January 3, 2021
De parte de Nodo50
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La pandemia nos dej贸 este verano sin una tradici贸n period铆stica espa帽ola de larga trayectoria. Ante la falta de noticias de m谩s peso, era habitual que algunos peri贸dicos nos ofrecieran alguna pol茅mica m谩s o menos ficticia sobre Gibraltar, alimentada por declaraciones de dirigentes del PP, con la que agitar los sue帽os patri贸ticos. Tomemos 2013 como ejemplo. El gallardo ministro de Exteriores, Jos茅 Manuel Garc铆a-Margallo, anunci贸 que se hab铆a acabado toda esa tonter铆a de entablar un di谩logo con las autoridades gibraltare帽as que hab铆a iniciado Moratinos. Tocaba ponerse duro. 芦Se acab贸 el recreo en Gibraltar禄, dijo en una entrevista ese a帽o. Los habitantes del Pe帽贸n iban a probar el acero espa帽ol.

Entre las denuncias esgrimidas esos d铆as, estaba la decisi贸n del Gobierno de Gibraltar de arrojar al mar 70 bloques de hormig贸n para construir un arrecife artificial, impedir la pesca de arrastre y favorecer a los pescadores locales. Es decir, lo mismo que hab铆a hecho la Junta de Andaluc铆a en 2006 con 88 bloques, una pr谩ctica habitual desde hace a帽os.

La invocaci贸n permanente a la soberan铆a negada por tres siglos de existencia de la colonia brit谩nica daba cobertura a todas estas arremetidas. Nunca sirvieron para nada. Ni siquiera para poner en el congelador las relaciones entre Espa帽a y Gran Breta帽a. Los gobiernos del PP y el PSOE nunca pusieron en peligro sus relaciones con Londres. L贸gicamente, habr铆a que a帽adir. Los llanitos eran los malos y Madrid manten铆a la ficci贸n de que los brit谩nicos no ten铆an nada que ver con esos desmanes.

El Brexit ha provocado una situaci贸n in茅dita sin la cual nada habr铆a cambiado en el Pe帽贸n. El Gobierno espa帽ol ha anunciado un principio de acuerdo con Londres para que la colonia se incluya dentro del espacio Schengen y no se vea afectada por el Brexit. Quedan seis meses para convertirlo en un tratado que podr铆a tener como desenlace el fin de la verja, lo que en la pr谩ctica supondr铆a diluir la frontera en las relaciones econ贸micas. Ser谩 una especie de periodo de prueba. El 茅xito no est谩 garantizado.

Hay toda una serie de controles aduaneros que deber谩n persistir. La opci贸n elegida es que Frontex se ocupe de ello durante cuatro a帽os en una de esas situaciones temporales que probablemente se prolonguen en el tiempo. 芦La aplicaci贸n de Schengen en Gibraltar es responsabilidad espa帽ola desde el primer momento禄, ha afirmado la ministra de Exteriores, Arancha Gonz谩lez Laya en una entrevista en El Pa铆s.

El Gobierno espa帽ol lo ha vendido como el inicio de una nueva relaci贸n con Gibraltar. Veremos si es cierto, pero lo que es indudable es que el Pe帽贸n estar谩 ahora m谩s cerca de Europa, es decir, Espa帽a, que del Reino Unido.

Hasta ahora, el discurso nacionalista sobre Gibraltar ignoraba de hecho los intereses de los 15.000 trabajadores espa帽oles del Campo de Gibraltar que dependen de sus empleos en el Pe帽贸n o de los comerciantes y empresas que viven en buena parte del consumo de los gibraltare帽os. Por eso, no es extra帽o que los titulares hablen ahora del inmenso alivio que se respira a ambos lados de la frontera. 芦El 60% del PIB de La L铆nea lo genera Gibraltar禄, ha dicho el presidente de su asociaci贸n de pymes. Esa zona de C谩diz siempre ha dependido econ贸micamente de Gibraltar. La falta de un acuerdo habr铆a supuesto ahora una cat谩strofe laboral en mitad de una pandemia.

