February 23, 2021
De parte de La Haine
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Han transcurrido seis d茅cadas desde que la Biblioteca Nacional acogi贸 las decisivas jornadas de di谩logo de Fidel con los intelectuales cubanos

El paso del tiempo ha ido borrando de mis recuerdos muchos detalles anecd贸ticos, pero conservo viva la memoria de la atm贸sfera epocal.

Tras el derrocamiento de la tiran铆a de Batista, la Revoluci贸n iniciaba la construcci贸n de un proyecto de justicia social y de rescate de la siempre postergada emancipaci贸n nacional. La reciente victoria de Playa Gir贸n ratificaba ese prop贸sito liberador. De esa manera se defin铆a una plataforma program谩tica que se convertir铆a en punto de convergencia para amplios sectores de la sociedad, as铆 como para escritores y artistas adscritos a una pluralidad de tendencias est茅ticas e ideol贸gicas.

Algunos 鈥攎uy pocos鈥 proced铆an de las filas del primer partido de los comunistas cubanos. Otros hab铆an colaborado con el Movimiento 26 de julio y se situaban en el amplio espectro de un pensamiento de izquierda, muy marcado por una perspectiva latinoamericanista y antineocolonial. Algunos profesaban un credo materialista y librepensador. Otros se inclinaban a un ideario trascendentalista de raigambre cat贸lica. Por encima de las divergencias se impon铆a la voluntad de hacer un pa铆s.

En su naturaleza m谩s profunda el arte constituye una v铆a espec铆fica de conocimiento de la realidad, revelaci贸n de zonas ocultas tras las apariencias. De ah铆 la necesidad de preservar el espacio de la experimentaci贸n. Ese esp铆ritu anticonformista e indagador se aven铆a al car谩cter de una Revoluci贸n ajena a dogmas y afincada en su dise帽o al examen de las realidades concretas de un pa铆s que se planteaba el desaf铆o de alcanzar el socialismo, venciendo el subdesarrollo y el legado colonial.

La singularidad del prop贸sito conduc铆a a descartar la copia mec谩nica de modelos prestablecidos. En el terreno de la creaci贸n art铆stica, la Europa socialista hab铆a establecido las normativas est茅ticas del llamado 芦realismo socialista禄, convirtiendo en raz贸n de Estado la propuesta aprobada por el congreso de escritores celebrado en Mosc煤 en 1934. Traspasada la mitad del siglo XX, eran obvias las consecuencias negativas de esa decisi贸n. Tambi茅n en este terreno Cuba ten铆a que definir su propio camino, lo que se fue haciendo sobre la marcha, no exenta de acalorados debates.

Con su enorme poder de concentraci贸n y su capacidad de escucha, Fidel sigui贸 el curso de las controversias y atendi贸 la diversidad de criterios acerca de temas del arte, el pensamiento y la historia. En sus Palabras a los intelectuales pueden advertirse respuestas impl铆citas a muchos de ellos. Pero lo esencial de un discurso tantas veces mal citado trasciende lo circunstancial. Desde un punto de vista conceptual expresa una noci贸n de la cultura estrechamente imbricada con el indispensable y emergente desarrollo de la educaci贸n.

El auspicio de la creaci贸n art铆stica debe complementarse con una acci贸n liberadora sustentada en la conquista mayoritaria de las posibilidades de apropiarse creativamente de los bienes del esp铆ritu. La formaci贸n de un ciudadano consciente, due帽o del m谩s amplio saber, constituye el cimiento indispensable para la edificaci贸n de una sociedad renovada. A帽os m谩s tarde, la continuidad de esa visi贸n se manifest贸 en el impulso a la universalizaci贸n de la ense帽anza superior. Desde esa perspectiva, el aprendizaje rebasa lo utilitario para convertirse en puntal del pleno desarrollo humano, irrenunciable a煤n en las condiciones m谩s dif铆ciles.

En los a帽os 90 el mundo asist铆a al derrumbe del socialismo europeo, al desconcierto de los movimientos de izquierda y a una agresiva reconfiguraci贸n del pensamiento de la derecha, con formulaciones tales como el proclamado fin de la historia y el choque de civilizaciones.

Los cubanos padecimos una vertiginosa ca铆da del Producto Interno Bruto, sufrimos la pesadilla de los prolongados apagones, as铆 como la par谩lisis de la producci贸n editorial y de la realizaci贸n cinematogr谩fica, que produjeron fuerte impacto en el sector art铆stico.

En tan dif铆ciles circunstancias prevaleci贸 el empe帽o com煤n por salvar la naci贸n. A trav茅s de la Uneac, el di谩logo con Fidel se sistematiz贸 en los congresos que entonces se celebraron y en las reuniones regulares de los consejos nacionales. Ante los desaf铆os del momento, no primaron reclamaciones gremiales. Para muchos era m谩s perentorio abrir la agenda al an谩lisis de los problemas que afectaban a la sociedad en aquellas circunstancias, cuando se manifestaban los rebrotes de actitudes racistas mientras muchos j贸venes se distanciaban del estudio y el trabajo.

脕mbito primordial de la cultura, espacio de convivencia y cohesi贸n social, la ciudad fue objeto de atenci贸n sistem谩tica. La mano de Eusebio Leal estaba salvaguardando el casco hist贸rico de la capital. Pero los valores primordiales de La Habana se extend铆an mucho m谩s all谩 de los l铆mites de la zona colonial. Constitu铆an el resultado de la obra de generaciones sucesivas, incluidos notables logros correspondientes a la etapa revolucionaria.

A los efectos del paso del tiempo y del acelerado crecimiento demogr谩fico se a帽ad铆an intervenciones constructivas que agred铆an el perfil urbano de algunos barrios. El reclamo de los artistas detuvo proyectos que hubieran podido afectar el hermoso trazado de la Avenida Paseo, en el Vedado. Con total desinter茅s, los arquitectos se dispusieron a colaborar en la actualizaci贸n de las regulaciones urbanas de la capital.

En un contexto de suma precariedad, el intercambio de ideas afianzaba el compromiso de todos en la edificaci贸n de un pa铆s.

Juventud Rebelde




Fuente: Lahaine.org