September 19, 2021
De parte de Nodo50
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En M茅xico un grupo marginal de nost谩lgicos del relato espa帽olista est谩n levantados en armas por el retiro definitivo de la estatua del genocida Crist贸bal Col贸n de la principal avenida de la Ciudad de M茅xico en el marco de los 500 a帽os de la ca铆da de Tenochtitlan y los 200 a帽os de la consumaci贸n del movimiento independentista iniciado en 1810.

M茅xico hoy reconstruye su historia, reconociendo el exterminio de civilizaciones enteras y el expolio sufrido por esas tierras durante siglos.

En Euskal Herria hay quienes hacen ejercicios de memoria similares, pero, desafortunadamente, hay quienes insisten en permanecer anclados al pasado. Y a lo anterior hay que sumar que hoy, el pasado tangible de los pueblos est谩 sujeto a las caprichosas leyes del capitalismo.

Eso es lo que expone I帽aki Ega帽a con este texto publicado en su perfil de Facebook:

La dote de un matrimonio impuesto

I帽aki Ega帽a

Las pr谩cticas de ofrecer una donaci贸n a un c贸nyuge siguen vivas en grandes extensiones de 脕frica y Asia. Cuando los receptores son la familia del marido, el t茅rmino se transforma en 鈥渄ote鈥. Por el contrario, cuando es la familia de la novia la que recibe el pago, el concepto se llama 鈥渆xcrex鈥. Alguien lo ha unido al patriarcado, el primero, y al matriarcado el segundo. Pero no estoy convencido de que las explicaciones sean tan sencillas.

Hay un tercer concepto que tiene que ver con las donaciones cuando estas no tienen que ver con la voluntad de las familias que se unen, ya sea por conveniencia, por deseo mutuo, o por imposici贸n. A煤n hay millones de adolescentes y j贸venes en el planeta, cuyo futuro est谩 impuesto por intereses determinados, contra su voluntad. Ni excrex, ni dote, m谩s bien saqueo de los bienes, en general de la familia de la mujer. Hasta el punto de que el infanticidio femenino o el aborto selectivo por sexo siguen siendo opciones de los dominados para evitar ese saqueo nupcial.

Las relaciones pol铆ticas de dominaci贸n se asientan tambi茅n en las relaciones de comunidades antiguas, rescatadas para el presente. Como si se tratara de una pareja al uso, Espa帽a y Francia han impuesto un modelo expl铆cito de matrimonio. Con sus dotes hist贸ricas que en ciertas ocasiones han sido validadas por razones b茅licas, manu militari.

Estas dotes han supuesto el despojo de gran parte de nuestro pa铆s. No s贸lo econ贸mico, sino tambi茅n cultural. Los iconos de nuestra historia han sido robados en funci贸n de un derecho de pernada social, que ha provocado un vaciado en nuestro acervo tradicional. La noticia de la subasta en Par铆s a finales de este mes de setiembre de once lotes procedentes de las excavaciones de las cuevas de Isturitze-Otsozelaia, es una muestra m谩s de que el saqueo no s贸lo ha sido de la corona espa帽ola o la iglesia vaticana, sino tambi茅n de particulares que ejercen el derecho a la propiedad.

Lo hiriente del tema es que nuestras instituciones no hacen valer su derecho a la defensa o, en 煤ltima instancia, una actitud proactiva para defender el patrimonio. Recuerdo a gobiernos de todo el planeta, algunos surgidos de las descolonizaciones, que reclaman la vuelta a casa de sus obras de arte, expoliadas por los imperios brit谩nico, espa帽ol, franc茅s o ruso durante siglos. Hoy, el 95% del patrimonio africano se encuentra repartido en museos de otras partes, tanto en colecciones privadas como p煤blicas.

