July 22, 2022
De parte de SAS Madrid
180 puntos de vista

Si un bebé nace en Madrid, su familia tendrá que pagar más de 300 euros por la vacuna contra el meningococo B. Si nace en Andalucía, cero euros. Las desigualdades entre las Comunidades Autónomas a la hora de financiar las vacunas recomendadas por la Asociación Española de Pediatría (AEP) crean inequidades territoriales que los y las profesionales advierten como “injustificables” desde el punto de vista científico, solo amparadas en criterios económicos.

Evelyn —nombre ficticio— acaba de tener un bebé prematuro. Hace tres días que abandonó la unidad de neonatos y hoy tiene su primera consulta en el centro de salud. La enfermera le explica qué vacunas ha de poner al pequeño. Una de ellas, contra el rotavirus, no entra dentro de las financiadas por la administración pero, como es prematuro, la enfermera insiste en que es importante ponerla. El precio supera los 90 euros por dosis y, al ser dos, supone un desembolso de más de 180 euros. Evelyn sale de la consulta angustiada. No puede pagar esa vacuna.

Como el recién nacido de Evelyn, los bebés prematuros que nacen en la Comunidad de Madrid no tienen acceso a estas dosis de manera gratuita. No pasa así en otras comunidades. El Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud (CISNS), organismo que se encarga de diseñar el calendario vacunal a través de la Ponencia de Programas y Registro de Vacunaciones, incluye esta inyección para prematuros entre sus recomendaciones. “El rotavirus es la causa principal de diarrea en los primeros años de vida y los prematuros son especialmente vulnerables a esta infección, con cuadros potencialmente más graves que los lactantes a término”, especifica en un documento de noviembre de 2019.

La vacunación de rotavirus en lactantes es uno de los ejemplos de las desiguales estrategias que se suceden en todo el Estado. Desde el Ministerio de Sanidad explican a El Salto que, pese que llevan desde 2012 trabajando con todas las autonomías para armonizar los calendarios, los acuerdos del CISNS no son vinculantes. “Lo deseable es que los acuerdos alcanzados en el CISNS sean respetados, pero la competencia para la implantación de un acuerdo corresponde a la Comunidad Autónoma y la Administración General del Estado no tiene competencia para exigirla”, explican fuentes del ministerio. “No obstante —añaden— desde el Ministerio de Sanidad junto con las Comunidades Autónomas seguiremos trabajando en la homogeneización del calendario de vacunación. En estos momentos se han convocado varios grupos de trabajo para evaluar los programas de vacunación del Virus del Papiloma Humano (VPH), gripe y enfermedad meningocócica invasiva (meningitis), entre otros”, adelantan.

Contra la meningitis

Cuando Evelyn vuelve a la siguiente revisión, la enfermera le recomienda más vacunas extra. Esta vez le habla de cuatro dosis contra el meningococo B, que se administran a los dos, cuatro y 12 meses, y una de la vacuna tetravalente, contra los meningococos A,C,W e Y, que deberá poner al año. Ambas luchan contra la meningitis, una enfermedad con poca prevalencia en España —cada año se diagnostican unos 1.000 casos— pero con un alto porcentaje de mortalidad, del 10%. Además, deja secuelas en un 20% de los casos. Cada dosis de la primera son 106 euros. La segunda son ‘solo’ 54. Evelyn vuelve a salir de la consulta angustiada. No puede asumir estos gastos. Si el bebé de Evelyn hubiera nacido en Andalucía, Canarias, Castilla y León o Cataluña, tendría la vacuna contra el meningococo B gratis. Andalucía, Castilla y León, Murcia y Melilla también suministran gratis la tetravalente en bebés. Pero la realidad es que Evelyn ha parido en Madrid, donde nada de esto se encuentra reflejado en el calendario de vacunas financiadas.

¿Por qué sucede esto? José Gómez Rial es inmunólogo y forma parte de GENVIP, un grupo de investigación en pediatría dedicado a desarrollar ensayos clínicos sobre vacunas en el Hospital Universitario de Santiago de Compostela. Explica que las recomendaciones de cada vacuna parten inicialmente del comité asesor de vacunas de la Asociación Española de Pediatría (AEP) y las administraciones van incorporando estas recomendaciones con un decalaje.

