February 14, 2023
De parte de Editorial Imperdible
88 puntos de vista

Replantearse la llamada 鈥淭ransici贸n espa帽ola a la democracia鈥 es esencial para hacer una memoria hist贸rica LGTBI justa y desprenderse de mitos que a d铆a de hoy siguen perpetuando marcos que perjudican a buena parte de nuestra comunidad.

A ra铆z de mi participaci贸n en un ciclo sobre memoria hist贸rica LGTBI en la Universitat de Val猫ncia donde habl茅 sobre la Transici贸n, dos activistas gays me tacharon en un art铆culo de revisionista, de carecer de rigor hist贸rico y solicitaron que no se me d茅 espacio ni en la academia ni con dinero p煤blico. La raz贸n: criticar la llamada 鈥楾ransici贸n democr谩tica鈥 y a quienes la hicieron posible. Tambi茅n minusvaloraron diversos colectivos hist贸ricos de tendencia radical ante la verdadera y real labor que hace el activismo LGTBI institucional, al cual pertenecen desde hace d茅cadas.

Cada vez florecen m谩s estudios que prestan atenci贸n a esa parte del activismo disidente sexual cr铆tica con el r茅gimen pol铆tico vigente, tan tradicionalmente obviada, y no me extra帽a pues que surjan reacciones como esta, que vienen a decir que ciertos caminos en el mundo de la investigaci贸n no salen gratis. Esto me ha motivado a intentar trazar unos rasgos que pienso que el colectivo LGTBI debe tener claros al abordar la Transici贸n. Porque hacer memoria hist贸rica LGTBI y mantener el mito de la Transici贸n supone una visi贸n sesgada del pasado de nuestra comunidad, invisibiliza y menosprecia vivencias e identidades y perpet煤a el actual statu quo, da帽谩ndonos a una gran parte de la comunidad LGTBI.

Desmitificando la Transici贸n

Todo el planeta se encontraba en un proceso revolucionario desde finales de los a帽os 60: descolonizaci贸n y antirracismo, revoluciones, ca铆da de dictaduras, movilizaciones masivas, auge de viejos y nuevos movimientos sociales (anarquismo, comunismo, ecologismo, estudiantil, animalista, feminismo, antipsiquiatr铆a鈥). Mayo del 68 fue la chispa m谩s cercana, y sus ecos se dejaron o铆r sobradamente bajo el franquismo. En agosto la 鈥淧rimavera de Praga鈥 era la respuesta de la URSS contra sus elementos d铆scolos, fraccionando a煤n m谩s el marxismo. D铆as despu茅s se asaltaba la Convenci贸n Dem贸crata en Chicago en rechazo a la Guerra de Vietnam, un hito hist贸rico en EEUU que evidenciaba un clima sedicioso en alza. No es casual que un a帽o despu茅s se recibiera a hostias a la polic铆a en la puerta del Stonewall. En estos a帽os, al contrario que ahora, se ve铆a posible un cambio social profundo, una revoluci贸n que tumbara el capitalismo y desarrollara otros modelos sociales m谩s libres, justos y deseables.

En una vi帽eta de Manel F. unos fachas ironizan sobre el debate en torno a la Guerra Civil. Uno de ellos concluye: 鈥淢ientras no se plantee qui茅n gan贸 la Transici贸n, 隆Ni preocuparse!鈥. Desde la crisis de 2008 y el descr茅dito pol铆tico surgido, la historiograf铆a cr铆tica con la Transici贸n se ha incrementado, y esto tambi茅n se ha visto reflejado en la historiograf铆a LGTBI. Multitud de problemas grav铆simos vigentes tienen su origen en que, ante la reforma pactada o la ruptura con el franquismo, por mucho que el r茅gimen se intentara homologar con Europa, triunf贸 la primera opci贸n. O lo que es lo mismo: que la Transici贸n la ganaron los mismos que ganaron la Guerra Civil, salvo que en esta ocasi贸n pactaron con una parte de los vencidos.

La Transici贸n la ganaron los mismos que ganaron la Guerra Civil, salvo que en esta ocasi贸n pactaron con una parte de los vencidos

Desde los a帽os 60 la movilizaci贸n social, obrera y estudiantil era incontrolable. Se ve铆a el fin del franquismo tal y como se conoc铆a, en especial tras la muerte de Carrero. En abril de 1974 una revoluci贸n derriba la dictadura militar portuguesa, y las 茅lites franquistas pretenden evitar aqu铆 ese escenario de ruptura. Necesitan generar una 鈥渙posici贸n honrada鈥, como dijo Fraga.

