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Desmoralizando el moralismo: la futilidad de los valores fetichizados- Jason McQuinn


November 26, 2020
De parte de Filosofi Antiautoritaria
2,576 puntos de vista

Desmoralizando el moralismo: la futilidad de los valores fetichizados- Jason McQuinn

Introducci贸n

moralidad :Los principios relativos a la distinci贸n entre lo correcto y lo incorrecto, o el buen comportamientoy el mal comportamiento. (The New Oxford American Dictionary)

moralismo: la pr谩ctica de moralizaci贸n, esp. manifestando una tendencia a hacer juicios sobre la moralidad de los dem谩s. (The New Oxford American Dictionary)

La mayor铆a de los anarquistas 鈥 al igual que la mayor铆a de la gente en el planeta 鈥 siguen siendo relativamente ingenuos respecto a las teor铆as y las pr谩cticas de la moral obligatoria y el moralismo. Referencias positivas, carentes de sentido cr铆tico a las diversas formas de la moral obligatoria son casi omnipresentes en los escritos anarquistas, tanto hist贸ricos como contempor谩neos, a pesar de la influencia ocasional de la cr铆tica a la moralidad de Max Stirner entre algunas lecturas m谩s amplias. Incluso entre los escritores anarquistas que se han tomado el esfuerzo de leer la obra maestra de Max Stirner de 1944, El 煤nico y su propiedad (la fecha de publicaci贸n se帽ala 1845, pero en realidad apareci贸 a finales de 1844), su poderosa e importante cr铆tica de la moralidad sigue siendo a menudo mal interpretada, indebidamente ignorada o rechazada por ignorancia. Y aunque la mayor铆a de los anarquistas pueden entender que el moralismo es a menudo una pr谩ctica de auto-derrota de los movimientos sociales radicales, por lo general solo se interpreta en el sentido de referencias excesivas a la moral, en lugar de una sumisi贸n acr铆tica a la moral obligatoria de por s铆.

Cada teor铆a social 鈥 incluidas las basadas en la filosof铆a, la religi贸n o la ciencia 鈥 contiene por necesidad juicios de valor. No hay forma de conocimiento que puede ser estrictamente libre de valores, o incluso de valor neutral. A diferencia de las ciencias naturales, en que es m谩s f谩cil 鈥 aunque nunca del todo 鈥 evadir el reconocimiento de los valores humanos expresados en sus hip贸tesis, teor铆as y programas de investigaci贸n, las ciencias sociales no son capaces de ocultar sus m煤ltiples compromisos a las diversas formas y expresiones particulares de 茅stos. Como plante贸 Max Weber (uno de los m谩s importantes de los primeros te贸ricos de las ciencias sociales): 鈥淣o hay absolutamente ning煤n an谩lisis cient铆fico 鈥榦bjetivo鈥 de la cultura o de los 鈥榝en贸menos sociales鈥 independientes de puntos de vista especiales y 鈥榰nilaterales鈥 los cuales 鈥 expresa o t谩citamente, consciente o inconscientemente 鈥 son seleccionados, analizados y organizados para prop贸sitos expositivos.鈥 (v茅ase Max Weber鈥檚 The Methodology of the Social Sciences, editado por Edward Schils & Henry Parsons [The Free Press, Glencoe, Illinois, 1949])

Los valores est谩n implicados de manera m谩s obvia en las teor铆as sociales radicales, que est谩n expl铆citamente formulados para ayudar a la b煤squeda de cambios estructurales profundamente arraigados en la sociedad. Sin embargo, estos valores se pueden constituir de dos maneras muy diferentes: (1) como expresiones hist贸ricas finitas de los deseos individuales y sociales de las personas, y (2) como siendo imputada a tener alguna forma de existencia trascendental fetichizada 鈥 a menudo absoluta, ahist贸rica u objetiva 鈥 m谩s all谩 de los individuos y comunidades humanas. Desafortunadamente, no hay lugar com煤n, una terminolog铆a bien-entendida para distinguir f谩cilmente estas dos formas de constituir y referir a los valores humanos. Y esto solo puede conducir a malentendidos.

