May 27, 2021
De parte de Nodo50
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鈥淧erdimos completamente el control de la ciudad, y las calles est谩n siendo testigo de una guerra civil entre 谩rabes y jud铆os鈥. As铆 defin铆a el alcalde de Lod, Yair Revivo, la situaci贸n en esta localidad israel铆, a 15 kil贸metros de Tel Aviv, el pasado 11 de mayo despu茅s de que la violencia intracomunitaria se desatara en esta ciudad con poblaci贸n mixta (谩rabe y jud铆a) y Revivo pidiera decretar el estado de emergencia y el despliegue de la polic铆a fronteriza israel铆.

La noche anterior, un vecino 谩rabe de Lod (donde una tercera parte de la poblaci贸n es palestina) fue asesinado a tiros por jud铆os israel铆es y, en respuesta, palestinos-israel铆es quemaron cinco sinagogas de la ciudad. Esto inici贸 un estallido de violencia callejera que se extendi贸 a otras ciudades de Israel con poblaciones 谩rabes significativas como Lod, Haifa, Acre, Jaffa o Nazaret.

Las chispas que hicieron saltar la aparente convivencia entre 谩rabes y jud铆os en Israel fueron las protestas organizadas desde el 9 de mayo por miles de ciudadanos de la minor铆a 谩rabe, que suman alrededor de 1,9 millones de personas y representan el 21% de la sociedad israel铆.

鈥淢uchos palestinos en nuestra tierra natal comenzamos a protestar pac铆ficamente en solidaridad con nuestros hermanos y hermanas de Jerusal茅n, mientras que las fuerzas de ocupaci贸n israel铆es y los colonos comenzaron a agravar la agresi贸n contra nosotros鈥, cuenta a El Salto Adam HajYahia, activista palestino con ciudadan铆a israel铆 y residente en Haifa.

鈥淐uando salimos a las calles el 9 de mayo en Haifa, Akka, Lydd y Jaffa, fuimos atacados por las fuerzas policiales israel铆es con granadas aturdidoras, gases lacrim贸genos y balas de acero recubiertas de goma鈥, contin煤a. 鈥淒ecidimos organizar otra protesta pac铆fica el 11 de mayo, pero en ella fuerzas policiales israel铆es nos volvieron a atacar, mientras civiles israel铆es armados rodeaban el 谩rea listos para linchar a cualquier palestino. La polic铆a comenz贸 a reprimir la protesta con violencia y los palestinos quedaron atrapados en medio de una zona de linchamiento, temiendo ser atacados por la polic铆a, pero aterrorizados de abandonar el lugar de la manifestaci贸n por lo que les esperaba en peque帽os callejones y carreteras鈥, cuenta HajYahia.

鈥淟os palestinos quedaron atrapados en medio de una zona de linchamiento, temiendo ser atacados por la polic铆a, pero aterrorizados de abandonar el lugar de la manifestaci贸n por lo que les esperaba en peque帽os callejones y carreteras鈥

Los choques no tardaron en estallar y en cuesti贸n de d铆as los enfrentamientos entre jud铆os y palestinos israel铆es dejaron dos muertos (un ciudadano 谩rabe-israel铆 y otro jud铆o-israel铆), decenas de personas resultaron heridas y varias viviendas, veh铆culos y negocios fueron quemados.

Sin embargo, la violencia entre las dos partes, al igual que el conflicto entre israel铆es y palestinos, ha sido profundamente desigual. Hasta el momento casi todos los acusados por los enfrentamientos son 谩rabes (m谩s del 90%) y se ha iniciado una operaci贸n de arrestos a gran escala contra aquellos palestinos israel铆es que participaron en las manifestaciones.

Por otro lado, a diferencia de los 谩rabes, las turbas de jud铆os radicales que atacaban a transe煤ntes y propiedades palestinas al grito de 鈥溌uerte a los 谩rabes!鈥 hab铆an llegado de manera organizada desde asentamientos ilegales en Cisjordania, como respuesta a los llamamientos en redes sociales a reunirse en grupos para atacar a los 谩rabes. Todo ello ante la pasividad de la polic铆a israel铆, que conoc铆a los planes de estas pandillas y no hicieron nada por frenarlos.

