January 18, 2021
De parte de La Haine
277 puntos de vista

Con Trump se ha establecido una tercera idea, absolutamente m谩s franca, de la excepcionalidad de EEUU, que ya no habla de democracia como uno de sus componentes

La verdadera excepcionalidad estadounidense radica en que es el 煤nico imperio que ha agredido a los cinco continentes, ha lanzado dos bombas at贸micas, tiene 1200 bases militares en el planeta鈥

鈥淎 pesar de todos sus alardes de libertad y civilizaci贸n, EEUU era un pa铆s que exterminaba a los indios, oprim铆a a las razas minoritarias, compraba y vend铆a personas, y las torturaba para obligarlas a trabajar鈥︹. -Peter Guardino, La marcha f煤nebre. Una historia de la guerra entre M茅xico y EEUU, Grano de Sal, M茅xico, 2018, p. 257.

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El 6 de enero de 2021 quedar谩 como una fecha hist贸rica, de esas que se convierten en una bisagra fundamental para entender la irreversible decadencia de los EEUU. Lo que sucedi贸 ese d铆a pone fin al mito de la 鈥渆xcepcionalidad democr谩tica de los EEUU鈥.

Tanto los pol铆ticos, como los capitalistas de toda 铆ndole (industriales, financistas, gur煤es de la inform谩tica鈥), periodistas e intelectuales del establecimiento exaltaban hasta el 6 de enero la excepcionalidad estadounidense, y seguramente muchos lo seguir谩n predicando todav铆a, pero eso suena ahora vac铆o, simulado y con una gran carga de auto consuelo enga帽oso.

A nombre de esa supuesta excepcionalidad, EEUU se arrog贸 el derecho de hacer lo que se le viniera en gana durante los dos 煤ltimos siglos, una tendencia acentuada y llevada hasta los confines del planeta despu茅s de 1945, cuando se constituy贸 en la potencia hegem贸nica del capitalismo. A nombre de esa excepcionalidad, EEUU masacr贸 pueblos, bombarde贸 pa铆ses, derroc贸 gobiernos populares, instaur贸 dictaduras criminales, estableci贸 la tortura como forma habitual de tratar a los que han sido vistos como enemigos, se apropi贸 de riquezas naturales (en un ecocidio sin fin en continentes como el nuestro), patrocin贸 y financi贸 cr铆menes de lesa humanidad en los cinco continentes, se vali贸 de criminales para adelantar sus pol铆ticas de sometimiento鈥 y cientos de cr铆menes por el estilo.

El asunto que vale la pena preguntar es este: 驴En qu茅 consist铆a la pretendida excepcionalidad estadounidense? Desde principios del siglo XIX se expres贸 en la doctrina del Destino Manifesto, que aseguraba que la Divina Providencia (es decir, Dios) hab铆a destinado a EEUU a extenderse primero por el continente americano, desde Alaska en el norte, hasta Tierra del Fuego, en el sur, y luego por el resto del orbe. Nada la podr铆a detener porque ese era un designio divino.

El mito de la excepcionalidad tiene dos expresiones internas. Una, la liberal 鈥抳inculada al Partido Dem贸crata y a una m铆nima parte del Partido Republicano鈥 que se expres贸 en la c茅lebre expresi贸n de Madeline Albright al considerar a 鈥淓EUU como el 煤nico pa铆s indispensable鈥, el modelo que el resto del mundo debe imitar.

Esto es lo que podr铆a denominarse como el 鈥減oder blando鈥, de tipo simb贸lico, que EEUU irradia al resto de la humanidad y que busca imponer su forma de democracia, en la que se combina su sistema electoral, el culto a la propiedad privada y la promoci贸n de las libertades civiles (entre ellas la libertad de prensa y de expresi贸n, como la principal bandera, tambi茅n demolida estos d铆as con la censura de las redes sociales). Poco importa, desde luego, que ese modelo se implante a la fuerza y donde se impone termine adoptando formas terriblemente antidemocr谩ticas. Eso sucedi贸 en los lugares donde se erigieron dictaduras de seguridad nacional, como en Am茅rica Latina desde la d茅cada de 1950, y dejaron un interminable reguero de sangre y horror, o en Vietnam, Irak, Afganist谩n, Libia, la antigua Yugoslavia en diversos momentos de los 煤ltimos 70 a帽os.

