June 16, 2021
De parte de La Haine
197 puntos de vista

Edward W. Said un a帽o despu茅s de publicar Orientalismo (1978), un tomo que cambia por siempre las ciencias sociales al abrir la puerta al poscolonialismo 鈭抏l giro del que el propio Said de inmediato se distancia cuando 茅ste abraza demasiado al identitarismo y nativismo (鈥淚 don鈥檛 do victimhood!鈥)鈭, cambia radicalmente el campo de la producci贸n intelectual.

Escribe un libro pol铆tico completamente diferente: La Cuesti贸n Palestina (1979). All铆 argumenta que la lucha entre Palestina e Israel ha de ser entendida tambi茅n como una lucha entre la presencia y la interpretaci贸n, donde el primer elemento queda dominado y borrado por el otro. Una lucha, desde el principio, casi caricaturescamente desigual en sus ojos.

Si bien cambia el tono, el hilo de la principal argumentaci贸n saidiana sigue intacto: igual que en Orientalismo, como en su suerte de sequel a帽os m谩s tarde: La cultura y el imperialismo (1993), Said insiste en el papel de la narrativa: es 茅sta l que informa al imaginario de los periodistas, pol铆ticos y de la gente com煤n, encasillando al otro 鈭抏n este caso a los palestinos鈭 en un cuento ajeno.

Para Said, Israel y sus partidarios trabajan duramente para negarles el permiso de narrar su propia experiencia (Permission to narrate, en: London Review of Books, vol. 6, n煤m. 3, 16/2/84). El punto es crear una nueva 鈭抯ocialmente aceptable鈭 narrativa que permitir铆a al mundo empatizar con los palestinos, resaltar su presencia por encima de la interpretaci贸n y ver en ellos seres humanos iguales.

La deshumanizaci贸n 鈭抯istem谩tica, naturalizada, internalizada鈭 mata antes que una bala o una bomba.

Por eso, como lo demuestra magistralmente Timothy Brennan en su reciente biograf铆a de Said, dedicada al pueblo palestino: Places of the mind: a life of Edward Said (2021), el autor de Orientalismo se vuelve un deconstructor de grandes narrativas, uno que fusionando el posestructuralismo con la lucha por la liberaci贸n palestina desnuda a la empresa colonial sionista como un proyecto intelectual. Una empresa cuya vivacidad proviene tambi茅n de all铆, no s贸lo de la fuerza nuda (aunque nunca menosprecia esta parte: sigue y analiza el despliegue de las fuerzas de seguridad de Israel, el crecimiento de los asentamientos ilegales, etc茅tera).

Said logra en su tiempo desmantelar y/o cuestionar mucha de la narrativa colonial israel铆 describiendo igual de minuciosamente la opresi贸n y desposesi贸n en Palestina on the ground. Tambi茅n posiciona una suerte del contramito al sionismo: el palestinianismo. Lo que no logra 鈭抎ada la inmensidad de los da帽os hechos鈭 es abandonar un cierto pesimismo respecto a su propia causa…

En una conferencia dice: […] les debo admitir, despu茅s de a帽os de pensar en todo esto, que hasta ahora no lo logro entender… No logro entender el tama帽o [de la deshumanizaci贸n con la que es tratada] la gente [palestina] expulsada, acosada, masacrada, oprimida en cada forma imaginable en frente de las c谩maras de televisi贸n, aun no logro entender como todo esto contin煤a…

Y sigue. Y sigue. Y sigue. Pensemos por ejemplo en Gaza (y en lo que estaba pasando all铆 recientemente).

Como siempre 鈭抏s aqu铆 donde entra la interpretaci贸n鈭 en las p谩ginas de la prensa, en la tele, etc茅tera, los israel铆es (12) fueron asesinados por los cohetes de Hamas; y los palestinos (256, entre ellos 67 ni帽os), simplemente mueren.

Solitos. Borrados. Junto con sus nombres.

He aqu铆 algunos de ellos: Tawfiq (80), Tala (13), Reem (41), Rawan (19), Subhiya (73), Amin (90), Majdiya (82), Mira (12), Yazen (13), Mir (9), Fuaz (63), Abd al Hamid (23), Riham (33), Bahaa (49), Sameh (28), Iyat (19), Qusay (seis meses), Amal (42), Taher (23), Ahmad (16), Hana鈥檃 (15), Mohammed (42), Izzat (44), Ziad (8), Adam (3), Doa鈥檃 (39), Sa鈥檃dia (83), Hala (13), Yara (10), Yahya (5), Dana (9), Zin (2), Rula (6), Lana (10), Abir (30)… y la lista contin煤a.

Said desde la infancia odia su primer nombre: 鈥淐on el com煤n y corriente apellido 谩rabe 鈥楽aid鈥 conectado al improbable nombre brit谩nico 鈥楨dward鈥 (mi madre admiraba a Edward VII, el pr铆ncipe de Gales en 1935, el a帽o de mi nacimiento), fui un estudiante inconfortablemente an贸malo…鈥 ( Between worlds, reflections on exile and other essays, 2002, p. 556).

No se deshace de 茅l, pero decididamente escoge palestinizarse, contrario a su padre que se americaniza al obtener la ciudadan铆a, abandonando, de manera sintom谩tica, su nombre palestino Wadi 鈭抣a W entre el nombre y apellido del propio Said鈭, por William (On writing a memoir, en London Review of Books, vol. 21, n煤m. 9, 29/4/99).

Algunos adversarios intelectuales y pol铆ticos m谩s tarde, para molestarlo, anota Brennan, se deleitan en jugar con el Edward. Le cambian la entonaci贸n. El acento. La escritura. Cuando hace a帽os le escribo a Uri Avnery (que nota bene habitualmente evoca su nombre de nacimiento: Helmut Ostermann) pregunt谩ndole por sus relaciones con 茅l (隆p茅simas!), se refiere a Said como Eduard.

Estoy seguro de que lo hace adrede.

Una cosa que Edward odiaba m谩s que el nombre mismo, es aquel diminutivo gringo: Ed. El 煤nico que ten铆a permiso de hablarle as铆 era Noam Chomsky.

@MaciekWizz




Fuente: Lahaine.org