April 30, 2021
De parte de Nodo50
178 puntos de vista


Uno de los hechos centrales de la pol铆tica norteamericana moderna ha sido el s贸lido lazo entre el Partido Republicano y la 茅lite de negocios del pa铆s. Hasta Donald Trump, que hizo brevemente campa帽a como populista econ贸mico en 2016, gobern贸 como el plut贸crata que era. Las empresas pod铆an fiarse de los republicanos en lo que respecta a recortes fiscales regresivos y una econom铆a de oferta, cosas que ayudaban a sus resultados, y a las cuentas bancarias personales de sus ejecutivos. Los dem贸cratas, mientras tanto, han ido derivando hacia la izquierda econ贸micamente, adhiri茅ndose a impuestos mucho m谩s elevados y a una nueva era de acoso a los trust. Si los republicanos son los capitalistas, entonces los dem贸cratas son los socialistas.

Esa, al menos, es la historia convencional. Y describe bien algunas cosas. Pero le cuesta explicar lo que ha pasado en las 煤ltimas semanas, en las que grandes empresas como Delta y Coca-Cola se han manifestado en contra de la nueva legislaci贸n de supresi贸n del voto del estado de Georgia. Los republicanos dieron una respuesta feroz, y el l铆der de la minor铆a [republicana] en el Senado, Mitch McConnell, que acus贸 al sector privado de comportarse como un 鈥済obierno paralelo del activismo鈥 y avis贸 de 鈥済raves consecuencias鈥 si no cejaban en ello. Esta amenaza no es ociosa, hay esfuerzos en marcha para perjudicar a varias empresas en su cuenta de resultados, con los republicanos que votan para despojar a Delta de una lucrativa exenci贸n tributaria y Trump que apela al boicot de empresas como Coca-Cola. (驴quiere alguien una Freedom Pepsi?)

Resulta f谩cil desechar todo esto como una estratagema de relaciones p煤blicas. Muchas de las empresas que se manifiestan en contra de la ley de Georgia lo han hecho s贸lo tard铆amente y bajo presi贸n, y muchos de los pol铆ticos republicanos que deploran el 鈥渃apitalismo de activistas鈥 no esperan otra cosa que ganar puntos ante su base. Pero el hecho mismo de que esas cosas est茅n pasando se debe a importantes cambios en el paisaje pol铆tico norteamericano, cambios que pueden acabar convirti茅ndose en s铆smicos.

No es dif铆cil ver por qu茅 han aumentado las tensiones a medida que los republicanos se han adherido a un airado nacionalismo racista y a comportamientos antidemocr谩ticos. Actuar de este modo les ha puesto en contra de los norteamericanos j贸venes y conscientes de sus valores que mueven las ventas de las mayores marcas norteamericanas. Las empresas que quieren atraer a los consumidores y empleados m谩s j贸venes han flexionado su poder como respuesta a ello. Cuando Carolina del Norte aprob贸 en 2016 una ley que prohib铆a a la gente que utilizara los ba帽os correspondientes a su identidad de g茅nero, los boicots y las cancelaciones en la expansi贸n de negocios vinieron a costarle al estado cerca de 4.000 millones en doce a帽os. El gobernador republicano del estado perdi贸 posteriormente frente a un contendiente dem贸crata y la ley se revoc贸.

Por su parte, los republicanos se han apartado de sus tradicionales posiciones proempresariales sobre comercio, inmigraci贸n y globalizaci贸n. Este desplazamiento se ha visto acompa帽ado de un reajuste de prioridades intelectuales. Mientras que una generaci贸n anterior de republicanos prioriz贸 la econom铆a por encima de todo lo dem谩s, las voces hoy m谩s estridentes de la derecha coinciden con el senador Tom Cotton cuando declara que 鈥渘o somos una econom铆a con un pa铆s. Somos un pa铆s con una econom铆a鈥. Las empresas que hablan contra la nueva agenda nacionalista se pueden encontrar en el punto de mira de los autoproclamados tribunos del pa铆s, como le pas贸 a Keurig [empresa de m谩quinas de preparaci贸n de caf茅 y otras bebidas] cuando decidi贸 dejar de anunciarse en el programa de Sean Hannity en Fox News.

Resulta prematuro predecir un derrumbe a gran escala de la alianza del Partido Republicano con la gran empresa. Pero los hechos de a帽os recientes presentan una enorme oportunidad de conseguir ganancias pol铆ticas. En 2020, los condados en los que gan贸 Joe Biden produjeron un ingente 71% del PIB norteamericano, comparado con un 29% solamente de los condados que votaron por Donald Trump, una brecha que es catorce puntos m谩s ampla que en 2016. Los dem贸cratas tambi茅n representan cada vez m谩s a los votantes con mayor formaci贸n que codicia la Norteam茅rica empresarial como consumidores y empleados, y que han huido del Partido Republicano trumpificado.

Los dem贸cratas tambi茅n representan los valores y la competencia que necesitan las empresas norteamericanas 鈥 y los trabajadores que dependen de ellos 鈥 para prosperar. Los recortes fiscales y la desverg眉enza plut贸cratas de Trump a la hora de vaciar el Estado regulador pod铆an haberle producido un subid贸n de az煤car a muchos negocios, pero su lamentable gesti贸n de la pandemia y sus irreflexivas guerras comerciales las da帽aron. No se puede confiar en el paranoide Partido Republicano de hoy, negador de la realidad, sectario, para elevar a figuras competentes a puestos clave en pol铆tica y en planificaci贸n pol铆tica. Como ha demostrado Trump, los costes de tener a un payaso al mando se pueden tolerar de manera general mientras la econom铆a va como un tiro en tiempos normales, pero se vuelven catastr贸ficos cuando surge un desaf铆o serio.

Los dem贸cratas, por otro lado, no s贸lo representan una mano firme en una crisis. Est谩n fomentando adem谩s planes de infraestructuras, mayor gasto en   R&D y una transici贸n a energ铆as verdes, que son todas necesarias para la futura competitividad de la econom铆a norteamericana. Esos planes conllevan ganadores y perdedores, pero en conjunto representan una enorme inversi贸n en la econom铆a que puede consolidar el atractivo del Partido para empresas, empleados y votantes.

Los dem贸cratas progresistas llevan raz贸n en ser precavidos con las apelaciones a que el Partido se identifique como pro-empresarial. Y es absolutamente correcto que los dem贸cratas traten de reformar el capitalismo a la vez que se adhieren al mismo. Pero las tensiones republicanas con las grandes empresas les dan a los dem贸cratas exactamente lo que necesitan para llevar eso a cabo; capacidad de presi贸n.   A la vista de la alternativa, grupos como la C谩mara de Comercio se han mostrado m谩s abiertos a propuestas de los democr谩tas, como elevar el salario m铆nimo, que con administraciones anteriores. Su apoyo hace que sean m谩s f谩ciles de aprobar esas medidas pol铆ticas y m谩s probable que sean perdurables.

Hay algo todav铆a m谩s importante en juego. Durante d茅cadas, la Norteam茅rica empresarial ha constituido un pilar clave de la coalici贸n republicana. Ese pilar est谩 comenzando a agrietarse, lo que ofrece una oportunidad a los dem贸cratas de debilitar a un partido peligrosamente extremista que plantea una amenaza existencial a la democracia norteamericana. A medida que las grandes empresas huyen de las ruinas del Partido Republicano, lo mejor que se puede hacer para el futuro del pa铆s es darles la bienvenida a la coalici贸n dem贸crata鈥 con condiciones.




Fuente: Sinpermiso.info