November 24, 2020
De parte de La Haine
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Fue redistribuido para cumplir su funci贸n hist贸rica principal: destruir el comunismo ateo y su amenaza para la misi贸n civilizadora capitalista

芦EEUU se ha establecido como el enemigo mortal de todos los gobiernos del pueblo, de toda movilizaci贸n cient铆fico-socialista de la conciencia en el mundo, de toda actividad antiimperialista en la Tierra.禄
鈥 George Jackson

Uno de los mitos fundacionales del mundo contempor谩neo Occidental es que el fascismo fue derrotado en la Segunda Guerra Mundial por las democracias liberales, y particularmente por los EEUU. Con los subsiguientes juicios de Nuremberg y la paciente construcci贸n de un orden mundial liberal, se erigi贸 un baluarte, a trompicones y con la constante amenaza de regresi贸n, contra el fascismo y su gemelo malvado en Oriente. Las industrias culturales estadounidenses han ensayado este relato hasta la saciedad, convirti茅ndolo en un Kool-Aid ideol贸gico empalagoso y canaliz谩ndolo en cada hogar, choza y esquina de la calle con un televisor o tel茅fono inteligente, yuxtaponiendo incansablemente el mal supremo del nazismo con la libertad y la prosperidad de la democracia liberal.

Sin embargo, el registro material sugiere que este relato se basa en realidad en un antagonismo falso y que es necesario un cambio de paradigma para comprender la historia del liberalismo y el fascismo realmente existentes. Este 煤ltimo, como veremos, lejos de ser erradicado al final de la Segunda Guerra Mundial, fue realmente reutilizado, o m谩s bien redistribuido, para cumplir su funci贸n hist贸rica principal: destruir el comunismo ateo y su amenaza para la misi贸n civilizadora capitalista.

Dado que los proyectos coloniales de Hitler y Mussolini se hab铆an vuelto tan descarados y err谩ticos, ya que pasaron de seguir m谩s o menos las reglas del juego liberales a romperlas abiertamente y luego volverse loco, se entendi贸 que la mejor manera de construir la internacional fascista era hacerlo bajo una cobertura liberal, es decir, mediante operaciones clandestinas que mantuvieran una fachada liberal. Si bien esto probablemente suena como una hip茅rbole para aquellos cuya comprensi贸n de la historia ha sido formateada por la ciencia social burguesa, que se centra casi exclusivamente en el gobierno visible y la cobertura liberal antes mencionada, la historia del gobierno invisible del aparato de seguridad nacional sugiere que el fascismo, lejos de haber sido derrotado en la Segunda Guerra Mundial, fue internacionalizado con 茅xito.

Los arquitectos de la internacional fascista

Cuando EEUU entr贸 en la Segunda Guerra Mundial, el futuro jefe de la CIA, Allen Dulles, lament贸 que su pa铆s estuviera luchando contra el enemigo equivocado. Los nazis, como explic贸, eran cristianos arios procapitalistas, mientras que el verdadero enemigo era el comunismo ateo y su rotundo anticapitalismo. Despu茅s de todo, EEUU hab铆a formado parte, s贸lo unos 20 a帽os antes, de una intervenci贸n militar masiva en la U.R.S.S., cuando catorce pa铆ses capitalistas buscaban, en palabras de Winston Churchill, 芦estrangular al beb茅 bolchevique en su cuna禄. Dulles comprendi贸, como muchos de sus colegas en el gobierno de EEUU, que lo que m谩s tarde se conocer铆a como la Guerra Fr铆a era en realidad la vieja guerra, como Michael Parenti ha argumentado de manera convincente: la que hab铆an estado luchando contra el comunismo desde sus inicios.

Hacia el final de la Segunda Guerra Mundial, el general Karl Wolff, exmano derecha de Himmler, fue a ver a Allen Dulles en Zurich, donde trabajaba para la Oficina de Servicios Estrat茅gicos, la organizaci贸n predecesora de la CIA. Wolff sab铆a que la guerra estaba perdida y quer铆a evitar ser llevado ante la justicia. Dulles, por su parte, quer铆a que los nazis en Italia bajo el mando de Wolff depusieran las armas contra los aliados y ayudaran a los estadounidenses en su lucha contra el comunismo. Wolff, quien fue el oficial de las SS de mayor rango que sobrevivi贸 la guerra, le ofreci贸 a Dulles la promesa de desarrollar, con su equipo nazi, una red de inteligencia contra Stalin. Se acord贸 que el general que hab铆a desempe帽ado un papel central en la supervisi贸n de la m谩quina genocida de los nazis y que expres贸 su 芦alegr铆a especial禄 cuando consigui贸 trenes de carga para enviar a 5.000 jud铆os al d铆a a Treblinka, estar铆a protegido por el futuro director de la CIA, que lo ayud贸 a evitar los juicios de Nuremberg.

