May 5, 2022
De parte de CGT Fesi Bac
246 puntos de vista

Como amantes del cine que somos, creemos que se debe de hacer una crítica a la película en que se ha convertido Caixabank, la Meca del sector financiero, en los últimos meses. Película de género inclasificable porque lo que para la dirección ha sido un exitoso drama cómico al estilo de El Lobo de Wall Street,  para los compañeros y los clientes ha sido algo más parecido a la Pasión de Cristo de Mel Gibson.

Para empezar, la empresa sufrió hace poco, el enésimo golpe a su imagen con la nueva imputación de la entidad en temas tan turbios que parecen más propios de Ray Liotta en Uno de los Nuestros. Métodos además, que parecen haber calado en algunas estructuras de la empresa y que han convertido ciertas Territoriales en el Berlín Oriental de 1983 que veíamos en La Vida de los Otros; cuando no  han hecho directamente del día a día una encarnizada lucha en un ambiente terriblemente hostil en el que te tienes que jugar la salud para poder seguir vivo, como en Saw.

El problema es que después de un invierno más angustioso que en El Resplandor, la plantilla  muestra claros síntomas de hartazgo, ya cansada, de ser siempre la primera víctima inocente, como las jóvenes exuberantes en las películas de miedo, de los errores cometidos por unos supuestos líderes, que en realidad solo los quieren para salvarse, mientras les exprimen hasta la última gota de sangre, como en el Drácula de Bram Stoker o como tu director territorial.

Pero mucho nos tememos que como en Los fantasmas Atacan al Jefe, será el fantasma del futuro el más siniestro y sádico de todos, y vendrá a mostrarnos una entidad en la que cada uno deberá arreglárselas como pueda para sobrevivir, como en Battle Royale o Mad Max,  y así poder ascender, descender o mantenerse para poder seguir comiendo, como en El Hoyo, en función de los azarosos designios de tu DAN. La arbitrariedad como amenaza, como en Ciudad de Dios.

Es necesario que Caixabank cambie el guión y a los guionistas si no quiere dirigirse a un futuro que hoy por hoy pinta más oscuro que el último Batman. La actual política de RRHH de dejar “olor a napalm” en las oficinas  tiene a los compañeros como a Marlon Brando en Apocalypse Now. La política comercial parece conducida por Paul Walker en Fast & Furious, y parece que se dirige al mismo final por los mismos motivos, querer correr demasiado. Lo que parecía una fiesta en realidad se hunde, como en…

La reciente  fusión prometía Oscars y sin embargo se ha coronado como la ganadora definitiva de los premios Razzie. Nos prometieron que esto sería como en Avatar y que viviríamos felices en Pandora,  pero esto cada vez se parece más a Lo Imposible. La realidad les ha pasado por encima. El problema es que sus errores en la dirección siempre los sufrimos y los pagamos los mismos, los extras de su película… los trabajadores.

La lucha es el único camino, que no te cuenten más películas.

¡Corten!




Fuente: Fesibac.org