March 10, 2023
De parte de Materiales
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El 8 de marzo de 1917 (23 de febrero en el calendario ruso) las proletarias de Petrogrado, encabezadas por aquellas que trabajaban en el sector textil, salieron a la calle para luchar contra las penosas condiciones de vida que padec铆an como consecuencia de la guerra, los bajos salarios, la falta de alimentos, etc. Este levantamiento, verdadero origen de la conmemoraci贸n posterior del d铆a de la mujer proletaria, dio la se帽al de salida a la mayor revoluci贸n que ha conocido la historia, a aquella que llev贸 al Partido Bolchevique al poder, al derrocamiento del Estado burgu茅s, la instauraci贸n de los soviets de obreros y campesinos y al m谩s extendido llamamiento a la insurrecci贸n proletaria mundial.

En aquel 8 de marzo, en una Rusia dominada a煤n por la monarqu铆a zarista que la hab铆a conducido a participar en la Primera Guerra Mundial junto a las potencias imperialistas francesa e inglesa, las mujeres proletarias dieron un ejemplo que, en poco tiempo, provoc贸 la extensi贸n de los levantamientos tanto a las f谩bricas como al frente, donde miles de soldados jugaron un papel decisivo para fortalecer el poder obrero que se levantaba a trav茅s de los soviets.

Las mujeres proletarias padec铆an no s贸lo los rigores propios de la vida de la clase obrera en tiempos de paz, sino las condiciones especialmente duras creadas por la guerra imperialista, la carest铆a de alimentos, de ropa y de alojamiento: mientras los hombres trabajaban hasta el agotamiento en unas f谩bricas reconvertidas en centros de producci贸n para la industria b茅lica, ellas soportaban en sus espaldas las consecuencias de una existencia impropia de seres humanos que se les exig铆a en nombre del inter茅s superior de la patria y de las necesidades de la econom铆a nacional.

Esas mujeres proletarias no se levantaron en nombre de una 鈥渋gualdad鈥 abstracta, no se enfrentaron a la polic铆a zarista para defender los intereses de todas las mujeres, independientemente de la clase social a la que estas perteneciesen. Se levantaron, lucharon y murieron como proletarias y como tales tambi茅n llamaron con su ejemplo al resto de proletarios de Rusia y de todo el mundo para que llevasen la lucha contra la guerra imperialista, contra todos los bandos burgueses, contra todas las naciones y todos los Estados, a todos los rincones del mundo.

Su acto no fue en balde. Con la revoluci贸n de febrero cay贸 el poder zarista y comenz贸 el primer episodio de la Revoluci贸n Rusa. Las fuerzas proletarias se batieron, desde entonces, contra los partidos burgueses que llevaban a los obreros al matadero en nombre no ya de la Corona y la tradici贸n rusas, sino de la democracia y la libertad con que la burgues铆a pretend铆a gobernar el pa铆s. Tambi茅n se enfrentaron a aquellas corrientes pretendidamente proletarias, como los mencheviques, que quer铆an apuntalar el Estado de clase burgu茅s modernizando su estructura social, buscando un acomodo parlamentario para los proletarios a cambio de que estos aceptasen continuar siendo explotados y utilizados como carne de ca帽贸n en el frente. En pocos meses los proletarios rusos vieron pasar ante sus ojos las excusas religiosas, autoritarias, democr谩ticas  y liberales para que el orden social se mantuviese gracias a su esfuerzo y a su sangre. La lecci贸n que aprendieron, que la clase proletaria debe luchar por imponer su dictadura de clase o, de lo contrario, siempre estar谩 sometida a la dictadura de clase del enemigo, les dio la fuerza para imponer, con el Partido Bolchevique a la cabeza, el primer Estado proletario propiamente dicho de la historia. Desde octubre de 1917 y durante varios a帽os, Petrogrado y Mosc煤 fueron un s铆mbolo del poder revolucionario del proletariado y a all铆 miraban los proletarios de todos los pa铆ses tom谩ndolo como ejemplo de aquello que la clase obrera puede llegar a hacer.

