January 6, 2022
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<br /> Destrucci贸n creativa de Osakidetza | Gaurkoa | GARA Euskal Herriko egunkaria<br />

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2022 URT. 06

Aitor Montes Lasarte

M茅dico

GAURKOA

Osakidetza, el mal llamado servicio vasco de salud (pues ni ofrece servicios sanitarios a todos los vascos ni lo hace en vasco), est谩 siendo desmantelado. Si antes ped铆amos m茅dicos que supieran euskera, pronto pediremos que nos atienda alguno. Cualquiera. Paso a paso, medida tras medida, programa tras programa, el sistema p煤blico de salud, universal y gratuito en el momento de provisi贸n, va a desaparecer.

Los sistemas p煤blicos de salud han dejado de ser instrumentos necesarios y eficientes para mantener una fuerza de trabajo flexible y son una carga, especialmente en una poblaci贸n envejecida como la nuestra, donde el gasto se centra en unos pacientes pluripatol贸gicos y polimedicados que no son grandes consumidores ni aportan fuerza laboral.

La pandemia no es la causa, ni una conspiraci贸n o 芦plandemia禄, mucho menos un genocidio como la ultraderecha o los negacionistas pretenden hacernos creer. Es en s铆 misma un obst谩culo para el flujo de capital, salvo para la industria farmac茅utica. El capital se adapta a cualquier circunstancia, ya sea una o dos guerras mundiales, un crack financiero como el de 1929 o 2008, o una crisis medioambiental.

En esta crisis se han puesto de manifiesto las necesidades de la poblaci贸n: salud colectiva y asistencia sanitaria, educaci贸n, socializaci贸n de los vulnerables sobre todo (ni帽os y ancianos) y cuidados de los dependientes. Derecho a una vida digna. Sin embargo, estas necesidades no son convergentes con el desarrollo del capitalismo que necesita movilizar sus excedentes. Las infraestructuras son una forma de conseguirlo y, en este nuestro oasis vasco, ed茅n de los empresarios, se han priorizado las obras p煤blicas (TAV, autov铆as, t煤neles en el Nervi贸n) sobre todas las cosas. Y aun as铆, no es suficiente. Debe ocupar todos los nichos posibles, aprovechar todas las oportunidades de crecimiento. Y la sanidad es una de ellas, aunque sea necesario un proceso de destrucci贸n creativa. La sanidad p煤blica es un f茅rtil campo de negocios que interesa dejar en barbecho para despu茅s sembrar sin orden, y en adorno de otra cosa recolectar.

Y har谩n su vendimia. El miedo guarda la vi帽a y somos capaces de gastar lo que haga falta por nuestra salud o la de nuestros seres queridos. Aunque sea en la sanidad privada, pues el agua del cielo no quita riego. Evidentemente el gasto sanitario se cargar谩 a cuenta de la clase trabajadora, doblemente expoliada. Puede verse obligada a destinar parte de sus salarios a financiar a las mutuas privadas, como compensaci贸n a cambio de una congelaci贸n salarial. Con nuestros sueldos pagaremos la sanidad privada, por no tener una p煤blica en condiciones. En los Estados Unidos muchas empresas pagan los seguros m茅dicos de sus trabajadores. Un modelo sanitario ineficiente, extraordinariamente caro, mucho m谩s intervencionista y menos preventivo que la sanidad p煤blica europea y, por encima de todo inequitativo, que deja a millones de personas sin asistencia sanitaria. Y aun as铆, o precisamente por eso, los neoliberales prefieren apostar por los seguros m茅dicos, en los que el trabajador afrontar谩 sus propios gastos sanitarios hasta una cifra convenida (4.000 o 6.000 euros anuales, por ejemplo), pero estar谩 cubierto para mayores eventualidades. El modelo de Friedman para el que se lo pueda pagar. Un proceso de enajenaci贸n de lo p煤blico para acumular capital.

Evidentemente, nadie est谩 en contra de la asistencia para todos, como no estamos en contra del vascuence, sino en contra de las imposiciones. Por encima de todo la libertad individual, y sobre todo de la libertad de comercio. Sin intromisiones, esto es, sin cobertura estatal ni red sociosanitaria p煤blica, libertad y responsabilidad personal. 驴Les suena lo de la responsabilidad y la autogesti贸n? El individuo ser谩 responsable de su salud mediante la pedagog铆a del rechazo y, si son necesarias, medidas coercitivas. Como el pasaporte covid, que siembra la ciza帽a y nos mantiene entretenidos purg谩ndonos unos a otros mientras nos impiden acceder al sistema sanitario. Quiz谩 ya se les haga m谩s familiar. Los no vacunados, los obesos, los fumadores, los bebedores, todos ustedes ser谩n culpables de su estado de salud. Quien no barbecha, no cosecha. Y as铆 se desarrollan los programas del paciente activo, para que nuestros ancianos se hagan cargo de sus propios males; o las aplicaciones inform谩ticas y las consultas no presenciales. El empoderamiento, el coaching, el mindfulness y el desarrollo personal con una red de empresas privadas que proveer谩n a Osakidetza de infinidad de servicios.

La atenci贸n sociosanitaria de los ancianos ya se ha privatizado y es un negocio empresarial. La educaci贸n es concertada, solo la mitad de los ni帽os van a una escuela p煤blica cada vez con menos recursos. Otro ejemplo de destrucci贸n creativa de los derechos universales y colectivos en nombre de la autogesti贸n y la libertad. Ahora le toca a la sanidad.

La izquierda plural, siempre subalterna y nunca en el poder, desde los partidos a los sindicatos junto con las diferentes asociaciones y colectivos, deber谩 considerar si hay que actuar o no. Ya muchos lo hacen de forma callada, silenciados y olvidados. Despreciados como las trabajadoras sociosanitarias. Quiz谩 sea el momento de ser ciudadanos responsables y gestionar nuestra rabia, de liberarnos de complejos y crear nuestro propio sistema de salud. Quiz谩 haya que regar la rosa, como le dijo el barrendero al poeta.




Fuente: Naiz.eus