En el tema de Isturitze-Otsozelaia, el Museo Vasco de Baiona, que tiene un presupuesto exiguo, ya ha anunciado que no podr谩 pujar. 驴Pero d贸nde est谩n el resto de instituciones vascas? Chocolate del loro, por ejemplo, para ese Ayuntamiento de Donostia que se gasta casi cinco millones de euros en agujerear la isla de Santa Clara para provocar olas artificiales. Menudencias para la Diputaci贸n Foral de Bizkaia que sufraga la mayor铆a del coste total de la Supersur, 900 millones de euros. Incluso una parte infinitesimal de la ficha del australiano Trevita Kuridrani en el Biarritz Olimpique de rugby.

Hay que recordar que buena parte de este patrimonio expoliado que se reparte por el mundo, lo fue tanto por la codicia de los saqueadores como por la intencionalidad pol铆tica de los dominadores. En estos d铆as que en Madrid han celebrado el aniversario del 鈥渞etorno鈥 del 鈥淕uernica鈥 del MoMA de Nueva York al Reina Sof铆a de Madrid, cabr铆a aventurar en qu茅 condiciones lo pint贸 Picasso, su compra en 1937 por un gobierno republicano y su traslado a un espacio mon谩rquico. Gernika ha sido apartada de este circuito, cuando la villa vizca铆na deber铆a ser el destino. Madrid neg贸 el perd贸n por el bombardeo, al contrario que Berl铆n que lo hizo en 1998. La arrogancia del colono israel铆 que confisca huertos, olivares y bienes materiales, se reproduce en la cercan铆a, en la pict贸rica.

La biblioteca nacional de Par铆s alberga el 煤nico ejemplar del primer libro escrito en euskara, el de Bernard Etxepare en 1545. La del Congreso de Washington conserva el diario del lehendakari Aguirre, contando su periplo, que fue incautado por el FBI. El peri贸dico vasco m谩s antiguo, al parecer de 1688 y por cierto dirigido por una mujer, se conserva en la Hemeroteca de Madrid.

Efectivamente, el compromiso institucional de las instituciones vascas con nuestro patrimonio es muy leve. Es cierto que no poseemos esa riqueza arquitect贸nica que dejaron los faraones en Egipto, o los griegos en el Parten贸n, algunas de cuyas piezas se encuentran en el British Museum. Pero tenemos un patrimonio a preservar que, aunque humilde frente a otros pueblos, incluidos vecinos, tiene su relevancia. Las iniciativas particulares en nuestro pa铆s han desperdigado el patrimonio guardado y rescatado en multitud de peque帽os y dignos archivos, sin presupuesto y abocados a la supervivencia de guerra.

No s贸lo eso, sino que a veces el desasosiego ahonda nuestra preocupaci贸n. Hace bien poco que o铆mos hablar del yacimiento de Herrikobarra en Zarautz, que se debi贸 a un descubrimiento inesperado al realizar unas obras para una nueva urbanizaci贸n. Durante un mes se realizaron r谩pidamente trabajos arqueol贸gicos y de inmediato continuaron las obras que concluyeron con nuevas viviendas.

El despojo en la Plaza del Castillo de Iru帽ea fue, quiz谩s, el paradigma de una pol铆tica de desecho. Las ruinas que afloraron se remontaban a los dos mil a帽os: un menhir, una necr贸polis musulmana, unas termas romanas y una gran muralla. El Ayuntamiento de Pamplona, sin embargo, prefiri贸 la especulaci贸n urban铆stica y arroj贸 al vertedero de Beri谩in el patrimonio de todos. El recorrido de Praileaitz, en Deba, es muy similar a los anteriores. Las empresas constructoras son due帽as de nuestro pasado.

Sin Biblioteca ni Hemeroteca Nacional, sin Archivo Nacional, sin instituciones dedicadas a la preservaci贸n activa de nuestro patrimonio, las dotes de este matrimonio impuesto, seguir谩n vaciando nuestro enclave comunitario. Revertir la tendencia es tarea urgente.




Fuente: Kaixo.blogspot.com