September 4, 2021
De parte de Peri贸dico El Roble
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Desde un inicio, era m谩s que esperable que el gobierno de Alberto Fern谩ndez sea un gobierno de ajuste. La burgues铆a exig铆a mejores niveles de ganancia para invertir, y el Estado capitalista requer铆a duros recortes para ser sostenible en el tiempo. Dicho esto, tambi茅n era esperable que el nuevo kirchnerismo gestione la miseria como una olla a presi贸n, intentando conciliar un ajuste real en las condiciones de vida de la clase trabajadora con un discurso progresista.

La aparici贸n de la pandemia ayud贸 parcialmente a lavar las culpas del gobierno en el ajuste, al tiempo que tambi茅n obstaculiz贸 la implementaci贸n del mismo, dados los nuevos requerimientos de recursos que tra铆a consigo el inesperado coronavirus.

En este marco, desde principios de 2020 el Albertismo viene avanzando lenta pero constantemente en un dur铆simo ajuste sobre la clase trabajadora. . En tanto que cada vez cuesta m谩s conseguir trabajo, entre abril de 2020 y marzo de este a帽o, el total de trabajadores formales se contrajo un 0,8% (-74,5 mil personas). Los datos del Ministerio de Trabajo muestran que esta ca铆da se compone de retrocesos del 1,5% en el sector privado (-92,7 mil) y del 5,4% en el trabajo en casas particulares (-26,7 mil), mientras que el sector p煤blico se sumaron casi 45 mil trabajadores en ese per铆odo (1,4%);  los salarios caen en picada, seg煤n datos oficiales del INDEC estos  perdieron en 2020 (-2,3%)  con respecto a la inflaci贸n y la pobreza aumenta de manera sostenible, el 铆ndice de pobreza lleg贸 al 42% al t茅rmino del segundo semestre del 2020, 6,5 % encima del 35,5% de igual per铆odo de 2019..

Frente a esto, los laburantes presentan un importante descontento, el cual desgraciadamente no siempre se expresa plenamente. En tanto que el sector de trabajadores desocupados es el m谩s golpeado por la crisis, los movimientos piqueteros son la fracci贸n m谩s movilizada de la clase trabajadora. No obstante, una importante porci贸n de los mismos abandon贸 la lucha y se transform贸 en gestor del ajuste  al formar parte de este gobierno.  Por el lado de la fracci贸n ocupada de la clase trabajadora, ante la ca铆da salarial y los abundantes despidos, se observan un n煤mero importante de conflictos, pero se desarrollan de forma aislada, sin una coordinaci贸n.

A la par de este proceso, el gobierno apuesta casi todas sus fichas a que el plan de vacunaci贸n surta efecto antes de las elecciones. Asimismo, el mismo gobierno desanda parte del ajuste del primer trimestre del a帽o e intenta incrementar coyunturalmente los ingresos de la poblaci贸n, habilitando una nueva ronda de paritarias, lanzando planes de consumo en cuotas, y prometiendo algunos bonos extraordinarios para jubilaciones y planes sociales, con la finalidad de generar la ilusi贸n de que estamos mal, pero vamos bien.

No obstante, se van acumulando desequilibrios econ贸micos que el gobierno elegantemente patea para fin de a帽o. En tanto que refinancia los pagos de la deuda externa, intenta sostener fijo el valor del d贸lar para frenar la inflaci贸n, postergando as铆 una inevitable devaluaci贸n que pacientemente nos espera una vez terminadas las elecciones

De esta forma, el nuevo Kirchnerismo maneja una olla a presi贸n. El gobierno que comenz贸 con pol铆ticas de restricci贸n a la circulaci贸n, compra de insumos para el sector salud y programas como el IFE y ATP luego avanz贸
en aperturas cada vez mayores y elimin贸 esta inyecci贸n -aunque muy insuficiente- de dinero. El sistema se robusteci贸 pero no dio respuesta a problemas estructurales como los sueldos y las condiciones laborales del personal en gran parte de nuestro pa铆s. Con el correr de los meses, frente al aumento de inflaci贸n y p茅rdida de puestos de trabajo, la respuesta no fue continuar con el cuidado de la salud sino que se trat贸 de volver a 鈥渓a
normalidad鈥. Hoy contamos m谩s de 100 mil muertes. Todo esto no implica que ambos gobiernos -kirchnerismo y
macrismo- 鈥渟on lo mismo鈥, pero si se evidencia que expresan una clara continuidad en la sucesiva pauperizaci贸n de las condiciones de vida de la clase trabajadora.

En un escenario como este, como laburantes debemos apuntar a unificar las luchas, tanto de los trabajadores ocupados como desocupados, entendiendo que la mejor defensa siempre es un buen ataque, no dejarnos enga帽ar por el placebo de las elecciones de medio t茅rmino que se avecinan ya que en estas no se resolver谩 ninguno de nuestros problemas. Como clase debemos pasar a la ofensiva, luchar por las reivindicaciones m谩s urgentes y apostar a la coordinaci贸n.

Por Equipo de El Roble.




Fuente: Periodicoelroble.wordpress.com