Wolff estaba muy lejos de ser el 煤nico alto funcionario nazi protegido y rehabilitado por la OSS-CIA. El caso de Reinhard Gehlen es particularmente revelador. Este general del Tercer Reich hab铆a estado a cargo de Fremde Heere Ost, el servicio de inteligencia nazi dirigido contra los sovi茅ticos. Despu茅s de la guerra, fue reclutado por la OSS-CIA y se reuni贸 con todos los principales arquitectos del Estado de Seguridad Nacional de la posguerra: Allen Dulles, William Donovan, Frank Wisner, el presidente Truman. Luego fue designado para encabezar el primer servicio de inteligencia alem谩n despu茅s de la guerra, y procedi贸 a emplear a muchos de sus colaboradores nazis. La Organizaci贸n Gehlen, como se la conoc铆a, se convertir铆a en el n煤cleo del servicio de inteligencia alem谩n. No est谩 claro cu谩ntos criminales de guerra contrat贸 este nazi condecorado, pero Eric Lichtblau estima que unos cuatro mil agentes nazis se integraron en la red supervisada por la agencia de espionaje estadounidense. 

Con una financiaci贸n anual de medio mill贸n de d贸lares de la CIA en los primeros a帽os despu茅s de la guerra, Gehlen y sus hombres fuertes pudieron actuar con impunidad. Yvonnick Deno毛l explic贸 este cambio con notable claridad: 鈥淓s dif铆cil entender que, ya en 1945, el ej茅rcito y los servicios de inteligencia estadounidenses reclutaron sin escr煤pulos a excriminales nazis. Sin embargo, la ecuaci贸n era muy simple en ese momento: EEUU acababa de derrotar a los nazis con la ayuda de los sovi茅ticos. De ahora en adelante planearon derrotar a los sovi茅ticos con la ayuda de los exnazis禄.

La situaci贸n fue similar en Italia porque el acuerdo de Dulles con Wolff era parte de una empresa m谩s grande, llamada Operaci贸n Amanecer, que moviliz贸 a nazis y fascistas para poner fin a la Segunda Guerra Mundial en Italia (y comenzar la Tercera Guerra Mundial en todo el mundo). Dulles trabaj贸 mano a mano con el futuro director de contrainteligencia de la Agencia, James Angleton, que entonces estaba destinado por la OSS en Italia. Estos dos hombres, que se convertir铆an en dos de los actores pol铆ticos m谩s poderosos del siglo XX, demostraron de lo que eran capaces en esta estrecha colaboraci贸n entre los servicios de inteligencia estadounidenses, los nazis y los fascistas.

Angleton, por su parte, reclut贸 fascistas para poner fin a la guerra en Italia con el fin de minimizar el poder de los comunistas. Valerio Borghese fue uno de sus contactos clave porque este fascista de l铆nea dura en el r茅gimen de Mussolini estaba listo para servir a los estadounidenses en la lucha anticomunista, y se convirti贸 en una de las figuras internacionales del fascismo de posguerra. Angleton lo hab铆a salvado directamente de las manos de los comunistas, y el hombre conocido como el Pr铆ncipe Negro tuvo la oportunidad de continuar la guerra contra la izquierda radical bajo un nuevo jefe: la CIA.

Una vez que termin贸 la guerra, los altos funcionarios de inteligencia de EEUU, incluidos Dulles, Wisner y Carmel Offie, 芦trabajaron para garantizar que la desnazificaci贸n solo tuviera un alcance limitado禄, seg煤n Fr茅d茅ric Charpier: 芦Generales, altos funcionarios, polic铆as, industriales, abogados, economistas, diplom谩ticos, acad茅micos y verdaderos criminales de guerra se salvaron y volvieron a ocupar sus puestos 芦. El hombre a cargo del Plan Marshall en Alemania, por ejemplo, fue un exasesor de Hermann G枚ring, el comandante en jefe de la Luftwaffe (fuerza a茅rea). Dulles redact贸 una lista de altos funcionarios del estado nazi para protegerlos y hacerlos pasar por oponentes de Hitler. La OSS-CIA procedi贸 a reconstruir los estados administrativos en Alemania e Italia con sus aliados anticomunistas.

