August 21, 2022
De parte de Nodo50
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No pod├şa faltar la educada opini├│n de I├▒aki Ega├▒a con respecto a la osad├şa protagonizada por el monarca borb├│nico franquista en Colombia.

Adelante con la lectura:

P├│ker de espadas

I├▒aki Ega├▒a

La presencia de los Borbones por tierras americanas siempre deja detalles sobre la naturaleza de la monarqu├şa de origen franc├ęs, superviviente en Espa├▒a. En esta ocasi├│n, ha sido el ├║ltimo de la dinast├şa quien ha puesto su parte correspondiente para mantener esa historia de desencuentros y pataletas. Su padre, huido a Abu Dabi, con permiso policial y al parecer tambi├ęn judicial para regresar y ser adulado por sus serviles de vez en cuando, ya mand├│ callar Hugo Ch├ívez en cierta ocasi├│n, haciendo uso de galones medievales. Venezuela es independiente de Espa├▒a desde hace dos siglos, aunque a Madrid le costara reconocerla 22 a├▒os. Las lecciones de historia que el hoy em├ęrito tom├│ en el palacio de Miramar donostiarra apenas dejaron mella en su memoria.

Hoy, su hijo ha hecho honor a la dinast├şa. Ya tra├şa un zurr├│n bien cargado de p├│lvora, desde su discurso para amedrentar a los dem├│cratas, cuando en Catalu├▒a ejercieron simb├│licamente el derecho a decidir: ÔÇťMi compromiso como Rey con la unidad y la permanencia de Espa├▒aÔÇŁ. En esta ocasi├│n, con motivo de la proclama de Gustavo Petro en Colombia. Presidente electo, de izquierdas. Y cuando sali├│ a pasear uno de los s├şmbolos por excelencia de las independencias del continente, una de las espadas del libertador Sim├│n Bol├şvar, el Borb├│n hizo ÔÇťmutis por el foroÔÇŁ. Sali├│ de escena.

Con posterioridad, y con una hipocres├şa supina, los aduladores del monarca han avalado su posici├│n. Acanton├índose en el mantra de que Bol├şvar y sus ej├ęrcitos mataron espa├▒oles en las guerras de independencia. Algo que tambi├ęn hicieron, de manera masiva, los Ej├ęrcitos de la Corona. Violaciones, tortura, ejecuciones sumariales, desapariciones forzadasÔÇŽ una retah├şla de cr├şmenes que ejercieron sobre otros espa├▒oles. Porque si no reconoc├şan a los independentistas, sus v├şctimas eran tambi├ęn espa├▒olas.

Estos avales lo han sido m├ís por servilismo carpetovet├│nico que por argumentaci├│n s├│lida. Un sector militar ha pedido la retirada de todas las estatuas de Bol├şvar en la Pen├şnsula y pronto llegar├í el d├şa en que la poblaci├│n vizca├şna del mismo nombre ser├í declarada ÔÇťtraidoraÔÇŁ, como sucedi├│ con los territorios vascos occidentales durante el franquismo.

La espantada del rey hispano tiene que ver con su no aceptaci├│n de los marcos que las clases populares, s├║bitas en ciertos tramos de la historia, van renovando, en este caso la liberaci├│n de antiguas colonias. Por eso, su postura irrespetuosa con el s├şmbolo emancipador tiene muchas semejanzas con su discurso amenazante cuando el refer├ęndum catal├ín. Espa├▒a debe admitir que ya no es un imperio, que sus colonias ya no lo son y que el proceso de unidad del Estado tiene en la fuerza su valedor principal. Mientras esas negaciones contin├║en, el d├ęficit democr├ítico ser├í gigantesco.

La explicaci├│n de que la espada de Bol├şvar era un simple objeto, inmerecedor de atenci├│n, no cuela. Hace quince a├▒os, la Junta de Castilla y Le├│n pag├│ mill├│n y medio de euros por la espada de un personaje m├ís literario que real, aquel que llamaron el Cid Campeador. Se exhibe en Burgos como si fuera un arma bautizada como Tizona, que es falsa al 100%. Fue un capricho de Aznar que ya la hab├şa declarado de ÔÇťinter├ęs culturalÔÇŁ unos a├▒os antes, a pesar de los informes desfavorables de los peritos. Se trat├│ de un antojo de una de las patas del Tr├şo de la Azores, que de esa manera ve├şa cumplida una fantas├şa infantil.

La espada falsa hab├şa sido vendida por Jos├ę Ram├│n Su├írez del Otero, con un t├ştulo medieval relacionado precisamente con la conquista de Nafarroa que ahora cumple medio milenio. Marqu├ęs de Falces, otorgado al beamont├ęs Conde de Ler├şn por apoyar al rey Fernando, llamado el cat├│lico. El pasado servil sigue siendo agasajado.

Esta mezquindad hispana puede parecer debida a un cierto retraso intelectual, econ├│mico o, si quieren, democr├ítico. Los aires y las ├şnfulas imperiales, sin embargo, no se miden con esos term├│metros. Nuestro Estado vecino hacia el actual norte (seg├║n la br├║jula), participa de idioteces semejantes a las de Madrid. A pesar de ser una Rep├║blica intermitente desde que guillotinaron a Luis Capeto en 1792 (Luis XVI en nomenclatura azul). Por cierto, aquellos Capetos que reinaron en Europa durante siglos ├║nicamente tienen restos de su gloria criminal en dos escenarios, ambos en su rama borb├│nica, Espa├▒a y Luxemburgo. Una prueba m├ís de que la historia, m├ís lenta de lo deseado, es implacable.

El Museo del Louvre de Par├şs, un inmenso almac├ęn en el que se agolpan buena parte de la rapi├▒a de las tropas coloniales francesas a la conquista del planeta, exhibe la espada Joyeuse del emperador Carlomagno. Falsa tambi├ęn, pero con el relumbre de que un museo de su talla, que alberga a la Gioconda o la Victoria de Samotracia, le ofrece. Ese Carolus Magnus, que comprimimos en el diccionario, fue un pat├ín que quiso someter a media Europa, como siglos m├ís tarde lo hicieron Napole├│n, Wellington o Hitler. Y nuestra cr├│nica resistente, como la de Amaiur, lo recoge en la gesta de Altobizkar, Orreaga.

Tengo la impresi├│n de que esa fama de naci├│n belicosa nos ha llegado a trav├ęs de las invasiones vecinas. Que en realidad somos m├ís pac├şficos de lo que las cr├│nicas se├▒alan. Si para ellos las espadas fueron uno de sus s├şmbolos guerreros, para nosotros, son parte de nuestro humilde patrimonio nacional. En Amaiur, los voluntarios de Aranzadi encontraron una espada relacionada con el asedio de 1522. Pero no se conoce su propiedad, si de los conquistadores, si de los defensores de la independencia navarra. No importa demasiado.

Tambi├ęn son expresiones de nuestro folclore, la ezpata dantza, un baile reverencial, en algunas ├ępocas prohibido. Dicen que la primera prohibici├│n fue nada menos que en Gasteiz en 1486, ÔÇťpara quienes hiciesen danzas de espadasÔÇŁ. Quiz├ís por ello, la capital alavesa se convirti├│ en el origen, a trav├ęs de Heraclio Fournier, de un especial juego de naipes, con una rama dedicada a las espadas. Nada b├ęlico, sino l├║dico. As├ş somos.

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Fuente: Kaixo.blogspot.com