Pero existe una versi贸n conservadora del excepcional铆simo, pregonada en gran medida por el ala mayoritaria del Partido Republicano y, ahora, por diversas facciones de extrema derecha que pululan en los EEUU. Ese enunciado estaba ya presente en algunas de las proclamas iniciales del Destino Manifiesto, como aquellas que dec铆an que en las antiguas colonias de Espa帽a no exist铆an condiciones para la democracia al estilo yanqui porque sus pueblos eran barbaros y atrasados. Sin embargo, a nivel internacional, por aquello que la diplomacia obliga, durante muchas d茅cadas esta versi贸n conservadora de la excepcionalidad se hab铆a mantenido oculta. Solo durante la presidencia del cowboy Ronald Reagan se volvi贸 a mencionar en p煤blico.

Y corri贸 por cuenta de la Embajadora de EEUU en la ONU, Jean Kirkpatrick, quien manifest贸 que la democracia de EEUU era 煤nica y no se pod铆a exportar, porque la mayor parte de pa铆ses no ten铆a las condiciones culturales que permitieran cultivarla. Esta era una forma de justificar el apoyo abierto del gobierno de Reagan a las criminales dictaduras de extrema derecha, entre ellas las de Chile, Argentina, Indonesia, Filipinas, Zaire, tan proclives a los dictados de lo que, en ese momento y sin sonrojo, se denominaba el 鈥渕undo libre鈥.

Con Donald Trump se ha establecido una tercera idea, absolutamente m谩s franca, de la excepcionalidad de EEUU, que ya no habla de democracia como uno de sus componentes. No, la excepcionalidad estriba en que a EEUU lo caracteriza un esp铆ritu de conquista de la tierra, en el lejano Oeste, en la que sobresalieron rancheros, mineros, vaqueros, alguaciles, colonos, entre los que descollaba gente como B煤falo Bill. Es decir, que esta es una excepcionalidad para blancos, en la que solo caben ellos, y se justifica el exterminio y sometimiento de los no-blancos. Como quien dice, es el reconocimiento expl铆cito, sin ambages, de lo que ha sido la historia interna de los EEUU: un rosario de cr铆menes contra ind铆genas, esclavos, migrantes, basado en el racismo y en la pretendida superioridad los blancos de origen anglosaj贸n.

Ahora bien, cualquiera de las versiones del mito de la excepcionalidad democr谩tica de EEUU qued贸 hecho trizas en forma definitiva el 6 de enero de 2020, con lo que la primera potencia mundial ha pasado a formar parte de nuestras republiquetas plataneras, entre otras razones por su sistema electoral antidemocr谩tico, elitista y excluyente. Si hasta eso lo ha reconocido un personaje que no se distingue precisamente por su inteligencia, el expresidente George Bush, al decir sobre el ataque al Capitolio: 鈥渁s铆 es como los resultados de las elecciones se resuelven en una rep煤blica bananera, no en nuestra democracia鈥. Debemos, en consecuencia, dar la bienvenida a un nuevo miembro al poco selecto club de las Banana Republics, un miembro con una gran autoridad moral, porque es el mismo que las ha impulsado durante los 煤ltimos 120 a帽os en todo el orbe. No importa que ahora sea victima de su propio invento.

2

Sobre las dos primeras formas de excepcionalidad estadounidense, y sobre todo en su versi贸n liberal, en diversos lugares del mundo se rasgan las vestiduras y se dice que no puede dejarse perder esa 鈥渟uperioridad democr谩tica鈥 de los EEUU. Al respecto se han escuchado en estos d铆as estupideces de diversa 铆ndole, algunas de las cuales vale la pena mencionar.

La BBC, sin duda, se lleva las palmas, cuando habla de la necesidad de que EEUU recupere su imagen en Europa, deteriorada por la presidencia de Trump, siendo importante 鈥渞econstruir la marca EEUU鈥. Textualmente dice la BBC: 鈥淪olo si sus aliados (y enemigos) se aseguran de que EE.UU. est谩 realmente de regreso en un camino diferente y consistente, podr谩n tener confianza en el liderazgo de Washington para el futuro鈥. (Jonathan Marcus, Qu茅 significa lo ocurrido en el Capitolio para la imagen de EEUU en el mundo. Disponible en: https://www.bbc.com/mundo/noticias-internacional-55609598).
Esta afirmaci贸n, aparte de mostrar que Inglaterra es un pe贸n de EEUU, peca de optimista, porque supone que con Joe Biden se va a regresar f谩cil y r谩pido a reestablecer la deteriorada imagen de la excepcionalidad de EEUU en el mundo.

