July 20, 2021
De parte de Lobo Suelto
239 puntos de vista


Uno no siempre tiene la suerte de conocer a sus verdaderos amigos y amigas. Hacen falta, pero 驴d贸nde encontrarlos? La pregunta deja de ser absurda ni bien se descarta una idea demasiado personal: la amistad concebida como el lugar de una intimidad compartida o una comunidad de gustos, tan Facebook, tan estanca. Recompuesta sobre la necesidad de un aprender a vivir 鈥搃ndividual y colectivamente鈥, la amistad fue pensada como una verdadera estructura del ser en com煤n (amigos/as son aquellos que entran en relaciones de utilidad com煤n; seg煤n Spinoza, la 鈥渟inceridad鈥 brota de esta comunidad), y como complicidad lanzada a la desobediencia (son 鈥渓os amigos鈥 de los que habla, por ejemplo, el Comit茅 Invisible, aquellos con los que nos damos 谩nimo para desafiar el estado actual de las cosas).  Amigos y amigas son, por lo tanto, aquellos con quienes reunimos los 谩nimos necesarios para huir de nuestro tiempo. O quiz谩s, como lo recuerda Agamben, amigos y amigas sean aquellos a quienes a煤n desconocemos, pero con quienes permanecemos unidos por el modo de padecer el presente. Ser铆an entonces todos aquellos con los que se comparte una particular afinidad en el modo de soportar los obst谩culos que la 茅poca les impone. Y se los busca a trav茅s de ciertos textos, m煤sicas o pel铆culas. Ya era as铆 para Maquiavelo: en una carta bastante conocida cuenta c贸mo practica sus relaciones de amistad con los muertos por la v铆a de la lectura de los sabios del pasado. A los amigos/as se los descubre muchas veces de un modo impredecible. As铆 nos lo recuerda en sus clases Deleuze, cuando les dice a sus alumnos que busquen sus propias mol茅culas en los textos. Esta afinidad molecular que caracteriza a la amistad es prediscursiva o, en todo caso, dif铆cil de decir.

Henri Meschonnic parece merodear estas cuestiones cuando descubre la noci贸n de un sujeto de lectura. No se trata del sujeto que lee, sino del que relee. A diferencia de la mirada que reconoce un texto, la segunda lectura hace surgir inquietudes propias del lector, las repercusiones inesperadas del texto; el lector se vuelve 鈥渟ujeto鈥 al descubrir en la lectura sus propios relieves vitales (sus propias preguntas). No es la precedencia del texto ni la del lector lo que cuenta, sino la transformaci贸n que la lectura opera en quien entra en este tipo de ejercitaciones. La cuesti贸n viene de lejos y surge de modos muy diversos entre aquellos que han intentado hacer de la lectura una pr谩ctica de vida y no un trabajo pesado de elucidaci贸n de un sentido trascendente. Quiz谩s la idea misma de amistad se juegue la desteologizaci贸n del mundo que este modo de leer supone. As铆 parece creerlo Pierre Hadot, quien descubri贸 en los 鈥渆jercicios espirituales鈥 de las viejas escuelas de la filosof铆a griega una idea profunda, que impact贸 fuertemente en Foucault y en algunos psicoanalistas como es el caso de Jean Allouch. Seg煤n Hadot, se es sujeto a partir de pr谩cticas de transformaci贸n (ejercitaciones) que nos hacen merecedores de nuevas verdades (y aqu铆 los amigos y amigas pueden pasar por maestros, psicoanalistas, amores, libros o simplemente uno mismo, escribiendo).

Quien anda en busca de esta clase de amistades tal vez se reconozca en la figura del 鈥渁mateur apasionado鈥 que emplea F茅lix Guattari para dar cuenta de esta b煤squeda expl铆cita entre afinidades moleculares y t谩cticas de lectura. En La revoluci贸n molecular,[1] escribe: 鈥淗ay dos maneras de consumir enunciados te贸ricos: una es la del universitario que toma o deja el texto en su integridad, la otra es la del amateur apasionado, que a la vez lo toma y lo deja, manipul谩ndolo a conveniencia, intentando utilizarlo para determinar sus coordenadas y para orientar su vida. La 煤nica actitud admirable en este campo es tratar que un texto funcione鈥. 隆Manipular los enunciados te贸ricos para hacerlos funcionar de modo tal que sea la propia vida la que reciba orientaci贸n! El amateur apasionado es la versi贸n bricoleur y activista del sujeto del poema. Es el militante buscando los medios de darse nuevas posibilidades de vida. Seg煤n Guattari, 鈥渄esde este punto de vista, lo que permanece vivo en el marxismo y en el freudismo no es la coherencia de sus enunciados, sino la enunciaci贸n rupturista. Una cierta forma de deshacer el hegelianismo, la econom铆a burguesa, la psicolog铆a universitaria, la psiquiatr铆a cl谩sica, etc鈥. Las pr谩cticas de lectura aspiran a elevar 鈥渆l coeficiente local de transversalidad鈥, detectando en los diferentes colectivos o grupos un n煤cleo er贸tico capaz de convertirlos en sujetos de una pol铆tica local. Los otros del 鈥渆squizo-an谩lisis鈥 鈥搕extos, amigos, amigas, etc. 鈥 adquieren el potencial de modificar incluso la 鈥渃ausalidad inconsciente鈥 en cada sujeto individual.

