January 31, 2023
De parte de Kurdistan America Latina
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Altindag, un suburbio del norte de Ankara, a煤n muestra las cicatrices del verano de 2021, cuando turbas locales arrasaron las calles, atacando negocios y hogares sirios tras el asesinato de un adolescente turco a manos de un refugiado. Veh铆culos policiales patrullan los principales cruces. Algunas partes de la zona parecen desiertas. En respuesta a la violencia, el Ministerio del Interior turco decret贸 que la proporci贸n de extranjeros en algunos barrios, empezando por Altindag, se limitar铆a al 20% de la poblaci贸n. Las autoridades expulsaron a 4.000 sirios y derribaron m谩s de 300 edificios, presumiblemente para asegurarse de que los refugiados no pudieran regresar.

Las tensiones se han calmado, pero los sirios que quedan est谩n inquietos. Lo que m谩s temen no es la reanudaci贸n de la violencia, sino el riesgo de deportaciones masivas. Yasin, un barbero de Alepo, dice que una vez lo detuvieron por contrabando de cigarrillos, y que esto podr铆a dar a la polic铆a una excusa para deportarlo a Siria. Acabar铆a en la c谩rcel, dice, porque luch贸 contra el r茅gimen. 鈥淭urqu铆a nos acogi贸 cuando pr谩cticamente todos los dem谩s pa铆ses 谩rabes se negaron鈥, afirma. 鈥淎hora est谩 mostrando la puerta a los sirios鈥.

En Turqu铆a viven unos 15 millones de kurdos, un mill贸n de 谩rabes, decenas de miles de armenios descendientes de los que se libraron del genocidio de 1915, y una peque帽a y menguante poblaci贸n de griegos y jud铆os. Pero los cambios sociales y demogr谩ficos que ha sufrido el pa铆s a causa de la guerra en Siria, no tienen precedentes. A finales de 2010, justo antes del comienzo de la guerra, Turqu铆a s贸lo ten铆a 10.000 refugiados y solicitantes de asilo. Doce a帽os despu茅s, acoge a 3,6 millones de sirios, m谩s que el resto de Europa junta, adem谩s de m谩s de un mill贸n de migrantes procedentes de 脕frica, Asia Central, Oriente Pr贸ximo y Rusia. Turqu铆a es un pa铆s transformado.

Las relucientes ciudades de contenedores con aire acondicionado, que anta帽o salpicaban la frontera, donde se refugiaba la mayor铆a de los reci茅n llegados en los primeros a帽os de la guerra, son cosa del pasado. Ahora hay menos de 50.000 refugiados en los campos. El resto est谩 disperso por las ciudades, sobre todo en el sur y el oeste. Seg煤n Saniye Dedeoglu, profesor de la Universidad Abdullah Gul de Kayseri, m谩s del 98% de los trabajadores sirios tienen un empleo informal, sin seguridad social ni otras prestaciones. La mayor铆a cobran menos que los turcos. El trabajo infantil, sobre todo en la agricultura, est谩 muy extendido. Pero los refugiados est谩n en mejor situaci贸n que los de otros lugares de Oriente Pr贸ximo. Los sirios tienen acceso a la sanidad y la educaci贸n p煤blicas, y una v铆a para obtener la ciudadan铆a. Unos 730.000 ni帽os sirios, cerca del 65% del total, est谩n escolarizados. Unos 220.000 refugiados se han nacionalizado.

Por lo general, los pa铆ses occidentales elogian a Turqu铆a por su notable labor con los refugiados sirios. Sin embargo, los turcos no quieren o铆rlo. La mayor铆a dice que el pa铆s se ha convertido en un refugio para extranjeros que Europa no quiere ver dentro de sus fronteras. Y muchos quieren que los refugiados vuelvan a casa. La violencia como la de Altindag sigue siendo poco frecuente. Pero a medida que la econom铆a se resquebraja y se acercan las elecciones, las actitudes hacia los sirios se han endurecido.

