December 22, 2021
De parte de CNT Madrid
1,472 puntos de vista

El proceso de privatizaci贸n del sistema sanitario p煤blico en la Comunidad de Madrid cumple ya 17 a帽os. En 2004 se inici贸 este proceso, con el traspaso a empresas privadas de todo tipo de infraestructuras sanitarias, llegando incluso la asignaci贸n forzosa de cientos de miles de pacientes de los centros p煤blicos a los centros privados.

El resultado inmediato de estas maniobras fue la reducci贸n de la financiaci贸n de los centros p煤blicos, es decir, el inicio de su asfixia econ贸mica. En los nuevos centros privados aparecieron nuevas categor铆as profesionales, creadas ex profeso para asumir las funciones de otras categor铆as equivalentes en el Servicio Madrile帽o de Salud (SERMAS). Estos nuevos profesionales cayeron en manos de subcontratas sin ninguna experiencia en el sector y que eran -y son- propiedad de fondos de capital riesgo, bancos y constructoras.

En lo que respecta al personal m茅dico contratado por estas empresas, se incorpor贸 la modalidad del 鈥渕茅dico freelance鈥, que contrataba directamente con la empresa privada su actividad por d铆as o por actos m茅dicos. Se establecieron incluso incentivos perversos para premiar las altas prematuras o la reducci贸n de ingresos mediante filtros en los servicios de urgencias que nada ten铆an que ver con criterios m茅dicos.

Paralelamente, los profesionales de los servicios p煤blicos ve铆an como cada vez deb铆an asumir m谩s tareas, ya que el presupuesto que deb铆a ir destinado a mantener y ampliar las plantillas de los centros p煤blicos para llevar adelante su trabajo se destinaba a empresas privadas. Estas empresas sacaban, y sacan, beneficio econ贸mico del dinero p煤blico que las alimenta mediante la explotaci贸n de sus trabajadores, con sueldos m铆nimos y excesos de horas de trabajo.

Todo este fen贸meno se ha traducido en una situaci贸n que conocemos perfectamente: centros de salud paralizados por el colapso, incapaces de atender las necesidades en salud de los habitantes de sus barrios ante la falta absoluta de inversi贸n y organizaci贸n por parte de los gerentes.

Centros hospitalarios desbordados ante los retrasos diagn贸sticos cada vez mayores, listas de espera que no dejan de crecer. Servicios de Salud P煤blica escu谩lidos o inexistentes, sin capacidad para detectar y abordar los cada vez m谩s graves problemas de salud generados por los problemas econ贸micos, laborales, ambientales, alimentarios鈥

Todo ello sin mejoras salariales, de jornada ni de plantilla, con el consecuente incremento de la carga de trabajo y un devastador burnout profesional.

Mientras, los seguros privados est谩n cada vez m谩s al alza, con un ascenso en la cifra de asegurados de m谩s de 11 millones y una facturaci贸n que ya supera los 9.000 millones de euros anuales.

Durante todo este descenso hacia el desastre, los sindicatos institucionales han sido colaboradores fundamentales. Desde su presencia en mesas sectoriales y comit茅s de empresa, avalaron desde el primer minuto los planes de privatizaci贸n con su firma. Incluso se negaron a participar de las movilizaciones encabezadas por usuarios/pacientes que, con buen sentido com煤n, advirtieron lo que ocurr铆a.

Estos sindicatos, lejos de mirar por los trabajadores del sector, se han dedicado a ejercer enga帽osos juegos de manos para intentar hacer creer a los profesionales que se estaban consiguiendo mejoras laborales cuando, de hecho, las condiciones no han dejado de empeorar. As铆, en vez de sindicatos hablamos de meras gestor铆as, donde los problemas de los profesionales se resuelven de forma individual, siempre abogados mediante y buscando el visto bueno de la empresa.

Junto con estos supuestos sindicatos, sociedades cient铆ficas, colegios profesionales, asociaciones de pacientes, organizaciones de consumidores鈥. miraron para otro lado, clamando por una supuesta defensa de la sanidad p煤blica mientras olvidaban convenientemente apuntar al origen de la situaci贸n: el desv铆o sistem谩tico de dinero p煤blico a conglomerados empresariales.

En esta par谩lisis han colaborado tambi茅n muchas formaciones pol铆ticas que, desde la izquierda del capital y bajo la intenci贸n de 鈥渁saltar los cielos鈥 y proclamas similares, capitalizaron el descontento del sector, tanto de trabajadores como de usuarios, para canalizarlo hacia aventuras partidistas que no han conseguido ninguna mejora de la situaci贸n. Una vez m谩s, en vez de se帽alar a la parasitaci贸n del dinero p煤blico como origen del problema, las acciones se han centrado en pretender ganar las batallas electorales a sus rivales pol铆ticos. Creemos necesario hacer entender que el problema es sist茅mico, que no se soluciona con una dimisi贸n o cambiando unas siglas por otras.

El resultado de todos estos movimientos, aparentemente opuestos pero en el fondo todos a favor de la corriente privatizadora, ha sido el adocenamiento de los trabajadores, paralizados e incapaces de organizarse para lograr los necesarios cambios radicales en la situaci贸n.

El panorama del sector es, en resumen, el de trabajadores desmoralizados y desunidos. Desmovilizados bajo falsas banderas y promesas imposibles y despojados de las principales herramientas de lucha. Ante la posibilidad de una huelga sanitaria, los medios de comunicaci贸n y aparatos propagand铆sticos encienden las m谩quinas para cargar las tintas sobre los propios empleados, culp谩ndoles de los retrasos y la ineficacia, desviando el foco de los aut茅nticos responsables: los gestores del sistema sanitario. Estos no s贸lo ven desviada su responsabilidad, sino que aprovechan la situaci贸n para profundizar en la contrataci贸n de servicios privados, con la excusa de solucionar los retrasos que causan los sanitarios movilizados.

Por todo lo aqu铆 expuesto entendemos que un sindicalismo que participa, o aspira a participar, de las mismas instituciones pol铆ticas y empresariales que han ideado, consentido y ejecutado la financiaci贸n masiva de empresas privadas con dinero de la sanidad p煤blica no pueden de ninguna manera conseguir las mejoras necesarias de la atenci贸n sanitaria y de las condiciones laborales de sus trabajadores, ya que no puede existir una cosa sin la otra.

En definitiva, tanto el sindicalismo institucional como el sindicalismo electoralista son modelos agotados. Se necesita un debate de todos los implicados para buscar nuevas herramientas para el enfrentamiento.

Es preciso un nuevo 鈥渟indicalismo social鈥 que defienda los intereses generales (de usuarios y de trabajadores) para buscar alianzas m谩s amplias, basado en la rotaci贸n y posible revocaci贸n en todo momento de los delegados elegidos, que abra un debate sobre el modelo sanitario democr谩tico, descentralizado y basado en la Atenci贸n Primaria que necesitamos para enfrentar la m谩s que probable destrucci贸n del Sistema Nacional de Salud en los pr贸ximos a帽os.

La atenci贸n sanitaria para todos garantizada y tutelada por el Estado es ya algo del pasado y ser谩 obligado pensar en estructuras de atenci贸n descentralizadas y con gesti贸n compartida con la poblaci贸n.




Fuente: Madrid.cnt.es