May 20, 2021
De parte de Lobo Suelto
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El investigador y escritor Diego Sztulwark habl贸 con AGENCIA PACO URONDO sobre la situaci贸n pol铆tico y social latinoamercana. 芦La utop铆a reaccionaria de un neoliberalismo sin resistencias, vencedor, ha quedado cuestionada禄, asegur贸. 

AGENCIA PACO URONDO: A prop贸sito de la crisis que azota a Latinoam茅rica (con tintes, claro, m谩s dram谩ticos en algunos lugares que en otros), usted comparti贸 una foto en la que una manifestante exige la lectura urgente de Deleuze. 驴Qu茅 le lleva a pensar que es un momento para retomar al fil贸sofo franc茅s?

Diego Sztulwark: En uno de los grupos de estudio que coordino circul贸 una imagen aparentemente proveniente de Colombia, en la que se ve铆a a una mujer sosteniendo un cartel escrito a mano con un texto que dec铆a 鈥淓xplicar Deleuze ahora mismo鈥. M谩s all谩 de la sonrisa que me provoca la imagen, porque pone a luchadores callejeros en la misma situaci贸n en la que nos encontramos lectores de Deleuze (todos pedimos las mismas explicaciones!), se impone la pregunta: 驴C贸mo se hab铆a colado un apellido c茅lebre del discurso filos贸fico franc茅s en una intensa lucha callejera sudamericana? 

Lo m谩s curioso -para mi lo m谩s sugerente- es que fue el discurso de la derecha -lo que llamar铆amos la derecha 鈥渆xtrema鈥- la que lo introdujo, cuando el ex presidente y l铆der del bloque reaccionario colombiano, Alvaro Uribe, emiti贸 un tweet haciendo referencia a la 鈥渞evoluci贸n molecular disipada鈥, una supuesta estrategia de poder basada en la insurrecci贸n sin centro, atribuida al compa帽ero de Deleuze, F茅lix Guattari. De inmediato en las redes y en la prensa se nos inform贸 que la expresi贸n proven铆a de un ide贸logo de la represi贸n de la derecha chilena llamado Alexis L贸pez Tapia. El asunto, desde ya, abre al menos a dos tipos de reflexiones. La primera consiste en corregir los errores de L贸pez y Uribe, tarea asumida por un fil贸sofo pr贸ximo a Guattari, Franco Berardi, Bifo,  preciso: 芦La revoluci贸n molecular no tiene absolutamente nada que ver con una t谩ctica de combate鈥. M谩s a煤n: 鈥淐uando se habla de revoluci贸n molecular, se habla, de hecho, de un proceso que no puede estar dirigido ni programado, ya que no es un efecto de la voluntad racional, sino justamente una expresi贸n del Inconsciente, del deseo que no tiene nada que ver con las formas pol铆ticas establecidas ni con la astucia de alg煤n marxista oculto en alg煤n sitio en el bosque. Muy por el contrario, la revoluci贸n molecular es un borbot贸n del inconsciente social que puede ascender cuando la voluntad organizada de la pol铆tica pierde su poder, cuando el deseo irrumpe en el dominio del orden represivo鈥.

 La segunda l铆nea de reflexi贸n pasa ya no por corregir a estos voceros de la reacci贸n, sino m谩s bien por leer en ellos un tipo de pensamiento del presente. El modo en que ellos leen a Guattari, a las rebeliones, tiene un valor en s铆 mismo. Constituye, quiz谩s una prueba m谩s de un tipo de 鈥渁nticipaci贸n paranoica鈥, propia del delirio propietario o supremacista, expresi贸n de una crisis que recorre el mundo (y que la pandemia agudiza) y a la vez una racionalizaci贸n de la represi贸n y la guerra como camino para ellos necesario. Ah铆 surge una segunda 鈥渆xplicaci贸n鈥 de Deleuze. Me refiero a las p谩ginas de su libro Mil mesetas en las que se refieren a un tipo de conocimiento extremo, al que llaman 鈥減resentimiento鈥. Es un modo de conocimiento que se activa ante posibles virtuales indeseados, un saber de la aproximaci贸n al l铆mite. Se trata de un saber-acci贸n. Se conjura lo que se presiente. En este sentido, quiz谩s las derecha reaccionarias son las que con m谩s intensidad presienten la crisis, entreven el l铆mite y procuran la guerra para evitarlo. No es casualidad que estos discursos ultra represivos, que leen a su modo los avances de las filosof铆as m谩s libertarias provengan 隆justamente de Chile y Colombia! (y resuenen tan bien con las im谩genes que vemos estos d铆as en la franja de Gaza). Son las 茅lites de esos pa铆ses las que prefiguran negativamente la actividad que quiz谩s preparan los movimientos populares. Pero lo que para los movimientos es una construcci贸n trabajosa y no lineal, las 茅lites las ven como una inminente y directa. Se trata de un delirio hist贸rico de aseguramiento y de anticipaci贸n.