Problemas de terminolog铆a

La terminolog铆a es un problema que implica muchos aspectos de la cr铆tica social siempre que refiere a la superaci贸n de las m煤ltiples facetas de la alienaci贸n social. Para cada forma de fetichizaci贸n obligatoria, ya sea la religi贸n, la ideolog铆a, la pol铆tica, el fetichismo de la mercanc铆a y del trabajo, o la moralidad, sigue existiendo una forma correspondiente de pensamiento y actividad no-fetichizados que muy a menudo son acr铆ticamente agrupados con 茅stos. Por esto, la cr铆tica de la religi贸n se ve a menudo fundada sobre la insistencia generalizada e irracional de que el pensamiento no fetichizado sobre la vida y el cosmos en realidad constituye una forma de religi贸n (aun cuando conscientemente niega tal identidad). Y que, por tanto, ya que esta particular forma de religi贸n imputada no se fetichiza, entonces se argumenta que la cr铆tica de la religi贸n como tal (como fetichizaci贸n de la esfera de lo espiritual, divino o sagrado) carece de fundamento. Del mismo modo, aquellos que se oponen a la cr铆tica de la ideolog铆a tienden constantemente a afirmar (de manera no sincera) que no ven ninguna diferencia entre la teor铆a fetichista social y la teor铆a social no fetichizada, llamando a todas las formas de la teor铆a social 鈥渋deolog铆a鈥 con el fin de evadir el aguij贸n de la cr铆tica por su propio devoci贸n a determinadas mistificaciones ideol贸gicas. Cuando se refiere a la pol铆tica, a menudo los seres humanos son definidos simplemente como 鈥渁nimales pol铆ticos鈥 por los defensores de la mediaci贸n pol铆tica y el Estado. Esta pobre excusa para el razonamiento a menudo apunta que si los seres humanos son intr铆nsecamente 鈥減ol铆ticos鈥, entonces el Estado es una forma natural de la (pol铆tica) de la comunidad que no puede (o al menos no deber铆a) ser cuestionada. El fetichismo de la mercanc铆a y la instituci贸n del trabajo (trabajo obligatorio) tambi茅n tienen sus il贸gicos defensores, como muchos que equivocadamente se hacen pasar por anticapitalistas radicales, que s贸lo le gustar铆a ver fetichismo de la mercanc铆a y el trabajo redirigido a fines diferentes de lo que actualmente sirven, con nuevas y diferente las formas de polic铆a, de tribunales y de c谩rceles haciendo cumplir su existencia.

El patr贸n aqu铆 es claro. Cuando la gente est谩 dispuesta a socavar, eludir o negar la cr铆tica social radical, a menudo insisten en definir tales cr铆ticas por separado, al negar que hay a alguna diferencia consistente entre la sociedad actual alienada y de cualquier potencial forma de vida liberada (no-alienada).

La misma estrategia se emplea normalmente cuando la cr铆tica de la moral comienza a formularse. Aunque la mayor铆a de las definiciones del diccionario de la moralidad implica claramente que se trata de una fetichizaci贸n de los valores, esta consecuencia se pierde en la mayor铆a de los lectores. Por ejemplo, el New Oxford American Dictionary define la moral como 鈥減rincipios relativos a la distinci贸n entre lo correcto y lo incorrecto o el buen comportamiento y el mal comportamiento.鈥 Obviamente, los calificativos de 鈥渃orrecto e incorrecto o bueno y malo鈥 son m谩s propensos a ser tomados (inconscientemente) como valores fetichizados, trascendentales, m谩s que como opciones particulares y finitos sin pretensiones de ninguna realidad m谩s all谩 de los deseos particulares de los seres humanos individuales. Sin embargo, incluso en la revista Anarchy, en el momento en que la cr铆tica de la moral se erige siempre hay quienes aparecer谩n con el objetivo de confundir las cosas (con el fin de defender sus propios compromisos morales) al afirmar, de una u otra forma, que no hay tal cosa como un valor humano no-moral. La mayor铆a de la gente, en com煤n con las definiciones del diccionario, nunca dir铆a que una persona expresa su o sus propios deseos sin la pretensi贸n de conferir estatus de trascendental a lo que para ellos es moral dada la valoraci贸n de un objetivo determinado. 隆Pero los defensores de la moral van a salir de su encierro para afirmar que incluso el deseo humano m谩s finito, ef铆mero y contingente indica la existencia de un sistema moral tan reales como los impartidos por las diversas ramas de la Iglesia Cat贸lica!