Eric Lichtblau estima que m谩s de 10.000 nazis pudieron emigrar a los EEUU en el per铆odo de posguerra (al menos 700 miembros oficiales del partido nazi hab铆an podido ingresar a los EEUU en la d茅cada de 1930, mientras que los refugiados jud铆os eran rechazados) . Adem谩s de unos pocos cientos de esp铆as alemanes y miles de miembros del personal de las SS, la Operaci贸n Paperclip, que comenz贸 en mayo de 1945, trajo al menos a 1.600 cient铆ficos nazis a EEUU con sus familias. Esta empresa ten铆a como objetivo recuperar las grandes mentes de la m谩quina de guerra nazi y poner sus investigaciones sobre cohetes, aviaci贸n, armas biol贸gicas y qu铆micas, etc., al servicio del imperio estadounidense. La Agencia de Objetivos Conjuntos de Inteligencia se cre贸 espec铆ficamente para reclutar nazis y encontrarles puestos en los centros de investigaci贸n, el gobierno, el ej茅rcito, los servicios de inteligencia o las universidades (participaron al menos 14 universidades, incluidas Cornell, Yale y MIT).

Aunque el programa exclu铆a oficialmente a los ardientes nazis, al menos al principio, de hecho permiti贸 la inmigraci贸n de qu铆micos de IG Farben (que hab铆a suministrado los gases mortales utilizados en los exterminios masivos), cient铆ficos que hab铆an utilizado esclavos en campos de concentraci贸n para hacer armas y m茅dicos que hab铆an participado en horribles experimentos con jud铆os, roman铆es, comunistas, homosexuales y otros prisioneros de guerra. Estos cient铆ficos, que fueron descritos por un funcionario del Departamento de Estado opuesto a Paperclip como 芦los 谩ngeles de la muerte de Hitler禄, fueron recibidos con los brazos abiertos en la tierra de los libres. Se les ofreci贸 un alojamiento confortable, un laboratorio con asistentes y la promesa de ciudadan铆a si su trabajo daba frutos. Continuaron llevando a cabo investigaciones que se han utilizado en la fabricaci贸n de misiles bal铆sticos, bombas de racimo de gas sar铆n y el armamento de la peste bub贸nica.

La CIA tambi茅n colabor贸 con el MI6 para establecer ej茅rcitos anticomunistas secretos en todos los pa铆ses de Europa occidental. Con el pretexto de una posible invasi贸n del Ej茅rcito Rojo, la idea era entrenar y equipar redes de soldados ilegales que se quedar铆an atr谩s, que permanecer铆an detr谩s de las l铆neas enemigas si los rusos se mov铆an hacia el oeste. Ser铆an as铆 activados en el territorio reci茅n ocupado y encargados de misiones de exfiltraci贸n, espionaje, sabotaje, propaganda, subversi贸n y combate. Las dos agencias trabajaron con la OTAN y los servicios de inteligencia de muchos pa铆ses de Europa Occidental para construir esta vasta organizaci贸n sub-rosa, establecer numerosos dep贸sitos de armas y municiones y equipar a sus soldados de las sombras con todo lo que necesitaban.

Para ello, reclutaron nazis, fascistas, colaboracionistas y otros miembros anticomunistas de la extrema derecha. Los n煤meros var铆an seg煤n el pa铆s, pero se estiman entre unas pocas docenas y varios cientos, o incluso algunos miles, por pa铆s. Seg煤n un informe del programa de televisi贸n Retour aux sources, hab铆a 50 unidades de red en espera en Noruega, 150 en Alemania, m谩s de 600 en Italia y 3.000 en Francia.

Estos militantes entrenados luego ser铆an movilizados para cometer o coordinar ataques terroristas contra la poblaci贸n civil, que luego fueron atribuidos a los comunistas para justificar las represiones de 芦ley y orden禄. Seg煤n las cifras oficiales en Italia, donde esta estrategia de tensi贸n fue particularmente intensa, se produjeron 14.591 actos de violencia por motivos pol铆ticos entre 1969 y 1987, que mataron a 491 personas e hirieron a 1.181. Vincenzo Vinciguerra, miembro del grupo de extrema derecha Ordine Nuovo y autor del atentado cerca de Peteano en 1972, explic贸 que los fascistas 鈥淎vanguardia Nazionale, como Ordine Nuovo, estaban siendo movilizados en la batalla como parte de una estrategia anticomunista originados no con organizaciones desviadas de las instituciones de poder, sino del propio Estado, y espec铆ficamente dentro del 谩mbito de las relaciones del Estado dentro de la Alianza Atl谩ntica鈥.

