March 11, 2021
De parte de La Haine
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“Trujillo es un hijo de puta, pero es nuestro hijo de puta”, palabras de Cordell Hull, Secretario de los EEUU, hablando del dictador de Rep煤blica Dominicana

El t铆tulo de este art铆culo puede parecer de entrada como injurioso y fuera de tono, pero adquiere sentido porque parafrasea lo dicho por altos funcionarios de los EEUU en varias ocasiones cuando se refer铆an en concili谩bulos privados a algunos dictadores de Am茅rica Latina que ellos patrocinaban. Quien originalmente pronunci贸 la palabra 鈥渉ijo de puta鈥 para referirse a uno de los dictadores apoyados por Washington fue Cordell Hull, en 1938.

Despu茅s la repiti贸 el mism铆simo presidente de los EEUU Franklin Delano Roosevelt para referirse al dictador de Nicaragua Anastasio Somoza a quien tambi茅n considero como 鈥渘uestro hijo de puta鈥.

Esta 煤ltima referencia es la que m谩s se suele citar, porque apareci贸 en un n煤mero de la Revista Time de 1948. La palabra soez se usaba para se帽alar la verdadera catadura criminal de los dictadores apoyados por Washington, algo que al final poco interesaba en la medida en que ellos fueran sumisos e incondicionales a los EEUU. Que esos dictadores mataran, torturan, desaparecieron a miles de personas en sus respectivos pa铆ses, poco le interesaba a EEUU, siempre y cuando no fueran a tocar los intereses del capital estadounidense.

Traducida la afirmaci贸n sobre los dictadores quer铆a decir: s铆, son asesinos y criminales, pero nos sirven y los necesitamos, y por eso si hay que matar y torturar para mantener inc贸lumes nuestros intereses, poco importan esos m茅todos tan poco refinados. Y para camuflarlos un poco, y que no salpicaran sangre hasta el territorio de los EEUU, a esos dictadores se les calificaba por parte de pol铆ticos y medios de desinformaci贸n en EEUU, como campeones de la libertad y amigos del mundo libre.

El t茅rmino ofensivo, sobre todo con las pobres madres de los dictadores Rafael Trujillo y Anastasio Somoza, ha vuelto a cobrar actualidad en estos d铆as, pero en un sentido diferente, en t茅rminos geogr谩ficos y pol铆ticos, a ra铆z de la absoluci贸n que se le hizo a Donald Trump en el segundo juicio pol铆tico, rel谩mpago por lo dem谩s, que se le hizo en el Senado de los EEUU, para juzgarlo por la toma del Capitolio el 6 de enero de este a帽o.

Algunos liberales, admiradores de EEUU y que son ignorantes, ingenuos o c谩ndidos, que tanto han aplaudido la ida de Donald Trump de la Casa Blanca y elogian a su nuevo inquilino, Joe Biden (el 鈥渂onach贸n鈥 que bombardea), se hacen cruces de incredulidad al enterarse del resultado de ese juicio rel谩mpago y comprobar que Trump ha salido indemne, a pesar de que haya sido promotor de un intento de golpe de Estado, para perpetuarse en el poder, y que dej贸 un saldo fatal de cinco muertos.

Las preguntas m谩s bien son otras: 驴De qu茅 se sorprenden? 驴Acaso cre铆an que a Trump lo iban a acusar de ser golpista, lo iban a sentenciar a cadena perpetua o a la pena capital y de forma inmediata lo iban a encarcelar? Si EEUU nunca ha hecho eso con los dictadores que ha fabricado mientras le son 煤tiles, mucho menos lo iba a hacer con uno de los suyos. Si el Congreso de los EEUU hubiera condenado a un golpista, hubiera roto con la tradici贸n que forma parte de los principios centrales de la pol铆tica exterior de los EEUU: apoyar a cuanto hijo de puta le sirva al American way of life, un axioma, tanto 鈥渢e贸rico鈥 como sobre todo pr谩ctico, que ha caracterizado la actuaci贸n de los EEUU desde finales del siglo XIX en el mundo y particularmente en Am茅rica Latina.

Recordemos que en listado interminable de golpes de Estado y de dictadores que EEUU ha patrocinado se encuentran criminales de la talla de los ya nombrados Rafael Le贸nidas Trujillo y Anastasio Somoza, a los cuales hay que agregar Augusto Pinochet (Chile), Jorge Rafael Videla (Argentina), Efra铆n R铆os Montt (Guatemala), Maximiliano Hern谩ndez Mart铆nez (Salvador), Tiburcio Carias (Honduras), Fran莽ois Duvalier (Hait铆), Alfredo Stroessner (Paraguay),Ferdinand Marcos (Filipinas), Hahi Moamaed Suharto (Indonesia), Mobuto Sese Seko (Zaire) y una interminable cadena de otros hijos de mala madre del imperio, a lo largo y ancho del mundo, cuya lista es tan larga que se requieren muchas p谩ginas para mencionarlos.

La novedad 鈥減olitologica鈥 del caso de Donald Trump no es que EEUU tenga hijos malnacidos en casa, porque la casi totalidad de los presidentes y altos funcionarios de ese pa铆s lo son, sin duda alguna, sino que ahora uno de ellos se haya atrevido a atentar contra ellos mismos. Es decir, el gran crimen de Trump no radica en los m煤ltiples cr铆menes que realiz贸 fuera de los EEUU, algo que es perfectamente normal en cualquier presidente de ese pa铆s, sino en que se haya realizado en casa lo que se hace y aplaude en el exterior. Al respecto, resulta diciente y c铆nico que Nancy Pelosi, del Partido Dem贸crata y presidenta de la C谩mara de Representantes, una de las m谩s beligerantes contra Donald Trump por su intento del golpe en el Capitolio, sea la misma que aplaudi贸 a rabiar y recibi贸 personalmente al golpista venezolano Juan Guaid贸, otro hijo de puta Made in USA. (Ver fotos).

El juicio in煤til a un HP dom茅stico (Nancy Pelosi firma documentos de juicio contra Donald Trump) y en la otra foto se apoya a uno de nuestros HP en Am茅rica Latina (Nancy Pelosi recibe al golpista venezolano Juan Guaid贸)

Aunque no se le perdone a Donald Trump por lo que hizo el 6 de enero, esto tampoco pod铆a llevar al Parlamento de EEUU 鈥抲na instituci贸n criminal, untada de sangre del resto del mundo, hasta los tu茅tanos鈥 al peligroso extremo de condenarlo. Eso ser铆a sentar un precedente funesto y de alguna forma cerrar las puertas a que futuros golpes de Estado, en los que se encuentre la mano asesina de Washington, salieran deslegitimados de antemano y alguien se atreviera a juzgar a los golpistas. No, no se puede abrir la Caja de Pandora, con una condena judicial a un golpista, que ha sido presidente de EEUU. No, ahora hay que proceder en el 谩mbito dom茅stico de la pol铆tica de EEUU, como se ha hecho con los golpistas y dictadores que manufactura EEUU en el exterior (y Juan Guaid贸 es uno de los 煤ltimos), decir en voz bajaque es un malnacido, pero afirmar en publico que es un dem贸crata, un genuino luchador por la libertad, un combatiente por la justicia y mil mentiras por el estilo.

Por eso, m谩s bien hay que decir en adelante que Donald Trump, como lo deben murmurar pol铆ticos, periodistas y acad茅micos del establecimiento en los EEUU, es 鈥渦n hijo de puta, pero al fin y al cabo es nuestro hijo de puta鈥 y lo hemos tenido en casa, en plena Casa Blanca.

El Colectivo




Fuente: Lahaine.org