Para evitar este confusionismo deliberado causado por aqu茅llos que temen las cr铆ticas dirigidas a sus propias vacas sagradas, las personas que persiguen las cr铆ticas de la moral por lo general tratan de hacer una clara distinci贸n entre la 茅tica y la moral. En este caso, la 茅tica se considera concerniente con lo finito, con valores no-fetichizados, mientras que la moral tiene que ver con los valores fetichizados, trascendentales: lo correcto y lo incorrecto o el bien y el mal. Desafortunadamente, ya que no hay casi ninguna cr铆tica radical o sustancial de la moralidad en nuestra cultura popular (en oposici贸n a las monta帽as de superficiales e insustanciales cr铆ticas parciales), las apelaciones hechas por los moralistas a las definiciones de diccionario de 鈥溍﹖ica鈥 tienden a fracasar en estos intentos. (La mayor铆a de las definiciones de diccionario en una sociedad moralista alienada pueden reflejar la poco probable posibilidad de que una dicotom铆a entre valores fetichizados y no-fetichizados pueda siquiera existir. Para la mayor铆a de la gente, los valores no-fetichizados consistentes no son considerados posibles.)

Por esto, en el presente ensayo, intentar茅 referirme a la cr铆tica de la 鈥渕oralidad obligatoria鈥 con el fin de que quede absolutamente claro que estoy hablando de un sistema de valores fetichistas que demanda su cumplimiento. Y, que nunca estoy hablando de alguna poco probable forma de sistema no-fetichizado (o conjunto no sistematizado) de los valores que algunos moralistas a煤n insisten en llamar 鈥渕oral鈥 con la 煤nica intenci贸n de confundir las cosas. Me referir茅 tambi茅n a lo una 鈥溍﹖ica finita鈥 para dejar en claro que una alternativa a la moralidad obligatoria involucra valores finitos, no-fetichizados, y para aclarar que no se trata de una 茅tica integradora de ambos valores, no-fetichizados y fetichizados.

Anatom铆a de la moralidad obligatoria

La moralidad obligatoria involucra la auto-subyugaci贸n a un sistema o un sistema de valores, los cuales, por una u otra raz贸n, se cree que exigen su cumplimiento obligatorio incluso si la persona estima que no se encuentra 鈥揷omo dice el clich茅 鈥 鈥渁 la altura de ellos鈥. Aunque la moral obligatoria potencialmente puede ser conectada a tierra dentro de la experiencia subjetiva de un individuo, en vez de esto lo es casi siempre a alg煤n lugar fuera del 谩mbito de la experiencia humana vivida directamente.

Por ejemplo, las formas religiosas de moralidad est谩n com煤nmente basadas en fundamentos tan improbables (inexistentes) como 鈥渓a Palabra de Dios鈥, u otras formas de supuesta revelaci贸n directa de alguna clase de esp铆ritu invisible, incorp贸reo, (irreal). (Por supuesto, esta base esta generalmente mediada a trav茅s de los supuestos representantes elegidos de dios en la tierra, sin importar cu谩n irracional la creencia en la autenticidad de estos representantes pueda ser.) En esta forma de moralidad obligatoria, Dios (o Sat谩n, o los Dioses, o la Diosa, o el Gran Esp铆ritu, etc.) son supuestamente la fuente de valores morales que deben ser seguidos, porque la fuente 鈥 sea cual sea 鈥 es en alg煤n sentido considerada mas real e importante que cualquier persona, individual, 煤nica, en quien no se puede confiar que 茅l o ella sabr谩 que debe hacer sin la gu铆a de un sistema de fetichizados, sagrados valores. La estructura formal de la moralidad religiosa obligatoria es as铆: valores sagrados desde una fuente invisible a ser seguidos por un ser humano insignificante, en cualquier contexto. Con un sistema de valores as铆, sea cual sea el contenido especifico de la moralidad, 驴es sorprendente que la gente intentando vivir esta forma de alienaci贸n est茅n constantemente perplejos ante sus vidas, deseos y relaciones sociales?