“El comité asesor de vacunas de la AEP establece cada año el calendario de vacunación recomendado en nuestro país. Este calendario de recomendaciones es consensuado por un comité de expertos científicos que tiene en cuenta la carga de la enfermedad y las vacunas disponibles, y establece la pauta de vacunación recomendada. Este es el calendario de vacunación científico, que es un calendario de máximos al que nuestro país debería aspirar”, relata. A raíz de esas recomendaciones, el CISNS emite un calendario a nivel nacional que suele tardar en incorporar las novedades. Y, luego, cada comunidad lo acata o no porque son soberanas. “Nos encontramos con calendarios diferentes en cada Comunidad Autónoma. Este es un calendario de vacunas financiadas que es diferente de las recomendadas. Es importante diferenciar este tema, todo lo financiado está recomendado pero no todo lo recomendado está financiado. Habitualmente hay un decalaje en el tiempo entre la recomendación científica y la financiación, esto es, todas las vacunas que recomendamos terminan entrando tarde o temprano en el calendario de vacunas financiadas, lo que indica que es un problema de presupuesto, no de indicación de la vacuna”, recalca Rial.

“Llevamos varios años pidiendo un calendario de máximos único y consensuado entre las sociedades científicas y la administración sanitaria. La situación actual lo único que genera es desconfianza hacia las vacunas ya que la gente considera que si no está financiada no debe ser importante, y esto es un tremendo error”, añade.

Ángel Hernández Merino, miembro del Comité Asesor de Vacunas de la Asociación Española de Pediatría (AEP), habla de desigualdades importantes entre comunidades que son malas ya que hay ventajas o desventajas para algunos niños y niñas en función de dónde nacen. Y señala dos problemas: “Lo primero, el trabajo del ministerio y de la ponencia de vacunas es lento, farragoso y poco transparente. Tardan años en tomar decisiones para incluir las vacunas que recomendamos. Y, lo segundo, cada Comunidad Autónoma actúa como quiere sin dar explicaciones. En algún momento toman decisiones de separarse del consenso del calendario único que deberían de poner en marcha con eficacia y agilidad”.

Hernández destaca dos aspectos que no se cumplen de manera homogénea aunque sí lo recomienda el ministerio: la vacunación del rotavirus en los lactantes nacidos de forma prematura, “con un seguimiento muy desigual, inestable y deficiente” a lo largo del país, y la vacunación de la meningitis tetravalente a los 12 años que sí entró en las recomendaciones del ministerio en 2019 con un “rescate” de los menores de edad no vacunados hasta los 18 años. “La de los 12 años sí que la han puesto en marcha pero el rescate va lento y muy desigual. Hay comunidades que van retrasadas en este objetivo”, destaca Hernández.

Todo esto con respecto al calendario único establecido como mínimos por parte del ministerio. Por encima de este calendario mínimo hay diferencias notables entre comunidades. “A los pediatras nos gustaría que la meningitis B estuviera incluida a los dos o tres meses de edad en todos los lactantes. Esta es la más importante porque es la que más casos ocasiona con una alta mortalidad y deja secuelas graves definitivas. Es una vacuna buena, eficaz, cuya efectividad ha sido avalada por un estudio del consejo interterritorial cuyos resultados se mostraron hace un año. Están tardando”, sentencia Hernández, mientras añade como necesarias la del rotavirus en lactantes, más allá de que sean prematuros o no, la de la meningitis tetravalente a los 12 meses de edad y la vacuna del VPH en los varones, en la adolescencia precoz, a los 10-11 años.

“Son vacunas que cuestan un dinero importante. Si estuvieran contempladas en el calendario su coste sería menor, el sistema sanitario conseguiría precios más favorables de los que las familias pagan. Además, el sistema sanitario podría subvencionar una parte como con todos los demás medicamentos. Esto lo venimos solicitando desde hace años”, añade.

Lo cierto es que las farmacéuticas no dejan de hacer caja con estas recomendaciones y las familias tienen que desembolsar el dinero necesario para acceder a estas dosis. Así, la vacuna contra el meningococo B, comercializada con el nombre de Bexsero y elaborada por el laboratorio británico GSK, encabezó el ranking de los medicamentos de marca más vendidos en España en 2017, según el informe de la consultora Iqvia. Sus ventas despegaron en 2016, cuando esta vacuna, lanzada en 2015, pasó a estar disponible en las farmacias. Antes de esto, solo se administraba en hospitales. Hablamos de una vacuna con un precio de 106 euros y con una pauta de tres dosis; esto es, más de 300 euros por bebé. Como consecuencia de esto, España se convirtió en uno de los principales mercados de GSK. Si la farmacéutica obtuvo en 2017 unos ingresos en todo el mundo por esta vacuna de 645 millones de euros, hasta el 22% de esa cantidad —unos 147 millones— los obtuvo solamente en nuestro país, según los datos de eleconomista.es.

