February 23, 2021
De parte de Arrezafe
355 puntos de vista



El
estado de Oregón tiene una de las poblaciones de personas sin hogar
más numerosa del país. Portland, su mayor ciudad, alberga la
cuarta población sin techo más grande de Estados Unidos. Eso
significa que hay mucha gente hambrienta en la ciudad. Cuando Fred
Meyer tira sus productos perecederos a la basura porque se quedó sin suministro eléctrico, organizaciones solidarias y hambrientos
acuden para recogerlos.

Como
ilustra el siguiente caso, también acudió una docena de policías
que, según parece, cobran salarios financiados por los
contribuyentes para proteger contenedores de basura y asegurarse de
que la comida nunca llegue a esta población hambrienta y sin hogar.


Workers
World
– 22/02/2021

Traducción del inglés: Arrezafe

Portland,
Oregón
.

Una
intensa tormenta invernal azotó EEUU la semana pasada, dejando sin
electricidad desde Oregón hasta Texas y toda la costa este. Millones
de personas se encontraron en una situación desesperada, sin
electricidad, sin agua, sin transporte y con un frío que amenazaba
sus vidas, todo ello en en medio de una pandemia mundial.

La
policía de Portland impide el acceso de los vecinos,
 hambrientos y sin electricidad, a un contenedor de basura.

Más
de 300.000 personas en el área metropolitana de Portland quedaron
sin suministro eléctrico a causa del fallo más grave ocurrido en
Oregón en décadas. Sin electricidad, las tiendas de alimentación
comenzaron a tirar alimentos refrigerados y congelados, y en el
noreste de Portland, en una tienda Fred Meyer, propiedad de Kroger,
los vecinos comenzaron a recuperar alimentos desechados de un gran
contenedor de basura situado fuera de la misma.

La
gerencia de Fred Meyer afirma que normalmente donan alimentos a
organizaciones benéficas, pero el hielo en la carretera impidió que
las remesas llegaran de manera segura a la tienda. Afirmaron que los
alimentos desechados representaban un riesgo para la seguridad
alimentaria, a pesar de que la temperatura exterior era más fría
que el interior de una nevera portátil, y prohibieron el acceso a
los alimentos.

Alegando
el temor de una “confrontación física”, como resultado de
la decisión de la gerencia de negar la comida del contenedor a los
residentes hambrientos, la tienda llamó a la policía. Muchos de los
presentes, clientes habituales de Fred Meyer, simplemente
necesitaban comida y no tenían otra opción que intentar recuperarla
del contenedor de basura.

El
periódico de Oregón informó el 18 de febrero que “una docena de
oficiales se personaron en el lugar. Uno de ellos no llevaba
mascarilla y se negó a ponérsela hasta que llegó un supervisor”.
Después, la policía amenazó con arrestar a las personas
allí congregadas, unas 50, incluido un periodista con su identificación de
prensa visible.

Este
tipo de comportamiento agresivo e inhumano de la policía ya no
sorprende, especialmente tras haber visto la violencia con que fueron
reprimidas las multitudinarias protestas del verano pasado contra la
brutalidad policial. Las mismas tácticas se han utilizado para
dispersar a los
residentes hambrientos que buscaban comida en un contenedor de
basura.

“Orden” capitalista

La
policía declaró que estaban en la tienda para “restaurar el
orden”. Y en cierto modo tenían razón: el “orden”
capitalista que, al parecer, consiste en que las grandes
corporaciones tiren la comida durante un desastre en lugar de
facilitársela a las personas necesitadas. “Orden” capitalista
quiere decir que los ricos se hacen más ricos durante una pandemia,
mientras millones caen en la pobreza y cientos de miles perecen.
Significa guerra constante, campos de concentración de inmigrantes y
terror policial racista.

Orden” que no pone los medios necesarios para satisfacer las necesidades de
la gente durante una emergencia, pero sí para proteger la propiedad
privada, incluso cuando está destinada a un vertedero. En Texas, el
suministro eléctrico se mantuvo en las áreas del centro, iluminando
y calentando torres de oficinas vacías, mientras barrio tras barrio
se sumergía en la oscuridad y el frío. Imágenes de centros urbanos
fulgurantes rodeados de mares de oscuridad se abrieron paso
rápidamente por Internet, lo que provocó indignación e ira.


La
escena referida en el noreste de Portland es algo que, se nos dice
repetidamente, no sucede aquí. Los principales medios de
comunicación mostrarán alegremente imágenes de la escasez de
alimentos en países como Venezuela, que sufren las asfixiantes
sanciones estadounidenses, pero incluso las noticias más
sensacionalistas nunca podrán mostrar a la policía venezolana
custodiando contenedores de basura y amenazando con arrestos masivos
contra cualquiera intentando llevarse alimentos desechados.

Vietnam,
al que los medios de comunicación estadounidenses y las agencias
gubernamentales denigran tildándolo de régimen “autoritario”
que no respeta los derechos humanos, instaló dispensadores de arroz durante el comienzo de la pandemia, en los que
cualquiera podía obtener arroz gratis. Vietnam supo dar una
respuesta exitosa al COVID-19 y evitó la inseguridad alimentaria.

Si
esta historia de Portland se desarrollara en China, en Cuba o en
cualquier otro país “enemigo” de Estados Unidos, sería citada
como prueba definitiva de su fracaso. Sería noticia de primera plana
y escucharíamos discursos de nuestros políticos acerca de la
necesidad de… “intervención humanitaria”.

A
pesar de tener la economía y el ejército más grandes del mundo,
Estados Unidos no satisface las necesidades básicas de su población,
hasta tal punto que ésta llega a enfrentarse a la policía para
obtener comida de los contenedores de basura.




Fuente: Arrezafe.blogspot.com