Sin embargo, en estos tiempos modernos, el lugar de la religi贸n ha sido a menudo ocupado por otras cosas, como la Ciencia, o ideolog铆as sociales o pol铆ticas en particular (como el Marxismo) que demandan una adherencia obligatoria. Aunque la moralidad religiosa puede ser una fuerza social dominante en 谩reas del mundo no tan colonizadas por el capital (como la mayor parte de Afganist谩n, por ejemplo); ah铆 donde el capitalismo industrial, los medios de masas, y el consumismo ya dominan las relaciones sociales (como en la mayor parte de las 谩reas urbanas del mundo), la moralidad religiosa se ver谩 severamente comprometida. Otras formas de moralidad ilustradas obligatorias basadas en la Ciencia, ideolog铆as sociales o pol铆ticas, o aun filosof铆as racionalistas, se pelearan por alegar ser las v铆ctimas de la moralidad. Especialmente cuando los valores de una religi贸n en particular se entrometen en el camino del ejercicio del poder pol铆tico, la subyugaci贸n de los recursos, o la explotaci贸n del trabajo, se ver谩n con el tiempo suplantadas por formas modernas mas amenas de pensamiento y moralidad.

La ciencia es un ejemplo de una fuente de muchas formas modernas de moralidad obligatoria ilustradas. Lo he puesto con may煤scula anteriormente para indicar que no es la pr谩ctica real de exploraci贸n experimental de la naturaleza en su b煤squeda conocimiento (ciencia) de lo cual estoy hablando, si no de una construcci贸n ideol贸gica ideas cient铆ficas particulares fetichizadas, sacadas de de sus contextos experimentales finitos y elevados a cuasi-religiososo principios generales. El prestigio de las distintas formas de cientificismo (ideolog铆as y culto a la Ciencia) se basa en los logros de la ciencia experimental, en combinaci贸n con el capitalismo industrial. Juntos, para muchos ciudadanos modernos del mundo civilizado su poder parece rivalizar con el de los viejos dioses. Para quienes la religion no logra satisfacer, pero a煤n no entiende los or铆genes sociales de las ideas y valores, las variadas formas de cientificismo pueden ser muy atractivos. Todas ellas involucran la deduci贸n de sistemas de valor desde particulares teor铆as cient铆ficas reificadas (o semi-cient铆ficas, o, incluso, pseudo-cient铆ficas). Ejemplos notables incluyen las (mal llamadas) ideas Darwinistas sociales, cuya moralidad est谩 usualmente basada en alguna versi贸n de la 鈥渟obrevivencia del m谩s apto鈥 Spencerianas (鈥測 que el Diablo se lleve al que llegue 煤ltimo鈥), los ide贸logos del gen fetichizado cuya moralidad se basa en imaginar qu茅 genes (隆como si estos tuvieran mente propia!) quisieran que 鈥渟us鈥 cuerpos hicieran para promover su reproducci贸n o evoluci贸n, y todas las variadas reificaciones etnol贸gicas, zool贸gicas o de psicolog铆a evolutiva de la humanidad, cuyas moralidades se basan en suponer que nuestros valores est谩n determinados de una forma u otra por la biolog铆a o la gen茅tica, etc. La estructura formal de las diversas moralidades cient铆ficas es, una vez m谩s, la misma que la de la moralidad religiosa: valores sagradas desde una fuente invisible a seguir por un ser humano relativamente desvalorizado sea cual sea el contexto. Como una moralidad religiosa, las versiones cient铆ficas de la moralidad intentan limitar y determinar que se supone que sea humanamente deseable y posible, reduciendo las opciones que puedan ser tomadas por realizadas por los verdaderos creyentes.

Dentro del medio anarquista, el cientificismo es probablemente menos un problema (aunque ciertamente influye a una gran cantidad de gente) de lo que son ideolog铆as sociales y pol铆ticas (usualmente a medio digerir) como el Marxismo. Los anarquistas de izquierda est谩n a menudo especialmente influenciados por las aproximaciones tomadas sobre la moralidad por distintas corrientes de la ideolog铆a Marxista.