Inequidades en la consulta

“No hay ningún motivo epidemiológico para que en unas comunidades se haga y en otras no. No hay razón científica para estas diferencias y sí que hay una razón lógica para que en todas se haga lo mismo: equidad y normalización de un calendario en un país en el que la gente se mueve de un territorio para otro y cambia de residencia”. Dora Bejarano es pediatra en un centro de salud de Madrid. Si bien es cierto que reconoce que se ha mejorado mucho en cuanto a homogeneidad de calendarios porque antes, asegura, era un “reino de taifas” en el que cada comunidad “vacunaba de lo que quería a la edad que decidía”, siguen existiendo diferencias.

Así las cosas, Bejarano explica que entre profesionales se debate sobre informar o no a los pacientes acerca de las vacunas recomendadas por la AEP. Ella se decanta por informar a todo el mundo. “No podemos hacer diferencias”, remarca. “Pero sí que sé que el hecho de informar ya condiciona el que la familia vea la necesidad. Estás haciendo un acto médico que tengan que hacerse cargo de un gasto muy importante, sabiendo que hay familias que no van a poder hacerlo. Desde mi punto de vista, yo debo informar a todo el mundo de la existencia de estas vacunas, el precio, las condiciones y cuándo se puede vacunar. Dar información detallada y científica y que la gente decida, sabiendo que en la gran mayoría de las ocasiones la negativa a poner estas vacunas está condicionada por la economía”, reconoce.

Para esta pediatra, todas las Comunidades Autónomas están capacitadas para realizar el mismo esfuerzo y subvencionar las mismas vacunas. “Si en unos sitios se puede, ¿por qué no en todos? Si Canarias puede, ¿por qué Madrid no? Es una cuestión de voluntad”, resume.

José Grial añade otro elemento al debate: la incongruencia de haber realizado una campaña masiva para vacunar contra el covid-19, una enfermedad que la mayoría de niños y niñas atraviesan con síntomas leves, mientras se descuidan enfermedades más peligrosas. “Es una paradoja tener en nuestro país niños vacunados frente el covid pero no frente a la meningitis causada por meningococo B. El objetivo a perseguir debe ser la máxima cobertura vacunal en todas las enfermedades inmunoprevenibles”, sentencia.

Los profesionales consultados para este reportaje insisten en que todas las vacunas recomendadas por la AEP están científicamente avaladas. Pero, ¿son estrictamente necesarias? Dora Bejarano añade matices. “El rotavirus es un virus muy frecuente, causa gastroenteritis. Todos los niños van a pasar por las distintas cepas y van a enfermar. Por suerte, aquí no es grave ni mortal. Ningún niño en España se muere por gastroenteritis”, explica esta pediatra mientras añade que la vacuna es buena para evitar los cuadros más graves, los que causan deshidratación. De ahí la importancia de administrarla en prematuros que son quienes podrían pasarlo peor.

En cuanto a la meningitis, Bejarano explica que la enfermedad meningocócica en general, tanto la originada por el meningococo B como por los A,C,W e Y, es una infección con una incidencia muy baja. “Pero todo lo que tiene de infrecuente lo tiene de grave”, avisa. “Igual la vacuna no es necesaria por la probabilidad de contagio, pero desde el punto de vista de la gravedad claro que es necesaria. Y, sobre todo, lo que es necesario es que no se creen inequidades a nivel de salud por cuestiones presupuestarias”, zanja.

Mientras el ministerio incorpora al calendario las recomendaciones de la AEP y las Comunidades homogenizan sus estrategias, Evelyn busca ayuda para pagar las vacunas de su bebé. Por el momento, no entra entre sus planes mudarse a Andalucía para poder completar con el calendario vacunal sin remordimientos. Y espera que no llegue a ser necesario. Aunque dada la lentitud de las decisiones administrativas, quizás toque hacer las maletas.

Enlace relacionado ElSaltoDiario.com 22/07/2022.




Fuente: Sasmadrid.org