February 13, 2021
De parte de ANRed
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El movimiento indígena ecuatoriano reclama transparencia en el recuento de votos y advierte que Yaku Pérez no puede llegar a acuerdos con el banquero Lasso sin consenso de las bases. Mientras, el progresismo lanzó una campaña contra el candidato indígena de cara al ballotage. Por ANRed.


En Ecuador, con llegada a otros países, incluyendo Argentina, se ha desatado una campaña de demonización del candidato indígena Yaku Pérez, acusándolo de agente del neoliberalismo, agente de la CIA y otras cuestiones. Una campaña que tiene como principal motor e interesado al correísmo y un arco político que va del Grupo de Puebla (donde están por ejemplo el presidente de México AMLO y el presidente argentino Alberto Fernández) hasta gobiernos del ALBA. El fundamento (no explicitado) es que al candidato correísta le resulta más sencillo enfrentar en las urnas al neoliberal Lasso que a un candidato respaldado por el movimiento indígena y ecologista ecuatoriano. El extractivismo parece atractivo cuando se está en el gobierno, pero no tanto cuando se está en campaña…En el marco de esta campaña de demonización fueron pasando los días sin que el resultado de las elecciones dé con claridad qué candidato obtiene el segundo lugar y accede al ballotage con Aráuz.Este viernes 12 de febrero la incertidumbre respecto a cómo se resolvería la cuestión cedió paso a un acuerdo entre los dos candidatos que aspiran al ballotage, acuerdo refrendado a posteriori por el Consejo Nacional Electoral, sobre la modalidad del recuento a hacerse. Por supuesto este acuerdo alimentó las versiones (incomprobables por ahora) acerca de que el banquero Lasso cede en la forma del recuento, a cambio de condicionar a futuro a Yaku Pérez. El mismo viernes la CONAIE y la CONFENIAE, las dos principales confederaciones indígenas del Ecuador, hicieron sendas reuniones extraordinarias en las que decidieron alentar la presión popular y de sus bases por un recuento transparente y al mismo tiempo advertir a Yaku Pérez del partido Pachakutik (en teoría brazo electoral de las citadas confederaciones) que no tiene mandato para “realizar alianzas con organizaciones políticas” sin el consenso de la estructura del movimiento indígena.





Fuente: Anred.org