El presidente andaluz recibi贸 la noticia del pacto con buenas palabras: 芦Una decisi贸n hist贸rica que llega con di谩logo y cooperaci贸n entre instituciones en beneficio del inter茅s general禄, dijo Moreno Bonilla. Pablo Casado, tan locuaz en todo lo dem谩s, prefiere de momento reservarse su posici贸n. En julio, amenaz贸 con pedir la reprobaci贸n de Gonz谩lez Laya por reunirse en Algeciras con el ministro principal gibraltare帽o, Fabi谩n Picardo. Segu铆a la tradici贸n del PP por la que los gibraltare帽os no pueden ser interlocutores de nada, como si no existieran.

Una parte de la derecha cree que es mejor comer banderas que otras cosas m谩s digeribles si la dignidad nacional est谩 en peligro. El acuerdo anunciado es 芦la mayor traici贸n desde que el conde don Juli谩n facilit贸 a Tarik ben Ziyad la toma de Gibraltar禄, escribi贸 un columnista de ABC cuyo calendario mental qued贸 anclado en el siglo XVIII en la 茅poca en que se firm贸 el Tratado de Utrecht.

Esta mentalidad procede del franquismo, como se vio cuando se plant贸 la verja en 1969 con la idea de que los gibraltare帽os quedar铆an estrangulados econ贸micamente y terminar铆an pidiendo a rastras que les integraran en Espa帽a para poder comer. Esa soberbia no estaba basada en ninguna realidad 鈥揺so se comprob贸 en pocos a帽os鈥, como tampoco se aprecia en un editorial de ese diario esta semana que el nivel de conocimiento haya aumentado mucho. Alega que el hecho de que el Campo de Gibraltar, con una de las mayores tasas de paro de Espa帽a, est茅 obligado a cumplir las reglas econ贸micas y fiscales de la UE, mientras que Gibraltar no lo hace, 芦es la principal causa estructural de las diferencias en la renta entre uno y otro lado de la verja禄. Es una forma singular de ignorar lo ocurrido en la zona en las 煤ltimas d茅cadas.

Los mismos que elogian la pol铆tica de bajos impuestos de la Comunidad de Madrid, con el consiguiente perjuicio econ贸mico para otras comunidades, se revuelven enfurecidos cuando los autores son gibraltare帽os.

El nacionalismo acostumbrado a dormir envuelto en la bandera se ha habituado a sostener que lo de Gibraltar estaba hecho si los gobiernos espa帽oles se manejaban con la firmeza necesaria. No se vio as铆 durante los gobiernos de Aznar y Rajoy, a pesar de las declaraciones altaneras de Margallo, al que hasta se le ocurri贸 en 2013 anunciar que se estudiaba la imposici贸n de una tasa de 50 euros para entrar y salir del Pe帽贸n. Evidentemente, los primeros perjudicados hubieran sido los trabajadores gaditanos, pero no ten铆an que preocuparse. S贸lo se trataba de pegarse golpes en el pecho y sacar los dientes patri贸ticos.

Tres a帽os despu茅s, Margallo insist铆a en tirar de chuler铆a. 芦Pondr茅 la bandera en Gibraltar mucho antes de lo que Picardo cree禄. Todav铆a la est谩n esperando.

Con los gobiernos de izquierda, tocaba lo contrario. Cuando Moratinos visit贸 Gibraltar para reunirse con el ministro brit谩nico de Exteriores y el ministro principal de la colonia, la prensa conservadora sufri贸 un ataque de nervios. 芦La foto de la verg眉enza禄, titul贸 El Mundo en portada. Se hab铆a puesto fin a 芦tres siglos de firmeza anticolonialista禄, lo que ten铆a una cierta gracia si pensamos en la presencia colonial espa帽ola en Latinoam茅rica.

El patriotismo de hojalata, el de usted no sabe con qui茅n est谩 hablando, ha ofrecido unos resultados muy escasos en las 煤ltimas d茅cadas. Ahora se ha apostado por llegar hasta el final con la diplomacia, una soluci贸n novedosa, y por reconocer que los gibraltare帽os tambi茅n existen.




Fuente: Guerraeterna.com