January 2, 2021
De parte de Arrezafe
121 puntos de vista

LA GUERRA: ¿PARA QUIENES ES BUENA?

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NO CUESTIONES LAS GUERRAS

SPUTNIK
– 21/12/2020

Traducción del inglés: Arrezafe

El
difunto y no tan gran senador republicano John McCain describió una
vez de manera provocativa a Rusia como “una gasolinera gigante
disfrazada de país”.

Mitt
Romney, senador, compañero republicano y ex candidato presidencial,
fue citado en los medios estadounidenses durante el fin de semana
canalizando la desdeñosa descripción de McCain sobre Rusia.

La
rusofobia, entre la clase política estadounidense, se ha vuelto
histérica durante la última semana, desde que destacados medios de
comunicación “informaron” sobre un presunto ciberataque masivo
atribuido a agentes rusos.

Para
cualquier lector objetivo, tales “informes” (más
exactamente “propaganda”) son ridículos. No hay evidencia
que respalde las espeluznantes afirmaciones sobre la supuesta piratería rusa.
La “historia” –como otras innumerables “historias”
en el pasado sobre presuntas irregularidades rusas, desde la
interferencia electoral hasta los cazarrecompensas que matan a las
tropas estadounidenses en Afganistán– se basa en fuentes anónimas,
insinuaciones y periodistas crédulos.

Es
tan obviamente una operación psicológica orquestada por la
inteligencia militar de los EEUU, que es facilitada por hackers al
New York Times y a otros medios importantes comprados por la CIA.

La
pavloviana respuesta de los políticos estadounidenses es una muestra clásica de condicionamiento ideológico. Republicanos
y demócratas acusan a Rusia de cometer un acto de guerra por el
supuesto ciberataque. Por lo tanto, aúllan por una “represalia
cibernética” contra Rusia.

Recordemos
las revelaciones del denunciante Edward Snowden sobre Vault 7 de que
la CIA y la Agencia Nacional de Seguridad disponen de armamento digital
para llevar a cabo una guerra cibernética que luego puede atribuirse
falsamente a otros.

Es
totalmente plausible que el último supuesto ciber ataque ruso sea en
realidad una falsa bandera digital perpetrada por agencias de
inteligencia estadounidenses y amplificada por los medios serviles.

La
cronología de todo esto es muy significativa. Justo cuando Joe Biden
es formalmente confirmado como presidente electo la semana pasada,
tiene lugar el furor masivo de los medios por un supuesto “acto
de guerra” ruso.

Biden
se ha apresurado a declarar que tomará las contramedidas apropiadas
contra Rusia, y como si se preparara para la confrontación, dijo:

“En primer lugar, necesitamos
frenar y disuadir a nuestros adversarios de emprender
ciberataques importantes… Lo haremos, entre otras
cosas, imponiendo sustanciales sanciones a los responsables de tales
ataques maliciosos, incluso en coordinación con nuestros aliados y
socios. Nuestros adversarios deben saber que, como presidente, no me
quedaré de brazos cruzados ante los ciberataques a nuestra nación”.

La
manipulación que está teniendo lugar aquí es tan transparente como
descarada. El Estado Profundo Estadounidense del complejo
militar-industrial y sus agencias de inteligencia, están ansiosos
por una política más agresiva hacia Rusia y China. La hegemonía
estadounidense y los beneficios empresariales dependen de ello.
Parece que Rusia está siendo priorizada como el principal enemigo. Y
parece que Biden, predecible como siempre, está siguiendo el guion para renovar la agresión.

Según
informa su equipo, Biden está considerando sanciones para ‘castigar’ a Rusia
por ‘ataque cibernético de piratería’ a EEUU.

Lo
que nos lleva de regreso a la descripción que hizo McCain y Romney
de Rusia como “una gasolinera disfrazada de país”. Por
supuesto, se refieren a la extraordinaria riqueza natural de petróleo
y gas de Rusia. Algo que, sin duda, a los planificadores imperiales
de Estados Unidos les encantaría poner en sus codiciosas manos.

Pero
es de patética ignorancia, por parte de tales políticos
estadounidenses, denigrar a Rusia por su riqueza petrolífera. Este
vasto país con milenios de historia ha proporcionado algunos de los
mayores talentos culturales del mundo, desde Tolstoi a Tchaikovsky,
desde Dostoievski a Mendeleev, y muchas más luminarias en los
ámbitos de la ciencia y la tecnología, el arte y la filosofía.
También liberó a Europa de la tiranía de la Alemania nazi, cuyo
auge los estadounidenses y otros capitalistas occidentales habían
financiado sigilosamente durante la década de 1930.

Por
el contrario, en sus dos siglos de existencia, Estados Unidos no ha
proporcionado más que modestas contribuciones culturales. Es más, ha sido un
gran destructor de cultura, mucho más que un creador.

De
las guerras genocidas contra sus propios pueblos nativos, Estados
Unidos se convirtió en una potencia imperial implacable que libra
guerras casi continuas en todos los rincones del mundo, cuyas
víctimas y muertos ascienden a decenas de millones.

Estados
Unidos gasta 740 mil millones de dólares en maquinaria de guerra cada
año, más de 11 veces el presupuesto de defensa de Rusia. Estados
Unidos tiene 800 bases militares en todo el mundo, en más de 70
países, ocupando algunos ilegalmente, bombardeando y matando a
civiles.

Estados
Unidos es una máquina de guerra que se hace pasar por un país cuya
clase política y medios de comunicación han sido sometidos a tan
profundo lavado de cerebro que están más allá de la redención.





Fuente: Arrezafe.blogspot.com