June 6, 2021
De parte de ANRed
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Cada 5 de junio se celebra el D铆a Mundial del Ambiente y este a帽o la ONU llama a centrarse en la restauraci贸n ecol贸gica como eje de discusi贸n. 驴Por qu茅 urge hablar de restauraci贸n ecol贸gica?. Por Jackeline Ermini (El Grito del sur)


A pesar de las restricciones impuestas para detener el avance de la pandemia de COVID-19, en el 2020 se deforestaron m谩s de 100 mil hect谩reas de bosques nativos en el norte de Argentina. Hect谩reas perdidas que se suman a las m谩s de un mill贸n que fueron arrasadas por el fuego en bosques, pastizales y humedales como consecuencia de incendios intencionales.

El 5 de junio se celebra el D铆a Mundial del Ambiente. Una fecha que fue establecida por la Organizaci贸n de las Naciones Unidas en 1974, con la finalidad de sensibilizar y tomar acci贸n respecto a temas ambientales. Este a帽o, la ONU llama a centrarse en la restauraci贸n ecol贸gica como eje de discusi贸n de este d铆a. Pero, 驴por qu茅 urge hablar de restauraci贸n ecol贸gica?

Cada a帽o, nuestros ecosistemas se ven m谩s y m谩s afectados por las actividades que el ser humano realiza en ellos, espec铆ficamente, por los modos de producir que rigen en nuestro sistema. En Argentina, el avance de la frontera agr铆cola-ganadera, los monocultivos, el desmonte, el uso de agroqu铆micos, la megaminer铆a, la industria petroqu铆mica, la falta de planificaci贸n urbana y la falta de gesti贸n de todo tipo de residuos, son solo algunas de las principales causas por las que nuestros ecosistemas se ven severamente perjudicados y que est谩n llevando a la fragmentaci贸n y deterioro de los mismos y, con ellos, de todas las formas de vida que alojan.

La degradaci贸n de los ecosistemas, adem谩s de ser una causa principal del cambio clim谩tico, implica la modificaci贸n de las relaciones entre las diferentes especies y formas de vida que han evolucionado para ocupar un lugar, que si se altera, se altera todo. Esto lo vemos plasmado en la pandemia que nos atraviesa, y que surge como consecuencia de un salto interespecie de un agente pat贸geno (un virus, en este caso, el SARS CoV-2),y que probablemente sea cada vez m谩s frecuente. No s贸lo sobrevienen enfermedades: degradar ecosistemas implica tambi茅n, tener sistemas menos resilientes a fen贸menos naturales, como sequ铆as e inundaciones, cada vez m谩s reiterativas y, como consecuencia, el aumento de refugiados clim谩ticos, de personas y comunidades enteras que pierden todo. Por otro lado, la degradaci贸n de ecosistemas tambi茅n supone un gran problema a la hora de producir alimentos o de garantizar agua potable a las personas. En definitiva, la destrucci贸n de los mismos implica que cada vez sea m谩s dif铆cil garantizar derechos b谩sicos como agua, alimentos y vivienda, entre otros.

驴Se pueden restaurar nuestros ecosistemas devastados? Es posible, todo depende del da帽o, del tipo de ecosistema, de las causas y principalmente de las pol铆ticas que se apliquen para ello, pero tan importante como intentar reconstruir ecosistemas, es dejar de deteriorarlos. Es necesario, tambi茅n, hablar de socio-ecosistemas y abordarlos desde un enfoque hol铆stico, que no solo pondere los fen贸menos biol贸gicos sino tambi茅n que respete las cosmovisiones de los pueblos que los habitan y el valor cultural de ellos.

