Federaci贸n Anarquista 馃彺 Noticias anticapitalistas y informaciones libertarias
  en / fr / es / pt / de / it / ca / gr / tr

Federaci贸n Anarquista 馃彺

馃敶 Noticias anarquistas y informaciones libertarias de m谩s de 400 colectivos 鈷


Las noticias de  0  colectivos anarquistas se publican autom谩ticamente aqu铆
Fuente de noticias actualizado cada 0 minutos

Econom脥a de la cat脕strofe


November 17, 2022
De parte de Asociacion Germinal
162 puntos de vista

Econom铆a de la cat谩strofe

Albert Recio Andreu, publicado originalmente en mientras tanto.

Cuaderno pand茅mico: 14

I

Lo que est谩 ocurriendo los 煤ltimos meses sigue un guion relativamente predecible. Cuando menos, se inscribe en el marco de trayectorias posibles del actual marco institucional. Cuando estalla un proceso inflacionario las autoridades econ贸micas llaman a la moderaci贸n, especialmente de salarios. En tiempos anteriores propon铆an acuerdos sobre pol铆tica de rentas. Ahora lo han vuelto a hacer, pero con poca insistencia. La raz贸n es que en tiempos anteriores (al inicio del per铆odo neoliberal) los sindicatos ten铆an fuerza y era necesario darles alguna contrapartida a cambio de los cl谩sicos sacrificios empresariales. Ahora son m谩s d茅biles y la patronal no siente la necesidad de negociar, y los gobiernos ni tienen una gran voluntad ni la fuerza para imponerlo. Resultado de a帽os de transformaci贸n de la cultura econ贸mica y el equilibrio de poder a favor del capital. Y siempre aparec铆a el recurso de la pol铆tica monetaria, en forma de aumentos de tipos de inter茅s que acaban por generar una recesi贸n. Un m茅todo para curarla del estilo de las viejas sangr铆as que provocaban un decaimiento general del paciente. Ahora han tardado m谩s en aplicarla, pero al final est谩 apareciendo con fuerza haciendo las delicias del sector financiero y generando los efectos esperados.

Esta secuencia de aumentos de precios, ausencia de negociaci贸n de rentas y subida de los tipos de inter茅s est谩n generando una enorme masa de v铆ctimas: la ca铆da de los salarios reales amenaza con ser incluso superior a la experimentada en la crisis anterior. Es cierto que, a diferencia del per铆odo austericida, ahora se est谩n poniendo en marcha medidas de apoyo a las rentas m谩s bajas (aunque muchas no llegan bien a quien lo necesita, porque el entramado burocr谩tico y la tecnolog铆a digital generan barreras dif铆ciles de traspasar para muchas de las personas afectadas). Y tambi茅n que se anuncia una revalorizaci贸n de las pensiones que va a paliar la situaci贸n para este nutrido sector social (es posible incluso que una parte de los pensionistas est茅 menos afectada por la inflaci贸n que otros colectivos por su diferente tipo de consumo: le impacta mucho el encarecimiento de alimentos y calefacci贸n, pero en muchos casos casi nada el del combustible y los hoteles). En conjunto, lo que ya tenemos en una cat谩strofe social subterr谩nea, individualizada, persistente. Porque esta devaluaci贸n de rentas salariales se sucede a otra brutal de la que la mayor铆a de gente no se hab铆a recuperado y que hab铆a dejado un poso de pobreza cada vez m谩s consolidado. La devaluaci贸n salarial anterior fue en gran parte la combinaci贸n de un ataque a la negociaci贸n colectiva y cambios en la estructura ocupacional que generaron m谩s empleos de bajos salarios. Ahora se trata lisa y llanamente de una subida de precios que los aumentos salariales, cuando se producen, no pueden compensar.

Hasta el momento, las pol铆ticas convencionales no se muestran capaces de atajar la situaci贸n.

En primer lugar, porque hay evidencia de que una parte de la inflaci贸n est谩 provocada simplemente por el aumento de los m谩rgenes empresariales. Y, hasta hoy, las instituciones econ贸micas tienen un sesgo de clase que les hace ver como preocupante cualquier aumento salarial y como tolerable el de las rentas del capital. Estas solo se pueden controlar interviniendo directamente en los mercados, lo cual es un verdadero tab煤 para el pensamiento econ贸mico dominante (incluyendo al poder judicial, especialista en anular las t铆midas multas que impone la CNMC cuando considera que hay una actuaci贸n monopolista). Hay, adem谩s, una situaci贸n general que sirve de coartada a las subidas: la guerra de Ucrania. No es que la guerra sea inocua (es obvio que ha reforzado el encarecimiento de combustibles y cereales), pero la inflaci贸n empez贸 antes. La ventaja es que ahora cualquier empresa tiene un discurso cre铆ble para tratar de justificar los precios al alza.