 APU: En ese sentido, en alg煤n momento usted cont贸 que una sugerencia de Matellanes lo marc贸 a fuego. 鈥淣o cometas la imprudencia de leer a Deleuze antes que a Spinoza鈥. 驴Por qu茅 le signific贸 tan determinante? 驴Qu茅 hay en Spinoza que, cree, debemos atender?

D.S: Marcelo Matellanes fue un importante profesor en la carrera de ciencia pol铆tica, de la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA. Tuve la suerte de ser su alumno. Alguna vez cont茅 que me previno de leer a Spinoza a trav茅s de Deleuze. El talento filos贸fico de Deleuze es tan enorme -me dijo-, la impregnaci贸n de sus interpretaciones es tan poderosa, que ya no podr谩s acceder al original. Y creo que es cierto. 

Muchos a帽os despu茅s, encontr茅 una advertencia similar, pero hecha en otro tono y sin tanto afecto por Deleuze, en un libro exquisito del poeta y admirable ensayista que fue Henri Meschonnic. En su libro Spinoza poema de pensamiento, Meschonnic insiste en el siguiente punto: Deleuze capta la inmanencia como concepto, y la explica como un profesor de filosof铆a, mientras en Spinoza se trata de una experiencia radical del lenguaje. La correcci贸n que Meschonnic hace al Deleuze que lee a Spinoza es la siguiente: no alcanza con ense帽ar que en 脡tica Spinoza escribe que 鈥渘o se sabe lo que un cuerpo puede鈥. Hace falta penetrar en Spinoza al punto de leer en 脡tica, que lo que no se sabe nunca es lo que puede un cuerpo 鈥渆n el lenguaje鈥. No tomo estos comentarios como cr铆ticas a la filosof铆a de Deleuze, sino s贸lo como indicaciones importantes para la lectura. Dada la potencia del fil贸sofo, conviene leerlo en el modo de una confrontaci贸n, una larga lucha cuerpo a cuerpo con 茅l. 

Una batalla que consiste en dejarse impregnar por 茅l y al mismo tiempo no sucumbir a su lenguaje. En este punto siempre recuerdo la insistencia -profundamente 茅tica y pol铆tica- de Le贸n Rozitchner en crear un lenguaje propio. No se trata exclusivamente de un saludable consejo anticolonial. Es m谩s que eso. Es sobre todo una indicaci贸n que tiende a restituir lo subjetivo como lugar y fuente del sentido.

 APU: 驴Cu谩l considera que es el rol que debe ejercer el pensador o la pensadora en tiempos tan convulsos como estos? 驴De qu茅 manera opera, en el an谩lisis, la distancia nula con los acontecimientos? 驴Hay margen para el pensamiento ante tal urgencia?