Seg煤n los sondeos de opini贸n, los refugiados son el tercer tema m谩s importante para los votantes, s贸lo por detr谩s de la econom铆a y el desempleo. Los pol铆ticos de la oposici贸n avivan y alimentan el resentimiento. Kemal Kilicdaroglu, jefe del opositor Partido Republicano del Pueblo (CHP), ha prometido que, restableciendo las relaciones con el r茅gimen de Damasco, se asegurar谩 de que los sirios en Turqu铆a regresen a casa 鈥渃on tambores y trompetas鈥. El gobierno no se queda atr谩s. Erdogan, a quien muchos sirios en Turqu铆a consideran un salvador, ha empezado a aplacar a sus bases, insistiendo en que 茅l tambi茅n quiere que la mayor铆a de los refugiados se vayan. Hace unos a帽os, propuso reasentarlos en zonas del norte de Siria anteriormente controladas por las YPG (Unidades de Protecci贸n del Pueblo), pero ahora ocupadas por tropas turcas y sus representantes locales. Los grupos de derechos humanos lo denunciaron como un intento de ingenier铆a demogr谩fica. Las ofensivas turcas en Siria, adem谩s de las atrocidades cometidas por sus apoderados 谩rabes, ya han desplazado a cientos de miles de kurdos. Turqu铆a tambi茅n ha deportado a miles de sirios, en su mayor铆a por presuntos delitos o por no haberse registrado ante las autoridades. Muchos afirman haber sido obligados o enga帽ados por la polic铆a turca para que firmaran formularios de retorno voluntario.

La presi贸n p煤blica ha obligado a Erdogan a dar marcha atr谩s. Ning煤n dirigente extranjero ha perseguido el cambio de r茅gimen en Siria con m谩s tenacidad que 茅l. Pero el pasado noviembre, Erdogan dijo que estaba dispuesto a enterrar el hacha de guerra con Bashar al-Assad, el dictador sirio. Quiere hacer creer a los votantes que el acercamiento a Siria allanar谩 el camino para los retornos masivos. Muchos sirios en Turqu铆a temen pagar el precio. Es probable que se queden gane quien gane las elecciones. Deportarlos violar铆a las leyes turcas e internacionales. Y los retornos voluntarios, al menos a escala masiva, son una quimera. Seg煤n los estudios, s贸lo uno de cada cinco refugiados quiere regresar.

Hacer las paces con el r茅gimen sirio podr铆a incluso desencadenar un nuevo 茅xodo. En las zonas de Siria bajo control turco viven unos cuatro millones de personas. Si Turqu铆a las devolviera a Damasco, algo en lo que insistir谩 Assad como parte de cualquier acuerdo de normalizaci贸n, muchos de los que temen su tir谩nico r茅gimen podr铆an huir hacia el norte. Una retirada turca de la provincia de Idlib, en el noroeste de Siria, basti贸n de la oposici贸n, ir铆a seguida, sin duda, de una nueva ofensiva del r茅gimen y de otra oleada de refugiados.

Problemas transatl谩nticos

La guerra en Siria tambi茅n ha trastornado las relaciones de Turqu铆a con Estados Unidos. Casi desde el comienzo de los combates, el gobierno de Erdogan respald贸 los esfuerzos para derrocar a Assad, ofreciendo a los rebeldes armas y un refugio en Turqu铆a. Estados Unidos apoy贸 inicialmente esta iniciativa. Pero su apetito se enfri贸, especialmente cuando yihadistas extranjeros y turcos entraron en Siria a trav茅s de la frontera sur de Turqu铆a, engrosando las filas del grupo yihadista Estado Isl谩mico (ISIS).

Un punto de inflexi贸n se produjo en 2013, cuando Barack Obama, a pesar de haber hablado previamente de l铆neas rojas, evit贸 una respuesta armada despu茅s de que las tropas sirias mataran a 1.500 personas con armas qu铆micas. Otro se produjo un a帽o despu茅s, cuando Erdogan se cruz贸 de brazos ante el asedio de Kobane, una ciudad kurda de Siria situada cerca de la frontera. S贸lo los ataques a茅reos y bombardeos estadounidenses salvaron a los kurdos de una masacre. Turqu铆a sigui贸 pidiendo la marcha de Assad, pero Estados Unidos se centr贸 m谩s en la guerra contra ISIS, que en parte subcontrat贸 a las YPG. Turqu铆a acus贸 a Estados Unidos de no hacer nada para detener a Assad. Estados Unidos acus贸 a Turqu铆a de no hacer nada para detener a ISIS.