Una comisi贸n parlamentaria italiana que llev贸 a cabo una investigaci贸n de los ej茅rcitos que se quedaron atr谩s en Italia, lleg贸 a la siguiente conclusi贸n en 2000: 鈥淓sas masacres, esas bombas, esas acciones militares hab铆an sido organizadas o promovidas o apoyadas por hombres dentro de las instituciones estatales italianas y, como ha sido descubierto m谩s recientemente, por hombres vinculados a las estructuras de la inteligencia de los EEUU.禄

El Estado de Seguridad Nacional de EEUU Tambi茅n particip贸 en la supervisi贸n de las l铆neas de tr谩fico que exfiltraron a los fascistas de Europa y les permitieron reasentarse en lugares seguros en todo el mundo, a cambio de hacer el trabajo sucio. El caso de Klaus Barbie es uno entre miles, pero dice mucho sobre el funcionamiento interno de este proceso. Conocido en Francia como 芦el carnicero de Lyon禄, fue jefe de la oficina de la Gestapo all铆 durante dos a帽os, incluido el momento en que Himmler dio la orden de deportar al menos a 22.000 jud铆os de Francia. Este especialista en 鈥榯谩cticas mejoradas de interrogatorio鈥, conocido por torturar hasta la muerte al coordinador de la Resistencia francesa, Jean Moulin, organiz贸 la primera redada de la Uni贸n General de Jud铆os en Francia en febrero de 1943 y la masacre de 41 ni帽os jud铆os refugiados en Izieu Abril de 1944. Antes de llegar a Lyon, hab铆a dirigido salvajes escuadrones de la muerte, que hab铆an matado a m谩s de un mill贸n de personas en el frente oriental, seg煤n Alexander Cockburn y Jeffrey St. Clair.

Pero despu茅s de la guerra, el hombre a quien estos mismos autores describen como el tercero en la lista de criminales de las SS m谩s buscados estaba trabajando para el Cuerpo de Contrainteligencia (CIC) del Ej茅rcito de los EEUU. Fue contratado para ayudar a construir los ej茅rcitos de permanencia reclutando a otros nazis y para espiar a los servicios de inteligencia franceses en las regiones controladas por Francia y EEUU en Alemania.

Cuando Francia se enter贸 de lo que estaba sucediendo y exigi贸 la extradici贸n de Barbie, John McCloy, el Alto Comisionado de los EEUU en Alemania, se neg贸 alegando que las acusaciones se basaban en rumores. Sin embargo, al final result贸 demasiado caro, simb贸licamente, mantener una carnicer铆a como Barbie en Europa, por lo que fue enviado a Am茅rica Latina en 1951, donde pudo continuar su ilustre carrera. Instalado en Bolivia, trabaj贸 para las fuerzas de seguridad de la dictadura militar del general Ren茅 Barrientos y para el Ministerio del Interior y el ala contrainsurgente del Ej茅rcito boliviano bajo la dictadura de Hugo Banzer, antes de participar activamente en el Golpe de la Coca铆na en 1980 y se convirti贸 en director de las fuerzas de seguridad bajo el mando del general Meza.

A lo largo de su carrera mantuvo estrechas relaciones con sus salvadores en el Estado de Seguridad Nacional de EEUU, desempe帽ando un papel central en la Operaci贸n C贸ndor, el proyecto de contrainsurgencia que aglutin贸 dictaduras latinoamericanas, con el apoyo de EEUU, para aplastar violentamente a cualquier pa铆s. intento de levantamientos igualitarios desde abajo. Tambi茅n ayud贸 a desarrollar el imperio de la droga en Bolivia, incluida la organizaci贸n de bandas de narco-mercenarios a quienes llam贸 芦Los novios de la muerte禄, y cuyos uniformes se parec铆an a los de las SS. Viaj贸 libremente en las d茅cadas de 1960 y 1970, visit贸 los EEUU al menos siete veces, y lo m谩s probable es que particip贸 en la persecuci贸n organizada por la Agencia para matar a Ernesto 鈥淐he鈥 Guevara.