En Argentina, contamos con algunas experiencias donde, a trav茅s de programas de restauraci贸n y conservaci贸n ecol贸gica de ecosistemas y biodiversidad, se han podido (o se est谩 pudiendo) restablecer las din谩micas naturales propias de cada lugar, la reinserci贸n de especies nativas y la protecci贸n de 谩reas de gran valor bio-socio-cultural. Sin embargo, a煤n falta much铆simo por hacer. Falta que la reconstrucci贸n ecol贸gica sea un tema en la agenda p煤blica y legislativa, falta visibilizaci贸n, concientizaci贸n y debate, mucho debate entre los principales actores involucrados: las comunidades que habitan cada lugar, la comunidad cient铆fica, la clase dirigente, los sectores privados, etc. No podemos pensar en la restauraci贸n ecol贸gica y la conservaci贸n escindiendola del contexto social. Es necesario que podamos generar los espacios para discutir qu茅 queremos conservar, c贸mo, de qu茅 manera y mediante qu茅 o cu谩les proyectos.

Nos encontramos en medio de una crisis clim谩tica, ecol贸gica, sanitaria, social y econ贸mica que nos exige tomar medidas que cambien radicalmente la forma de vincularnos con el ambiente. Es inviable pensar en reconstruir nuestros ecosistemas si no detenemos y desterramos las causas que los destruyen. Esto mismo insta a pensar y poner en marcha una transici贸n hacia un modelo de producci贸n y consumo m谩s justo, que atienda las necesidades de las mayor铆as, que pondere la salud de nuestro pueblo y nuestros ecosistemas, a la agroecolog铆a, el desarrollo de las econom铆as regionales, el cambio de nuestra matriz energ茅tica y que tenga como eje central el ordenamiento del territorio, que planifique y organice y que sea para todxs, que atienda las necesidades de las grandes ciudades y tambi茅n la de los miles de pueblos que habitan olvidados en nuestro vasto territorio. Necesitamos una respuesta que se construya federalmente.

Por otro lado, nuestro pa铆s cuenta con un amplio n煤mero de leyes que protegen al ambiente pero a煤n queda mucho que regular. En este sentido, hay leyes que se vienen postergando desde hace d茅cadas y a otras no se les da el espacio para ser discutidas. No podemos pensar en reconstrucci贸n ecol贸gica sin un marco legal que lo ampare.

La Ley de Humedales es una deuda pendiente. Mientras el humo de los incendios siguen invadiendo las ciudades y el fuego pulveriza estos ecosistemas, la ley se encuentra cajoneada por la comisi贸n de Agricultura y Ganader铆a que se reh煤sa a tratarla. La necesidad de esta ley es real. Ya hemos perdido m谩s del 35% de los humedales del planeta y el n煤mero que se mantiene en aumento. La situaci贸n de los humedales y de las comunidades que los habitan es desastrosa. La falta de planificaci贸n en la urbanizaci贸n y la pampeanizaci贸n de los mismos altera las din谩micas propias del suelo, que se plasma en inundaciones y en p茅rdida de biodiversidad. La resistencia a esta ley no es nueva, en los 煤ltimos diez a帽os se han presentado m谩s de ocho proyectos de ley que terminaron perdiendo estado parlamentario. Un destino que parece querer volver a repetirse nuevamente.

Adem谩s de la Ley de Humedales, hay otras leyes ya presentadas esperando el debate legislativo, tal asi es la Ley de Delitos Ambientales que propone tipificar como delito en el C贸digo Penal cualquier atentado a la integridad del ambiente. Hay varios proyectos presentados para esta ley en la C谩mara de Diputados y Senadores y que fueron girados a las distintas comisiones donde se espera sean tratados. Otros proyectos que se encuentran casi en la misma situaci贸n son los proyecto de Ley de Agroecolog铆a, de Pl谩sticos de un solo uso, de 脕reas protegidas y de Diversidad biol贸gica. Todos ellos presentados en la C谩mara de Senadores y girados a sus respectivas comisiones pero aun sin tratamiento.

A pesar de todo, hoy tenemos la alegr铆a de celebrar que la Ley de Educaci贸n Ambiental ya fue sancionada y promulgada y la Ley de Etiquetado Frontal de los Alimentos va por buen camino. Sin embargo es necesario avanzar con el tratamiento del resto de los proyectos y no solo conformarnos con la sanci贸n de nuevas leyes, tambi茅n abogar por que las mismas se reglamenten y se cumplan para que hablar de restauraci贸n ecol贸gica trascienda lo discursivo y se empiece a convertir en una realidad.





Fuente: Anred.org