Los eventos de las 煤ltimas semanas dentro de Israel han eclipsado la ofensiva de Gaza en los medios israel铆es y han hecho saltar las se帽ales de alarma entre los dirigentes de ese pa铆s. Distintos l铆deres israel铆es, encabezados por el presidente Reuven Rivlin, evocaron el espectro de la guerra civil en Israel. Los medios de comunicaci贸n lamentaban la p茅rdida de la coexistencia entre jud铆os y 谩rabes y el alcance de las manifestaciones ha sorprendido a muchos analistas pol铆ticos que suelen hablar sobre estos palestinos como parte del tejido social y pol铆tico israel铆, separados de los palestinos en Cisjordania o Gaza.

Sin embargo, en muchos de estos an谩lisis se ha ignorado que los enfrentamientos son parte de un panorama mucho m谩s amplio. Y es que, aunque los desalojos en Sheikh Jarra, los asaltos policiales en la mezquita de Al-Aqsa durante el Ramad谩n y la ofensiva del Ej茅rcito israel铆 contra la Franja de Gaza hayan sido las chispas de la actual ronda de hostilidades, la causa de la violencia remite a ra铆ces m谩s profundas.

La discriminaci贸n arraigada a la que se enfrentan los ciudadanos palestinos de Israel (a pesar de que portan la plena ciudadan铆a israel铆) y la ret贸rica anti谩rabe de la clase pol铆tica hebrea, que a menudo cruza la l铆nea de la incitaci贸n, han servido como hervidero para la violencia de estos 煤ltimos d铆as.

Los palestinos de la Palestina hist贸rica

Durante la guerra 谩rabe-israel铆 que marc贸 la fundaci贸n del Estado de Israel en 1948, m谩s de 750.000 palestinos fueron expulsados de sus hogares o huyeron a otras 谩reas de Israel, la Franja de Gaza, Cisjordania, y a los estados 谩rabes vecinos, convirti茅ndose en refugiados.

A aquellos que se quedaron en el territorio tomado por Israel de forma permanente se les concedi贸 la ciudadan铆a y son conocidos como 鈥溍abes israel铆es鈥; a pesar de que la mayor铆a no est谩 de acuerdo con esta denominaci贸n y prefieren llamarse a s铆 mismos 鈥渓os palestinos en Israel鈥 o 鈥渓os ciudadanos palestinos de Israel鈥, seg煤n una encuesta de la Universidad de Haifa.

Los aproximadamente 150.000 palestinos que permanecieron dentro de las fronteras del Estado jud铆o y sus descendientes son actualmente 1,95 millones de personas de los 9,2 millones de habitantes de Israel, alrededor de un 21% de la poblaci贸n total israel铆. Eso si se incluye a los habitantes de Jerusal茅n Este, que no tienen estatuto de ciudadan铆a sino solo de residencia (y revocable).

De estos casi dos millones, alrededor del 83% son musulmanes sun铆es, mientras que el resto se identifican como cristianos (9%) o drusos (8%), aunque tambi茅n hay una peque帽a comunidad de beduinos (250.000 personas semin贸madas que habitan en el desierto del N茅guev y son tambi茅n sun铆es).

Desposesi贸n y aislamiento

Tras el establecimiento de Israel, las autoridades ve铆an a la minor铆a de palestinos que permanecieron en su tierra natal como una amenaza demogr谩fica para el moderno Estado jud铆o. As铆, aunque a la mayor铆a se les concedi贸 la ciudadan铆a en 1952, los palestinos que permanecieron en suelo israel铆 fueron sometidos a un r茅gimen de excepci贸n bajo control militar entre 1949 y 1966.

La imposici贸n de la ley marcial sobre estos ciudadanos implicaba que los palestinos de Israel dependieran de permisos para viajar fuera de sus lugares de residencia y, por tanto, no pudieran contactar directamente con familiares que hab铆an acabado fuera de las fronteras de Israel. Tambi茅n serv铆a como excusa para las deportaciones sumarias, los arrestos sin cargos, la demolici贸n de viviendas, la confiscaci贸n de propiedades privadas, la prohibici贸n de adquirir tierras o la imposici贸n de toques de queda.