Dicho a帽o el PSOE celebra el Congreso de Suresnes, donde el sector 鈥榬enovado鈥, con el apoyo log铆stico del servicio secreto franquista, expulsa a un sector hist贸rico situado m谩s a la izquierda. Tras esto, es el primer partido de la oposici贸n legalizado, goza de diversas ventajas de cara a las elecciones de 1977, queda como segunda fuerza y en 1979 renuncia al marxismo. La ley electoral acentu贸 sus resultados por encima del resto de la izquierda. El siguiente en ser legalizado fue el PCE, tras aceptar la corona, la bandera mon谩rquica y el pacto entre 茅lites, lo cual provoc贸 llantos profundos entre su militancia. Se legaliz贸 en abril, a dos meses de las elecciones, mucho antes que el resto de partidos marxistas, que empezaron su campa帽a electoral sin saber si se podr铆an presentar. O no se legalizaron a tiempo, como el PSOE fundado por los hist贸ricos, ya que 茅ste pod铆a quitarle votos al PSOE actual.

En octubre se firmaron los Pactos de la Moncloa para calmar la recalcitrante y combativ铆sima movilizaci贸n en la calle. Quienes se negaron a suscribirlos lo pagaron caro, como la CNT en el 鈥楥aso Scala鈥. D铆as antes se aprobaba la Ley de Amnist铆a: vendida como la ley que vaci贸 las c谩rceles de presos pol铆ticos, tambi茅n blind贸 judicialmente los cr铆menes cometidos por el franquismo. Adem谩s, buena parte de quienes prosiguieron en la lucha regresaron al poco a la prisi贸n. Esta ley impide juzgar cr铆menes franquistas en suelo espa帽ol, por lo que es una piedra angular del pacto de silencio que se estableci贸 y que pervive a d铆a de hoy.

La mayor铆a de la izquierda llam贸 a la abstenci贸n o pidi贸 el 鈥渘o鈥 en el refer茅ndum constitucional, aunque se haya achacado esto a la ultraderecha. No por casualidad en Euskadi la abstenci贸n super贸 el 50%, mientras que el futuro PP ped铆a el 鈥渟铆鈥. En el contexto previo, como durante toda la Transici贸n, rein贸 el miedo permanente al fascismo y a un golpe de estado regresivo, argumento principal de UCD, PSOE y PCE para pedir el 鈥渟铆鈥. Grupos paramilitares de extrema derecha, con apoyo gubernamental, asesinaron, acosaron y apalearon a todo el arco de la izquierda, con especial 茅nfasis en el independentismo. Con ayuda de un poder judicial y policial jam谩s depurado de franquistas, sus actos gozaron de impunidad total o parcial, mientras la c谩rcel y las balas policiales ca铆an sobre las movilizaciones en la calle. No se puede hablar de 鈥渃onsensos鈥 entre dos sujetos si no est谩n en igualdad de condiciones. Y en la Transici贸n un bando pose铆a todo un aparato estatal, militar, econ贸mico y medi谩tico y lo us贸 contra el otro sin parar.

Revisionismo hist贸rico es decir que aquello se hizo lo mejor que se pudo y que no hab铆a alternativa. No sabemos qu茅 pudo haber sido: ni hubo revoluci贸n social ni vuelta al franquismo. Pero s铆 podemos mirar a Grecia, Portugal o Argentina, ejemplos de entonces en los que se rompi贸 con la dictadura militar y se castig贸 en cierta medida a sus responsables. O a Chile, que copi贸 nuestra 鈥淭ransici贸n a la democracia鈥 con resultados a todas luces catastr贸ficos.

La lucha social perdi贸 fuelle tras el 23-F y la victoria electoral del PSOE en 1982, pero ni se elimin贸 ni se redujo igual en todas partes. La reconversi贸n industrial, la OTAN, la permanencia del aparato franquista, los neonazis, el terrorismo de Estado o la corrupci贸n tuvieron su respuesta en la calle. Tambi茅n la LGTBIfobia, agravada con el VIH y la estigmatizaci贸n derivada.

V铆ctimas de la Transici贸n

El mito de la Transici贸n de que todo se arregl贸 tras concluirse tiene su eco en la historiograf铆a LGTBI: la despenalizaci贸n de la homosexualidad en la Ley de Peligrosidad Social en 1979. No toda la comunidad 鈥榞ay鈥 se benefici贸 de ello. Esta narrativa no se hubiera asentado si la historiograf铆a y la memoria LGTBI no estuvieran hegemonizadas por hombres cis gays. El trabajo de algunos es impecable, pero en otros casos ha pesado adem谩s la militancia o afinidad al PSOE por encima del rigor hist贸rico. Un partido que ha dedicado grandes esfuerzos en fagocitar a buena parte del movimiento LGTBI en pro de sus intereses en los 煤ltimos 25-30 a帽os, lo cual tambi茅n ha salpicado la historiograf铆a.