En Colombia, los mismos medios de desinformaci贸n que apoyan la pol铆tica criminal de EEUU y del r茅gimen del subpresidente Duque contra Venezuela, son los que ahora se rasgan las vestiduras por lo qu茅 pas贸 el 6 de enero en Washington y se niegan a reconocer que se ha hecho trizas el mito de la excepcionalidad de EEUU, y sostienen que con Biden se va a regresar a la 鈥渘ormalidad democr谩tica鈥 en ese pa铆s.
Particularmente c铆nico al respecto es el diario El Espectador (propiedad del grupo Santodomingo), que con su pretensi贸n de ser liberal proclama un d铆a, el mismo 6 de enero, su condena a la Nueva Asamblea de Venezuela y dice estupideces mentirosas de este calibre:

鈥淰enezuela enfrenta un nuevo cap铆tulo con la instalaci贸n de una ileg铆tima Asamblea Nacional (AN), mientras que Juan Guaid贸, reconocido como presidente encargado por cerca de 60 pa铆ses, entre ellos Colombia, instal贸 una asamblea paralela. [鈥. Dos presidentes, uno ileg铆timo [sic] que detenta el poder y otro que, a pesar de su debilidad pol铆tica interna, mantiene un importante respaldo a escala internacional. Por este motivo y por ser la cabeza m谩s representativa de la oposici贸n venezolana, Juan Guaid贸 mantiene una capacidad de liderazgo [隆!] que no puede ser desconocida. [鈥鈥. (La compleja realidad de Venezuela, 6 de enero de 2021. Disponible en: https://www.elespectador.com/opinion/editorial/la-compleja-realidad-de-venezuela/).

A ver, con qu茅 el leg铆timo es el que ha sido designado a dedo por Washington, porque eso es lo que dictamina la 鈥渆xcepcionalidad estadounidense鈥 y por eso es ileg铆tima, seg煤n El Espectador (el grupo Santodomingo dixit) la nueva Asamblea Nacional, escogida en elecciones el 6 de diciembre de 2020, y s铆 es leg铆tima la Asamblea Nacional de tipo virtual que no ha sido refrendada con un solo voto y pretende prolongar su mandado eternamente y no por los cinco a帽os que dura seg煤n la constituci贸n, porque as铆 lo ha dicho EEUU y sus lacayos, empezando por el subpresidente Duque.

Estaba fresca la tinta de este vergonzoso editorial de El Espectador, cuando sucedieron los hechos del 6 de enero en EEUU y al otro d铆a y en los sucesivos d铆as en varios editoriales El Espectador condena los mismos m茅todos que avala y aplaude contra Venezuela. Al respecto ha dicho en su editorial del 7 de enero:

鈥淟o que ocurri贸 en Washington DC, con la toma del Capitolio por parte de una turba de ciudadanos fan谩ticos, es el legado del manejo irresponsable que el presidente Donald Trump le ha dado a su pa铆s.
Este asalto a la democracia, con el fin de impedir que se cumpliera el tr谩mite necesario para reconocer a Joe Biden como el nuevo presidente electo, fue un intento de golpe de Estado que deber铆a ser condenado sin ambages鈥. (鈥淒onald Trump debe irse de inmediato鈥. Disponible en: https://www.elespectador.com/opinion/editorial/donald-trump-debe-irse-de-inmediato/).

Si, por l贸gica elemental, El Espectador fuera coherente y consecuente, deber铆a apoyar el golpismo, la violencia, el crimen que se mostr贸 el 6 de enero en El Capitolio de EEUU, porque todo eso es lo que ha apoyado durante a帽os al dar su respaldo a Juan Guaid贸. Es bueno recordarles los nexos de Guaid贸 con Los Rastrojos (paramilitares colombianos responsables de cr铆menes de lesa humanidad), su participaci贸n en la agresi贸n mercenaria-imperialista denominada Operaci贸n Gode贸n, su robo a los activos p煤blicos de la naci贸n venezolana, su apoyo abierto a una agresi贸n militar de una potencia extranjera contra la patria de Bol铆var, organizaci贸n de frustrados intentos de golpe de Estado y sublevaciones militares, entre otras linduras 鈥渄emocr谩ticas鈥 del autoproclamado.