La evasi贸n marxista

Entre los te贸ricos y escritores marxistas m谩s sofisticados (as铆 como en el mismo Marx), la moralidad consigue un respeto mucho menos abierto que en el medio anarquista, pero formas de cienficismo y dial茅ctica objetivista han tendido a tomar su lugar de problematizaci贸n. Muchos anarquistas tienen pocos problemas en percibir y comprender la naturaleza ideol贸gica del intento de auto-identificaci贸n del proyecto Marxista como 鈥渃ient铆fico鈥. Este tropo ret贸rico se bas贸 originalmente en el aprovechamiento de la credibilidad y m铆stica de las ciencias naturales durante el siglo XIX, para ayudar a ayudar a a conducir a una forma particular de intento de cr铆tica social radical por sobre otras en la consideraci贸n popular. (As铆 algunos anarquistas, incluyendo Kropotking, no fueron inmunes a la tentaci贸n, intentando aprovechar la m铆stica de la ciencia natural para una forma ideol贸gica de anarquismo). Los anarquistas por lo general tambi茅n comprenden que la dial茅ctica objetivista (naturalizada) de las formas m谩s frecuentes de Marxismo funcionan poco m谩s que como f贸rmulas arcanas para justificar aquello que Karl Marx y sus ep铆gonos buscan justificar. La abstracta y altamente especulativa naturaleza de la dial茅ctica Marxista es usualmente oscurecida en un intento de entregar una apariencia de l贸gica y solidez a los argumentos y posiciones ideol贸gicas que desaf铆an las tentativas convecionales de una racionalizaci贸n m谩s transparente. (Mientras la dial茅ctica cr铆tica puede levantar muchos cuestionamientos que valen la pena y abrir a nuevas perspectivas, las dial茅cticas ideol贸gicas de la mayor铆a de las formas de pensamiento Marxista 鈥 esto es, la dial茅ctica al servicio de las ideolog铆as Marxistas 鈥 no tienen nada que ofrecer a alguna teor铆a radical genuina.)

Resulta interesante que el giro Marxista hacia una legitimaci贸n 鈥渃ient铆fica鈥 y dial茅ctica objetivista fuese directamente influenciada por la cr铆tica a la moralidad de Max Stirner. Antes de El 脷nico y su Propiedad, aparecida a finales de 1844, Karl Marx fue un fil贸sofo pol铆tico humanista de la l铆nea de Ludwig Feuerbach (v茅ase los Manuscritos econ贸mico-filos贸ficos de 1844 de Marx, por ejemplo). Luego del sensacional debut de la filosof铆a fenomenol贸gica del ego ( 鈥渆go鈥 tomado como otra palabra en esa 茅poca para 鈥渟铆 mismo鈥 鈥 mucho antes de que Freud transformara su significado popular) con su mordaz cr铆tica a la moralidad, Marx se vi贸 forzado a aceptar la ingenuidad de su humanismo moralista y abruptamente transform贸 su filosof铆a social por entero, comenzando con la Ideolog铆a Alemana 鈥 escrito en 1845 en un intento para evadir la cr铆tica punzante de Stirner. Sin embargo, Marx finalmente no pudo y estuvo poco dispuesto a dejar su filosof铆a injustificada por un mundo metaf铆sicamente objetivo o mundo material, frecuentemente describiendo su ideolog铆a como 鈥渃ient铆fica鈥 y crecientemente permitiendo a sus especulaciones dial茅cticas confundirse como supuestas verdades objetivas. Varios ep铆gonos de Marx (incluyendo a su antiguo compa帽ero, Friedrick Engels) intentaron sistematizar el Marxismo de varias maneras, cada una de las cuales tendi贸 a negar lo que era de valor en la dial茅ctica m谩s cr铆tica de Marx, reificando a la par unas cuantas ideas en principios dogm谩ticos del Marxismo.

