August 4, 2021
De parte de SAS Madrid
230 puntos de vista


Desde Filipinas a Dinamarca, los dirigentes han puesto en marcha diversas pol铆ticas para fomentar la vacunaci贸n y las cuales han sido recibidas con diferente grado de aceptaci贸n.

La semana pasada, el presidente de Filipinas, Rodrigo Duterte, apareci贸 en televisi贸n para hacer una declaraci贸n nocturna. El intransigente l铆der autor de la pol铆tica de ‘tirar a matar’ contra los narcotraficantes ten铆a una nueva idea, esta vez en relaci贸n a la pandemia y a la vacunaci贸n: “Si no quieren vacunarse, no se les debe permitir salir de su casa”, dijo. “Podr谩n decir que no hay ley, 驴pero acaso deber铆a esperar a una ley sabiendo que est谩 en juego la muerte de muchos?”.

Las amenazas de Duterte podr铆an no ser legales de acuerdo con la legislaci贸n filipina, pero representan el extremo m谩s radical de un problema al que se est谩n enfrentando gobiernos y autoridades pol铆ticas de todo el mundo: c贸mo convencer a los ciudadanos para que se vacunen.

En medio del resurgimiento mundial de la COVID-19 impulsado por la variante delta, gobiernos, empresas del sector del ocio y universidades de todo el mundo han comenzado a insistir en la vacunaci贸n, con medidas que cubren todo el espectro. Desde sumar obst谩culos haciendo pruebas a los trabajadores que se niegan a vacunarse hasta impedir la plena participaci贸n social de los no vacunados, pasando por el enfoque radical de Duterte.

La reacci贸n a las 贸rdenes de vacunaci贸n, incluyendo medidas m谩s suaves como la creaci贸n de pases y de pasaportes, ha sido igual de variada. Dinamarca, pionera en la aplicaci贸n de pases para vacunados, enfrent贸 pocas resistencias.

Pero en Italia y en Francia miles de personas salieron a la calle, en algunos casos llegando a enfrentarse con la polic铆a, en rechazo a los planes de exigir pases de vacunaci贸n para acceder a actividades sociales normales como cenar en un restaurante, visitar un museo o acudir a un estadio deportivo. 

Este fin de semana hubo m谩s protestas en los dos pa铆ses, con los italianos manifest谩ndose en Roma, Mil谩n y N谩poles por segunda semana consecutiva, y miles de personas marchando el s谩bado en Par铆s y otras ciudades de Francia.

Alemania y Reino Unido se han resistido por el momento a adoptar un enfoque general y en Espa帽a la vacunaci贸n est谩 tan extendida que no se ha considerado necesario incentivarla. En Estados Unidos es donde ha sido m谩s visible la iniciativa creciente por la obligatoriedad de la inmunizaci贸n.

El presidente Joe Biden present贸 este jueves una nueva pol铆tica para obligar a los funcionarios civiles federales a vacunarse o someterse a test semanales. Biden se une as铆 a grandes empresas como Google, Facebook y MGM Casinos, as铆 como a los alcaldes de California y de Nueva York, los cuales hab铆an tomado decisiones similares.

“Ahora mismo hay demasiada gente muriendo o viendo morir a un ser querido”, dijo Biden a los periodistas en la Casa Blanca al anunciar las nuevas normas. “La libertad conlleva responsabilidad”, dijo Biden. “As铆 que por favor sean responsables en sus decisiones, vac煤nense por ustedes, por sus seres queridos y por su pa铆s”.

El primer ministro australiano, Scott Morrison, se hizo eco de las medidas de Biden y anunci贸 el viernes que a los australianos vacunados se les aplicar铆an “normas especiales” porque suponen un menor riesgo para la salud p煤blica.

Seg煤n los expertos, los esfuerzos mundiales para intensificar la vacunaci贸n se explican por la convergencia de una serie de factores. Destaca el aumento de contagios provocado por la variante delta, pero no es el 煤nico factor. Tambi茅n ha jugado un papel la experiencia de pa铆ses como Estados Unidos, donde campa帽as de inmunizaci贸n se han tambaleado por la resistencia a las vacunas que hay entre la poblaci贸n.

Esto ha creado una nueva din谩mica pol铆tica, alimentando tensiones entre los vacunados, que desean volver a la vida normal; y los que rechazan la vacuna, que con su decisi贸n est谩n dejando un margen para la introducci贸n de pol铆ticas m谩s intervencionistas.

“Son los no vacunados los que nos est谩n haciendo caer”, denunci贸 la semana pasada la gobernadora republicana de Alabama, Kay Ivey. Su estado registra la tasa de vacunaci贸n m谩s baja del pa铆s. “Esta gente est谩 eligiendo un horrible estilo de vida de dolor autoinfligido”, dijo.

Se ha demostrado que insistir en la necesidad de la inmunizaci贸n dentro de determinados entornos, incluidos los centros de atenci贸n sanitaria, puede aumentar significativamente el n煤mero de personas que se vacunan.

Cuando Emmanuel Macron anunci贸 en Francia que la necesidad del certificado de vacunaci贸n se extender铆a a los restaurantes y a muchos otros lugares p煤blicos, cinco millones de personas recibieron la primera dosis y m谩s de seis millones la segunda en solo dos semanas. Antes de eso, la demanda de vacunas llevaba semanas en descenso.