Todo esto, y mucho m谩s, encarna Juan Guaid贸 y su c铆rculo de asesinos, que son respaldados por El Espectador, a trav茅s de sus editoriales. Por eso, repetimos, un pasqu铆n de esta clase no tiene ninguna autoridad moral para condenar lo sucedido en Washington el 6 de enero, si es lo mismo que viene apoyando hace a帽os contra Venezuela, acentuado en los 煤ltimos dos a帽os, luego del autonombramiento tan 鈥渄emocr谩tico鈥 de Guaid贸 como presidente de Venezuela, y su apoyo a acciones criminales como la falsa operaci贸n humanitaria del 23 de febrero de 2019. Y por eso resulta tragic贸mico lo que dice en su editorial del 12 de enero, refiri茅ndose a Donald Trump: 鈥淣o se puede cohonestar que un jefe de Estado promueva conductas que atenten contra la Constituci贸n鈥. (鈥淟a traum谩tica salida de Donald Trump鈥. Disponible en: https://www.elespectador.com/opinion/editorial/la-traumatica-salida-de-donald-trump/).

Eso se rechaza en el caso de EEUU, pero se aplaude en el caso de Juan Guaid贸, al que El Espectador reconoce como 鈥渏efe de Estado鈥, con todas sus acciones no solo inconstitucionales sino criminales. Por supuesto, no se le pueden pedir peras al olmo y esperar que un representante de la cloaca period铆stica criolla, y propiedad de uno de los conglomerados econ贸micos due帽os de Colombia (el grupo Santodomingo), ligado al capital transnacional imperialista, sea consecuente con su pol铆tica de apoyo al golpismo en Venezuela, para aplicarla al golpismo en los EEUU

Este comportamiento de El Espectador lo convierte en el peor de los medios de desinformaci贸n que hay en Colombia, por su hipocres铆a y cinismo. Por lo menos, Semana, El Tiempo, RCN, Caracol son abiertamente uribistas y en su momento fueron trumpistas, mientras que El Espectador, con su nadadito de perro, pretende ser dem贸crata y defensor a ultranza de la excepcionalidad estadounidense, al tiempo que avala los cr铆menes de EEUU y sus lacayos contra Venezuela. Y los mismo hacen sus 鈥渃olumnistas estrellas鈥 que no ocultan su admiraci贸n por la pretendida 鈥渆xcepcionalidad democr谩tica鈥 de EEUU y en estos d铆as han inundado las rotativas con sus l谩grimas de pla帽idera, amargados por la mancha imborrable del asalto al Capitolio en Washington, pero se consuelan diciendo que afortunadamente eso ya pas贸 y que la 鈥渄emocracia estadounidense鈥 ha demostrado su fortaleza con el triunfo de Biden y en los pr贸ximos a帽os esa democracia seguir谩 irrigando al universo con sus dones milagrosos.

En breve, El Espectador es una ficha del andamiaje 鈥渓iberal鈥 de la dominaci贸n imperialista en Colombia y en nuestra Am茅rica, con su cortejo de plum铆feros a sueldo del 鈥減oder blando鈥 de los EEUU, cuyo objetivo principal es el de seguir pregonando la pretendida excepcionalidad democr谩tica del T铆o Sam. Esta argucia informativa oculta que la verdadera excepcionalidad estadounidense radica en que es el 煤nico imperio que ha agredido a los cinco continentes, ha lanzado dos bombas at贸micas, tiene 1200 bases militares en el planeta, y cuyos ide贸logos 鈥渓iberales鈥 m谩s recientes (de las eras Clinton y Obama), ahora de regreso, est谩n untados de sangre de la cabeza a los pies, por la destrucci贸n y muerte que han ocasionado las m煤ltiples guerras y agresiones que han librado en los 煤ltimos 25 a帽os.

El Colectivo




Fuente: Lahaine.org