En 煤ltima instancia, la mayor铆a de las ideolog铆as Marxistas modernas han desarrollado expl铆tas formas de moralidad obligatoria las cuales han sido deducidas desde aquello que han llegado a ser supuestas verdades trascendentales de la Lucha de Clases, reveladas por las variadas formulaciones 鈥渃ient铆ficas鈥 del Marxismo. Los movimientos Marxistas que han alcanzado el poder estatal han dado especialmente significadados concretos y sangrientos a la moralidad predominante de trabajador-gulag de las ideolog铆as de la lucha de clases Marxista, aunque esto no ha detenido a algunos anarquistas de izquierda a apropiarse de aspectos de variadas formas de moralidad Marxista para s铆, como cuando argumentan que estos an谩lisis particulares de las lucha de clases demanda la sumisi贸n de los trabajadores o ciudadanos a los dictados de ciertas organizaciones que reclaman representarlos 鈥 ya sean sindicatos, comunidades de 鈥減oder dual鈥 o organizaciones municipales, etc.

(Tambi茅n deber铆a notar que a煤n hay unos cuantos supuestos radicales intentando construir una cr铆tica social Marxista no-ideol贸gica 鈥 o mejor dicho, cr铆tica social influenciada por Marx. Como sea, estos intentos se encuentran casi siempre fundados en el deprecio Marxista generalizado por los individuos humanos y la individualidad humana. Esta fobia Marxista a los seres humanos vivientes concretoss 鈥 excluy茅ndose de esto los te贸ricos Marxistas a s铆 mismo, por cierto 鈥 requiere la constante fetichizaci贸n de las colectividades como los 煤nicos actores sociales genuinos, colectividades cuya propias din谩micas sociales y pol铆ticas siempre persisten al menos parcialmente mistificadas por el rechazo a reconocer que se encuentrar contruidas de individuos cuya existencia no se encuentra de ninguna manera agotado por su participaci贸n en las variadas colectividades.)

驴Moralismo radical?

En la ausencia de una comunidad (constestataria) genuinamente vivida y de un movimiento aut茅nticamente revolucionario en toda la sociedad, varios supuestos radicales tienden a retirarse en otras actividades que sustituyen la acci贸n directa. Una de las trampas en que m谩s facil se cae es en la reducci贸n del proyecto radical en un proyecto moral (y su corolario, la reducci贸n del discurso subversivo radical en unos discursos moralistas relativamente sin sentido). En lugar de crear una teor铆a social subversivamente radical en colaboraci贸n con otros rebeldes, y ponerla en pr谩cticas con ellos con el fin de la eliminaci贸n directa de cuantos aspectos de la dominaci贸n y alienaci贸n social sean posibles, el objetivo llega a ser una r铆gida divisi贸n Maniquea del mundo social en partes 鈥渂uenas鈥 y 鈥渕alas鈥 (fuera de contexto en s铆 mismas), con la finalidad de una supresi贸n mec谩nica de lo 鈥渕alo鈥 siempre y donde sea posible, y la ampliaci贸n de lo 鈥渂ueno鈥.

En lugar de una teor铆a social dial茅ctica apuntada a un entendimiento cada vez m谩s sofisticado, en articulaci贸n con una practica subversiva cada vez m谩s sofisticada, las ideolog铆as moralistas estan enfocadas a dividir y clasificar simplistamente con poca o ninguna atenci贸n por el contexto o la totalidad. Para los ambientalistas moralistas, por ejemplo, el reciclar o los espacios silvestres son siempre buenos, mientras que el uso de vehiculos todoterrenoy nuevos desarrollos de viviendas seran siempre malos. El contexto no importa, lo que da como resultado estrategias mecanicas destinadas, por ejemplo, a simplemente desalentar el uso de todoterrenos (ya sea incendiandolos, o luchando por una legislacion que los vuelva mas inaccesibles) o desalentando la construccion de nuevas viviendas. En vez de alentar la propagacion de una critica (teorica y practica) al capital y al estado como partes de un sistema global de alienacion y dominacion, el moralismo tiende a resultar una forma de siempre ver la totalidad del mundo social con una serie estrecha de luchas monotematicas.

