March 29, 2021
De parte de Nodo50
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Imagen: Uge Fuertes.

En un tramo de la pel铆cula ‘El sentido de la vida’, los Monty Phyton hacen un retrato metaf贸rico de lo que nos est谩 ocurriendo ahora mismo a las zonas con menor densidad de poblaci贸n: dos hombres vestidos de cirujanos van a casa de un tercero y le preguntan: “驴Podr铆a darnos su h铆gado?鈥, a lo que este responde: “Lo estoy utilizando, soy donante pero solo en caso de fallecimiento”. Entre gritos le sacan el h铆gado en vivo dici茅ndole: “Sirven para salvar vidas, es para el bien del pa铆s, es por tu bien”.

Recientemente vi el v铆deo elaborado por la Red de 脕reas Escasamente Pobladas del Sur de Europa (SSPA), Territorios donantes de vida, en el que se hablaba de salvar a la poblaci贸n rural y de la bondad de sus habitantes que siempre hemos producido comida, talento, aire鈥 El video enlazaba sutilmente ser donantes de vida con la producci贸n energ茅tica. Sangrar al d茅bil se da en tantos 谩mbitos y escalas que parece el proceso natural, pero no deja de ser la versi贸n humana del parasitismo. El colonialismo persiste con sus artima帽as de camuflaje, dulcificadas y maquilladas, en este caso de “verdes”.

La globalizaci贸n establece zonas de extractivismo, de producci贸n, de mano de obra… y all铆 acuden las grandes multinacionales. La Comisi贸n Europea reparte fondos para producci贸n energ茅tica. La “zona de sacrificio” para llevarla a cabo es la Espa帽a despoblada. Nuestro territorio cuenta con la m谩s extensa y variada red de zonas ZEC (zonas de especial conservaci贸n) y ZEPA (zonas de especial protecci贸n para las aves) dentro de la Uni贸n Europea. Resulta parad贸jico que, de un plumazo, se pase a fragmentar todo el territorio, sin orden ni planificaci贸n previa, con monstruos de 200 metros. La Uni贸n Europea se suma en esto a la Diputaci贸n de Teruel y a al Gobierno de Arag贸n en aquello de querer estar en misa, para quedar bien, y repicando.

Para que esta doble moral pase desapercibida hace falta un trabajo previo. Las maniobras de greenwashing no tienen l铆mites. Todo llega para “salvar el planeta y para desarrollar nuestros pueblos”. Una empresa que con un proyecto destruye 100 hect谩reas de h谩bitat natural, tiempo despu茅s repuebla 20. La primera acci贸n pasa desapercibida, la segunda nos la cuentan con banda sonora 茅pica, como si de repente Superman nos salvara por venir a un pueblo y plantar una bellota.

A nadie se le escapa la generosidad de las zonas rurales. Han venido de fuera a que les donemos vida a la fuerza. Ni somos h茅roes, ni los necesitamos. Estamos vivos.




Fuente: Arainfo.org