En segundo lugar, est谩n todos los aumentos de costes generados en los estrangulamientos de los circuitos log铆sticos, una cuesti贸n derivada de la divisi贸n del trabajo a escala mundial y la producci贸n sin stocks, que est谩 mostrando que algunos ahorros de costes acaban generando aumentos en otras partidas y que obligan a repensar el dise帽o de la estructura productiva. En este mismo plano est谩 la cuesti贸n digital, a la que dedicar茅 un comentario especulativo.

En tercer lugar est谩 el papel que juegan los mercados especulativos de futuros a la hora de transformar aumentos puntuales de precios en ciclos inflacionistas. Y en cuarto, la cuesti贸n m谩s de fondo de en qu茅 medida estamos asistiendo al efecto combinado del declive de la extracci贸n minera (petr贸leo y minerales) y del cambio clim谩tico que afecta directamente a las cosechas.

Todos los elementos citados tienen bases estructurales espec铆ficas que no pueden abordarse con medidas monetarias, sino que exigen cambios profundos en toda la organizaci贸n econ贸mica. La verdadera cat谩strofe est谩 en que el dominio cultural neoliberal es precisamente lo que impide, a partir de cierto punto, la intervenci贸n de las instituciones p煤blicas en las tripas del sistema productivo. Una intervenci贸n que ser铆a factible realizar de muchas formas, que ahora quedan fuera del punto de mira, y que cuando se propone (como la cuesti贸n de la excepci贸n ib茅rica en la fijaci贸n de la tarifa el茅ctrica) tiene un largo y tortuoso camino hasta lograr imponerse. Mientras tanto, los precios siguen subiendo.

Acepto que planteo un tema especulativo, pero sobre el que vale la pena centrar la atenci贸n. Me refiero a la cuesti贸n de la digitalizaci贸n, una de las grandes apuestas de la Uni贸n Europea. La promesa de que la econom铆a digital favorecer谩 una mayor eficiencia productiva, una atenci贸n personalizada y un ahorro de recursos. Sin contar que una parte de la historia es total o parcialmente falsa 鈥攅l enorme consumo energ茅tico y de recursos minerales que requerir铆a la digitalizaci贸n completa鈥 y esconde sesgos preocupantes 鈥攕e trata sobre todo de tecnolog铆as del control, como han puesto de manifiesto los debates sobre condiciones laborales o el uso de datos por parte de las grandes empresas de internet鈥 lo que me parece relevante es que en muchos casos es menos clara su aportaci贸n productiva y hay indicios de que la digitalizaci贸n puede ser un sector inflacionista.

Para mucha gente el uso de los procesos digitales se ha convertido en una tecnolog铆a antip谩tica, costosa en tiempo (pues en muchos casos se trata de desplazar actividad hacia el usuario), generadora de bloqueos, una verdadera pared digital. A ello contribuye el mal dise帽o de las webs, su incapacidad de responder a la complejidad del mundo real. Y no me refiero solo a la experiencia de la gente mayor, sino a la de muchos usuarios profesionales, pongamos por ejemplo profesores universitarios y gestores p煤blicos. Puede que haya un problema de aprendizaje, pero analizando el sector son f谩cilmente detectables temas recurrentes: los monopolios de algunos agentes,  la obsolescencia programada o no de muchos programas (que obliga a costosos desembolsos), la necesidad de asesoramiento persistente, los problemas de ciberseguridad (crecientes y que requieren costos gastos defensivos)鈥 Lo 煤nico cierto es que, dada su complejidad, la digitalizaci贸n es un negocio redondo para muchos, incluida la industria del ocio digital y sus cuestionables efectos sociales. No se trata de poner en duda las ventajas innegables de esta tecnolog铆a, sino s贸lo se帽alar que tiene una peligrosa caja B y un posible efecto-coste que obliga como m铆nimo a adoptar una evaluaci贸n m谩s ecu谩nime de la bondad del sector y un reconocimiento de los peligros que genera.