Las pr谩cticas moralistas siempren tienden a echar culpas (hacia aquellxs que se involucran en actividades que podrian en alguna forma ser catalogadas como 鈥渕alas鈥) y hacia la santurroneria, y supuesta 鈥渟uperioridad moral鈥 (dado que uno ya tiene todas las respuestas, y detalladas, sin importar el contextos o los devenires del mundo real), y son m谩s f谩cilmente practicadas por aquellos lo suficientemente privilegiados para disfrutar de un amplio abanico de opciones de consumo (lo que facilita la capacidad de boicotear a las corporaciones adecuadas, mientras se apoya el correcto 鈥渃omercio justo鈥 o las mercanc铆as de cierta subcultura. Debido a que las practicas moralistas apuntan a maximizar el logro de ciertas fetichizadas cualidades 鈥渂uenas鈥, y minimizar cualquier cualidad 鈥渕ala鈥, demonizadas, hay poco o ningun espacio para desarrollar un entendimiento matizado de los sistemas sociales e hist贸ricos que dan el contexto general a los dilemas morales superficiales con los que la gente parece enfrentada. Las opciones resultantes son casi siempre 鈥渙 esto/o eso, y nada m谩s鈥, con todo el rango real de posibilidades coartado.

El moralismo de lo 鈥減oliticamente correcto鈥 (PC) es probablemente la forma m谩s facilmente reconocida que toman las practicas moralistas. Para la gente cuya identidad esta atada a su color de piel, la tendencia PC es hacia un moralismo reactivo, racial. Para las mujeres cuya identidad mayor esta atada al genero, la tendencia es a demonizar a todos los hombres, tanto individualmente como cosificados en forma de un 鈥減atriarcado鈥 como s煤per-grupo definido por su g茅nero.

Ejemplos podrian tambien ser dados para otras formas del moralismo que se las da de radical, como el pacifismo, muchas formas de izquierdismo, incluidas la mayoria de las ideologias marxistas, y varias otras campa帽as monotem谩ticas.

Uno de los aspectos m谩s llamativos de las pr谩cticas moralistas incluye los generalmente in煤tiles esfuerzos por comunicarse a trav茅s de la division etica/moralidad obligatoria (que seguramente se evidenciar谩n en las reacciones moralistas a este ensayo). Incluso cuando aquellos no tienen ninguna creencia en ningun sistema de valores fetichizado, ponen bastante en claro que sus cr铆ticas y comentarios surgen de sus propias experiencias dentro de contextos sociales y situaciones historicas particulares, sus palabras son autom谩ticamente interpretadas a trav茅s de un marco moralista que asume que estas cr铆ticas y comentarios deben estar basadas en alg铆n impl铆cito, pero aun trascendente, sistema de valores.

Los moralistas siempre ven solo a otros moralistas, aun cuando no haya ninguno. Y m谩s a煤n, a menudo ven 鈥 y critican 鈥 a estos otros moralistas (fantasmales), por ser excesivamente (aunque de forma encubierta) moralistas, a煤n cuando ninguna evidencia en absoluto pueda hallarse para tal acusaci贸n.

Uno de los aspectos mas vac铆os y derrotistas o victimizantes de la moralidad dentro de la escena que se las da de radical, es el moralismo como un estilo de vida 鈥搖na parada moralista que se apoya en identidades basadas en formas de consumo particulares. En vez de actuar sobre la critica radical a todas las instituciones sociales que refuerzan y justifican nuestra alienacion y dominacion, el estilo de vida moralista eleva sus elecciones como consumidores a decisiones morales, las que, segun su vision, los hacen mejores personas que aquellos que no las comparten. Estas elecciones de estilo de vida pueden involucarar adoptar una dieta rigida -vegetariana o vegana-, usar un uniforme especializado -punk u obrero-, practicar ciertas formas particulares de sexualidad, o consumir productos de cierta subcultura. (Nota: Obviamente ninguna de estas practicas per se son en s铆 mismas necesariamente debilitantes o derrotistas; es su fetichizaci贸n y elevaci贸n a est谩ndares morales descontextualizados lo que las vuelve as铆.)

Los efectos de la moralidad

Cualquiera sea el contenido espec铆fico de una moral obligatoria, los efectos son b谩sicamente similares. La habilidad de una persona de pensar con claridad y actuar de manera decisiva frente a sus propios intereses (dentro de contextos apropiados) se ve comprometida o saboteada. Si las personas no son capaces de actuar conscientemente sobre sus propios intereses individuales y comunitarios, entonces casi con certeza terminar谩n de alguna manera actuando de acuerdo a los (ajenos) intereses de otro.