La desobediencia de estas leyes a menudo se castigaba de forma brutal, como en 1956 cuando en el pueblo palestino de Kafr Qasim 49 hombres, mujeres y ni帽os fueron ametrallados cuando regresaban de su jornada de trabajo, sin saber que la aldea hab铆a sido puesta bajo toque de queda unas horas antes.

En 1966, la ley militar finalmente fue levantada. Desde entonces los palestinos de Israel vieron resurgir la conciencia de su identidad palestina y una mayor involucraci贸n en la oposici贸n pol铆tica para que Israel se convirtiera en estado de todos ciudadanos.

Esta ola de conciencia y activismo pol铆tico alcanz贸 su c茅nit, primero en las manifestaciones y la huelga general del D铆a de la Tierra el 30 de marzo de 1976 para frenar las expropiaciones de tierras de los palestinos en Galilea y, 25 a帽os m谩s tarde, con las protestas tras el estallido de la Segunda Intifada. Ambos eventos fueron duramente reprimidos por las fuerzas de seguridad y socavaron la idea de que los ciudadanos palestinos podr铆an lograr la plena igualdad en Israel.

Las pr谩cticas discriminatorias contra la poblaci贸n palestina de Israel van desde la exclusi贸n de los pueblos y aldeas 谩rabes de los beneficios de desarrollo y vivienda que se otorgan a las poblaciones mayoritariamente jud铆as, hasta la destrucci贸n de viviendas y pueblos enteros

Ciudadanos de segunda clase

Aunque, en teor铆a, actualmente a los palestinos israel铆es se les garantiza los mismos derechos que a sus coterr谩neos jud铆os, en la pr谩ctica, son tratados como ciudadanos de segunda.

Como parte de un esfuerzo por asegurar la mayor铆a jud铆a creada tras la limpieza 茅tnica de 1948, los sucesivos Gobiernos israel铆es han formulado una serie de leyes y pol铆ticas para limitar el crecimiento de la poblaci贸n palestina restante y marginarla pol铆ticamente.  

鈥淣unca ha habido ninguna forma de aceptaci贸n hacia nosotros, como palestinos. Adem谩s, como supuestos ciudadanos de Israel, existen m谩s de 60 leyes que nos discriminan鈥, asegura Hajyehia. Estas normas restringen los derechos de los israel铆es palestinos y afectan 鈥渁 pr谩cticamente todos los aspectos de sus vidas鈥, explican desde el Instituto para la comprensi贸n de Oriente Medio (IMEU).

Las pr谩cticas discriminatorias contra la poblaci贸n palestina de Israel van desde la exclusi贸n de los pueblos y aldeas 谩rabes de los beneficios de desarrollo y vivienda que se otorgan a las poblaciones mayoritariamente jud铆as, hasta la destrucci贸n de viviendas y pueblos enteros o la falta de recursos dedicados a estas comunidades, que se refleja en altas tasas de delitos violentos dentro de la sociedad 谩rabe y en una peor calidad de la educaci贸n que reciben los ni帽os 谩rabes palestinos con respecto a la que reciben los ni帽os jud铆os.

Asimismo, las pol铆ticas de segregaci贸n afectan a los palestinos de Israel en decisiones tan personales como d贸nde vivir o con qui茅n casarse, ya que la Ley de los Comit茅s de Admisi贸n (2011) y la Ley de nacionalidad y entrada en Israel (2003) permiten rechazar a los ciudadanos que buscan residir en localidades mayoritariamente jud铆as y proh铆ben la reunificaci贸n familiar de israel铆es casados con residentes en los Territorios ocupados, respectivamente.

Finalmente, la pol铆tica estatal de discriminaci贸n de Israel contra la minor铆a palestina fue codificada constitucionalmente en 2018, cuando entr贸 en vigor la 鈥淟ey B谩sica del Estado-Naci贸n Jud铆o鈥.

Esta 鈥渓ey de las leyes鈥, capaz de invalidar cualquier legislaci贸n ordinaria, 鈥済arantiza el car谩cter 茅tnico-religioso de Israel como exclusivamente jud铆o y afianza los privilegios de los que disfrutan los ciudadanos jud铆os鈥, al mismo tiempo que 鈥渙torga mayor legitimidad a las pol铆ticas discriminatorias contra los palestinos y exige que las autoridades ejecutivas, judiciales y de otro tipo las apliquen bajo el imperio de la ley鈥, afirma Adalah-El Centro Legal para los Derechos de las Minor铆as 脕rabes en Israel.

