February 26, 2021
De parte de Nodo50
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Entre los numerosos informes y comentarios que estos d铆as se han publicado, a ra铆z del 40潞 aniversario de aquel fat铆dico 23 de febrero que puso en peligro la supervivencia de la democracia espa帽ola, llaman especialmente la atenci贸n las palabras de un alto mando militar que mucho tuvo que ver con el final de aquella esperp茅ntica aventura.

El teniente general Quintana Lacaci era a la saz贸n Capit谩n General de Madrid, m谩xima autoridad militar de la regi贸n. Seg煤n escribe Paul Preston en su “Juan Carlos: El Rey de un pueblo”, el general Quintana confes贸 en cierta ocasi贸n lo siguiente: “El Rey me orden贸 parar el golpe del 23F y lo par茅; si me hubiera ordenado asaltar las Cortes, las asalto”.

Dos consecuencias pueden extraerse de estas palabras. La primera, de sobra conocida, es el papel jugado por el Rey, que en 煤ltimo t茅rmino abort贸 con firmeza la intentona golpista, ejerciendo sin vacilar su autoridad militar sobre los sublevados.

La segunda consecuencia es m谩s inquietante. Porque la posibilidad de 茅xito del golpe de Estado pudo depender de una vulnerabilidad que sigue viva en el articulado de la Constituci贸n. Se basa en los art铆culos 8 y 62-h.

El primero asigna a las Fuerzas Armadas tres misiones: defender la “soberan铆a e independencia”, la “integridad territorial” y el “ordenamiento constitucional”. Por otro lado, el 62-h confiere al Rey el “mando supremo de las Fuerzas Armadas”. Con estos dos elementos ya se puede montar un eficaz trampantojo: si el Rey y sus ej茅rcitos consideran que se incumple alguna de las tres misiones asignadas, la propia Constituci贸n les incitar铆a a intervenir. Como los golpistas, entre otras cosas, aborrec铆an el r茅gimen auton贸mico, al que atribu铆an la ruptura del Estado, les bastaba una orden del Rey para entrar en acci贸n y corregir, bajo la amenaza de las armas, una pol铆tica nacional que estimaban peligrosa.

Esa aparente vinculaci贸n directa que la Constituci贸n establece entre el Rey y las FF.AA., a las que asigna misiones espec铆ficas, soslayar铆a cualquier otra v铆a pol铆tica para quienes solo tienen en cuenta los dos citados art铆culos. (Una reflexi贸n: parece uso habitual en Espa帽a aceptar una Constituci贸n “fragmentada”: aludir a unos art铆culos e ignorar otros en funci贸n de los intereses pol铆ticos).

As铆 pues, los golpistas hac铆an caso omiso de las partes del texto constitucional que revelar铆an su enga帽o. Porque el art. 97 pone en manos del Gobierno “la Administraci贸n militar y la defensa del Estado” y el 64 limita los actos del Rey que, para tener validez legal, han de ser refrendados por los miembros id贸neos del Gobierno o el presidente del Congreso.

La evidente ambig眉edad que afecta al conjunto de estos cuatro art铆culos estuvo en la base del 23F y en otras fallidas intentonas posteriores. Bien es verdad que el golpismo tradicional no se suele parar en barras. “隆El pr贸ximo, sin el Rey!”, anunciaban los defraudados por el fracaso. Y aunque entre las tres misiones antes citadas figura la defensa del ordenamiento constitucional, no se sabe de ning煤n jefe de unidad que aquel d铆a ordenara formar a sus tropas y prepararlas para salir en defensa de la Constituci贸n si fuera necesario.

Los ej茅rcitos espa帽oles de hoy no se parecen en nada a los de 1981. Ni la Espa帽a actual a la de entonces. Las nostalgias se han ido desvaneciendo y la realidad del mundo que nos rodea ha abierto mucho las perspectivas de los que constituyen el brazo armado del Estado al servicio del pueblo espa帽ol. De ah铆 que la citada vulnerabilidad constitucional no sea un riesgo inmediato para nuestra democracia, pero deber铆a ser tenida en cuenta para cualquier reforma de la Constituci贸n que el transcurso del tiempo parece aconsejar.

Publicado en infoLibre el 26 de febrero de 2021




Fuente: Javierortiz.net