En la mayor铆a de las formas de la moral obligatoria este otro sobre los cuales los intereses y valores est谩n orientados es m谩s una idea abstracta que una persona o un grupo de ellas: Dios, Ciencia, Naturaleza, el propio Pa铆s (o Estado-Naci贸n), la Econom铆a o Ecolog铆a, etc. (A pesar de que siempre hay gente real, grupos sociales y organizaciones esperando para explotar a las v铆ctimas de la moralidad al actuar como mediadores entre ellos y sus ideales abstractos.) Incluso en aquellos casos de valores que est谩n expl铆citamente orientados hacia una persona o un grupo de ellas (por ejemplo, la moral de lucha de clase que pone a la Clase Trabajadora como punto central), estos valores generalmente se mantienen orientados mucho m谩s hacia la idea abstracta de la persona o el grupo que hacia cualquiera persona viviente, concreta y real: la idea fetichizada del Proletariado o el Partido (m谩s que la forma viva y pulsante de trabajadores o de miembros individuales que componen al partido), la Humanidad (en abstracto m谩s que en la forma de un agregado de individuos concretos y todas sus interrelaciones), el Estado, etc. La gente sumidas antes morales obligatorias que est谩n organizadas alrededor de estas ideas abstractas intentan forzarse a s铆 mismas a seguir aquellas demandas debido a que han desplazado (proyectado o enajenado) su propia subjetividad hacia la misma, usualmente a trav茅s de la influencia de a帽os y a帽os de alienaci贸n, socializaci贸n moralizante y adoctrinamiento. En vez de comprender y actuar por s铆 mismos, las v铆ctimas de la moralidad intentan convertirse a s铆 mismos en los t铆teres de las ideas abstractas que ellos mismos fetichizan.

Viviendo sin moralidad

La alternativa radical a la moralidad involucra la creaci贸n de una teor铆a cr铆tica del yo-mismo. La formaci贸n de cualquier perspectiva y pr谩ctica anarquista que sea coherente y efectiva requiere que la gente desarrolle (a trav茅s de la interacci贸n con sus ambientes naturales y sociales) un entendimiento relativamente sofisticado de s铆 mismos y de su lugar en sus mundos sociales y naturales. Sin la comprensi贸n consciente de este locus subjetivo de entendimiento, sin un foco claro sobre los propios intereses personales y sociales, es imposible el desarrollar una teor铆a social cr铆tica que sea capaz de comprender la enajenaci贸n social y las posibilidades para su superaci贸n. Una teor铆a cr铆tica del yo-mismo y una teor铆a cr铆tica social son dos polos esenciales de un 煤nico proyecto comprensivo.

Solo mediante el desarrollo y mantenimiento de un auto-entendimiento cr铆tico de s铆 mismo y del propio-mundo puede alguien realizar decisiones completamente racionales acerca de cu谩les son sus intereses m谩s genuinos y c贸mo alcanzarlos (en vez de tomar decisiones basadas en racionalizaciones parciales o incompletas las cuales no reflejar谩n adecuadamente a s铆 mismos en el contexto general). Usando el lenguaje decimon贸nico de Max Stirner, este tipo de auto-comprensi贸n cr铆tica era designada como 鈥渆go铆smo auto-consciente鈥, pero hoy en d铆a toma sentido el relanzar este antiguo t茅rmino pre-freudiano a favor de una 鈥渢eor铆a del yo-mismo鈥

El auto-entendimiento cr铆tico involucra el desarrollo simultaneo de una 茅tica finita, un juego de valores consistente con lo que se considere y se sienta como los intereses personales m谩s importantes, como son expresados en las actividades de la vida cotidiana. Estos valores son expresiones org谩nicas de una subjetividad radical propia, de una auto-posesi贸n, auto-entendimiento y auto-actividad propios. Ellos no se originan fuera de la propia vida, demandando la sujeci贸n, debido a que son el resultado de las propias experiencias directas y sirviendo a los propios intereses.




Fuente: Filosofiantiautoritaria.wordpress.com
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