Ret贸rica anti谩rabe e incitaci贸n contra los palestinos

A la discriminaci贸n generalizada que sufren los palestinos de Israel hay que sumar un ambiente en el que las declaraciones en las que se expresan ideas extremas contra los 谩rabes se han convertido en el discurso habitual de un n煤mero importante de figuras p煤blicas israel铆es.

Ya en los albores del Estado hebreo, los oficiales israel铆es empleaban una ret贸rica denigrante y excluyente, en la que se identificaba a los palestinos con una cultura del terror y con la creencia de que valoraban menos la vida que sus vecinos israel铆es. Sin embargo, ha sido especialmente durante el Gobierno de Netanyahu cuando el discurso de odio y el mito de 鈥渘osotros鈥 contra 鈥渆llos鈥 ha calado en la conciencia nacional de la mayor铆a jud铆a en Israel.

Tanto el actual primer ministro de Israel como la coalici贸n de partidos jud铆os ultraortodoxos y de la derecha ultranacionalista, que le han mantenido en el poder durante 12 a帽os, se han pronunciado de forma racista contra los palestinos en general; y en muchos casos han atacado directamente a sus conciudadanos 谩rabes, a quienes pintan como una quinta columna.

Ha sido especialmente durante el Gobierno de Netanyahu cuando el discurso de odio y el mito de 鈥渘osotros鈥 contra 鈥渆llos鈥 ha calado en la conciencia nacional de la mayor铆a jud铆a en Israel

Para Nadim Nashif, director y cofundador de 7amleh (El Centro 脕rabe para el Avance de las Redes Sociales) el problema es que 鈥渓a sociedad jud铆a israel铆 en general est谩 girando m谩s y m谩s hacia la derecha. Apenas hay izquierda en la escena pol铆tica israel铆 y el sistema pol铆tico est谩 controlado por los movimientos de colonos y de ultraderecha, con pol铆ticos como Naftali Bennet [l铆der de la coalici贸n Yamina y exministro de Defensa] o Smotrich [cabeza de la alianza de extrema derecha y anti谩rabe Sionismo Religioso, que actualmente apoya el gobierno de Netanyahu]鈥.

鈥淓l movimiento de colonos ha ganado la opini贸n p煤blica israel铆 y ahora es la corriente principal. Esto ha provocado que el discurso de odio se haya convertido en un fen贸meno extendido y normalizado dentro de la sociedad israel铆鈥, explica Nashif en conversaci贸n telef贸nica a El Salto.

Precisamente, la instigaci贸n racista est谩 detr谩s de las revueltas violentas contra palestinos que han sacudido las ciudades de Israel en los d铆as que siguieron al bombardeo israel铆 de la Franja de Gaza. El jefe de la polic铆a israel铆 acus贸 directamente a un diputado de la Kn茅set, el ultranacionalista Itamar Ben Gvir (parte del bloque pol铆tico heredero del partido abiertamente racista Kach que apoya a Netanyahu) de azuzar la violencia.

鈥淟o que hemos visto en las 煤ltimas semanas es una enorme incitaci贸n contra los palestinos, que incluye no solo un discurso de odio y racista en general, sino tambi茅n llamadas a cometer actos de violencia鈥, se帽ala Nashif. 鈥淕rupos jud铆os de extrema derecha como Lehava [organizaci贸n kahanista cuyos miembros han sido condenados por ataques incendiarios contra escuelas mixtas 谩rabe-jud铆as] o La Familia [la hinchada ultra nacionalista del equipo de f煤tbol Beitar Jerusal茅n] se organizaban a trav茅s de Telegram o WhatsApp para atacar a ciudadanos palestinos en las ciudades mixtas鈥.

Nashif cree que despu茅s de estas 煤ltimas semanas en Israel, tomar谩 mucho tiempo hasta que vuelva a haber confianza entre palestinos y jud铆os. 鈥淟a gente todav铆a coexiste, pero la pregunta es cu谩nta desconfianza, miedo y odio hay鈥.




Fuente: Elsaltodiario.com