El origen del 8 de marzo es la celebraci贸n de la gran revoluci贸n victoriosa del proletariado. Y se celebra en nombre de la mujer proletaria porque es de la fuerza que esta parte de la clase obrera tiene, de la rabia y el odio a la burgues铆a que puede llegar a albergar en su seno, que salt贸 la primera chispa insurreccional. La mujer proletaria, que padece doblemente los rigores del mundo capitalista, que a la explotaci贸n econ贸mica a帽ade la opresi贸n social que le impone su condici贸n, fue con raz贸n la primera en rebelarse contra la situaci贸n que padec铆a el conjunto del proletariado ruso y europeo en 1917. Y es esta fecha y esta lucha la que los comunistas defendemos hoy, m谩s de un siglo despu茅s, y la que la clase proletaria deber铆a llevar por bandera si no se hubiese pervertido, falsificado y malversado su significado durante tant铆simos a帽os.

Hoy el 8 de marzo es una fiesta en manos de banqueras, empresarias y ministras. Lo celebra incluso la reina. Es una fecha en que se llama a las mujeres proletarias a celebrar junto con sus opresoras, a luchar de la mano en defensa de unos derechos que las trabajadoras realmente no podr谩n disfrutar nunca en la sociedad burguesa. La libertad y la igualdad que se reivindica en este d铆a son la libertad y la igualdad de las mujeres burguesas con respecto a los hombres burgueses: la libertad de explotar la mano de obra, la igualdad para dirigir el Estado en defensa exclusiva de los intereses de su clase social, la unidad de ambos sexos para enviar, de nuevo, a los proletarios a matarse en los frentes de guerra para defender las necesidades superiores de la naci贸n.

驴Qu茅 queda para la mujer proletaria? M谩s all谩 de las celebraciones institucionalizadas, m谩s all谩 de los ministerios feministas o de los gobiernos progresistas, las trabajadoras siguen padeciendo su condici贸n social con toda su carga: salarios cada vez m谩s bajos, precios cada vez mayores, problemas para encontrar una vivienda, para criar a los hijos, etc. Y a esto se a帽ade la presi贸n espec铆fica que padecen por ser mujeres, tanto en aquellos pa铆ses donde sus derechos m谩s elementales les son negados (como es el caso de Ir谩n donde la 煤ltima oleada de protestas tuvo en su inicio el asesinato de una joven kurda鈥 隆por no ponerse bien el velo!) como en aquellos donde tales derechos est谩n legalmente reconocidos pero son negados una y otra vez por la fuerza de una realidad en la que la mujer sigue ocupando un lugar subalterno.

Mientras que el 8 de marzo de 1917 era una fecha de lucha para la clase proletaria, el 8 de marzo burgu茅s de hoy en d铆a es una celebraci贸n de la solidaridad entre las clases, de sumisi贸n por tanto de la mujer proletaria a las exigencias de la clase burguesa en su conjunto. El triunfo de movimientos como el feminista, que incluso se ha llegado a reconocer en un pa铆s como Espa帽a como foco inspirador del Estado, es el triunfo de la movilizaci贸n de las mujeres proletarias detr谩s de la bandera de la unidad nacional. En una 茅poca en la que la paz lograda tras la Segunda Guerra Mundial tanto dentro como fuera de las fronteras de los Estados parece dar los primeros s铆ntomas de agotamiento, la movilizaci贸n de la clase proletaria es fundamental para adiestrarla en la aceptaci贸n de las exigencias que la clase burguesa pueda necesitar imponerla. La exaltaci贸n de valores aparentemente colocados por encima de las clases sociales, como la igualdad, la llamada 鈥渟ororidad鈥, etc. sirven como banderines de enganche para ilusionar a determinados sectores proletarios, en este caso especialmente a las mujeres, y colocarlas fuera del terreno de la lucha de clase.

