July 2, 2022
De parte de ANRed
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A medida que la crisis econ贸mica gana espacios y expone la incapacidad de las distintas alternativas pol铆ticas hegem贸nicas para superarla crece la disputa por espacios de poder. Ya no es solo entre oficialismo y oposici贸n, tambi茅n al interior de las dos grandes coaliciones. Por Eduardo Lucita.


La inflaci贸n no da respiro; las dificultades crecientes para renovar la deuda en pesos provocaron un alza en los tipos de cambio financieros y paralelo; el contexto internacional: espiral inflacionaria, alza de tasas de inter茅s y posibilidades de una recesi贸n a escala mundial complejizan a煤n m谩s la situaci贸n.

Por ahora, la econom铆a real sigue creciendo impulsada por la inversi贸n y las exportaciones y sin que el consumo logre recuperar una base firme. Es obvio que una econom铆a de este tipo no derrama, tracciona muy poco el empleo y casi nada los salarios.

Es evidente el gobierno aspira a mantener este curso. La econom铆a est谩 creciendo al 6% anual, se espera una desaceleraci贸n en el segundo semestre lo que llevar铆a el crecimiento al 4% anual, esa desaceleraci贸n ir铆a frenando lentamente los precios. Es el programa de estabilizaci贸n gradual aprobado con el FMI. Ser铆a un 茅xito para el gobierno si la inflaci贸n terminara por debajo del 70%, pero para esto de aqu铆 en m谩s el IPC no debiera pasar del 3,8% cada mes.

Disputas al por mayor

Este escenario de baja intensidad econ贸mica alimenta las grietas. No tanto la que separa oficialismo y oposici贸n cuya disputa transita por carriles esperables dada la mediocridad actual, sino la que expresa las distintas tendencias al interior de cada coalici贸n. La oposici贸n derechista no debate ideas, todos son tributarios de las concepciones neocl谩sicas: el mercado es el mejor asignador de recursos y medida de valor de todos los valores, pueden discrepar en la intensidad pero no mucho m谩s. Juntos por el Cambio percibiendo que el viento corre a su favor en t茅rminos electorales, busca manejar o controlar la agenda parlamentaria mientras est谩 inmersa en una intensa disputa por seleccionar sus candidaturas y por qui茅n es m谩s de derecha o m谩s moderado. Los libertarios tambi茅n tiene su grieta aunque esta es m谩s para los programas de chimentos. Eso s铆, empujan m谩s a derecha al PRO.

Por el contrario, es la interna en el Frente de Todos la que ocupa el centro de la escena pol铆tica nacional. Son las intervenciones de Cristina Fern谩ndez de Kirchner las que tensan la situaci贸n al m谩ximo, que una y otra vez los pone al borde de la ruptura que sin embargo no ocurre. La coalici贸n solo tuvo un objetivo electoral sin ninguna perspectiva estrat茅gica que fuera m谩s all谩 de enfrentar al neoliberalismo, tampoco c贸mo resolver la crisis estructural del capitalismo local. Estas limitaciones est谩n en la base de las tensiones internas: el cristinismo comparte con el albertismo una determinada visi贸n de las relaciones internacionales; la necesidad de una mayor participaci贸n y regulaci贸n del Estado y el asistencialismo (aunque discrepan en su intensidad). Esta visi贸n m谩s ideol贸gica no es totalmente compartida por el massismo, que sin embargo comparte con el cristinismo la necesidad de un mayor ejercicio de poder, contrapuesto al poder blando del albertismo. Frente a la falta de ejecutividad proponen eficiencia (capitalista) y el poder se encarna en la lapicera.

Capitalismo ineficiente

En medio de estas disputas, asistimos en las 煤ltimas semanas a una serie de equ铆vocos, todos provocados por la tensi贸n interna. El tema del gasoducto, que ya viene retrasado desde el 2018, fue el m谩s destacado. Cuestionamientos al proyecto y r茅plicas que terminaron con la baja de un ministro y una discusi贸n donde se confundieron el di谩metro del ca帽o con el espesor de la l谩mina para construirlo. Ni lerdos ni perezosos los denunciadores seriales que abundan en JxC judicializaron el proyecto por sospechas de corrupci贸n, afortunadamente el juez interviniente, entendiendo que el gasoducto no puede sufrir m谩s demoras, cerr贸 la causa m谩s r谩pido de lo que la abri贸.

No terminados los fuegos de artificios de este culebr贸n, recomenz贸 la inacabada novela de la segmentaci贸n tarifaria de luz y gas, lo que fue acompa帽ado por la carencia de gasoil y las excusas porque nadie se hace responsable.

Mientras esto suced铆a la Secretar铆a de Energ铆a necesitada de pesos para comprar las divisas para importar combustibles, no tuvo mejor idea que desarmar de un momento para otro su posici贸n en bonos ajustables por CER. No solo los bonos se derrumbaron en los mercados sino que provocaron una corrida cambiaria que hizo pegar un salto a la cotizaci贸n del d贸lar. El gobierno para contenerla elev贸 fuertemente la tasa de inter茅s anual de las Leliq y tambi茅n la de los plazos fijos (68% anual), anunci贸 refuerzos en los controles del comercio exterior, el Banco Central sali贸 a comprar bonos para amortiguar su ca铆da y no ser铆a de extra帽ar que se incremente el ritmo de devaluaci贸n. Todo repercutir谩 en la inflaci贸n.

Por si fuera poco nuevamente la vicepresidenta atac贸 al gobierno, analizando situaciones cr铆ticas pero sin proponer un programa para salir de la crisis, por lo que el gobierno sigue aferrado al 煤nico plan en ejecuci贸n: el del FMI. Sobre el final de su intervenci贸n atac贸 a los movimientos sociales, m谩s all谩 de la discusi贸n sobre la conveniencia o no de descentralizar su ejecuci贸n. El ataque, que se sum贸 al que ya ven铆an desde la derecha y los medios hegem贸nicos, tuvo tres objetivos: 1) debilitar las base de apoyo social del gobierno (Movimiento Evita y otros), 2) recuperar la calle para el PJ (hoy en manos de la Unidad Piquetera), 3) devolverle poder a los gobernadores y barones del conurbano. Por debajo de todo esto est谩 la perspectiva electoral 2023.

En el abajo

Mientras esto sucede en las alturas, los sujetos de la sociedad real, productores y consumidores colectivos est谩n atenazados por la inflaci贸n y la falta de perspectivas. Atravesados por la crisis sienten que no hay futuro cuando sus condiciones de vida y existencia se deterioran d铆a a d铆a.

Afortunadamente el triunfo popular en Colombia, la reacci贸n social en Ecuador frente al programa impuesto por el FMI, como antes lo fue en Chile y en Colombia contra las injusticias y desigualdades, marca otro camino posible. Tal vez espejos en los que mirarse.

Eduardo Lucita, integrante del colectivo EDI (Economistas de Izquierda)





Fuente: Anred.org