II

A r铆o revuelto, ganancia de pescadores. Esto es lo que plantea la derecha pol铆tica y empresarial (o sea, el 99% del sector). El cierre de la patronal a cualquier tipo de negociaci贸n incluye objetivos t谩cticos y estrat茅gicos, alineados claramente con la derecha. A corto plazo, el cierre de la negociaci贸n les permite continuar la devaluaci贸n salarial y beneficiarse de una ganancia de m谩rgenes suculenta. Y cuentan con explotar diversas ventajas. La primera es la baja respuesta sindical, atrapada en el miedo de que una movilizaci贸n masiva sea entendida m谩s como un ataque al Gobierno que como uno a la patronal y a la derecha. Otra, que el deterioro real de las condiciones de vida de mucha gente socave el apoyo al Gobierno y a los sindicatos y propicie la vuelta del PP al Gobierno. Y aqu铆 est谩 el objetivo estrat茅gico, el de recuperar un Gobierno que vuelva a hacer una pol铆tica acorde con sus intereses m谩s directos: congelaci贸n del salario m铆nimo y pensiones, derogaci贸n de partes de la reforma laboral, reforzamiento del negocio privado-p煤blico, cambios fiscales鈥 En suma, la prolongaci贸n de la cat谩strofe actual como condici贸n para agravarla en el futuro. Los apocal铆pticos discursos que emanan de los medios que controla la derecha tienen como finalidad crear una banda sonora que haga cre铆ble que la pol铆tica actual nos lleva al desastre y que s贸lo el PP nos puede salvar. Pol铆tica y econom铆a de la mano.

Los sindicatos han optado por una respuesta comprensible, pero insuficiente. Desplazar la conflictividad a la negociaci贸n colectiva sectorial o de empresa. Esto, que puede entenderse como un conflicto de clase directo, en la pr谩ctica es mucho m谩s complicado. La mayor parte de grandes huelgas se est谩n produciendo en grandes empresas (caso Mercedes Benz) o en servicios p煤blicos (limpiezas urbanas, transporte a茅reo). Son sectores con una posici贸n contractual fuerte, y cuyas huelgas tienen un enorme impacto para la vida cotidiana de mucha gente. En algunos casos las empresas se adelantan a la situaci贸n con aumentos salariales totalmente soportables dado su aumento de m谩rgenes (por ejemplo Repsol). Los que quedan fuera son los trabajadores con peores condiciones y salarios m谩s bajos (hosteler铆a, limpieza de edificios, servicios personales鈥), precisamente los m谩s afectados por la situaci贸n y que pueden contribuir a que el clima pol铆tico que pretende la derecha y la patronal acabe por cristalizar. Salir de la trampa que plantea la patronal solo puede hacerse, a mi entender, con una propuesta general que incluya alguna demanda clara al Gobierno, que exija a la patronal tanto una negociaci贸n salarial general como compromisos claros de control de precios. No es que esta contienda se vaya a ganar. Pero cuando menos servir铆a para situar ante una gran parte de la poblaci贸n la naturaleza del conflicto distributivo que subyace en el proceso inflacionario.

III

El catastrofismo no es s贸lo patrimonio de la derecha. Tambi茅n hay voces alternativas que anuncian una situaci贸n cr铆tica a lo largo del invierno. Me refiero sobre todo a la corriente ecologista asociada al colapsismo. Sus razones son serias y no obedecen a un c谩lculo ego铆sta para obtener r茅ditos a corto plazo. Vienen de la preocupaci贸n generada por la incapacidad de rectificaci贸n del modelo de vida y consumo tras a帽os de avisos por parte de la comunidad cient铆fica sobre los distintos impactos de la crisis ecol贸gica. De su comprensi贸n de las trampas y falta de rigor de la mayor铆a de las propuestas de la llamada 鈥渢ransici贸n ecol贸gica鈥, que conf铆a en la posibilidad de mantener el crecimiento simplemente con cambios tecnol贸gicos 鈥渧erdes鈥. De la propia miop铆a de una parte del ecologismo, centrado en temas parciales, y de la incapacidad de la izquierda de adoptar un proyecto serio de transici贸n real. En todo esto, en la visi贸n estrat茅gica y en la urgencia de las respuestas, aciertan.