 D.S: Como carezco de autoridad para decir nada de lo que deben hacer o creer las personas, me limito a repetir a personas que s铆 dijeron cosas importantes. Volviendo a la indicaci贸n de Rozitchner: al hacer de cada quien una fuente de elaboraci贸n de las verdades hist贸ricas, las personas, grupos y comunidades quedan de nuevo incluidas en la lucha de clases. Eso, lo primero. Pero lo segundo es que, por eso mismo, nada m谩s nocivo que la creencia pseudocient铆fica seg煤n la cual la distancia respecto de los acontecimientos es necesariamente beneficiosa. Recuerdo haber le铆do en Ricardo Piglia la idea de que la experiencia es el tejido de sentido que somos capaces de crear ante un acontecimiento. M谩s que distancia, entonces, se tratar铆a de buscar una intimidad. Una intimidad en lo que ocurre y el lenguaje con el que pensamos eso que ocurre. 

En la medida en que los acontecimientos exigen ser pensados, encuentro un valor para una filosof铆a quiz谩s no profesional -la 煤nica que puede servirme, dado que no soy fil贸sofo-. En otras palabras, el valor pol铆tico de la filosof铆a viene dado por las intersecciones que puede trazar con determinadas pr谩cticas o realidades. Esta idea del valor 鈥渋nterseccional鈥 de los conceptos proviene del propio Deleuze. Y pienso que tenemos un entrenamiento muy valioso en esto de pensar en contacto con los acontecimientos. Pensar el horror de la dictadura, la violencia del neoliberalismo. Ahora toca pensar pandemia. La potencia del pensamiento se mide con realidades de enorme peso, que nos exigen cierta inmediatez, sin tregua. Si es cierto, como dice insistentemente Deleuze, que la funci贸n de la filosof铆a es combatir la estupidez (la ajena y propia), en la 茅poca de las redes esa funci贸n 隆se ve ultra ratificada! 驴Ser谩 cierto, que para lograrlo, basta con dedicarse a la actividad de crear conceptos? Deleuze dec铆a al respecto algo que evidentemente tiene una importancia fenomenal: crear conceptos a la altura de los gritos, de los gritos que anuncian necesidades urgentes. La filosof铆a as铆 entendida, se valida en el cruce con la vida pol铆tica, con los males parecidos, con las pr谩cticas en las que estamos metidos.

 APU: Con la inminente vuelta de Lula en Brasil pareciera que la derecha empieza a perder terreno en la arena pol铆tica. 驴C贸mo ve el panorama latinoamericano a futuro?

 D.S: La importancia de Brasil en la regi贸n es ostensible. Pero permitime ampliar la mirada y decir: elecciones en Per煤. Colombia hoy, la calle. 隆La constituyente en Chile, estos d铆as! Son s贸lo ejemplos actuales.驴Ejemplos de qu茅? Ante todo, de la enorme dificultad de las 茅lites para dominar el proceso pol铆tico en la regi贸n. La utop铆a reaccionaria de un neoliberalismo sin resistencias, vencedor, ha quedado cuestionada. Que en Brasil caiga Bolsonaro ser铆a un maravilloso respiro. Ese ser铆a, estimo, el sentido de una eventual victoria de Lula. Pero el dato duradero y central que arroja este momento, me parece, sigue siendo la imposibilidad -desesperante para las 茅lites- de estabilizar y pacificar la dominaci贸n. Central, digo, porque sobre esta inestabilidad, sobre esto que los discursos del orden llaman 鈥渃risis鈥, maduran las premisas de posibilidades de acci贸n colectivas diferentes. En este sentido, es imposible no sentirse feliz estos d铆as mirando al otro lado de la cordillera.

 APU: Por otro lado, uno de los ejes de su obra constante refiere a la depresi贸n y la ansiedad como principales armas de los sectores m谩s recalcitrantes del sistema. 驴Entiende que si se le da un vuelco al s铆ntoma, al malestar, surge una posibilidad de emancipaci贸n?

D.S: No s茅 bien qu茅 palabras son las adecuadas para diagnosticar el delirio -supremacista, anti vacuna, 鈥渓ibertario鈥, fascistoide- de los propietarios, esta tentativa de movilizaci贸n reaccionaria que algunos ensayistas actuales vinculan con una suerte de capacidad de apropiarse del prestigio, anta帽o de izquierda, la rebeld铆a. Un poco todo lo que se desprende de la pel铆cula el Joker, no? A mi me parece que las movilizaciones de las derechas, que en Argentina no son masivas, a煤n cuando se presentan como transgresoras, van en el sentido de n铆tido de asegurar una posici贸n de supremac铆a de clase, racista, 茅tnica, sexista que sienten cuestionada. 

