March 19, 2022
De parte de Nodo50
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Con el conflicto entre Rusia y la OTAN como tel贸n de fondo, I帽aki Ega帽a nos comparte este texto en su perfil de Facebook:

Malditos bastardos

I帽aki Ega帽a

Hace unos d铆as, el lehendakari de la Comunidad Aut贸noma vasca aprovechaba el acto para promocionar una cadena multinacional de supermercados de origen alem谩n, por cierto denunciada repetidamente por incumplimiento de las directivas de derecho laboral y espionaje hacia sus empleados, para lanzar una proclama apocal铆ptica. La entrada en territorio de la CAV en un per铆odo de 鈥渆conom铆a de guerra鈥 derivado de la invasi贸n de Ucrania por el Ej茅rcito ruso. Una reflexi贸n que me llen贸 de perplejidad.

La expresi贸n 鈥渆conom铆a de guerra鈥 tiene numerosos significados, pero, al margen de alertar de un futuro complejo y avanzar en t茅rminos sociales de retroceso en la calidad de la vida, pretende achacar una situaci贸n como la de la pandemia gestionada desde la improvisaci贸n, a la guerra de Ucrania. Se trata de echar balones fuera, acusar a elementos externos del fracaso de las pol铆ticas neoliberales para el conjunto de la sociedad vasca.

La historia no ha comenzado el 24 de febrero, sino que viene de lejos. No tanto por la guerra impuesta por Mosc煤 para hacer valer su peso geoestrat茅gico en Europa, sino al menos desde el estallido de esa burbuja bancaria que desde 2008 ha encogido el planeta, agravada por la pandemia y una banda de especuladores a los que precisamente el Gobierno auton贸mico alienta con sus medidas socio-econ贸micas.

Los aumentos en los precios de las tarifas energ茅ticas fueron jaleados recientemente por un PNV que amenaz贸, a trav茅s de Aitor Esteban, su portavoz en Madrid, con tumbar al Gobierno espa帽ol si este tomaba medidas contra los precios desorbitados de la luz. Una de las joyas que apoyan a pies juntillas los jeltzales, Iberdrola, ha ganado dinero a espuertas a cuenta de la subida de los precios. Un Esteban tambi茅n, que esta misma semana ha retomado la estrategia trumpista de que miente que algo queda, con esa frase de frenop谩tico propia del Tea Party en que se ha convertido el grupo jeltzale: 鈥渓a izquierda abertzale est谩 volcada con Putin鈥.

Recordar, asimismo, que cuando el Gobierno de S谩nchez abri贸 la posibilidad de poner freno a las subidas estratosf茅ricas de las facturas energ茅ticas, las empresas del ramo, entre ellas la joya jeltzale, amenaz贸 al estilo de Al Capone, con un apag贸n generalizado. Iberdrola gan贸 casi 4.000 millones de euros el a帽o pasado, mientras que su presidente se llevaba de sueldo un mill贸n al mes. Y Ana Bot铆n, la presidenta del Grupo Santander, con m谩s poder que el Gobierno central, frivolizando con que, en una de sus m煤ltiples viviendas, ha rebajado la temperatura del termostato para 鈥渁pretarse el cintur贸n鈥. Cara de hormig贸n.

Hoy, los lobys energ茅ticos m谩s cercanos, con la consejera Tapia de portavoz, vuelven a retomar la v铆a de las nucleares y el fraking, con la excusa del alza de los precios. Erre que erre, enfrent谩ndose si hace falta a la humanidad. Hace tres a帽os, El Pa铆s anunciaba que, en el Estado espa帽ol, la pobreza energ茅tica alcanzaba al 40% de su poblaci贸n y que era la causante de 7.100 muertes anuales.

La privatizaci贸n de lo p煤blico y la venta del patrimonio industrial vasco ha sido uno de los puntos de partida especulativos. El modelo se gest贸 con Euskaltel, experimento para otros desag眉es posteriores, liderados por el expolio de las cajas de ahorro vascas. Fueron pelotazos especuladores para que una elite se llenara los bolsillos, desde su despacho. Una verg眉enza nacional.

Lo m谩s doloroso de esta situaci贸n ha sido que en medio de la pandemia, y con un lenguaje populista y demag贸gico, las elites econ贸micas, y sus voceros asentados en Lakua, han proseguido con el desmantelamiento de la sanidad p煤blica vasca, induciendo a que nos inscribamos en entidades privadas. La privatizaci贸n asimismo de los cuidados a mayores, de las residencias, ayuda a domicilio y de intervenci贸n social ha llegado a un nivel excepcional. Nuevamente la especulaci贸n con la vida, para beneficio de unos pocos.

La venta del suelo a buitres internacionales, la privatizaci贸n sistem谩tica de lo publico en beneficio de colegas de cortijo o de batzoki nos ha tra铆do, junto a las din谩micas de estos a帽os, a un escenario sumamente especulativo. Con la propuesta del reparto de los fondos europeos, el departamento dirigido por la siempre incisiva Tapia ya ense帽贸 sus credenciales y su falta de ambici贸n nacional. El dinero, dice el dicho popular, no tiene patria.

Y ahora, Urkullu y Tapia avanzan, que los especuladores se van a convertir en el motor de la econom铆a vasca. Se destapan los ladrones de las crisis, de las guerras. Los oligopolios, la concentraci贸n del dinero en unas pocas manos, siguen su marcha. En la crisis de 2008, en la que rescatamos por decreto a los bancos con nuestros impuestos, nos dijeron que fue inducida por unas aspiraciones desmedidas de los pobres, que deseaban una vivienda digna y se hipotecaron hasta donde no deb铆an. Una gran falacia. Fue la ferocidad bancaria y el ansia de encontrar nuevos nichos de enriquecimiento.

Ahora, los Urkullu y Estebanes de turno vuelven a las andadas, imputando a las clases populares la escabechina que han provocado y ahondar谩n m谩s a煤n, con una gesti贸n estramb贸tica, lejos de las necesidades reales, invirtiendo el dinero p煤blico en ampliar la Super Sur, construyendo el TAV, creando olas mec谩nicas en la isla donostiarra. Demoliendo, mientras, lo p煤blico. Es nuestra hora, la de recuperar los bancos, las el茅ctricas, petroleras, telefon铆a, transporte鈥

Tenemos el deber de rescribir la historia, con las fuerzas que son mayor铆a. Como lo hizo Tarantino en aquella memorable pel铆cula que sirve para titular este art铆culo. 鈥淢alditos bastardos鈥 relataba la venganza de un peque帽o grupo que actuaba en nombre de la humanidad, con un final feliz. La muerte en un teatro de Hitler y Goebels, en una explosi贸n grandiosa. La expresi贸n 鈥淢alditos bastardos鈥, sirve para delimitar a toda esa pl茅yade de especuladores que sacar谩n tajada con esta 鈥渆conom铆a de guerra鈥 que ya llevan a帽os imponiendo. Que les caiga todo el peso de nuestro desprecio.




Fuente: Kaixo.blogspot.com