El mismo patr贸n b谩sico de integraci贸n de los fascistas en la guerra global contra el comunismo es f谩cilmente identificable en Jap贸n, cuyo sistema de gobierno antes y durante la guerra ha sido descrito por Herbert P. Bix como 芦fascismo del sistema emperador禄. Tessa Morris-Suzuki ha demostrado de manera convincente la continuidad de los servicios de inteligencia al detallar c贸mo el Estado de Seguridad Nacional de EEUU supervis贸 y administr贸 la organizaci贸n KATO. Esta red de inteligencia privada, muy parecida a la organizaci贸n Gehlen, estaba repleta de exmiembros destacados de los servicios militares y de inteligencia, incluido el Jefe de Inteligencia del Ej茅rcito Imperial (Arisue Seiz艒), quien compart铆a con su manejador estadounidense (Charles Willoughby) una profunda admiraci贸n para Mussolini.

Las fuerzas de ocupaci贸n estadounidenses tambi茅n cultivaron estrechas relaciones con altos funcionarios de la comunidad de inteligencia civil japonesa durante la guerra (sobre todo Ogata Taketora). Esta notable continuidad entre el Jap贸n de la preguerra y la posguerra ha llevado a Morris-Suzuki y otros acad茅micos a mapear la historia japonesa en t茅rminos de un r茅gimen de transguerra, es decir, uno que continu贸 desde antes hasta despu茅s de la guerra. Este concepto tambi茅n nos permite dar sentido a lo que estaba sucediendo en la superficie en el 谩mbito del gobierno visible. En aras de la concisi贸n, baste citar el caso notable del hombre conocido como el 芦Diablo de Sh艒wa禄 por su brutal gobierno de Manchukuo (la colonia japonesa en el noreste de China): Nobusuke Kishi. Gran admirador de la Alemania nazi, Kishi fue nombrado Ministro de Municiones por el primer ministro Hideki Tojo en 1941, con el fin de preparar a Jap贸n para una guerra total contra EEUU, y fue 茅l quien firm贸 la declaraci贸n oficial de guerra contra EEUU.

Despu茅s de cumplir una breve pena de prisi贸n como criminal de guerra en la era de la posguerra, fue rehabilitado por la CIA, junto con su compa帽ero de celda, el capo del crimen organizado Yoshio Kodama. Kishi, con el apoyo y el generoso respaldo financiero de sus manejadores, asumi贸 el control del Partido Liberal, lo convirti贸 en un club de derecha de ex l铆deres del Jap贸n imperial y ascendi贸 para convertirse en Primer Ministro. 芦El dinero [de la CIA] fluy贸 durante al menos quince a帽os, bajo cuatro presidentes estadounidenses禄, escribe Tim Wiener, 芦y ayud贸 a consolidar el gobierno de partido 煤nico en Jap贸n durante el resto de la guerra fr铆a.禄

Los servicios de seguridad nacional de EEUU Tambi茅n han establecido una red educativa global para capacitar a combatientes procapitalistas, a veces bajo el liderazgo de nazis y fascistas experimentados, en las t茅cnicas probadas y verdaderas de represi贸n, tortura y desestabilizaci贸n, as铆 como propaganda y guerra psicol贸gica.

La famosa Escuela de las Am茅ricas se estableci贸 en 1946 con el objetivo expl铆cito de entrenar a una nueva generaci贸n de guerreros anticomunistas en todo el mundo. Seg煤n algunos, esta escuela tiene la distinci贸n de haber educado al mayor n煤mero de dictadores en la historia mundial. Cualquiera que sea el caso, es parte de una red institucional mucho m谩s grande. Vale la pena mencionar, por ejemplo, las contribuciones educativas del Programa de Seguridad P煤blica: 鈥淒urante unos veinticinco a帽os鈥, escribe el exoficial de la CIA John Stockwell, 鈥渓a CIA, [鈥 entren贸 y organiz贸 a polic铆as y paramilitares de todo el mundo en t茅cnicas de control de poblaci贸n, represi贸n y tortura. Se establecieron escuelas en los EEUU, Panam谩 y Asia, de las cuales se graduaron decenas de miles. En algunos casos, se utiliz贸 como instructores a ex oficiales nazis del Tercer Reich de Hitler.禄