Donde este catastrofismo resulta m谩s discutible es en dos cuestiones. La primera tiene que ver con el impacto global de los problemas energ茅ticos que va a experimentar el conjunto de la poblaci贸n occidental. No est谩 claro que a corto plazo que 茅ste sea tan grande como se piensa y, adem谩s, estar谩 solapado con el tema de la guerra. Y a煤n es menos obvio que una situaci贸n de crisis profunda vaya a generar necesariamente una toma de conciencia y una demanda social en favor de las medidas a adoptar. Hay demasiada irracionalidad e incultura ecol贸gica acumulada, demasiados h谩bitos consumistas asentados (muchos de ellos dif铆ciles de modificar a corto plazo sin que representen un alto coste individual: pienso, por ejemplo, en el caso extremo de la gente que habita en urbanizaciones dispersas). Es posible que la respuesta sea 鈥攃omo ha ocurrido con la pandemia y el confinamiento鈥 aceptar cualquier propuesta descabellada que les prometa soluciones milagrosas. El 煤nico caso estudiado de una sociedad que tuvo que hacer un ajuste energ茅tico dr谩stico es el de Cuba. Pero los par谩metros sociales y pol铆ticos y la propia experiencia de la gente cubana est谩n bastante lejos del Occidente rico y no creo que pueda extrapolarse.

La segunda cuesti贸n tiene que ver con que la advertencia catastrofista 鈥攎uy fuerte en algunas de sus versiones que circulan en redes鈥, caso de no cumplirse, acabar谩 contribuyendo a generar descr茅dito. La historia de la izquierda ha proliferado en relatos sobre el derrumbe del capitalismo que se han mostrado err贸neos, una experiencia que deber铆a hacernos m谩s cautos sobre nuestras profec铆as. Y adem谩s las cat谩strofes sociales y ecol贸gicas tienen en com煤n que no afectan a todo el mundo por igual, que los m谩s golpeados son los grupos sociales con menor visibilidad social, con menor capacidad de generar 鈥渧oz鈥, con mayor experiencia en vivir en un mundo donde siempre resultan perdedores.

Ni la crisis econ贸mica ni los problemas ecol贸gicos se est谩n manifestando de tal forma que den lugar a un amplio sentimiento compartido en torno a la urgencia de un cambio radical en la forma de organizar y desarrollar la vida social.

IV

Estamos ante un horizonte peligroso por muchas razones. Salir del cerrado esquema de la cat谩strofe exige construir una respuesta colectiva que requiere, como condici贸n necesaria, la construcci贸n de una percepci贸n social de la naturaleza de nuestros problemas capaz de aislar a las 茅lites que tratan de mantener su poder y su statu quo.  Pero esto no va a producirse simplemente apelando a verdades generales, sino que debe ir acompa帽ado de propuestas que ayuden a la gente com煤n a salir del atolladero al que ha conducido la civilizaci贸n capitalista. Estamos metidos en una especie de filme de terror del tipo locomotora sin frenos y en bajada. Un frenazo brusco simplemente provoca el descarrilamiento. En el plano real esto puede traducirse de muchas formas: tensiones sociales insoportables y oportunidades para las salidas autoritarias. Por ello creo que son necesarias las acciones intermedias que permitan soluciones parciales y ayuden a generar un proceso de cambio en la direcci贸n adecuada. Ahora que ya sabemos la magnitud de la tragedia, nos faltan proyectos que sepan gestionarla.

Share



Fuente: Asociaciongerminal.org
Comentar En El Foro


S铆GUENOS
EN TWITTER
S铆GUENOS
EN MASTODON
S铆GUENOS
EN TUMBLR



Camisetas anarquistas ★ Env铆o mundial gratuito











Esta plataforma est谩 totalmente financiada por Cooperativa Ni Dios Ni Amo.
Las ventas tambi茅n contribuir a la recaudaci贸n de fondos para donaciones a diversas organizaciones anarquistas y organizaciones ben茅ficas activistas.
[ocultar anuncios]



Anarchist news | Noticias anarquistas | Actualit茅 anarchiste | Anarchistische Nachrichten | Not铆cias Anarquistas | Notizie anarchiche | Not铆cies anarquistes | 螒谓伪蟻蠂喂魏萎 螣渭慰蟽蟺慰谓未委伪 | Anar艧ist Haberler

Tech Team | Servers Monitoring | Sites Status

Las opiniones son las de los colaboradores y no necesariamente est谩n respaldadas por Federacionanarquista.net [Descargo de responsabilidad]