Otra cosa, en cambio, es la situaci贸n de lo que podr铆amos llamar nuestros malestares, provenientes de un sentimiento opuesto al de la supremac铆a. Como ha escrito el fil贸sofo catal谩n Santiago L贸pez Petit: son malestares de quienes no cabemos en el orden social neoliberal, que triunfa incluso cuando el macrismo pierde las elecciones.  Ese malestar de no poder, no caber o no querer cuajar en los dispositivos subjetivadores de mercado, a煤n si no encontramos alternativas inmediatas, es el humus fundamental de -隆esperemos!- nuevas politizaciones.

APU: Deleuze propone esto del 芦pensamiento privado禄, la idea de que un maestro deber铆a pagar para tener derecho a dar clases. Ahora bien, qu茅 contraste con esta realidad, tan copada por discursos pedag贸gicos, adocenados, de una verticalidad rid铆cula, 驴no?

 D.S: Gilles Deleuze es un fil贸sofo l煤dico y riguroso, que no paraba de hacer distinciones y clasificaciones de todo tipo. Una de ellas, es cierto, es la que distingu铆a al profesor 鈥減煤blico鈥, que hace un discurso sobre c贸mo deber铆an ser las cosas -es especialmente af铆n a la pol铆tica convencional, un racionalizador al servicio del Estado. Sus ejemplos: Goethe, Kant, Hegel. A estos opon铆a una actividad reflexiva sustra铆da de toda influencia del poder soberano sobre la vida. Su ejemplo predilecto, sabemos, fue Spinoza. Pero 鈥減煤blico鈥 y 鈥減rivado鈥 son palabras que habr铆a que traducir de otro modo, porque en nuestro lenguaje quieren decir otra cosa (p煤blico ser铆a lo com煤n, y privado ser铆a de mercado).

Lo que me resulta apasionante de esta distinci贸n, es la imagen de pensamiento que Deleuze ofrece.  Adem谩s de tomar partido en los grandes temas (izquierda contra derecha; materialismo contra idealismo; feminismo contra patriarcado; etc), el pensador/la pensadora trabaja sobre la base de un insconsciente filos贸fico a descubrir, un yacimiento de im谩genes problem谩ticas y ling眉铆sticas propias. Entiendo que el profesorado no estatal es el m谩s radical en las tomas de partido, pero al mismo tiempo, el m谩s libre en relaci贸n al inconsciente propio, y al inconsciente de su comunidad.

Esa doble posici贸n quiz谩s nos permita, en grados relativos, aproximarnos a un tipo de verdad diferente a la que se nos explica diariamente, no s贸lo desde el gobierno, que ser铆a lo de menos. Es lo que nos dec铆a Toni Negri en una reciente entrevista respecto de Deleuze: su 鈥渆nunciaci贸n del deseo es m谩s una invitaci贸n a la fuga, a la deserci贸n鈥 o incluso una afirmaci贸n del silencio, pero de un silencio capaz de 鈥渧encer a la comunicaci贸n dominante鈥. Pensemos -de nuevo- en Chile, hasta hace nada, fortaleza y vanguardia del neoliberalismo. El escritor Federico Galende, que vive all铆 hace d茅cadas, acaba de escribir lo siguiente: 鈥淓ste pueblo, en particular, sufri贸 mucho, sufri贸 enormemente, lo suiciente -dir铆a Nietzsche- como para terminar siendo hoy un conjunto tan bello e inesperado鈥 y agrega algo en lo que todos deber铆amos pensar: lo de Chile es 鈥渦n mensaje para la lucha de los palestinos pobres, hoy salvajemente apaleados, y para todas y todos lo que siguen so帽ando con no tener que atravesar por pedregosas articulaciones a la hora de cambiar las cosas鈥. Creo que estas cosas son las que se nos hacen presentes cuando intentamos explicar Deleuze ahora.




Fuente: Lobosuelto.com