siglo XIX constitu铆a casi la cuarta parte del valor total de la producci贸n industrial espa帽ola, reduci茅ndose hasta poco m谩s del 11% a finales de los a帽os 30 del siglo XX, y hasta algo menos del 10% a la muerte del dictador, llegando al 8% del valor de la producci贸n industrial total estatal a finales del siglo XX. En la d茅cada de los 60 del siglo XIX m谩s de la mitad de las exportaciones espa帽olas sal铆an de Andaluc铆a, lo que gener贸 un relativamente importante tejido industrial alrededor de dicha actividad exportadora.

Diversas son las causas de este enorme retroceso y, en general, no achacables a la mayor铆a social andaluza, ni a nuestros peque帽os y medianos productores industriales. Sin embargo, la burgues铆a andaluza se obsesion贸 por adquirir propiedades inmuebles durante el siglo XIX, as铆 como en refugiar su riqueza en las alcistas rentas agrarias (en los a帽os 60 del siglo XIX m谩s de la mitad de los mayores contribuyentes del Estado se localizaban en Andaluc铆a). La especulaci贸n de estos grandes terratenientes andaluces y la b煤squeda de lo que hoy llamamos 芦pelotazo禄 desplaz贸 parte de la inversi贸n industrial. Sin embargo, el clima institucional, las necesidades de las pol铆ticas centralistas del Estado, llev贸 a que, a pesar de que Andaluc铆a contaba con excelentes condiciones de desarrollo industrial, no consiguiera mantener su papel privilegiado y dominante en la industria nacional. No existi贸 por parte de los poderes del Estado voluntad alguna de crear el clima necesario para satisfacer la demanda de bienes de consumo mediante una red de empresas en Andaluc铆a; el inter茅s del Estado no fue otro que extraer recursos de la 芦rica禄 Andaluc铆a para sufragar todo tipo de gastos. Parte del tejido industrial consigui贸 persistir y defender sus mercados gracias a la actividad exportadora hasta que, a finales del siglo XIX, la pol铆tica proteccionista y arancelaria estatal, as铆 como la falta de defensa de los fabricantes andaluces (al contrario que ocurri贸 con los catalanes, vascos, asturianos o madrile帽os) acabaron con dicho tejido industrial.

No cambia la realidad andaluza ni a principios del siglo XX ni durante el franquismo, cuando el cada vez menor ahorro andaluz se canaliz贸 hacia grandes empresas principalmente en el norte de la pen铆nsula. Durante el franquismo, solo el 4% de la inversi贸n total realizada por el Instituto Nacional de Industria para creaci贸n de grandes empresas recab贸 en Andaluc铆a y adem谩s lo hizo de forma tard铆a鈥 De nuevo los intereses del Estado centralista negaron a Andaluc铆a su desarrollo industrial con sus propios recursos.

Los andaluces hist贸ricamente hemos sido, y somos, un pueblo emprendedor, que se ha visto relegado a la ruina de sus empresas debido principalmente a las necesidades y pol铆ticas aplicadas por un Estado centralista desde el siglo XIX hasta nuestros d铆as. La p茅rdida de tejido industrial dej贸 sin opciones de trabajo a lxs jornalerxs y mineros andaluces, que en sucesivas crisis se han visto avocados a abandonar su tierra para no morir de hambre; un aut茅ntico y permitido drama que constituye el exilio laboral mientras unas indolentes pol铆ticas ajenas a los intereses de las andaluzas permit铆an y alentaban el mismo.

A pesar de la actitud emprendedora de much铆simxs andaluces, y de ser Andaluc铆a un rico territorio con enormes recursos naturales y humanos, hemos permitido que los intereses ajenos y las pol铆ticas indolentes nos hayan empobrecido y obligado a un casi permanente exilio laboral desde el 煤ltimo tercio del siglo XIX hasta nuestros d铆as. Solo en nuestras manos, en nuestra voluntad, reside la llave para alterar esta realidad y cambiar el rumbo de nuestro futuro.

隆Viva Andaluc铆a libre!




Fuente: Eltopo.org