Los amigos/as, como  la escritura, pueden conducirnos a pr谩cticas de anonimato, en las que lo personal ya no cuenta como vida privada sino en tanto podemos experimentar en ella 鈥減otencias impersonales鈥. As铆 lo afirma 脡rik Bordeleau en Foucault Anonimato (Cactus, 2018). Sin un nos-otros no hay como resistir al gobierno de la individualizaci贸n que aniquila toda experiencia del com煤n. Deseamos el anonimato, afirma Bordeleau en un cruce atractivo entre los textos de Foucault y los de Santiago L贸pez Petit. El libro podr铆a haberse llamado tambi茅n 鈥減erder el rostro en el lenguaje鈥. Sus cinco cap铆tulos giran en torno a la tentativa de Foucault por pensar la resistencia no como reacci贸n sino como pulsi贸n de substracci贸n y contragolpe sobre la l铆nea misma de las relaciones de poder. Si el poder subjetiva de determinado modo (servidumbre), la resistencia opera una desubjetivaci贸n (p茅rdida del rostro). Este modo de pensar la resistencia como pulsi贸n interna a los dispositivos de poder deviene de inmediato constituyente: la escritura y el lenguaje c贸mo l铆neas de descentramiento 鈥搖n murmullo-  y pr谩cticas de desplazamientos y transformaciones que nos vuelven merecedores de nuevas verdades (como en Hadot), en constante fricci贸n con el poder. Bordeleau propone un Foucault volcado sobre la cuesti贸n de la existencia y el problema apasionante de lo 鈥減lebeyo鈥. Transcribo entera una cita de Foucault que 茅l comenta:

No existe sin duda la realidad sociol贸gica de 鈥渓a plebe鈥. Pero existe siempre alguna cosa, en el cuerpo social, en las clases, en los grupos, en los mismos individuos que escapa de alg煤n modo a las relaciones de poder; algo que no es la materia primera m谩s o menos d贸cil o resistente sino, sino que es el movimiento centr铆fugo, la energ铆a inversa, lo no apresable. 鈥淟a鈥 plebe no existe sin dudas, pero hay 鈥渓o鈥 plebeyo. Existe lo plebeyo en los cuerpos y en las almas, en los individuos, en el proletariado, y en la burgues铆a, pero en una extensi贸n, unas formas, unas energ铆as, unas irreductibilidades distintas. Esta parte de plebe no es tanto el exterior en relaci贸n a las relaciones de poder, cuanto su l铆mite, su anverso, su contragolpe; es lo que responde en toda ampliaci贸n del poder con un movimiento para desgajarse de 茅l; es pues aquello que motiva todo nuevo desarrollo de las redes de poder. La reducci贸n de la plebe puede hacerse de tres formas: por su sometimiento efectivo, por su utilizaci贸n como plebe o cuando ella se inmoviliza a si misma en funci贸n de una estrategia de resistencia. Partir de este punto de vista de la Plebe, como anverso y l铆mite del poder, es en consecuencia indispensable para hacer el an谩lisis de sus dispositivos; a partir de aqu铆 pueden comprenderse su funcionamiento y sus desarrollos. No creo que esto pueda confundirse  de ninguna manera con un neopopulismo que substanciar铆a a la plebe o con un neoliberalismo que catar铆a sus derechos primitivos[2].

Foucault Anonimato permite orientar una noci贸n existencial de la resistencia con eso que Guattari llamaba una pol铆tica local, en donde el re-sistir se vuelve la clave de un con-sistir que fuerza a la filosof铆a a pensar 鈥搒in idealizaciones, lo cual no es nada f谩cil鈥 lo que L贸pez Petit llama  una 鈥渋nterioridad com煤n鈥. Esta torsi贸n de la filosof铆a hacia la desubjetivaci贸n y hacia las operaciones de composici贸n de un 鈥渆ntre鈥 nos devuelve a los ejercicios espirituales de Hadot, para quien Foucault corr铆a el riesgo de presentar los 鈥渃uidados de s铆鈥 y su concepci贸n est茅tica de la vida como obra de arte de un modo dandy.  Pero Bordeleau no tiene necesidad de nombrar a Hadot ni de corregir a Foucault. Alcanza con haber acertado en la cita de lo plebeyo.

Ya no somos amigos de los r铆os, pero tal vez debamos aprender algo sobre ellos. Suelly Rolnik llama 鈥渟ujeto鈥 a la configuraci贸n racional-cristiana y colonial-neoliberal que bloquea posibilidades de captaci贸n de la vida. En un reciente libro 8M/Constelaci贸n feminista (Tinta Lim贸n Ediciones-2018), Rolnik relata una historia iluminadora: un r铆o contaminado logra abrirse camino bajo tierra para resurgir limpio m谩s adelante. El r铆o puede sobrevivir, concluye ella, porque no es un 鈥渟ujeto鈥 sino simplemente viviente. En lugar de desmoronarse y preguntarse 鈥溌縴 ahora qu茅 voy a hacer?, estoy destruido, no puedo vivir de otra manera, no soy nada鈥, el r铆o, puesto que 鈥渘o tiene sujeto鈥, act煤a como vida amenazada, es decir: sigue 鈥渂ajo otra forma, transfigur谩ndose, creando otro lugar, de otra manera; el r铆o cumple as铆 su destino de vida, que en su esencia es un proceso de transfiguraci贸n para seguir perseverando鈥. Una transfiguraci贸n perseverante, es una buena f贸rmula. 驴D贸nde encontrar a los amigos y las amigas? Tan lejos, tan cerca.

[1] Felix Guattari, La revoluci贸n molecular, Madrid, errata naturae, 2017.

[2] 鈥淧oderes y estrategias鈥, entrevista a Michel Foucault, publicada en Les r茅voltes logiques, n煤m 4. Primer trimestre, 1977. P . Tomado de Microf铆sica del poder, Ediciones La Piqueta, Madrid, 1979.




Fuente: Lobosuelto.com