November 23, 2020
De parte de Periódico El Roble
225 puntos de vista

La división de poderes dentro del estado burgués es un mito tan grande como definir la democracia etimológicamente como poder del pueblo.

 La única división de poderes real está entre quienes lo detentan, los capitales nacionales y, sobre todo, los extranjeros ( empresas multinacionales, FMI ,etc.), dueños ellos de la tierra, las fábricas, los bancos, de los cuales  el gobierno de turno  es un administrador ( para muestra los comentarios de el diputado oficialista Pablo Yedlin al votar la ley de vacunas . “Sabemos que esto no es lo óptimo, pero son los requisitos que la industria farmacéutica impone.”)  y pone todo el aparato del estado a su servicio y del otro lado quienes sólo poseemos el poder que nos da ser quienes producimos todo lo que se consume, pero, no conscientes de ese poder aun no lo ejercemos.

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Es cierto que de un lado y otro de la “grieta” aparecen discursos y algunos frentes políticos diferenciados. Pero, justamente, es ese relato de la supuesta grieta que alimenta a unos y otros. Frente al rechazo que dejó el pésimo gobierno de Cambiemos, el Frente de Todos se muestra como la única opción potable. Sin embargo, la realidad demuestra que ante cada hecho el hilo se termina cortando por lo más fino, y entonces tenemos que soportar rebajas salariales, despidos, desalojos, represión, tener que trabajar pese a la pandemia, mientras la especulación financiera, los grandes terratenientes y el capital más concentrado avanzan con su agenda sin despeinarse.

Los grandes capitales son quienes realmente eligen quien gobierna, el gobierno es su empleado y para ganarse la confianza de sus amos subordina a los jueces, fiscales, aparato represivo, parlamento. Y demuestra, como el perro que te trae el palito moviendo la cola, para quien ejerce el poder votando leyes, fallando y ejecutando desalojos y represiones varias entre otras  cuestiones.

Esos poderes que se muestran disociados cuando de leyes o fallos favorables a los trabajadores se trata. Como el decreto antidespidos de Alberto Fernández 750.000 veces desoído por los empresarios en lo que va de la pandemia, o las reinstalaciones de despedidos en fábricas que pueden estar meses sin volver a sus puestos ( A cambio del cobro de multas) con las FFAA del régimen dispuestas a levantar cualquier bloqueo corte de calle que quiera imponer el “fallo judicial”, pero cuando se trata de leyes o fallos a favor de los empresarios actúan rápido y unidos demostrando subordinación  y eficacia como cuando desalojan  a quienes, ya despojados de todo toman tierras que tienen como fin negocios y negociados de los verdaderos dueños de todo para solucionar algo tan básico como el derecho a la vivienda.

En última instancia el responsable es el sistema capitalista voraz que destruye el planeta, nos deja sin derechos, nos come el salario, nos expulsa.

La nueva tecnología electrónica y automatizada está socavando los cimientos mismos de la sociedad.  Al estar puesta al servicio de unas pocas manos privadas y no del conjunto de la humanidad está creando profunda miseria para miles de millones de mientras se acumula una obscena riqueza en unas pocas manos.  A la vez que crece esta riqueza, caen en la pobreza extrema una nueva clase de obreros, desde los que trabajan fuera de convenio, los que lo hacen a tiempo parcial por bajos salarios hasta los desempleados permanentemente. 

Cuando quienes defendemos las ideas socialistas como la expropiación de la propiedad de manos privadas, salen los voceros del capital a decirnos que le queremos sacar la casa al pequeño propietario eso es una gran mentira. El que nos deja sin tierra, sin vivienda, sin nada es el capitalismo que con su lógica de privilegiar las ganancias de unos pocos expulsa sistemáticamente a miles de trabajadoras y trabajadores.

Esto no es nuevo, el sistema capitalista está basado desde sus orígenes en que  la clase dirigente tiene el poder político, y por lo tanto administra la sociedad en su propio provecho defendiendo su pilar fundamental, la propiedad privada de los medios de producción y cambio.

Hace 170 años Marx y Engels escribían el Manifiesto Comunista allí, en el apartado “Proletarios y comunistas” arrasan con los argumentos de los defensores de la sagrada propiedad privada. Explican: “Ustedes se horrorizan de que queramos abolir la propiedad privada. Pero, en vuestra sociedad, la propiedad privada está abolida para las nueve décimas partes de sus miembros; existe precisamente porque no existe para esas nueve décimas partes. Nos reprochan, pues, el querer abolir una forma de propiedad que no puede existir a condición de que la inmensa mayoría de la sociedad sea privada de toda propiedad”.

Equipo de El Roble.




Fuente: Periodicoelroble.wordpress.com