Seg煤n el comisionado especial italiano para la inmunizaci贸n, en algunas regiones de Italia tambi茅n aument贸 la demanda de vacunas, con incrementos que llegaron hasta el 200%, cuando el Gobierno anunci贸 su propio “pase verde”.

Condiciones para la obligatoriedad

Tanto los especialistas en bio茅tica como los pol铆ticos est谩n buscando un equilibrio 贸ptimo en las medidas con las que los gobiernos se enfrentan a la resistencia a las vacunas, que han ido desde recurrir a la verg眉enza hasta la coacci贸n, pasando por llamamientos al altruismo y por incentivos con recompensas.

Hasta ahora, la mayor铆a de los pa铆ses ha optado por el enfoque del palo y la zanahoria, facilitando a las personas vacunadas el acceso al empleo, a los viajes y a las instalaciones de ocio.

Otra idea ha sido usar incentivos materiales, como el pago de 100 d贸lares [unos 90 euros] que en EEUU Biden propuso que ofrecieran los estados. El mismo enfoque utilizado por el Gobierno checo, que el viernes ofreci贸 dos d铆as adicionales de vacaciones a los empleados estatales que se vacunen. “El objetivo es tener la m谩xima inmunizaci贸n para protegernos de contagios de otros pa铆ses”, dijo el primer ministro checo, Andrej Babis. “La misi贸n principal es esta: vacunar, vacunar, vacunar”.

A principios de 2021, el profesor de 茅tica pr谩ctica de la Universidad de Oxford Julian Savulescu escribi贸 en el Journal of Medical Ethics (dependiente de la publicaci贸n British Medical Journal) las condiciones que, en su opini贸n, deb铆an cumplirse para una vacunaci贸n obligatoria o, de forma alternativa, para una vacunaci贸n con incentivos, la opci贸n menos problem谩tica en su opini贸n. 

Seg煤n Savulescu, la defensa de la vacunaci贸n obligatoria suele argumentarse a partir de la idea de John Stuart Mill sobre la restricci贸n de la libertad de un individuo cuando sus acciones ponen a otros en peligro. 

“La COVID-19 es casi 煤nica debido a la gravedad del problema a nivel mundial: no s贸lo por el coste en t茅rminos de vidas perdidas por la COVID-19, sino tambi茅n por las extraordinarias repercusiones econ贸micas, sanitarias y de bienestar que tienen algunas medidas para controlar el virus, incluidos los confinamientos, que estar谩n presentes en el futuro”, escribi贸.

“Hay argumentos de peso para hacer obligatoria (o forzosa) cualquier vacunaci贸n cuando se cumplen cuatro condiciones: que haya una amenaza grave para la salud p煤blica; que la vacuna sea segura y eficaz; que la relaci贸n coste/beneficio de la vacunaci贸n obligatoria sea mejor que la de sus alternativas; y que el nivel de coerci贸n sea proporcionado”, a帽adi贸. A pesar de ello, en opini贸n de Savulescu “antes que ser obligadas, es mejor que las personas elijan voluntariamente porque deciden hacer lo correcto; dise帽ar las recompensas y los castigos de una forma justa y equitativa es una forma de darles razones para actuar”.

Esta semana fueron las medidas graduales adoptadas por EEUU las que acapararon la atenci贸n, pero otros pa铆ses, tambi茅n en Europa, est谩n avanzando en intentos desde el Estado de mejorar la aceptaci贸n de las vacunas. No sin oposici贸n.

En Francia, donde las medidas son m谩s estrictas y est谩n m谩s avanzadas, llevan desde mediados de julio exigiendo el pasaporte sanitario para acceder a cines, lugares tur铆sticos y discotecas. A partir de agosto se ampliar谩 para el personal sanitario y para los viajes de larga distancia, entre otros supuestos.

Aunque la pol铆tica cuenta con el apoyo de cerca del 60% de la poblaci贸n, los cr铆ticos de Macron la han tachado de “autoritaria”. Como ya se ha visto con las manifestaciones en las ciudades francesas, las medidas podr铆an significar un retroceso pol铆tico.

Pero al mismo tiempo, estas medidas han recibido el apoyo inequ铆voco de los l铆deres de salud p煤blica, que han cargado contra la resistencia a la vacuna que hay entre algunos trabajadores sanitarios.

“Nuestro trabajo es curar a la gente, no matarla”, dijo la semana pasada Patrick Pelloux, presidente de la Asociaci贸n de M茅dicos de Emergencias de Francia. “Tenemos el deber 茅tico y c铆vico de vacunarnos y contener los contagios de COVID en los hospitales”.

Pero es notable c贸mo la iniciativa de Macron ha cambiado la actitud en uno de los pa铆ses europeos m谩s reacios a la inmunizaci贸n, donde hasta hace solo unos meses apenas un 40% dec铆a estar dispuesto a vacunarse.

Es una demostraci贸n de que en muchos pa铆ses las opiniones sobre la vacuna son mucho m谩s complejas que un ‘a favor’ o ‘en contra’. Tambi茅n, que en el punto medio hay un n煤mero importante de personas no vacunadas que podr铆an ser convencidas para hacerlo.

De hecho, seg煤n una reciente encuesta para EEUU de la Kaiser Family Foundation, un 10% de personas a煤n no sabe qu茅 hacer y un 6% est谩 esperando a que haya una obligaci贸n formal para ir a vacunarse.

Enlace relacionado ElDario.es 02/08/2021.




Fuente: Sasmadrid.org