November 30, 2020
De parte de El Libertario
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Francisco Mart铆nez H.

[Nota previa de El Libertario: El t铆tulo que colocamos a esta nota da cuenta que en 1996 la iglesia cat贸lica declar贸 a D.D. “Sierva de Dios”, paso previo en oficializar su declaraci贸n como Santa, un proceso que desde el a帽o 2000 es auspiciado por la Arquidiocesis de Nueva York.]
 
La opresi贸n de las minor铆as, la lucha por la paz鈥 Esas eran las inquietudes del Catholic Worker, un peri贸dico y un movimiento social en torno al anarquismo cristiano de Dorothy Day (1897-1980), una activista de izquierdas que, tras una sorprendente conversi贸n al catolicismo, dedic贸 el resto de su vida a la lucha en favor de los desheredados. Fue, en muchos sentidos, una m铆stica del siglo XX.

Vivi贸 una juventud turbulenta llena de activismo pol铆tico. Se familiariz贸 entonces con el pensamiento libertario de Kropotkin e ingres贸 en las filas del partido socialista. Preocupada m谩s por comprar libros que por adquirir alimentos, se gan贸 la vida en una ocupaci贸n, el periodismo, que la puso en contacto con el lado menos amable del sue帽o estadounidense: desempleo, desahucios, protestas sociales鈥 En aquellos momentos, la izquierda y la religi贸n le parec铆an conceptos antag贸nicos. El mundo se divid铆a en ricos y pobres y la iglesia era el lugar donde los primeros recib铆an alabanzas. Los segundos, mientras tanto, ten铆an que conformarse con unos valores conformistas. 隆La resignaci贸n se consideraba una virtud!

La joven Dorothy pensaba entonces que la religi贸n equival铆a a una droga: serv铆a para narcotizar al pueblo. 驴Por qu茅, si pensaba as铆, acab贸 en las filas cat贸licas? En La larga soledad, su libro de memorias, cuenta que se sinti贸 atra铆da por una minor铆a que sufr铆a en Estados Unidos una profunda discriminaci贸n. Los anglosajones no solo les reprochaban su fidelidad al Papa, tambi茅n desconfiaban de aquellas masas de gente pobre de distintas nacionalidades: irlandeses, italianos, polacos鈥

Corr铆an tiempos duros y los humildes se ve铆an sacudidos por la crisis m谩s terrible que hab铆a  vivido el capitalismo, la Gran Depresi贸n. Su 煤nica oportunidad de supervivencia parec铆a ser la caridad de los poderosos

Nos encontramos ante una conversa, pero no frente a una persona sin sentido cr铆tico. La Iglesia le escandaliza en numerosas ocasiones por su alianza con los poderosos, por su apoyo a las fuerzas oscuras del imperialismo. 驴Por qu茅, entonces, sigue ella? B谩sicamente, porque la percibe como el instrumento que sirve para hacer visible a Jesucristo en el mundo. Eso significa, en la pr谩ctica, aceptar una fe que ha de vivirse en un estado de insatisfacci贸n permanente respecto a las estructuras eclesi谩sticas.

En 1933, junto a Peter Maurin, al que consideraba su maestro, fund贸 el Catholic Worker (El Obrero Cat贸lico), una red de casas de acogida para los m谩s desfavorecidos y a la vez un peri贸dico mensual que en poco tiempo pas贸 de 2.500 ejemplares a 150.000. La palabra 芦worker禄 pose铆a, a primera vista, una clara connotaci贸n de izquierda, pero en realidad alud铆a en sentido amplio a todos los que ejerc铆an un trabajo f铆sico o mental, aunque tambi茅n es cierto que se pensaba fundamentalmente en los despose铆dos. Los pobres, desde la 贸ptica de los fundadores, estaban m谩s cerca de Dios que los dem谩s. El compromiso con los explotados, en muchos casos, proced铆a del sentimiento de culpa de gente inc贸moda por disfrutar de privilegios como haber ido a la escuela o disponer de recursos para sobrevivir.

Corr铆an tiempos duros y los humildes se ve铆an sacudidos por la crisis m谩s terrible que hab铆a vivido el capitalismo, la Gran Depresi贸n. Su 煤nica oportunidad de supervivencia parec铆a ser la caridad de los poderosos. 驴Qu茅 hacer para que vieran respetada su dignidad? En el Catholic Worker se acog铆a a todo el mundo sin hacer preguntas. Siempre hab铆a un plato de sopa y un caf茅 para el que lo necesitaba. Las camas se repart铆an en funci贸n de qui茅n llegara primero. Maurin, en un comentario que constitu铆a toda una declaraci贸n de intenciones, aseguraba que no hab铆an creado una organizaci贸n sino un organismo.

Un grupo de voluntarios se encargaba de atender a atender a los desheredados. Como dir铆a uno de ellos, el escritor Michael Harrington, autor del cl谩sico The Other America, no ten铆an dinero ni aceptaban retribuci贸n. 芦Compart铆amos las condiciones de vida de la gente a la cual ayud谩bamos: alcoh贸licos y enfermos mentales禄. La suya, por tanto, era una apuesta por la pobreza voluntaria, aunque esta pobreza terminaba por convertirse en real al cabo de unos meses de llevar esta vida, puesto que de una forma o de otra perd铆an sus posesiones. Desde el punto de vista del resto del mundo, su comportamiento era propio de locos. De hecho, ni siquiera los que all铆 se refugiaban llegaban a comprender que alguien se preocupara por su desdicha cuando no ten铆a necesidad.

En cierto sentido, el mensaje de Dorothy Day es muy estadounidense. Desconf铆a de la burocracia del Estado y no quiere contraer hipotecas mientras se acerca a los m谩s pobres de entre los pobres. La solidaridad no debe ser un monopolio del gobierno sino el fruto de la ayuda mutua, de la cooperaci贸n entre todos los que aspiran a un mundo m谩s justo. M谩s que reivindicar un Estado providencia, los desheredados deben aspirar a ser los due帽os de los medios de producci贸n y aceptar las responsabilidades consiguientes. La apuesta, por tanto, va dirigida a hacer visible la sociedad civil desde una cr铆tica radical a los postulados del capitalismo. El salario constituir铆a un instrumento al servicio de una esclavitud de la que no siempre son conscientes los siervos: venden su trabajo, que es tanto como decir a s铆 mismos, y a煤n se sienten felices si el precio les parece m谩s o menos razonable.

Fiel a una m铆stica basada en la entrega de s铆 y el anonimato, Dorothy hac铆a de chica para todo. Escrib铆a art铆culos en el peri贸dico, claro, pero tambi茅n ayudaba a venderlo por las calles y colaboraba en los albergues como mujer de la limpieza y cocinera. Ten铆a muy claro porque actuaba as铆, convencida de que no bastaba con las ayudas materiales. Hab铆a que ir a vivir con los explotados, compartir sus penurias, abandonar la tranquilidad del esp铆ritu y del cuerpo: 芦Acercarse al pueblo es el acto mejor y m谩s puro dentro de la tradici贸n cristiana y revolucionaria, y el punto de partida de la fraternidad universal禄.

[Tomado de https://www.diariodeleon.es/articulo/tribunas/anarquismo-cristiano-dorothy-day/202010081235402050936.html.]




Fuente: Periodicoellibertario.blogspot.com