Con la ayuda de Estados Unidos, los kurdos derribaron el califato isl谩mico. Pero su guerra, as铆 como la violencia desatada por los yihadistas en Siria, se extendi贸 a Turqu铆a. En 2015, los combatientes de ISIS llevaron su campa帽a de terror al otro lado de la frontera. Durante los 19 meses siguientes, sus bombas en toda Turqu铆a mataron a cientos de personas. La mayor铆a de las v铆ctimas eran kurdas o simpatizantes de la causa kurda. Muchos de los autores resultaron ser radicales islamistas aut贸ctonos que hab铆an viajado a Siria para unirse al califato y hab铆an regresado a casa. Si su objetivo era sembrar el caos en Turqu铆a, lo consiguieron. Los pol铆ticos kurdos afirmaron que Erdogan apoyaba a ISIS contra los kurdos de Siria. Algunos incluso acusaron a su gobierno de participar en los atentados en su pa铆s. D铆as despu茅s de un atentado, dos polic铆as turcos fueron asesinados en una ciudad cercana a la frontera con Siria. Una rama del PKK reivindic贸 lo que calific贸 de asesinato por venganza.

Erdogan respondi贸 al asesinato con m谩s ataques a茅reos contra posiciones del PKK en el norte de Irak. Tras a帽os de calma, la guerra volvi贸 al sureste kurdo de Turqu铆a. Los combatientes del PKK, envalentonados por sus logros en Siria, se refugiaron en ciudades de toda la regi贸n, colocando trampas explosivas en viviendas y lanzando cohetes contra veh铆culos del ej茅rcito. El gobierno respondi贸 con una represi贸n implacable, enviando tanques a los centros urbanos. Cuando se calmaron las aguas, unas 2.000 personas hab铆an muerto, varios distritos estaban en ruinas y la pol铆tica turca se hab铆a escorado a煤n m谩s hacia la derecha. Erdogan, que en su d铆a apoy贸 valientemente los derechos culturales de los kurdos, e incluso entabl贸 negociaciones con el PKK, cortejando a los votantes kurdos, hab铆a cambiado de rumbo, reinvent谩ndose como nacionalista turco.

Hoy, la pol铆tica de Erdogan en Siria se ha convertido en una debilidad, exponi茅ndole a la reacci贸n de los votantes y a la presi贸n de Rusia, argumenta Gonul Tol, del Instituto de Oriente Medio, en un nuevo libro, 鈥淟a guerra de Erdogan鈥. Pero la guerra tambi茅n le ha permitido consolidar su poder. Erdogan ha presidido la detenci贸n de miles de activistas y pol铆ticos del partido kurdo HDP (Partido Democr谩tico de los Pueblos), incluido el encarcelamiento de su antiguo l铆der, Selahattin Demirtas. Su guerra contra el PKK en Siria y el norte de Irak le ha ayudado a silenciar a la disidencia y a abrirse camino hacia un gobierno unipersonal.

El giro belicista de Erdogan y su decisi贸n de perseguir al HDP le granjearon nuevos amigos en el MHP (Partido Nacionalista, de ultraderecha). El intento de golpe de Estado de 2016 sell贸 su alianza. Tras purgar del ej茅rcito y la polic铆a a los partidarios del movimiento islamista G眉len, al que culp贸 del golpe, y a otros opositores, Erdogan entreg贸 al partido nacionalista MHP las llaves de parte del aparato de seguridad. El MHP le devolvi贸 las llaves de una presidencia ejecutiva. Un a帽o m谩s tarde, el partido dirigido por Devlet Bahceli, antiguo l铆der de los Lobos Grises, un grupo de derechas con un historial de violencia pol铆tica, apoy贸 un refer茅ndum que otorgaba al l铆der turco nuevos y amplios poderes. Erdogan se impuso, aunque por un estrecho margen. La guerra en Siria hab铆a redibujado el mapa pol铆tico de Turqu铆a.

FUENTE: The Economist 鈥 16 enero 2023 鈥 Traducido por Rojava Azadi Madrid

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Fuente: Kurdistanamericalatina.org