El fascismo se globaliza bajo la cobertura liberal

El imperio estadounidense ha jugado as铆 un papel central en la construcci贸n de una internacional fascista al proteger a los militantes de derecha y alistarlos en la Tercera Guerra Mundial contra el 鈥榗omunismo鈥, una etiqueta el谩stica extendida a cualquier orientaci贸n pol铆tica que entrara en conflicto con los intereses. de la clase dominante capitalista. Esta expansi贸n internacional de los modos de gobierno fascistas ha llevado a la proliferaci贸n de campos de concentraci贸n, campa帽as terroristas y de tortura, guerras sucias, reg铆menes dictatoriales, grupos de autodefensa y redes del crimen organizado en todo el mundo. Los ejemplos podr铆an enumerarse ad nauseum, pero los reducir茅 en inter茅s del espacio y simplemente invocar茅 el testimonio de Victor Marchetti, quien fue un alto funcionario de la CIA de 1955 a 1969: 鈥淓st谩bamos apoyando a cada dictador a medias , oligarqu铆a que exist铆a en el Tercer Mundo, siempre y cuando prometieran mantener de alguna manera el statu quo, lo que por supuesto ser铆a beneficioso para los intereses geopol铆ticos, intereses militares, intereses de las grandes empresas y otros intereses especiales de EEUU.鈥

El historial de la pol铆tica exterior de los EEUU desde la Segunda Guerra Mundial es probablemente la mejor medida de su contribuci贸n 煤nica a la internacionalizaci贸n del fascismo. Bajo la bandera de la democracia y la libertad, seg煤n William Blum, EEUU:

+ Se esforz贸 por derrocar a m谩s de 50 gobiernos extranjeros.
+ Interfiri贸 gravemente en elecciones democr谩ticas en al menos 30 pa铆ses.
+ Intent贸 asesinar a m谩s de 50 l铆deres extranjeros.
+ Arroj贸 bombas sobre la gente de m谩s de 30 pa铆ses.
+ Intent贸 reprimir un movimiento populista o nacionalista en 20 pa铆ses.

La Asociaci贸n para la Disidencia Responsable, compuesta por 14 exoficiales de la CIA, calcul贸 que su agencia fue responsable de matar a un m铆nimo de 6 millones de personas en 3.000 operaciones mayores y 10.000 operaciones menores entre 1947 y 1987. Estos son asesinatos directos, por lo que las cifras no dan cuenta de las muertes prematuras bajo el sistema mundial capitalista respaldado por los fascistas debido al encarcelamiento masivo, la tortura, la desnutrici贸n, la falta de agua potable, la explotaci贸n, la opresi贸n, la degradaci贸n social, las enfermedades ecol贸gicas o curables (en 2017, seg煤n la ONU, 6,3 millones de ni帽os y j贸venes adolescentes fallecieron por causas evitables vinculadas a las desigualdades socioecon贸micas y ecol贸gicas del Capitaloceno, lo que equivale a la muerte de un ni帽o cada 5 segundos).

Para establecerse como la hegemon铆a militar global y el perro guardi谩n internacional del capitalismo, el gobierno de los EEUU y el Estado de Seguridad Nacional han contado con la ayuda de un n煤mero significativo de nazis y fascistas que integr贸 en su red global de represi贸n, incluidos los 1.600 nazis tra铆dos al pa铆s. EEUU a trav茅s de la Operaci贸n Paperclip, los 4.000 aproximadamente integrados en la organizaci贸n Gehlen, las decenas o incluso cientos de miles que se reintegraron a los reg铆menes de 鈥榩osguerra鈥, o m谩s bien de transguerra, en los pa铆ses fascistas, el gran n煤mero a los que se les dio paso El patio trasero del Imperio, Am茅rica Latina y otros lugares, as铆 como los miles o decenas de miles integrados en los ej茅rcitos secretos de la OTAN. Esta red mundial de asesinos anticomunistas experimentados tambi茅n se ha utilizado para entrenar ej茅rcitos de terroristas en todo el mundo para participar en guerras sucias, golpes de estado, esfuerzos de desestabilizaci贸n, sabotajes y campa帽as terroristas.

Todo esto se ha hecho al amparo de una democracia liberal y con la ayuda de sus poderosas industrias culturales. El verdadero legado de la Segunda Guerra Mundial, lejos de ser el de un orden mundial liberal que hab铆a derrotado al fascismo, es el de una verdadera internacional fascista desarrollada bajo la cobertura liberal para intentar destruir a quienes realmente hab铆an luchado y ganado la guerra contra el fascismo: los comunistas.

counterpunch.org. Traducido por Roberto Acevedo para Rebeli贸n. Extractado por La Haine.




Fuente: Lahaine.org