Tras 1979 hubo unas grandes perdedoras de la Transici贸n: las transexuales y travestis. La Ley de Peligrosidad Social sigui贸 penalizando la prostituci贸n, el vagabundeo y la tenencia de drogas, lo que implic贸 que la polic铆a y c谩rcel siguieran da帽谩ndolas debido al amplio estigma con el que viv铆an. Pese al clamor en la calle por abolir la ley entera, el Pacto de la Transici贸n lo impidi贸: se vot贸 una reforma que era insuficiente para ellas y para m谩s grupos sociales. Dicha ley no se derog贸 hasta 1995, y parte de su articulado se incorpor贸 al c贸digo penal actual.

Buena parte del movimiento gay de entonces se distanci贸 de ellas porque daban mala imagen, porque la pluma no era estrat茅gica y hab铆a que dar un aspecto de machos para calar mejor, o porque en su propuesta pol铆tica no cab铆an ni los m谩rgenes de la sociedad, ni las propuestas revolucionarias y rupturistas con el franquismo. Y varias de estas mismas personas han estado escribiendo nuestra historia LGTBI, lo que ha conllevado que se omitan o infravaloren colectivos como la CCAG, que sobre bases aut贸nomas y revolucionarias estuvo movilizada en 1978-79 en Barcelona, compuesta por maricas y travestis, muchas migrantes y trabajadoras sexuales. O EHGAM en Euskal Herria, que lleva m谩s de 45 a帽os en la lucha y sin abandonar su anticapitalismo y su v铆nculo con la movilizaci贸n social del pa铆s. Sin olvidar el nutrido activismo l茅sbico que encontr贸 en el feminismo una fuerte alianza durante los a帽os 80 al margen o paralela al activismo gay, ni las omitidas comunidades bi e intersex, que est谩n ahora reconstruyendo su historia.

Tras 1979 hubo unas grandes perdedoras de la Transici贸n: las transexuales y travestis

El relato oficial se ha esforzado en darle el protagonismo de la lucha LGTBI a ciertos colectivos y organizaciones pol铆ticas, obviando el enorme papel que jug贸 toda la izquierda radical, en especial el trotskismo, el independentismo y el anarquismo. Sus posturas a favor del colectivo LGTBI en los a帽os 70 fueron m谩s avanzadas que muchas de las actuales. Sin embargo, a d铆a de hoy encuentran separada su memoria hist贸rica de la LGTBI, cuando probablemente el escenario que vivimos actualmente ser铆a mucho peor sin su papel en esos a帽os. Sirva como ejemplo la campa帽a Vota Rosa, iniciada en 1988 y que ped铆a el voto a partidos que apoyaran los derechos LGTBI. Herri Batasuna se quej贸 de que su coalici贸n nunca aparec铆a a pesar de que su programa electoral inclu铆a todas y cada una de las propuestas de la campa帽a, superando al PSOE e incluso a IU, que siempre aparec铆an. Antes de que el PSOE enarbolara la bandera arco铆ris, pas贸 sus primeros 14 a帽os de gobierno reprimiendo y marginando los pocos apoyos sociales y pol铆ticos de la comunidad LGTBI de entonces, sin apenas mejoras legales ni campa帽as a nuestro favor.

Por 煤ltimo, las pol铆ticas dirigidas al empobrecimiento de la vida han sido end茅micas en este r茅gimen: recortes sociales, criminalizaci贸n de la pobreza, endurecimiento penal, leyes represivas, ley de extranjer铆a鈥 Buena parte de ello propuesto o apoyado por la izquierda institucional. Si tenemos en cuenta que la comunidad LGTBI posee unos 铆ndices de pobreza mayores a los de la media, disparados si hablamos de la poblaci贸n trans y/o migrante LGTBI, podemos imaginar el impacto que estas pol铆ticas han tenido en nuestras vidas, aunque luego se hagan leyes a nuestro favor o se penalice discriminarnos.

Conclusi贸n

Si miramos con delicadeza al pasado, infinidad de mitos asentados en la actualidad se caen. El de la Transici贸n se hunde en cualquier an谩lisis m铆nimamente profundo, y en especial desde una historiograf铆a LGTBI digna de tal nombre. Si decir esto genera controversia, habr铆a que repensar qui茅n escribe la historia de todo el colectivo y con qu茅 prop贸sito. Porque la Historia es un arma pol铆tica, y como comunidad LGTBI puede servirnos para tener unos referentes s贸lidos con los que seguir nuestra lucha, o para caminar en c铆rculos sin obtener victorias reales. Ante esto, que no me inviten a dar charlas en la universidad es lo de menos.

Extra铆do de: https://www.elsaltodiario.com/el-rumor-de-las-multitudes/desmontar-transicion-clave-lgtbi




Fuente: Editorialimperdible.com