Tras la derrota de la revoluci贸n proletaria de 1917 a manos de sus enemigos externos e internos, abiertamente burgueses o disfrazados, como iba el estalinismo, de comunistas, las d茅cadas posteriores, hasta el d铆a de hoy, lo han sido de contrarrevoluci贸n permanente y preventiva. En esta contrarrevoluci贸n que la burgues铆a libra por todos los medios y en todo momento contra cualquier conato de lucha independiente del proletariado, buscando desmovilizarla incluso antes de que haya surgido, corrientes como el feminismo, que promete a la mujer proletaria una salida a los problemas que le acarrea su condici贸n sin necesidad de liquidar el sistema capitalista, sirven como potent铆simos bloqueadores sociales, que inhiben cualquier tipo de respuesta que a los problemas espec铆ficos de la mujer pudiera darse en el terreno de la lucha de clase, mediante el enfrentamiento con la clase burguesa y por la v铆a de la defensa intransigente de las condiciones de vida del proletariado en su conjunto. A las cuestiones que afectan con especial dureza a la vida de la mujer proletaria, el feminismo, que es hoy una ideolog铆a de Estado, responde llamando al 鈥渇in de la discriminaci贸n鈥, a la 鈥減aridad鈥, etc. Cuando la mujer proletaria pierde su empleo al quedarse embarazada, la burgues铆a, a trav茅s de la doctrina feminista, clama por la 鈥渃orresponsabilidad en la crianza鈥. Contra la violencia social, sorda y continua, que padecen las mujeres en el hogar, en el puesto de trabajo o en la calle, la burgues铆a responde redoblando las leyes ultra represivas y feministas que permiten al Estado reforzar su papel policial. Y as铆 en todos los casos.

Desde el 8 de marzo de 1917 hasta hoy ha transcurrido m谩s de un siglo. Estamos terriblemente alejados de episodios como el que aquel d铆a protagonizaron las mujeres proletarias de Petrogrado. Y no tanto por el tiempo como por la profundidad de una contra revoluci贸n que ha sumido a la clase proletaria en la m谩s terrible de las derrotas, impidi茅ndola tan siquiera referirse a los grandes eventos de su lucha de clase para comprender el mundo presente.

Pero, tarde o temprano, las fuerzas tel煤ricas que mueven realmente la sociedad, las mismas que disponen la divisi贸n de esta en clases sociales enfrentadas y que tienden por tanto a erosionar cualquier amortiguador que pueda utilizarse para suavizar la tensi贸n que debe existir entre ambas, acabar谩n por horadar los cimientos de la paz social.

En el horizonte, quiz谩 no inmediato pero s铆 que cada vez m谩s pr贸ximo, vuelven a aparecer las nubes que presagian la tormenta b茅lica. En todas partes las burgues铆as nacionales se aprestan a volver a engrasar la maquinaria de propaganda con la que pretenden bombardear a la clase proletaria. Y, mientras tanto, las condiciones de vida del proletariado siguen deterior谩ndose鈥

Para los marxistas revolucionarios nuestra perspectiva no atiende al tiempo que dura una vida humana, sino a los ritmos hist贸ricos que se aceleran o se frenan, pero que siempre marchan hacia el triunfo definitivo de la sociedad sin clases. Por eso estamos completamente seguros de que el 8 de marzo proletario volver谩 con toda la fuerza con la que una clase proletaria que hoy parece derrotada se levantar谩 de nuevo, como las obreras rusas de 1917, contra la guerra y la miseria y por la revoluci贸n social.

8 de marzo de 2023

隆Viva el 8 de marzo proletario!

隆Por la reanudaci贸n de la lucha de clase!

Partido Comunista Internacional




Fuente: Materialesxlaemancipacion.espivblogs.net